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Tema 2. Interacciones medicamentosas
Detección y prevención
de las interacciones
El primer punto que conviene tener claro para detectar una
interacción es que se trata de hacer un diagnóstico
clínico y por lo tanto si no se ha podido prever su aparición
será preciso interpretar los signos y síntomas
que presente el paciente para llegar a un diagnóstico
que fundamentalmente se basará en la observación
de que en el curso clínico de la enfermedad están
apareciendo aspectos inesperados.
El segundo punto importante es que nunca se diagnostica algo
en lo que no se piensa o no se sospecha. Por ello, la sospecha
de una interacción debe estar siempre en el ánimo
del médico, aunque el tratamiento lo haya puesto él
mismo.
Como se ve el asunto puede no ser fácil y por ello conviene
utilizar una sistemática de actuación que puede
aproximar a la sospecha de la interacción. Una serie
de normas prácticas en este sentido pueden ser las siguientes.
Primero conviene conocer bien los fármacos que más
frecuentemente se utilizan y dentro de ellos los que en principio
pueden ser más susceptibles de producir o de sufrir una
interacción medicamentosa en base a lo que ya se ha citado
en el apartado de aspectos generales. Hay datos asequibles en
este sentido en muchos portales de Internet o en el vademecum
que se maneje habitualmente o incluso en este capítulo
con información detallada sobre las interacciones.
Algunos portales de Internet que suministran información
fiable son:
– Vademecum internacional (www.vademecum.medicom.es): pertenece
a la editorial Medicom. Es de acceso gratuito y suministra información
sobre interacciones (medicamentosas y con alimentos) e interferencias
con las pruebas analíticas.
– British National Formulary (www.bnf.org/bnf): pertenece a
la British Medical Association y a la Royal Pharmaceutical Society
of Great Britain. El acceso es gratuito y aporta información
sobre grupos terapéuticos y principios activos destacando
su sección de interacciones.
– Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos
(www.portalfarma.com): es de carácter gratuito y presenta
una amplia ficha de información sobre cada medicamento
incluyendo interacciones e interferencias con métodos
analíticos.
– Microbisome (www.microbisome.com): pertenece a los laboratorios
Gilead y en su apartado de farmacología tiene una información
amplia y actualizada de las interacciones de los antimicrobianos.
Es de acceso gratuito.
La mejor prevención que se puede hacer de las interacciones
es poner el tratamiento farmacológico más sencillo
posible y con el menor número de medicamentos. Solamente
los absolutamente necesarios. No hay que olvidar a este respecto
que hay muchos medicamentos que contienen varios principios
activos como son algunos OTC que se utilizan en el tratamiento
de los procesos gripales y de otras enfermedades banales. La
utilización de una de estas formulaciones farmacéuticas
multiplica la posibilidad de producir interacciones y además
las disimula porque en principio parece que se están
usando pocos medicamentos.
Una pauta de actitud eficaz para detectar interacciones es mantener
una estrecha vigilancia los primeros días que siguen
al hecho de añadir un fármaco a un tratamiento
ya establecido. Es una situación que se produce con cierta
frecuencia en pacientes con enfermedades crónicas a las
que se añade alguna complicación o en pacientes
que siguen tratamientos prolongados y que en un momento dado
se consideran como insuficientes. Un ejemplo pueden ser los
pacientes con hiperlipidemia que no consiguen compensarse con
un solo fármaco.
Una de las cosas que más suele poner en la pista de que
se puede estar produciendo una interacción es que la
evolución del paciente no siga el patrón esperado.
Las modificaciones en esta evolución deben valorase bajo
la posibilidad de que se estén produciendo efectos tóxicos
de alguno de los fármacos y entonces habría que
descartar la presencia de una interacción de sinergia
o la otra posibilidad que es que el tratamiento esté
siendo ineficaz. En esta última situación es cuando
debe valorarse la posible presencia de una interacción
de antagonización.
En ambas circunstancias se impone una valoración detenida
del tratamiento, ver la posibilidad de que lo que está
sucediendo sea consecuencia de una interacción y en todo
caso estudiar la posibilidad de suprimir el fármaco sospechoso
o de reducir en conjunto el tratamiento. Suele dar resultado
sustituir el fármaco sospechoso por otro de la misma
clase que pueda producir menos interacciones. El ejemplo clásico,
en este sentido, es la sustitución de cimetidina por
ranitidina.
Al poner el tratamiento se impone valorar de forma especial
la posibilidad de que puedan producirse interacciones que den
lugar a situaciones clínicas graves como pueden ser convulsiones,
arritmias, crisis hipertensivas, etc.
Ayuda a evitar interacciones el considerar en que situación
se encuentran los órganos y sistemas que más frecuentemente
participan en la producción de interacciones. La función
hepática, por las interacciones de metabolización,
la función renal por las de eliminación y las
proteínas plasmáticas por las de distribución
son aspectos que conviene conocer cuando se vaya a utilizar
un tratamiento polivalente que comporta un riesgo de producción
de interacciones.
Por último, la determinación de las concentraciones
sanguíneas de un fármaco puede ayudar no sólo
a diagnosticar una interacción sino también a
establecer las medidas posológicas adecuadas para evitarla
o compensarla. No siempre se pueden hacer estas determinaciones
por las complicaciones técnicas y el coste que comportan
pero cada vez se van haciendo más asequibles en todos
los términos y en muchos casos habrá que considerarlas
de rutina dentro de poco tiempo.
Bibliografía recomendada
1. Flórez J. Farmacología humana. Ed. Masson
S.A. Barcelona 2003.
2. Del Río J. Farmacología Básica. Ed.
Síntesis S.A. Madrid 1996.
3. Manual del residente de Farmacología Clínica.
Varios Autores. Ed. ENE publicidad S.A. Madrid 2002.
4. Rang HP, et al. Farmacología. Ed. Elsevier. Madrid
2004.
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