Tema 2. Interacciones medicamentosas

Definiciones

Llamamos interacciones medicamentosas a las modificaciones que sobre el mecanismo de acción, la farmacocinética o el efecto de un fármaco pueden producir: otro fármaco, otras sustancias o los alimentos cuando se administran concomitantemente.
La interacción implica una posible alteración del efecto previsible que produce un fármaco cuando se administra solo.

Clasificación

Existen muchas formas de clasificar las interacciones según el criterio que se utilice para ello. Los conceptos que se utilizan más habitualmente son:

Según el sentido de la interacción, hay: interacciones de sinergia y de antagonismo. Las interacciones que producen efectos sinérgicos incrementan el efecto del fármaco y pueden ser de sumación de efectos o de potenciación. Generalmente cuando dos fármacos que tienen el mismo mecanismo de acción producen una interacción de sinergia se produce un efecto de sumación. Es decir que si uno producía un efecto de magnitud 3 y el otro de 2 la resultante final es un efecto de magnitud 5. Si los fármacos que producen una interacción de sinergia producen el mismo efecto por mecanismos de acción diferentes el efecto final se potencia. Es decir, que si uno produce un efecto de magnitud 2 y el otro de magnitud 3 la resultante final es un efecto de magnitud 6. El peligro que tienen las interacciones de sinergia, desde un punto de vista clínico, es que pueden dar lugar a manifestaciones tóxicas de uno o de los dos fármacos que intervienen en la interacción.

En las interacciones de antagonismo se produce una disminución del efecto de los fármacos. Desde el punto de vista clínico el peligro que comportan es la ineficacia de uno o de los dos fármacos implicados en la interacción.

Atendiendo al conocimiento que se tenga sobre ellas, se pueden clasificar en: interacciones conocidas o desconocidas. Existe la sospecha colectiva de que las primeras son las menos y las segundas son las más numerosas pero debido a este desconocimiento la mayor parte de las veces pueden pasar desapercibidas.

Dependiendo de las consecuencias que produzcan las interacciones pueden ser: beneficiosas, banales o perjudiciales.

En ocasiones pueden buscarse interacciones que potencien la acción de un fármaco mediante otro que produzca los mismos efectos pero por distinto mecanismo de acción. Esta forma de actuar permite disminuir las dosis de cada uno de ellos y evitar efectos secundarios. Sería el típico ejemplo de una interacción beneficiosa. La mayor parte de las veces las interacciones suelen ser perjudiciales porque o producen efectos tóxicos o si son antagónicas pueden hacer caer el tratamiento farmacológico dentro de parámetros ineficaces.

También en base a su conocimiento las interacciones pueden clasificarse en previsibles o no previsibles.

Atendiendo a su naturaleza pueden clasificarse en interacciones: farmacodinámicas, farmacocinéticas o farmacéuticas.

Si se tiene en cuenta su repercusión clínica pueden ser: muy graves, graves, leves o sin trascendencia.

Atendiendo a su frecuencia de aparición pueden ser: muy frecuentes, frecuentes, de baja frecuencia o raras.

Como es lógico, muchas veces estas clasificaciones se imbrican y así las interacciones frecuentes o muy frecuentes son las más conocidas y por lo tanto son las más previsibles y además suelen tener pocas repercusiones clínicas porque se toman medidas previas frente a ellas.

Aspectos generales

Determinados tipos de fármacos dan lugar con más frecuencia a la aparición de interacciones por lo que conviene tenerlos bajo sospecha siempre que se vayan a utilizar. En este sentido hay fármacos que producen la interacción y fármacos que son objeto de la interacción

Por otra parte, los fármacos que son más susceptibles de sufrir una interacción son los que tienen un margen terapéutico muy estrecho. Es decir, los que sus dosis terapéuticas están muy próximas a las dosis tóxicas o ineficaces o los que pequeños cambios en su concentración plasmática dan lugar a cambios importantes, desde el punto de vista clínico, de sus efectos.

También pertenecen a este apartado los fármacos que tienen alta afinidad por las proteínas plasmáticas, como es el caso de los antidiabéticos orales, y los que utilizan vías de metabolización o de eliminación que pueden ser modificadas frecuentemente por otros fármacos.

 

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