Tema 2. Interacciones medicamentosas

Introducción

El efecto que producen los fármacos está sujeto a numerosas variables, lo que trae como consecuencia que resulte difícil predecir cual va a ser la respuesta a un determinado tratamiento.

Es una experiencia frecuente el hecho de que la administración de la misma dosis de un fármaco a pacientes muy similares que padecen la misma enfermedad puede dar lugar a efectos bastante dispares. No sólo esto, sino que en un mismo paciente el cambio de alguna circunstancia de las que rodea al tratamiento puede también provocar efectos farmacológicos diferentes. La utilización de los esquemas posológicos habituales siempre es conveniente, pero esta disparidad de resultados es un motivo más de los que obligan a individualizar de manera lo más cuidadosa posible los tratamientos de cada paciente, dependiendo de los cambios que se produzcan en su situación vital.

El poder eliminar los factores que modifican la respuesta a los fármacos siempre es deseable porque da lugar a que la eficacia de los tratamientos sea bastante predecible y sobre todo porque disminuye la posibilidad de que aparezcan complicaciones como pueden ser reacciones adversas o toxicidad.

Algunos de estos factores de distorsión no se pueden eliminar porque dependen de características del paciente o aspectos inmodificables en relación con la evolución de la enfermedad. Pero otros sí son eliminables, o por lo menos algo se puede hacer por disminuir la influencia que puedan tener sobre la respuesta a los fármacos.

Las interacciones medicamentosas pertenecen a este último grupo. Muchas veces se pueden evitar, otras no, pero por lo menos el conocerlas, el saber como pueden influir en el curso del tratamiento y el estar preparados para tratar las complicaciones que pueden producir son elementos que contribuyen a conseguir una buena eficacia del tratamiento y a evitar los riesgos que ellas mismas comportan.

Los datos que se pueden obtener de estudios realizados: in vitro, en modelos experimentales de animales e incluso en ensayos clínicos llevados a cabo en voluntarios sanos nunca tienen un valor definitivo en cuanto a predecir la aparición de interacciones y deben ser tomados como meramente orientativos. Es muy posible que la enfermedad y las características de cada paciente contribuyan a que estos datos no sean comple tamente extrapolables a la clínica habitual lo que obliga a someter siempre a una vigilancia estrecha la evolución del paciente. Por supuesto esta vigilancia deberá ser más intensa cuando existan esos datos orientativos en el sentido de que es posible la aparición de una interacción.

Una circunstancia muy significativa es que la frecuencia de las interacciones va en aumento como consecuencia del incremento de uno de sus factores desencadenantes más importantes: los tratamientos polivalentes.

El aumento de la frecuencia de utilización de los tratamientos combinados tiene varias causas. La prolongación de la esperanza de vida está produciendo un incremento de la población de ancianos y del número de enfermedades que padecen, lo cual hace que precisen de tratamientos complejos basados en la utilización de diversos fármacos.

La accesibilidad a pruebas de alta tecnología ha traído consigo la posibilidad de diagnosticar más enfermedades, más complejas y más precozmente. El tratamiento de algunas de estas enfermedades no era muy conocido hace apenas una década pero ahora son tratadas con múltiples combinaciones farmacológicas.

Por otro lado, el fácil acceso a los medicamentos, la mayor parte de las veces con un coste muy reducido, y el concepto hedonista de nuestra civilización, si es que se le puede llamar así, hace que nos encontremos en una sociedad supermedicalizada que toma muchos fármacos y frecuentemente en régimen de automedicación. Es un hecho de experiencia cotidiana el que un médico ponga un tratamiento y el paciente esté automedicándose por su cuenta y riesgo y ni le comente al médico qué es lo que está tomando.

Las llamadas medicinas paralelas han puesto de moda los tratamientos a base de fitoterapia que se emplean para los pequeños, y a veces no tan pequeños, trastornos y a los que el paciente ni considera peligrosos ni incluso que sean medicamentos por lo que tampoco suele comentarle al médico que los está tomando. Muchas de las plantas que se emplean contienen principios activos que pueden producir problemas de interacciones con no pocos fármacos.

El avance de la farmacología y la puesta a punto de procesos basados en la biotecnología ha dado lugar a la puesta en el mercado de fármacos cada vez más eficaces, pero también muy potentes, que en el caso de originar interacciones medicamentosas pueden producir cuadros clínicos importantes y de difícil tratamiento.

Es por todo ello por lo que las interacciones medicamentosas tienen en el momento actual una gran importancia y es por ello también por lo que dedicamos este capítulo al estudio de los mecanismos por los que se producen las interacciones y a la enumeración de las que pueden ser más interesantes para un médico de Atención Primaria.


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