Aspectos
prácticos del abordaje de la tuberculosis
Epidemiología
Situación
en el Mundo
La tuberculosis (TB) ocupa la cuarta causa de
muertes estimadas por causa infecciosa en el mundo (Tabla 1), a pesar de los esfuerzos
que se han invertido para su control en los últimos años. En realidad,
la situación de la TB en el mundo es un fiel reflejo de las enormes diferencias
económicas entre unos países y otros. En la actualidad, se estima
que unos 1.900 millones de personas, la tercera parte de la población mundial,
se encuentran infectada por Mycobacterium Tuberculosis.

La
Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año aparecen
más de 8 millones de nuevos casos y que aproximadamente 2 millones de personas
mueren por la enfermedad. En Europa, en el año 2000, se notificaron 385.810
casos con grandes diferencias entre los países comunicantes: la zona Oeste,
que incluye los 15 países de la Unión Europea además de Andorra,
Israel, Malta, Mónaco, Noruega, San Marino y Suiza, comunican tasas de
incidencia de 12 casos por 100.000 habitantes; la zona Este, que incluye a los
nuevos países que formaban la antigua Unión Soviética, aportan
incidencias de 90 casos por 100.000 y la zona Centro, que incluye los 13 países
restantes, aportan datos de incidencia de 41 casos por 100.000. Comparados con
los datos de 1.995, en la zona Oeste y en la mayor parte de los países
de la zona Centro se aprecia una tendencia a la disminución de casos, pero
en la zona Este se produce un incremento importante del 57 por ciento, con incrementos
medios anuales en la mayor parte de estos países del 5-12 por ciento.
La
distribución de casos de TB por países también difiere dentro
de una misma región, dependiendo de las condiciones socioeconómicas
de cada país, de los diferentes programas de control y del impacto sufrido
por la epidemia de virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Se estima que el 80
por ciento de la carga de TB en el mundo se está produciendo en 22 países
concretos, que han sido declarados prioritarios por la OMS, quince de ellos declarados
como los más pobres del mundo, mientras que los siete restantes se encuentran
en la franja de países que disponen de recursos económicos medios
(Indonesia, Filipinas, Sudáfrica, Rusia, Brasil, Birmania y Perú).
Los núcleos marginales de las grandes ciudades en los países desarrollados
(el llamado cuarto mundo) con incidencias mayores de 200 casos por 100.000 están
también en el centro del problema.
Situación en España
En
España se producen cada año entre 12.000-14.000 nuevos casos de
enfermedad tuberculosa, de los que la mitad son altamente contagiosos. Un estudio
realizado en trece comunidades autónomas mediante búsqueda activa
de casos entre mayo de 1996 y abril de 1997 encontró una incidencia global
de 38,5 casos por 100.000, con una incidencia de casos bacilíferos de 13,8,
con oscilaciones que van desde 16,2 en Castilla-La Mancha a 70,7 en Galicia. Esto
supone tasas específicas de 30-35 casos por 100.000 habitantes que, aunque
evidencian un claro descenso de las tasas en los últimos años, son
de cuatro a ocho veces mayores que en otros países desarrollados. Existe
una razón de 2:1 a favor de los varones y la distribución de afectación
por edades señala a la población comprendida entre los 25-34 años
como el grupo con mayor número de casos, seguido del de 15-24 años
y del de 35-44 años. Este elevado número de enfermos anuales en
España surge por el enorme reservorio de infectados por M. tuberculosis
que existe. Se estima que alrededor del 25-29 por ciento de nuestra población
está infectada por este germen. La mortalidad es baja, situándose
entre el 1,5-3 por 100.000.
Es especialmente preocupante que España
ocupe el segundo lugar europeo en tasas de síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (sida), con 2.745 casos en el año 2000, estando un 32 por ciento
de ellos enfermos de TB. El 9,5 por ciento de los casos de TB tienen anticuerpos
VIH, estimándose que un 10-15 por ciento de los casos de TB anuales son
debidos al sida.
La TB está considerada en España como una
enfermedad de declaración obligatoria y es desde el Real Decreto 221/1995
cuando se considera como enfermedad de declaración semanal y precisa informe
anual para la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica estableciendo para
ello una misma definición y una declaración individualizada.
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