INTRODUCCIÓN

El Síndrome de Apnea-Hipopnea de Sueño (SAHS), es uno de los más frecuentes trastornos del sueño que, sin duda, en los últimos años ha adquirido gran importancia debido a su morbi-mortalidad -hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, accidentes de tráfico- y a la repercusión sobre la calidad de vida de los enfermos. Es una enfermedad muy prevalerte, afectando al 4-6 por ciento de los hombres y al 2-4 por ciento de las mujeres en las edades medias de la vida, su frecuencia aumenta con la edad, aunque también afecta al 1-3 por ciento de los niños. En España se calcula que existen 1.200.000 a 2.150.000 de sujetos afectados de un SAHS de los que tan sólo se ha diagnosticado y tratado entre el 5-9 por ciento de ellos1,2. El problema en el abordaje del SAHS en España radica en el déficit de las unidades de sueño disponibles para atender la creciente demanda, que origina importantes listas de espera para la realización de estudios del sueño2.

El perfil del paciente con SAHS es un varón de edad media, obeso y roncador, que consulta por cansancio y falta de rendimiento en el trabajo, sueño no reparador y somnolencia diurna. La enfermedad se instaura en el paciente de forma insidiosa a lo largo del tiempo, y el enfermo solo consulta cuando está muy sintomático; al ser esta enfermedad un problema de salud pública obliga al médico de atención primaria (MAP) a mantener un alto índice de sospecha para identificar precozmente a los pacientes que respondan al perfil y derivar a la Unidad de Sueño correspondiente, que es la que realizará las pruebas complementarias necesarias para el diagnóstico de confirmación y su tratamiento. Es fundamental el diagnóstico precoz para minimizar las consecuencias potencialmente graves del síndrome sobre la salud y calidad de vida del enfermo.


CASO CLÍNICO

Varón de 22 años, sin antecedentes personales de interés, que acude a nuestra consulta de Atención Primaria por presentar cuadro febril asociado a nauseas y vómitos de un día de evolución. La exploración física fue normal por lo que se instaura tratamiento con antitérmicos y dieta. A las 72 horas el paciente consulta en urgencias del centro de salud por empeoramiento de los de los síntomas (fiebre de hasta 40ºC) y nueva aparición de tos no productiva, cefalea y deposiciones diarreicas. En esta ocasión se detectan en la exploración crepitantes gruesos en la base pulmonar derecha, por lo que se deriva al servicio de urgencias del hospital de referencia ante la sospecha de cuadro neumónico, donde se realiza analítica de sangre y radiografía de tórax. En el hemograma se aprecia neutrofília de 80,2 por ciento sin leucocitosis, normalidad de la serie roja y plaquetaria, y en la bioquímica general una ALT de 199 UI/L como única alteración. La radiografía de tórax muestra un engrosamiento del hilio derecho. El paciente es dado de alta con diagnóstico de infección respiratoria, indicándose tratamiento antibiótico (amoxicilina-ácido clavulánico 2.000/125). A las 24 horas consulta de nuevo en este servicio por agravamiento de su estado general. Al reevaluarlo refiere tener contacto habitual con ganado y aves, vive en el campo y trabaja como pintor .La exploración evidencia aumento de crepitantes en hemitórax derecho hasta campo medio. En la radiografía de tórax se aprecia una clara imagen de condensación neumónica que afecta al LID y LMD. El hemograma continua con neutrofília del 80 por ciento sin leucocitosis y en la bioquímica se detecta una PCR de 26,9 y una ALT 256 UI/L, siendo normal la analítica de orina. El paciente ingresa en el servicio de neumología con diagnóstico de NAC, siendo tratado con levofloxacino 500 mg/24 horas i.v. Durante las primeras 48 horas de su ingreso, permanece febril, objetivándose un aumento del infiltrado alveolar en la radiografía torácica de control. Tras añadir claritromicina 500 mg/12 horas al tratamiento, cede la fiebre y se aprecia una notable mejoría clínica.

Las pruebas complementarias recibidas durante su ingreso son: Ag. Legionella y Ag. Neumococo en orina negativos. Tinción de Gram de esputo: Muestra purulenta. Cultivo de esputo: crecimiento de microbiota habitual. Serología de neumonía atípica: Legionella IgG e IgM negativos; Mycoplasma pneumoniae IgG e IgM negativos; Chlamydia pneumoniae IgG positivo e IgM negativo; Coxiella burnetii IgG positivo e IgM negativo.

Discusión

Lo primero que hay que destacar en la valoración tras la primera consulta es que hay tres enfermedades que explican el cansancio y los otros síntomas que relata el enfermo, y que son: la obesidad, hipertensión arterial (HTA), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y SAHS. La obesidad no es mórbida, la HTA es leve y la EPOC tambien es leve por lo que no justifican los síntomas del pacientes.

Concepto de SAHS
La principal sospecha diagnóstica es la de síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño (SAHS), que se define como la aparición de episodios recurrentes de limitación al paso del aire durante el sueño, como consecuencia de una alteración anatómico-funcional de la vía aérea superior (VAS) que conduce a su colapso, provocando descensos de la saturación de oxihemoglobina (SaO2) y microdespertares que dan lugar a un sueño no reparador, somnolencia diurna excesiva, trastornos neuropsiquiátricos, respiratorios y cardíacos3. La denominación de SAHS es la recomendada por el reciente Documento de Consenso Nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño (CNSAHS)1, aunque hay otros términos usados en la literatura como son SAOS, SAS, OSAS.

Al escribir sobre SAHS es indispensable describir los conceptos de los eventos respiratorios más importantes en el SAHS. Una apnea se define como el cese completo de la señal respiratoria de al menos 10 segundos de duración4. El termino hipopnea se refiere a una reducción parcial de la señal respiratoria que cursa con desaturación y/o un despertar transitorio (arousal) en el electroencefalograma, con repercusiones clínicas similares a las apneas5,6. Tanto las apneas como hipopneas pueden ser: obstructivas cuando se acompañan de un aumento del esfuerzo toraco-abdominal, centrales si este esfuerzo está ausente o mixtas como combinación de ambas. El número de apneas más hipopneas dividido por las horas de sueño es el índice de apnea-hipopnea (IAH). Un IAH superior a 5-10 se considera anormal. Sin embargo, un IAH anormal no define un SAHS por si mismo.

Clínica del SAHS
Los síntomas y signos que se dan en el paciente del caso clínico son típicos de SAHS: roncador, somnolencia, cansancio, pérdida de la libido, disminución del rendimiento, pausas de apneas observadas; tambien lo son las complicaciones como la HTA y los accidentes de conducción. Los síntomas mas frecuentes del SAHS vienen reflejados en la Tabla I6 y entre las complicaciones está la hipertensión arterial (HTA), cardiopatía isquémica y accidentes en la conducción de vehículos. Los síntomas guías son: excesiva somnolencia diurna (ESD), ronquidos y pausas respiratorias repetidas durante el sueño, observados por el compañero-a de dormitorio

La ESD es el síntoma diurno más característico de la enfermedad, una forma sencilla de medirla es mediante la escala de Epworth7. (Tabla 2). Es una escala universalmente aceptada que consta de 8 preguntas que se puntúa de 0 a 24, estando los limites de la normalidad en 12 para la población española8, tiene una gran utilidad pues ayuda en el diagnostico de sospecha inicial, y en el seguimiento del paciente; es conveniente disponer de ella en la consulta del MAP para que la rellenen los pacientes en menos de 5 minutos. El paciente del caso presentó la puntuación de la Escala de Epworth en 16.

La ESD tiene una alta prevalencia en nuestra sociedad y no implica el padecer SAHS ya que puede ser debida a otras causas de somnolencia con las que habrá que hacer diagnostico diferencial.

En nuestro caso el paciente no relataba claramente la somnolencia, aunque se sospecha por su tendencia al descanso en sus viajes con el camión y se comprueba en la anamnesis dirigida sobre los hábitos de sueño y con el test de Epwort que da una alta puntuación.

En el SAHS los síntomas nocturnos típicos son; los ronquidos y las pausas respiratorias repetidas durante el sueño, observados por el compañero-a de dormitorio; el ronquido se suele acompañar de ruidos asfícticos y entrecortados y las pausas respiratorias suelen terminar con sonidos asfícticos e incluso con movimientos de todo el cuerpo que el compañero/a las suele describir con nitidez, como en el presente caso.

Hay enfermedades que nos tienen que hacer pensar en la posible existencia de un SAHS, como son la obesidad y HTA, ambas las padece el paciente de nuestro caso clínico, -la HTA recién diagnosticada-. En cuanto a la obesidad, siempre hay que hacer una anamnesis en busca de los síntomas cardinales de SAHS, pues aunque no está clara su patogénesis en la enfermedad, en este tipo de pacientes la prevalencia del SAHS es mas alta que en la población general. También hay que sospechar el síndrome ante HTA que no responde a tratamiento o es de reciente comienzo, en especial en los pacientes no dipper. Otras situaciones de sospecha son en pacientes con arritmias, accidentes cardiovasculares o cerebrovasculares9.

El paciente de nuestro caso es conductor y ha referido dos salidas de la carretera con el camión. Los pacientes con SAHS, especialmente si no han sido diagnosticados y tratados, están sometidos, como han demostrado varios estudios a un mayor riesgo de accidentabilidad laboral10 y de tráfico11.

Diagnostico del SAHS
El CNSAHS dice textualmente “cuando una persona refiere ronquidos entrecortados, con pausas asfícticas, ESD o sensación de sueño no reparador, no atribuible a otras causas, nos debe hacer sospechar un SAHS y es indicación de la realización de una prueba de sueño”6. La clínica con la presencia de la sintomatología característica es la primera aproximación al diagnóstico, por tanto, una buena historia clínica es fundamental para estimar el nivel de sospecha diagnóstica, las pruebas a realizar y la priorización de los estudios y tratamiento.

El MAP ante un paciente con sospecha de SAHS tiene que realizar una historia clínica detallada, con la presencia del compañero/a, que recoja: edad, antecedentes, hábitos de sueño, perfil psicológico, ingesta de alcohol, fármacos, característica de la somnolencia, escala de Epworth, tiempo de evolución, interrogatorio sobre los síntomas de la Tabla 1, características del cuadro clínico, y sus repercusiones sociales y laborales12. En la exploración física debe hacerse una valoración del morfotipo, de la constitución facial, de la boca y orofaringe, fosas nasales y una evaluación básica cardiopulmonar (Tabla 3). Siguiendo las recomendaciones del CNSAHS las pruebas complementarias a solicitar son la realización de una analítica en sangre que incluya un hemograma y una bioquímica básica con el perfil lipídico, las hormonas tiroideas no se recomiendan de manera rutinaria, solo ante la sospecha de patología tiroidea o en pacientes en tratamiento por esta patología. Un EKG y/o Rx se deben practicar ante pacientes con sospecha de patología cardio-respiratoria. La espirometría se solicitará en pacientes con clínica respiratoria, en fumadores de más de 40 años o ex-fumadores de menos de un año, en sujetos con obesidad mórbida (IMC > 40 Kg/m2) y/o comorbilidad relevante. En el caso clinco la analitica y pruebas solicitadas nos detecta comorbilidades no conocidas con anterioridad (hiperlipemia, probable hepatopatía, EPOC).

Los pacientes identificados en atención primaria con sospecha de SAHS deben ser remitidos a especialista de referencia y/o unidad del sueño, haciéndolo de forma preferente en los pacientes con riesgo de consecuencias graves para su salud y también cuando pueda además existir riesgo para otras personas como en los casos de profesiones de riesgo con somnolencia (conductores, etc.) como ocurre en nuestro caso clínico. (Tabla 4). En los demás casos de pacientes identificados con sospecha de SAHS se derivarán con carácter ordinario. No deben remitirse a los pacientes roncadores simples, obesos o hipertensos sin otros síntomas acompañantes12.

En todo paciente con sospecha clínica de SAHS el MAP debe realizar una exploración básica de la VAS y del área ORL,y cuando sospeche o detecte anomalias debe derivar al especialista en ORL que realizará un estudio mas completo.

El diagnóstico de SAHS se establece por la presencia de los síntomas compatibles y la presencia de un número anormal de apneas/hipopneas durante el sueño (IAH>5-10). La estrategia diagnóstica ante de un paciente con sospecha clínica de SAHS recogida en el CNSAHS viene reflejado en la Figura 1. El diagnóstico de confirmación del SAHS tiene lugar en las unidades del sueño mediante una historia clínica dirigida y las pruebas como la polisomnografía nocturna (PSG) o la poligrafía respiratoria (PR).

La polisomnografía convencional (PSG) es el método que se recomienda para el diagnóstico de los pacientes con sospecha de SAHS5,13-15. Consiste en el registro simultáneo y continuo de variables neurofisiológicas y cardio-respiratorias durante varias horas de sueño. Los inconvenientes son el ser una prueba costosa, compleja y de menor disponibilidad en los centros hospitalarios.

La poligrafía respiratoria (PR) es un sistema que hace un análisis exclusivo de las variables cardio-respiratorias que tambien es aceptado como método para el diagnóstico del SAHS1315,16 y considerada como una alternativa valida a la PSG. La principal ventaja de la PR sobre la PSG es que, aunque tengan una menor precisión diagnóstica, permite establecer el abordaje de un mayor número de pacientes, es un método más simple y barato que la PSG. La PR al poder abordar un porcentaje mas elevado de casos se acepta como prueba a utilizar en primer lugar, reservando la PSG para los casos mas dudosos o complejos.

Los estudios del sueño en el SAHS se realizan generalmente en los hospitales, no obstante se pueden hacer estudios domiciliarios con sistemas portátiles de PSG y de PR15,17.

Tratamiento del SAHS
• Medidas generales.

1.- Una adecuada higiene de sueño.
2.- Tratamiento de la obesidad, ya que la reducción de peso en estos pacientes se traduce con una mejoría del SAHS que puede ser curativa18.
3.- Abstención del alcohol dado que, su consumo empeora el SAHS, por lo que a los pacientes con SAHS se les recomienda su abstinencia, en especial en las horas vespertinas y nocturnas.
4.- Abstención del hábito tabaquico, al tener los fumadores mayor riesgo de desarrollar un SAHS.
5.- Evitar consumo de fármacos como las benzodiacepinas, que disminuyen la respuesta ventilatoria y empeoran el SAHS.
6.- Tratamiento del hipotiroidismo. La prevalencia de SAHS en sujetos con hipotiroidismo es más elevada que en la población general, y se ha observado una mejoría del SAHS tas el tratamiento sustitutivo.
7.- Posición corporal. Todos los SAHS se agravan en el decúbito supino, por lo que se aconseja evitar dicha postura.
8.- Tratamiento de la obstrucción nasal, ya que ésta contribuye al desarrollo del SAHS y diversos trabajos demuestran la mejoría de la sintomatología utilizando corticoides tópicos19.
9.- El consejo medico –información de la enfermedad, efectos sobre la conducción y sus agravantes- en el paciente con SAHS que es conductor, es una medida eficaz y preventiva de los accidentes de trafico, se debe impartir en las Unidades de Sueño y por todos los profesionales que hagan el seguimiento de estos pacientes, en particular por el MAP. Es tambien conveniente la concienciación de la población mediante programas de información20.

• Tratamiento del SAHS con CPAP nasal

El tratamiento actual de la SAHS basado en la evidencia científica es el tratamiento con presión continua positiva en la vía aérea superior CPAP21. Es un sistema que suministra presión positiva continua sobre la vía aérea y consigue un aumento de la sección de la VAS. La CPAP corrige las apneas obstructivas, elimina las hipopneas y el ronquido, produce remisión de los síntomas del SAHS, mejora la capacidad de atención y la calidad de vida, reduce el riesgo de accidentes de tráfico en los pacientes con SAHS y parece normalizar la TA en estos pacientes22.

La CPAP no es un tratamiento curativo, su aplicación debe de ser continuada y un buen cumplimiento es fundamental. EL CNSAHS recomienda que todo paciente en tratamiento con CPAP sea controlado por su especialista/unidad de Sueño, con revisiones periódicas, siendo imprescindible una coordinación en el seguimiento con los MAP, que participarán en las revisiones siempre que el paciente presenta cambios en la sintomatología y/o aparezcan efectos secundarios22.

La indicación de CPAP viene determinada por unos criterios que recogen las recomendaciones sobre la enfermedad de las distintas sociedades cientificas1,3,14,23. En la Figura 2 se expone el algoritmo de tratamiento del SAHS recomendado por el CNSAHS. La duración del tratamiento con CPAP es diario e indefinido y el tiempo para considerar el tratamiento como aceptable deberá ser superior a 3,5 horas por noche, siempre que exista una clara mejoría de sus síntomas. Este tratamiento es incómodo pero bien aceptado por el paciente. Los efectos secundarios son frecuentes durante las primeras semanas, aunque son leves y transitorios; una buena parte de ellos se debe a un uso inadecuado de la CPAP y de sus complementos.

• Otros tratamientos del SAHS a considerar como alternativa a la CPAP son los aparatos intraorales, entre los que destacan por su eficacia los aparatos de avance mandibular (DAM)24 y algunos procedimientos quirúrgicos como la uvulopalatofaringoplastia o la cirugía maxilofacial.

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Autor: José Quintano Jiménez. Médico de Familia. Centro de Salud Lucena I. Córdoba
José Manuel Gavilán Plaza. Médico de Atención Primaria. Centro de Salud Lucena II. Córdoba
Rodrigo Ruz Muriel. Residente de MFYC. Centro de Salud Lucena I. Córdoba
Antonio Hidalgo Requena. Médico de Familia. Centro de Salud Lucena I. Córdoba

Coordinador: Sergio Giménez Basallote
Médico de familia. Coordinador de Grupos de Trabajo de Semergen. Centro de Salud del Limonar. Málaga

 


 

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