TRATAMIENTO

En el tratamiento de la fiebre reumática aguda deben distinguirse tres aspectos: las medidas generales de apoyo, la supresión de la inflamación para controlar o aliviar las manifestaciones clínicas de la enfermedad y el tratamiento de la infección por el estreptococo del grupo A.

Medidas generales
Es necesario el reposo en cama durante el periodo de tiempo que dure la fase febril y los síntomas agudos de la enfermedad, y hasta que desaparezcan las evidencias de inflamación en las pruebas clínicas y de laboratorio. Las artralgias aisladas pueden tratarse con analgésicos como el paracetamol o la codeina.

Tratamiento antiinflamatorio
Los antiinflamatorios son muy eficaces para suprimir las manifestaciones inflamatorias agudas de la fiebre reumática, disminuyendo los síntomas y las molestias del paciente e incrementando su bienestar. Los agentes empleados habitualmente son los salicilatos (acido acetilsalicílico) y los corticosteroides (prednisona o metilprednisolona)
Artritis. Los salicilatos producen un alivio inmediato y espectacular en los pacientes con artritis reumática. Sin embargo, si la enfermedad no ha sido confirmada, es conveniente retrasar en cierta medida el inicio del tratamiento hasta establecer el diagnóstico. La administración prematura de aspirina o corticoides en un paciente con artralgia o monoartritis inicial y fiebre oscurece el proceso de la enfermedad y causa confusión diagnóstica.

Se recomienda emplear ácido acetilsalicílico a dosis de 75-100 mg/kg/día en 4 tomas durante 7-10 días, hasta llegar a niveles de 20-25 mg/dl y vigilando efectos tóxicos.

Carditis. En los pacientes con carditis leve y sin signos de insuficiencia cardiaca congestiva, está indicado administrar solamente salicilatos a las mismas dosis empleadas en el tratamiento de la artritis. Sin embargo, en los pacientes con carditis moderada o grave es preciso utilizar corticosteroides. Suele emplearse la prednisona oral a 1-2 mg/kg/día durante 2 a 3 semanas con reducción progresiva dependiendo de la respuesta clínica y de las pruebas de laboratorio (VSG, PCR). Mientras se van retirando los corticosteroides, se recomienda añadir tratamiento superpuesto con salicilatos para evitar la posibilidad de un proceso reumático de rebote. Los salicilatos deben iniciarse durante las dos últimas semanas de tratamiento con prednisona, manteniéndolos después durante 3 o 4 semanas más. La insuficiencia cardiaca congestiva debe tratarse siguiendo las pautas convencionales (restricción de sal, diuréticos y digoxina). En ocasiones el reposo, las medidas anticongestivas y los esteroides no logran tratar eficazmente la carditis, debiéndose recurrir a la cirugía cardiovascular con sustitución valvular o valvuloplastia.

Tratamiento antibiótico
Todos los pacientes diagnosticados de fiebre reumática deben recibir tratamiento antibiótico para erradicar el estreptococo del grupo A (Tabla 3). Esta medida es recomendable incluso en ausencia de cultivos de faringe positivos, ya que las bacterias pueden estar en zonas inaccesibles a la torunda. Se aconseja utilizar una dosis de penicilina benzatina intramuscular o penicilina V oral durante 10 días. En caso de alergia a penicilina, se utilizarán macrólidos (eritromicina, claritromicina o azitromicina).

Tratamiento del resto de las manifestaciones
La corea no responde al tratamiento con salicilatos o corticosteroides. Las manifestaciones de la enfermedad pueden exagerarse con el estrés emocional, por lo que se recomienda reposo en ambiente tranquilo y una sedación adecuada.

En caso de corea leve se recomienda tratamiento con diazepam o fenobarbital. En pacientes con corea grave se ha utilizado con éxito el haloperidol.

No hay tratamiento específico para el eritema marginado ni para los nódulos subcutáneos de la fiebre reumática aguda.



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