INTRODUCCIÓN


El mareo es uno de los síntomas más frecuentes e inespecíficos. Con frecuencia los pacientes utilizan esta expresión para referirse a distintas situaciones que afectan al equilibrio. Como el equilibrio procede de la integración de la información visual, propioceptiva, y vestibular, entre otras, será la descripción de las sensaciones del paciente la que nos oriente acerca del trastorno que presenta. El mecanismo del mareo será distinto según su origen y sus manifestaciones (1) (Tabla 1):

Para poder considerar que nos encontramos ante un vértigo, la clave es la ilusión de movimiento. Los pacientes nos hablan de una sensación subjetiva de movimiento del propio cuerpo o de los objetos que le rodean7.

CASO CLÍNICO

Paciente de 57 años de edad con antecedentes de cefaleas de tipo migrañoso desde hace 12 años, y episodios de vértigo periférico tratados con tietilperazina de forma sintomática y esporádica. Igualmente ha presentado acúfenos. La frecuencia de los vértigos ha aumentado y en el último mes refiere tres episodios.

No toma ningún medicamento de forma crónica en la actualidad, pero está en tratamiento con ciprofloxacino 500 mg cada 12 horas y diclofenaco 50 mg cada 12 horas desde hace 12 días por una mordedura de gato en mano izquierda, presentando todavía edema en mano y brazo.

Consulta por episodio de mareo, inestabilidad, sensación de vacío en la cabeza, malestar general, sin sensación clara de movimiento, nauseas y vómitos biliosos frecuentes, así como sudor de 7 horas de evolución. Unas 6 horas antes de presentarse la sensación de mareo presentó cefalea con características distintas a las migrañas que padece. Este dolor de cabeza se localiza en región frontotemporal bilateral, y tiene características opresivas, no pulsátiles. No refiere hipoacusia pero si acúfenos bilaterales.

No refiere ansiedad o sucesos estresantes recientes.

La paciente se encuentra inmóvil, echada sobre el lado derecho, con los ojos cerrados aunque no refiere fotofobia ni fonofobia, y presenta nauseas y vómitos con cualquier movimiento.

Exploración física:

Obesa. Bien hidratada. No fiebre.
Paciente alerta, consciente y orientada.
Neurológicamente no presenta alteraciones en pares craneales, excepto nistagnus horizontal bilateral con componente rápido hacia el lado izquierdo. Fuerza y tono normales. No es posible explorar la marcha por la inestabilidad que presenta.

Otoscopia sin hallazgos.

Cabeza y cuello: no bocio, no adenopatías, carótidas normales.

Tórax: Auscultación pulmonar: murmullo vesicular conservado. Auscultación cardiaca: tonos puros y rítmicos.

Pulso: 72 l.p.m. T.A.: 160/90 (sin antecedentes de hipertensión).

Abdomen: no organomegalias ni masas. No soplos abdominales.

Extremidades: pulsos periféricos conservados, fuerza y tono normales.

Ante la presencia de una cefalea de reciente aparición de diferentes características y mayor intensidad de la que hasta el momento presentaba la paciente, se deriva al hospital para realizar pruebas complementarias.

En urgencias, la paciente llega con mejor estado general que cuando se encontraba en su domicilio. La historia que allí se recoge no hace mención a las cefaleas y si a sensación de giro de objetos.

Se realiza una exploración física y neurológica detallada que no muestra hallazgos de patología focal:

• Buen estado general. Bien hidratada, nutrida y prefundida. Normocoloración de piel y mucosas.
• Cabeza y cuello: no adenopatías. No ingurgitación yugular. Pulsos carotídeos simétricos.
• Tórax: Auscultación cardiaca: tonos puros y rítmicos, sin soplos. Auscultación pulmonar: murmullo vesicular conservado.
• Abdomen: blando, depresible, sin masas ni organomegalias. Se escuchan ruidos hidroaéreos.
• Exploración neurológica:

1. Alerta, consciente y orientada.
2. Lenguaje conservado y coherente.
3. Fondo de Ojo: no edema de papila. Angioesclerosis I/II.
4. Pares craneales.

– II campimetría normal. Pupilas isocóricas y normorreactivas.
– III, IV, VI motilidad ocular conservada; no diplopia.
– V sensitivo y motor conservado.
– VII normal.
– VIII no nistagmus. Audición conservada.
– IX, X, XI y XII normales.

5. Sistema motor: fuerza total y segmentaria 5/5. no atrofia muscular. Tono conservado.
6. Sensibilidad superficial conservada.
7. Reflejos osteotendinosos ++/+++.
8. Coordinación y equilibrio: marcha conservada. Romberg (-). No distonía.

Con el diagnóstico de “Síndrome vertiginoso” se instaura tratamiento con:

• Sulpiride 1 comprimido cada 8 horas durante 3 días. Posteriormente 1 comprimido cada 12 horas otros 3 días; y finalmente 1 comprimido al día otros 3 días.
• Metoclopramida 10 cc antes de las comidas si fuera necesario.

Discusión

En esta paciente, el motivo de consulta es un vértigo (mareo con sensación de movimiento) que se presenta de forma brusca, de intensidad moderada y en forma de crisis. Se trata de un vértigo recurrente y la presencia de síntomas acompañantes de tipo vegetativo, junto con la presencia de síntomas auditivos (aunque inespecíficos) y el nistagmus inicial nos orienta hacia el diagnóstico de vértigo periférico3-5.

En la siguiente tabla se indican las características diferenciales entre vértigo de origen central y vértigo de origen periférico2 (Tabla 2):

Si pensamos en las principales causas de vértigo en Atención Primaria, parece difícil situar en ellas a nuestra paciente.

No se trata de un vértigo episódico ni se ha presentado en relación con el movimiento, por lo que no se puede considerar de Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (que es la causa más frecuente de vértigo en Atención Primaria). La principal etiología de un vértigo recurrente, como el que estamos viendo, es la Enfermedad de Menière5. Sin embargo, la paciente no presenta el cuadro clínico característico, que comienza con una sensación de opresión en el oído seguida de pèrdida de audición, acúfenos y episodios vertiginosos3,4.

Por lo tanto debemos plantearnos otras etiologías de vértigo recurrente, entre las que destacan: enfermedad autoinmune, vestibulopatía luética, o bien la presencia de enfermedades neurológicas. Las enfermedades autoinmunes o la vestibulopatía luética se plantean como diagnóstico diferencial de la Enfermedad de Menière en cuadros de instauración progresiva antes de los 40 años, y en ellos son fundamentales los antecedentes2.

Respecto a la presencia de enfermedades neurológicas, esta paciente presenta antecedentes bien documentados de migraña, aunque al parecer, sólo tiene tratamiento sintomático y no tiene (o no ha precisado) tratamiento preventivo. La migraña es la cefalea por la que se consulta con más frecuencia en Atención Primaria, y suele ser más invalidante para los pacientes que la Cefalea Tensional. El diagnóstico de Migraña es positivo, no un diagnóstico de exclusión, y, en general, no son necesarias pruebas de neuroimagen. Los criterios diagnósticos de Migraña sin aura establecidos por la Internacional Headache Society son los siguientes8:

• Cefalea de entre 4 y 72 horas de duración
• Al menos tres de las características siguientes:

– Localización hemicraneal.
– Calidad pulsátil.
– Intensidad moderada-grave.
– Empeora con el ejercicio físico.

• Al menos uno de los siguientes durante la cefalea:

– Náuseas, vómitos o ambos.
– Fotofobia y fonofobia.
Los pacientes migrañosos pueden presentar cuadros vertiginosos asociados cuya duración es variable, de horas a minutos. Puede aparecer sin cefalea acompañante. El vértigo asociado a la migraña es frecuente y no se asocia siempre cronológicamente con la misma

El tratamiento en este caso es el de la migraña, sintomático y preventivo, y para los episodios vertiginosos se pueden asociar sedantes vestibulares2.

BIBLIOGRAFÍA

1. Vázquez Miralles JM, Sánchez Migallón MJ, Yusta Izquierdo A. “Vértigo y sensación de inestabilidad” en A. Yusta Izquierdo (Dir.) “Guía de Neurología para Atención Primaria”. EdiDe, 2004.
2. Porta Etessam J, Arrieta Antón E. “Mareo y Vértigo” en V M González Rodríguez (coord..) “Neuropraxis. Curso Práctico de neurología en Atención Primaria”. Laboratorios Almirall. 2005.
3. González López E, Sevillano Rodríguez JL. “Vértigo”. Jano. 2003;64:36-7.
4. Rivera Rodríguez T. “Protocolo de diagnóstico diferencial del vértigo“. Medicine. 2001;08:2975-7.
5. García-Albea Ristol E. “Vértigo”. Medicine. 2004;9:1503-11.
6. López Amado M, Plaza Mayor G, Sanabria Brossart J. “Paciente con vértigo”. FMC. Form Med Contin Aten Prim. 2002;09:12-4.
7. Hernández Núñez J, Núñez Palomo S, López Ruano P. “Mareo y vértigo”. Jano. 2003;64:31-2.
8. Pascual Gómez J, García Criado EI. “Cefaleas” en V M González Rodríguez (coord.) “Neuropraxis. Curso Práctico de neurología en Atención Primaria”. Laboratorios Almirall. 2005.

Autor:
Enrique Arrieta Antón. Médico de Familia. Centro de Salud Segovia Rural. Segovia.
Fernando Rincón Martín. Médico de Familia. Centro de Salud Segovia Rural. Segovia.

 

Coordinador:
Sergio Giménez Basallote
Médico de familia. Coordinador de Grupos de Trabajo de Semergen. Centro de Salud del Limonar. Málaga


 


 

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