DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

La enfermedad presenta diagnóstico diferencial con muy diversas enfermedades, especialmente exantemáticas (Tabla 9). Sin embargo, los principales cuadros a diferenciar son el síndrome del shock tóxico (SST), el sarampión, la escarlatina y las reacciones medicamentosas. La principal diferencia con el SST es la presencia en este de shock (hipotensión en algunas formas menores), ser propio de niños mayores de 5 años, acompañarse de afectación renal y de un aumento de creatin-fosfoquinasa sérica. Sin embargo, en ocasiones puede haber también un shock en la fase aguda de la enfermedad de Kawasaki, lo que hace complejo y difícil el diagnóstico diferencial con el SST. La principal diferencia es que el shock en el SST es de tipo periférico y de características hipovolémicas, mientras que en la enfermedad de Kawasaki el shock es de tipo cardiogénico. El diagnóstico diferencial con el sarampión se realiza principalmente por la participación respiratoria con fuerte tos, las manchas de Koplik, la evolución típica descendente del exantema, la fotofobia y la ausencia de neutrofilia. Con la escarlatina, por la edad (esta es propia de niños mayores de 6 años), la ausencia de conjuntivitis, de enrojecimientos de manos y de labios rojos, la faringoamigdalitis acompañante y la fácil respuesta a la penicilina. Ambas enfermedades se pueden descamar. El diagnóstico diferencial con la reacción tóxica a fármacos es difícil en ocasiones, ya que ambas entidades tienen una sintomatología muy similar. En general, debe diagnosticarse como una reacción medicamentosa si el niño esta tomando habitualmente un fármaco, especialmente si es un psicotropo. Otras enfermedades con las que también se debe hacer el diagnóstico diferencial son el síndrome de la escaldadura estafilocócica, el síndrome de Stevens-Johnson, la mononucleosis infecciosa y ya más excepcionalmente, artritis reumatoide juvenil, leptospirosis y acrodinia, con la cual presenta importantes similitudes.




 

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