INTRODUCCIÓN
El
Síndrome Metabólico (SM) es básicamente un grupo de alteraciones
metabólicas interrelacionadas (obesidad abdominal, hipertensión
arterial, dislipemia, hiperglucemia) que parece resultar de la interacción
de la obesidad central o visceral con la resistencia a la insulina. Los últimos
avances de investigación indican la presencia de un estado proinflamatorio,
con marcadores inflamatorios elevados en el SM y en la resistencia a la insulina,
encontrándose nexos fisiopatológicos entre SM y la aterosclerosis
a través de estos marcadores de la inflamación1.
El SM aumenta
el riesgo cardiovascular siendo un predictor de enfermedad cardiovascular (2-3
veces) y de diabetes mellitus tipo 2 (5 veces)2-4. Su prevalencia aumenta progresivamente
en la población y de forma correlativa al incremento de la obesidad. En
USA la prevalencia de SM está alrededor del 25% (criterios ATP III-2001)5,
que el estudio DECODE (criterios OMS modificados) cifra en el 15 por ciento para
la población europea no diabética6.
En España la prevalencia
encontrada ha sido entre 19,33 por ciento7 y 24,4 por ciento8 (criterios OMS)
y del 28,9 por ciento9 (criterios ATP-III-2001).
El estudio PRESCOT10 (aproximadamente
13.000 pacientes hipertensos atendidos por médicos de AP), presentó
una prevalencia (criterios ATP III-2001) del 51% (varones 46 y 58 por ciento en
mujeres), con un control de Tensión arterial (TA) y LDL-c significativamente
inferior a los pacientes que no presentaban este síndrome.
La prevalencia
de los diferentes componentes del SM fue del 54,5 por ciento para HDL-c, 56,2
por ciento para la glucemia, 63,4 por ciento para el perímetro abdominal,
76,1 por ciento para triglicéridos y 100 por ciento para la TA.
En el
estudio PREVENCAT,11 la prevalencia del SM fue del 50,6 por ciento, siendo el
aumento de la TA y la obesidad central las alteraciones más frecuentes
para determinar SM.
Su alta prevalencia, su consideración como elemento
relevante en la actual epidemia de diabetes y enfermedad cardiovascular, junto
con la morbilidad y mortalidad prematuras que conllevan estas enfermedades, deben
hacernos considerar al SM un problema de salud pública importante.
A
continuación se expone un caso clínico de SM, en un paciente de
mediana edad, con un episodio de atención clínica relativamente
habitual en nuestras consultas de A.P.
Este tipo de situaciones clínicas
eran, probablemente, minusvaloradas tanto por el paciente como por el sistema
sanitario. El conocimiento científico actual nos obliga a un abordaje más
exigente para reducir el riesgo aumentado de RCV y diabetes, que presentan este
tipo de pacientes.
CASO CLÍNICO
Varón
de 42 años de edad remitido por su mutua laboral por presentar en el reconocimiento
de empresa una TA de 144/87, Colesterol Total de 241 mg/dl y Triglicéridos
de 158 mg/dl.
Antecedentes Familiares
Padre
HTA.
Madre Diabetes tipo II.
Antecedentes Personales
Fumador
de 10 cig/d desde los 17 años (12,5 paquetes año).
Ingesta enólica
de 3 u. alcohol/d - 21 unidades de alcohol semana.
No ejercicio físico
habitual, aunque practicó el ciclismo hasta los 21 años.
Hábitos
dietéticos inadecuados y predominio de comida rápida. Comercial
de banca de profesión. Casado sin hijos. Resto sin interés.
Exploración
Peso:
83.600 Kg. Talla: 179 cm. IMC: 26,09. Perímetro Abdominal: 100.
TA:
en consulta de enfermería siendo la media de las 3 medidas separadas en
el tiempo de 138/86.
AC: Rítmica sin soplos a 72 lpm.
AP: Murmullo
vesicular conservado.
ABD: Normal, no apreciándose ni masas ni soplos.
EEII:
No edemas, con pulsos periféricos conservados.
ECG: Normal (Ritmo sinusal
a 84 pm. Eje a 45°. No signos de HVI).
Analítica
Glucosa:
106mg/dl. Colesterol Total: 216 mg/dl. Creatinina: 0,9 mg/dl. Colesterol HDL:
37 mg/dl. Ac. Úrico: 6,8 mg/dl. Colesterol LDL: 142 mg/dl. Urea: 43 mg/dl.
Triglicéridos: 185 mg/l. Iones, transaminasas (GOT, GPT), Hemograma, Fórmula,
Sistemático y Sedimento de Orina: Sin alteraciones significativas.
Juicio
Clínico
Los datos reportados nos permiten detectar las siguientes
situaciones clínicas: hábito tabáquico, hiperlipidemia, sobrepeso,
glucosa basal alterada y TA normal alta.
Para un abordaje correcto del
paciente es obligada la estratificación del riesgo cardiovascular (RCV).
Los resultados obtenidos, según los diversos métodos de estratificación
empleados, son los siguientes:
Guías europeas de HTA 2003: Riesgo
añadido bajo. Score población mediterránea: 2 por ciento.
PAPPS: 12 por ciento. ATP III: 12 por ciento.
Además, los datos
recogidos en el historial de este tipo de pacientes, nos debe hacer sospechar
un SM, y una vez confirmado, adoptar unas medidas terapéuticas y de seguimiento
más intensas de las que nos pudieran inducir del cálculo aislado
de su RCV.
Actualmente, para su diagnóstico hemos empleado las definiciones
de la ATP III12 (la más usada por su fácil aplicación en
la práctica clínica) (Tabla
I), la actualización de la definición ATP-III de 2005 propuesta
por la American Heart Associaton y por el Nacional Heart, Lung, and Blood Institute13
(Tabla
I) y la definición de la IDF (Internacional Diabetes Federation -2005)14
(Tabla
II).
Nuestro paciente, reúne los requisitos de las tres definiciones
para el diagnóstico de S.M., lo que nos obliga a un plan terapéutico
individualizado para disminuir el riego de enfermedades cardiovasculares y de
desarrollo de diabetes que presentan estos individuos.
PLAN
DE ACCIÓN TERAPÉUTICA
Debemos abordar el tratamiento de
los diversos factores de riesgo de forma intensa, tanto en su aplicación
como en su seguimiento.
Siguiendo las recomendaciones American Heart Associaton
y por el Nacional Heart, Lung, and Blood Institute13 desarrollamos un plan de
acción que incluye los siguientes puntos:
Dieta hipocalórica,
baja en grasas y sal. Ejercicio aeróbico, de 1 h./día, 5 días
por semana, eligiendo el paciente la practica del cicloturismo, para la cual recurre
a un club al que pertenecen conocidos de su entorno. Así mismo decide que
el modo de transporte a su trabajo sea caminando (35 min. por trayecto).
Abandono
del hábito tabáquico, incluyendo al paciente en un programa de deshabituación
ofrecido por el servicio de salud laboral de su empresa.
Para su seguimiento,
motivación e incentivación del paciente, y para indagar en las dificultades
de la aplicación del plan, se pactan citas mensuales durante el primer
trimestre y bimensuales durante el resto del primer semestre, y trimestrales en
el segundo semestre.
Los datos obtenidos a los 12 meses son los siguientes:
8
meses sin fumar. Consumo de 3u/alcohol/semana. Peso: 78,500 kg. IMC: 24,49. Perímetro
abdominal: 93,5 cm. TA: 129/78. Glucosa: 93 mg/dl. Colesterol HDL: 42 mg/dl. Ác.
Úrico: 6,9 mg/dl. Colesterol LDL: 129,9 mg/dl. Colesterol total: 197 mg/dl.
Triglicéridos: 127 mg/l.
DISCUSIÓN
El
reconocimiento del síndrome metabólico tiene una importancia fundamental,
pues implica el abordaje de medidas que conduzcan a la reducción del riesgo
cardiovascular (RCV).
Las presentaciones clínicas, como el referido
en este caso clínico, son frecuentes en nuestras consultas, y en la que
su relevancia puede pasar desapercibida sino tenemos en cuenta el concepto de
SM.
Dentro del abordaje terapéutico, el aspecto más importante
es la reducción del peso corporal y el aumento de la actividad física,
ya que disminuyen la resistencia a la insulina, mejoran la tolerancia a la glucosa
y actúan sobre la disminución de los triglicéridos y la TA15-17.
El cambio en el estilo de vida reduce el RCV y previene (o al menos retrasa en
varios años) la aparición de DM II18,19 no olvidando el abandono
del tabaco y la moderación en el uso del alcohol.
En las situaciones
en que estas medidas sean insuficientes, se pueden usar diversos tratamientos
farmacológicos para el abordaje individual de cada uno de los componentes
del SM, según las recomendaciones de las diversas sociedades científicas.
En
la terapéutica de la resistencia insulínica e hiperglucemia existe
evidencia con el uso de metformina20,21, tiazolidinedionas22, acarbosa23 29 y
orlistant24.
Tras la nueva definición de SM propuesta por la IDF,
la American Diabetes Association (ADA) y la European Association for the Study
o Diabetes (EADS) han publicado un informe conjunto en el que se cuestiona la
existencia de este síndrome25.
Por el contrario tanto la IDF como
la comunidad cardiovascular defienden que este grupo de factores de riesgo fuertemente
asociados a la ECV y a la diabetes II, constituyen un síndrome. Además,
la definición del SM nos permite identificar a personas con un riego elevado
de presentar ECV y diabetes tipo II, que de otra forma serían más
difícilmente identificables, tal como intenta reflejar el caso clínico
descrito.
El incremento de los casos de de ECV y de diabetes II nos obligan
a detectar a las personas en riesgo y tomar las medidas preventivas necesarias.
Tanto
los nuevos criterios de la IDF, como la versión actualizada de la ATP III
permiten establecer el diagnóstico de SM básicamente en los mismos
pacientes, siendo similares sus recomendaciones terapéuticas26.
Seguramente
los nuevos criterios tampoco serán los definitivos27, pero nos permitirán
identificar pacientes con riesgo aumentado y, además, los estudios de investigación
que se realicen sobre las nuevas definiciones, darán índices predictivos
de mayor potencia diagnóstica26.
BIBLIOGRAFÍA
1.
Botella JI. Hiperleptinernia, hiperinsulinernia y síndrome metabólico
en el riesgo cardiovascular: uno para todos y todos para uno. Med Clin (Barc)
2004; 123: 780-1.
2. Eckel RH, Grundy SM, Zimmet PZ. The metabolic syndrome.
Lancet. 2005;365:1415-28.
3. Zimmet P, Alberti KG, Shaw J. Global and societal
implications of the diabetes epidemic. Nature. 2001;414:782-7.
4. Zimmet P,
A]berti G, Shaw JE. Mainstreaming the metabolic syndrome: a definitive definition.
Editorial. Med J Aust. 2005;183:175-6.
5. Ford E, Giles W, Dietz W. Prevalence
of the metabolic syndrome among adults: findings from the third National Health
and Nutrition Examination Survey. JAMA. 2002; 287: 356-9.
6. Hu G, Qiao 0,
Tuomilehto J,et al. Prevalence of the Metabolic Syndrome and its relation to all-cause
and cardiovascular mortality in nondiabetic european men and women. Arch Intern
Med 2004;164:1066-76.
7. Martínez MJ, Martínez MT, Serrano M.
Síndrome de resistencia a la insulina y síndrome metabólico:
concepto, fisiopatología y epidemiología. Cardiovasc Risk Factors.
2003; 12: 89-95.
8. Álvarez EE, Rivas L, Serra L. Prevalencia del síndrome
metabólico en la población de la Comunidad Canaria. Med Clin (Barc).
2003;120:72-4.
9. Ascaso JF, Romero P, Real JT, Lorente RI, Martínez-VaIls
J, Carmen a R. Abdominal obesity, insulin resistance, and metabolic syndrome in
a southern European population. Eur J Intern Med.2003;14:101-6
10. Barrios
V, Llisteri JL, Calderón A, Alegría E, Muñiz J, Matalí
A, et al. ¿Se identifica correctamente el síndrome metabólico
en Atención Primaria? Datos del Estudio PRESCOT. Hipertensión 2005;
22 (Suppl l):1l9.
11. Alvarez-Sala LA, Suárez C, Mantilla T, Franch
J, Ruilope LM, Banegas JR et al. Estudio PREVENCAT: control del riesgo cardiovascular
en atención prim. Med Clin (Barc); 2005; 124: 406-10
12. Executive
Summary of the Third Report of The National Cholesterol Education Program (NCEP).
Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Cholesterol In Adults
Human (Adult Treatment Panel III). JAMA 2001; 285: 2486-97.
13. Grundy SM,
Cleeman JI, Daniels SR, Donato KA, Eckel RH, Franklin BA, et al. Diagnosis and
management of the metabolic syndrome. An American Heart Association/National Heart,
Lung, and Blood Institute Scientific Statement. Executive Summary. Circulation.
2005;112:e285-90.
14. The IDF consensus worldwide definition of the metabolic
syndrome. International Diabetes Federation, 2005. Disponible en: www.idf.org/webdataldocs/IDF_Metasyndrome_definition.pdf
15. Eckel RH, Grundy SM, Zimmet PZ. The metabolic syndrome. Lancet. 2005;365:1415-28.
16. KnowJer WC, Barrett-Connor E, Fowler SE, Hamman RF, Lachlin JM, Walker
EA, et al. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention
or metfornin. N Engl J Med. 2002;346:393-403.
17. Tuomilehto J, Lindstrom
J, Eriksson JG, Valle TI, Hamalainen H, lIanne-Parikka P, et al. Prevention of
type 2 diabetes mellitus 2 by changes in lifestyle among subjects with impaired
glucose tolerance. N Engl J Med. 2001;344:1343-50.
18. Lindstrom J, Louheranta
A, Mannelin M. The Finnish Diabetes Prevention Study (DPS): Lifestyle intervention
and 3-year results on diet and physical activity. Diabetes Care 2003; 26: 3230-6.
19.
Heart Protection Study Collaborative Group, MRC/BHF Heart Protection Study of
cholesterol-lowering with simvastatin in 5963 people with diabetes: a randomised
placebo-controlled trial. Lancet 2003; 361: 2005-6.
20. Orchard T, Temprosa
M, Goldberg R, Haffner S, Ratner R, Marcovina S, Fowler S for the Diabetes Prevention
Program Research Group. The effect of metformin and intensive lifesytle intervention
on the Metabolic Syndrome: the Diabetes Prevention Program Randomized Trial. Annals
2005; 142: 611-9.
21. Knowler WC, Barrett-Connor E, Fowler SE et al. Reduction
in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention or metformin.
N Engl J Med 2002; 346: 393-403.
22. Durbin RJ. Thiazolidinedione therapy
in the prevention/delay of type 2 diabetes in patients with impaired glucose tolerance
and insulin resistance. Diabetes, Obesity and Metabolism 2004; 6: 280-5.
23.
Chiasson JL, Josse RG, Gomis R et al. STOP-NIDDM Trial Research Group. Acarbose
treatment and the risk of cardiovascular disease and hypertension in patients
with impaired glucose tolerance: the STOP-NIDDM trial. JAMA 2003; 290: 486-94.
24. Torgerson JS, Hauptman J, Boldrin MN et al. Xenical in the Prevention
of Diabetes in Obese Subjects (XENDOS) Study. A randomized study of orlistat as
an adjunt to lifestyle changes for the prevention of type 2 diabetes in obese
patients. Diabetes Care 2004; 27: 155-61.
25. Kahn R, Buse J, Ferrannini E,
Stern M. The metabolic syndrome: time for a critical appraisal. Joint statement
from the American Diabetes Association and the European Association for the Study
of Diabetes. Diabetologia. 2005 Aug 4 [Epub ahead of print). Diabetes Care 2005;28:2289-304.
26. Paul Zimmet, K.G.M.M.Alberti y Manuel Serrano Ríos. Una nueva definición
mundial del síndrome metabólico propuesta por la Federación
Internacional de Diabetes: fundamento y resultados.
27. Alberti KGMM, Zimmet
PZ, Shaw JE. The metabolic syndrome: a new world-wide definition from the International
Diabetes Federation consensus. Lancet. 2005;366:1059-62.
Coordinador:
Sergio Giménez Basallote
Médico de familia. Coordinador de Grupos
de Trabajo de Semergen. Centro de Salud de Ciudad Jardín. Málaga
Autores:
Alfonso A. Rodríguez Fernández. Médico de Familia. C.S. Olaguíbel-Vitoria.
Comarca Araba.
Gregorio Mediavilla Tris. Médico de Familia. C.S. Arambizkarra
I-Vitoria. Comarca Araba
Volver