TRATAMIENTO
Fase
aguda. El tratamiento se realiza con gammablobulina i.v. y ácido acetilsalicílico.
La dosis correcta de gammaglobulina es de 2 g. por Kg. de peso administrada en
perfusión continua durante aproximadamente 12 horas.
Dado el riesgo
de fallo cardiaco por sobrecarga o la posible reacción anafiláctica,
debe monitorizarse durante la perfusión el pulso y la tensión arterial
del enfermo cada 2 horas. Este tratamiento resulta muy eficaz y es habitual que
al final de la perfusión el enfermo esté apirético. La gammaglobulina
debe administrarse preferiblemente en los 7 primeros días de la fase aguda.
La administración antes del 5º día de fiebre es causa frecuente
de fracasos, por lo que algunos autores proponen que el mejor momento puede estar
entre el día 5 y 7 de enfermedad (Newburger et al 2004).
La dosis
apropiada de ácido acetilsalicílico no está completamente
consensuada. La escuela americana recomienda aspirina a 80-100 mg/kg/día
en 4 dosis durante el periodo febril de la enfermedad, mientras que la escuela
japonesa trata con dosis de 30-50 mg/kg/ día. Las altas dosis no precisan
control de salicilemia, pues existe una eliminación acelerada del salicilato
en esta enfermedad.
Fase de convalecencia. Una vez que el enfermo está
asintomático, se inicia profilaxis antiagregante con ácido acetilsalicílico
a dosis de 3-5 mg/kg. Esta profilaxis se mantiene 1-2 meses y se retira cuando
la cifra de plaquetas y la ecografía son normales. Para los enfermos con
lesión coronaria permanente la profilaxis se mantiene indefinidamente.
En estos casos se debe evitar el uso de ibuprofeno por su efecto antagonista.
Fracaso. Si persiste la fiebre y los reactantes de fase aguda elevados,
especialmente la proteína C reactiva, después de 48 horas de la
primera dosis gammaglobulina, se aconseja repetir una segunda dosis de 2 g/Kg.
Si a pesar de esa segunda dosis la fiebre persiste, hay autores que recomiendan
repetir una 3ª dosis de gammaglobulina, mientras que otros aconsejan iniciar
tratamiento con corticoides (Dale et al), bien en un bolo i.v de metilprednisolona
a 30 mg/kg.
durante 1 a 3 días, o bien prednisolona oral a 2 mg/Kg./día
durante 2 semanas. Si el cuadro persiste, algunos autores han utilizado ciclofosfamida.
Bibliografía
recomendada
1. Burns JC,
Kushner HI, Bastian JF, Shike H, Shimizu C, Matsubara T et al. Kawasaki disease:
a brief history. Pediatrics 2000; 106: e27.
2. Burn JC, Glodé MP. Kawasaki
syndrome. Lancet 2004; 364: 533-44.
3. Burn JC, Shike H, Gordon JB, Malhotra
A, Schoenwetter M, Kawasaki T. Sequelae of Kawasaki disease in adolescents and
young adults. J Am Coll Cardiol 1996; 28: 253-7.
4. Dajani AS, Taubert KA,
Takahashi M, Bierman FZ, Freed MD, Ferrieri M, et al. Guidelines for long-term
management of patients with Kawasaki disease. Circulation 1994; 89: 916-922.
5. Dale RC, Saleem MA, Daw S, Dillon MJ. Treatment of severe complicated Kawasaki
disease with oral prednisolone and aspirin. J Pediatr 2000; 137: 723-726.
6. Del Castillo Martín F. Síndrome de Kawasaki. Pediatr Integral
2000; 5: 153-162.
7. De Sotto Esteban D, del Castillo Martín F, Martín
Delgado MI, Martín Ibáñez M, Urgüelles Fajardo E. Enfermedad
de Kawasaki en España: revisión de la literatura nacional. Pediatrika
1999; 19: 42-48.
8. Egües J, Bernaola E, Molina J, Delgado A . Síndrome
ganglionar mucocutaneo en España. An Esp Pediatr 1977; 10: 933-940.
9. Kato H. Long-term consequences of Kawasaki disease: Pediatrics to adults. Kato,
H (ed), Proceedings of the 5th International Kawasaki disease symposium, Fukuoka,
Japón 22-25 Mayo de 1995, pag 557-566. Elsevier Science B.V., Amsterdam,
1995.
10. Kato H, Inoue O, Kawasaki T, Fujiwara H, Watanabe T, Toshima H. Adult
coronary artery disease probably due to childhood Kawasaki disease. Lancet 1992;
340: 1127-9.
11. Landing BH, Larson EJ. Are infantile periarteritis nodosa
with coronary artery involvement and fatal mucocutaneous lymph node syndrome the
same? Comparison of 20 patients from North America with patients with Hawaii and
Japan. Pediatrics 1977; 59: 651-62.
12. Leung DYM, Meissner HC, Fulton DR,
Murray DL, Kotzin BL, Schlievert PM. Toxic shock syndrome toxin-secreting Staphylococcus
aureus in Kawasaki syndrome. Lancet 1993; 342: 1385-1387.
13. Martínez
Ruiz M, del Castillo Martín F, Borque Andrés C, García Miguel
MJ, de José Gómez MI, Martínez Cortés F, Baquero Artigao
F. Incidencia y características clínicas de la enfermedad de Kawasaki.
An Pediatr (Barc) 2003: 59: 323-7
14. Newburger JW, Takahashi M, Beiser AS,
Burns JC, Bastian J, Chung KJ, et al. A single intravenous infusion of gamma globulin
as compared with four infusions in the treatment of acute Kawasaki syndrome. New
Engl J Med 1991; 324: 1633-1639.
15. Newburger JW, Takahashi M, Gerber MA,
Gewitz MH, Tani LY, Burn JC, et al. Diagnosis, treatment, and long-term management
of Kawasaki disease. Circulation 2004; 110: 2747-71.
16. Rowley AH. The etiology
of Kawasaki disease: Superantigen or conventional antigen? Pediatr Infect Dis
J 1999; 18: 69-70.
17. Rowley AH, Shulman ST. Kawasaki Syndrome. Pediatr Cardiol
1999; 46: 313-29.
18. Shulman ST, De Inocencio J, Hirsch R. Kawasaki disease.
Pediatr Clin North Am 1995; 42: 1205-1222.
19. Yanagawa H, Nakamura Y, Yashiro
M, Oki I, Hirata S, Zhang T, Kawasaki T. Incidence survey of Kawasaki disease
in 1997 and 1998 in Japan. Pediatrics 2001; 107: e3.
volver