DIAGNóSTICO

T. Duckett Jones en 1944 propuso una guía diagnóstica empírica basada en una combinación de manifestaciones clínicas y hallazgos de laboratorio (Tabla 1). La American Heart Association modificó dichos criterios en 1955 y los revisó en 1984 y 1992, atribuyendo especial importancia a la evidencia de la infección estreptocócica precedente mediante cultivo o demostración de aumento de anticuerpos estreptocócicos.

Sin embargo, hay tres situaciones en las que puede establecerse un diagnóstico de fiebre reumática en ausencia de dos criterios mayores de Jones o de un criterio mayor y dos menores: presencia de corea o de carditis insidiosa o de inicio tardío en ausencia de otra explicación para las mismas o pacientes con antecedente de fiebre reumática o cardiopatía reumática documentadas que presenten signos de una infección estreptocócica reciente junto con un criterio principal o dos criterios secundarios.

El diagnóstico diferencial es extenso, ya que existen muchos datos clínicos y de laboratorio inespecíficos y ninguna prueba de laboratorio permite por si sola confirmar el diagnóstico. En la Tabla 2 se muestran las enfermedades más importantes cuya forma de presentación clínica puede confundirse con la fiebre reumática. A menudo hay que tener en cuenta la artritis reumatoide juvenil u otras enfermedades del tejido conectivo, la endocarditis infecciosa, la artritis séptica y postinfecciosa y la borreliosis de Lyme.




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