HERRAMIENTAS
PARA EL DIAGNÓSTICO DE LA DISFUNCIÓN FAMILIAR:
el genograma
y la entrevista familiar
APLICACIÓN
DE
LOS CONCEPTOS ENUNCIADOS
Ya hemos visto que la tensión
y el cambio son parte del funcionamiento normal de una familia. Sólo cuando
la habilidad de ésta para afrontar tales situaciones ha llegado al límite,
las necesidades de sus miembros están constantemente insatisfechas y el
funcionamiento de la familia se rompe. Por tanto, el grado de funcionalidad de
una familia vendrá dado por su capacidad para mantener un equilibrio entre
la tendencia al cambio y la tendencia a la homeostasis. Así, una familia
funcional es aquella capaz de adaptarse a los cambios necesarios a lo largo del
proceso vital: crecimiento y envejecimiento; incorporación y pérdida
de miembros de la familia; oscilaciones en el estado de salud; el estrés
ambiental; circunstancias todas ellas que ponen a prueba habitualmente la funcionalidad
familiar. Y una familia disfuncional será aquella incapaz de responder
a las necesidades de sus miembros y de afrontar con éxito los cambios y
tensiones de su entorno.
El conocer los ciclos de la vida, tanto el individual
como el familiar, permite al médico de familia predecir las crisis normativas
o de transición e intervenir anticipadamente en las no normativas o accidentales,
antes de que aparezca la disfunción familiar. Muchas de nuestras consultas
por síntomas vagos o mal definidos corresponden en la práctica a
conflictos individuales o dentro de la familia, en los que la queja somática
no es sino el emergente de un problema en la evolución de sus ciclos vitales.
Esto es el paso de una fase a la siguiente sin haberse cumplido las expectativas,
ni desarrollado las tareas de la etapa precedente, ni realizado los ajustes emocionales
(lo que conlleva una mayor dificultad de adaptación funcional ante la nueva
situación que se hace insostenible).
Las familias difieren mucho
en la manera en qué se organizan. Por tanto es importante destacar que
cuando una familia acude buscando ayuda sólo lo hace para modificar alguna
situación que le desborda, nunca para cambiar toda su estructura. Pretender
que un sistema transforme totalmente su organización es uno de los errores
que más a menudo conducen al fracaso en el trabajo con familias. Si es
posible, en cambio, variar alguna de sus áreas de funcionamiento con lo
que el sistema preserva su identidad sintiendo que mantiene el control de la situación.
Por todo ello es lógico pensar que el trabajo del médico dependerá
de las peculiaridades de cada familia en particular a la hora de promover algún
cambio, además de las posibilidades y los recursos con los que ésta
cuente.
Un modelo de orientación familiar aplicable en el ámbito
de la Atención Primaria debería de reunir las siguientes características:
ser lo suficientemente simple y lo suficientemente amplio; realizado en poco tiempo
y orientado a corto plazo; y centrando el abordaje en la queja que motiva la consulta.
Este enfoque va más allá del síntoma por el que el paciente
ha acudido a la consulta e intenta introducir al profesional en un tipo de abordaje
más amplio. La sistematización que a continuación se propone,
desarrollando el modelo de entrevista familiar de Campbell, McDaniel y Seaburn,
espera facilitar el estudio de las familias para la valoración de las mismas.
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