SEGUIMIENTO
CARDIOLÓGICO
Los pacientes deben ser seguidos durante
un largo periodo. Existen diferentes guías para el seguimiento de los enfermos,
con algunas pequeñas diferencias (Tabla
8) (Dajani et al y Newburger et al 2004).
Ecografía cardiaca.
La ecografía del ingreso permitirá establecer el estado basal de
enfermo. La ecografía se repetirá alrededor de la 2ª semana
y a 6-8 semanas. Actualmente no se aconseja realizar más controles si la
ecografía es normal, pero si existe lesión coronaria el seguimiento
es de por vida (Tabla 8). Existe en este momento un debate sobre el tamaño
normal de las arterias coronarias en niños. La escuela japonesa considera
el diámetro de la luz vascular anormal cuando es superior a 3 mm en niños
< 5 años y a > 4 mm en niños $ 5 años. No obstante,
algunos autores creen que este tamaño debe hacerse según la superficie
corporal del niño, proponiendo para ello unas tablas (Newburger et al 2004).
Se denomina ectasia al aumento del diámetro de la luz arterial sin dilatación
segmentaria y aneurisma a las dilataciones segmentarias. Las aneurismas se dividen
en pequeños, < 5 mm, medianos, 5-8 mm, y gigantes, > 8 mm. La presencia
de alteraciones coronarias puede ser detectada desde el tercer día de enfermedad,
aunque con mayor frecuencia éstas se desarrollan entre los 10 días
y las 4 semanas siendo su aparición después de la sexta semana de
enfermedad excepcional.
Angiografía coronaria. Permite la detección
de lesiones coronarias que no se han visto por ecografía. Su utilidad se
ve limitada por ser una técnica invasora, así como por su incapacidad
para detectar lesiones intramurales, aunque la utilización de la ecografía
intravascular ha permitido obviar esta limitación. Su indicación
se establece en aquellos casos con graves lesiones coronarias, para valorar con
más exactitud el grado y extensión de estas. El momento de su realización
varia según los autores, aunque un momento adecuado está entre los
6-12 meses de la fase aguda.
Tanto la ecografía-doppler como la
angiografía deben realizarse también si existen datos clínicos
de aneurismas o lesiones vasculares en cualquier otro territorio. Estas lesiones
vasculares, sin embargo, son difíciles de detectar si se encuentran en
territorios vasculares internos, a no ser que existan graves alteraciones con
clínica importante. Más frecuente es encontrar aneurismas periféricos,
especialmente en arterias de miembros superiores, donde no es raro apreciar una
dilatación pulsátil.
volver