Situaciones de urgencia cardiológica
Síndrome coronario agudo en Atención Primaria, ¿cómo debemos actuar?

DIAGNÓSTICO CLÍNICO


La cardiopatía isquémica (CI) agrupa entidades clínicas que comparten una patogénesis compleja, como siendo el componente fisiopatológico común el desequilibrio entre el consumo miocárdico de oxígeno y el aporte del mismo.
Fase estable (angor estable): consecuencia de un aumento de la demanda miocárdica de oxígeno en presencia de una oclusión coronaria fija de origen aterosclerótico.

Fase inestable (angina inestable e IAM): consecuencia de la fisura/ ruptura de una placa de ateroma, con agregación plaquetaria, trombosis y vasoconstricción secundarias in situ, y embolización distal, con la consecuente interrupción el flujo coronario. Esta situación engloba varias entidades clínicas que conocemos como SCA. En función de las alteraciones electrocardiográficas y de la elevación o no de los marcadores de necrosis miocárdica el SCA debe clasificarse como:

o SCA con elevación del ST.
o IAM con elevación ST (IAMEST)SCA sin elevación del ST:

- Angina inestable (AI).
- IAM sin elevación ST (IAMNEST).

En la Tabla 3 se describe la clasificación de los SCA.
El diagnóstico de los SCA se basa en 3 elementos:

- Historia clínica compatible.
- Alteraciones en el ECG.
- Marcadores de necrosis miocárdica: enzimas cardíacas.

Los dos primeros elementos pueden ser suficientes para establecer el diagnóstico en el ámbito extrahospitalario, clasificar y priorizar la gravedad del paciente e iniciar acciones terapéuticas.

HISTORIA CLÍNICA: ENFOQUE DEL PACIENTE CON DOLOR TORÁCICO

El dolor torácico es uno de los motivos más frecuentes de consulta urgente. Representa un desafío diagnóstico ante el que es imprescindible mantener siempre un elevado índice de sospecha en la consulta por la trascendencia que tiene el reconocimiento apropiado de estos pacientes.

En el paciente agudo, la historia clínica constituye la clave diagnóstica del dolor torácico. Debe realizarse con seguridad, brevedad y de forma rigurosa, encaminada a descartar patologías graves que requieran una actuación inmediata y a evitar retrasos innecesarios.

La historia clínica debe incluir:

o Características del dolor: patrones clínicos, tipo y duración; intensidad, momento de aparición, irradiación, localización, factores que lo agravan o alivian.
o Síntomas acompañantes: disnea, mareo o síncope, palpitaciones, cortejo vegetativo...
o Presencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) (Tabla 4): orientan sobre la probabilidad de que el paciente padezca o no una enfermedad coronaria.
o Antecedentes personales de interés: medicación, cirugía, encamamiento, episodios previos similares.
Por otra parte, la presentación de patología en pacientes de edad más joven, la inexperiencia del médico y las presentaciones atípicas son circunstancias que pueden favorecer los errores diagnósticos.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL DEL DOLOR TORÁCICO: PATRONES CLÍNICOS

Dolor torácico de origen isquémico

El dolor típico suele definirse como un dolor difuso, opresivo, sensación de peso, quemazón, señalado con el puño cerrado o la palma abierta. Se localiza en la región retroesternal y puede irradiarse a cuello, mandíbula, ambos brazos y espalda, siendo típica la irradiación a brazo y hombro izquierdo. No se modifica con la respiración. La duración de la angina suele ser menor de 15 minutos siendo más prolongado en caso de angina inestable e IAM. Suele acompañarse de cortejo vegetativo y sensación disneica.

Factores desencadenantes: ejercicio, exposición al frío, comidas copiosas y el primer esfuerzo de la mañana. Factores que alivian el dolor: reposo y nitritos.

En ocasiones, el dolor puede ser atípico, refiriendo "escozor" o sensación de "incomodidad", mal definidas, siendo más habitual esta presentación en mujeres, diabéticos o pacientes ancianos, en los que incluso puede aparecer letargia o confusión. En los IAM de localización inferior o posteroinferior es frecuente la localización epigástrica del dolor, dando lugar a errores diagnósticos y atribuyendo el cuadro a patología digestiva.

Más de un 20 por ciento de los pacientes pueden presentar lo que se ha denominado equivalentes anginosos. Los más frecuentes son la disnea, secundaria a disfunción ventricular, y los episodios sincopales, debidos a arritmias o a hiperactividad vagal en los IAM inferiores (bradicardia sinusal e hipotensión).

Existen algunos datos clínicos que ayudarían a considerar el dolor como de poca probabilidad de origen
isquémico:

o Localización a "punta de dedo" y submamario.
o Duración del dolor menor de 30 segundos o mayor de 30 minutos sin objetivarse cambios ECG.
o Dolor tipo "pinchazo".
Recordar:
o Debemos plantearnos la posibilidad de un origen isquémico en cualquier dolor torácico que no sea de tipo mecánico y no esté localizado "a punta de dedo", máxime si el paciente presenta algún FRCV.
o Ante una epigastralgia de reciente aparición en un paciente con factores de riesgo, siempre debe sospecharse un posible SCA, más aún si existe algún síntoma añadido, como sudación, hipotensión, mareo, repercusión general, etc.
o El dolor de tipo isquémico puede coexistir con dolores de otro origen.


Otras patologías graves como origen de dolor torácico

Fundamentalmente dos, ante las cuales debe remitirse inmediatamente al paciente al hospital.

o Patrón de tromboembolismo pulmonar (TEP): el TEP puede presentarse con formas clínicas variadas, ninguna específica, por lo que es considerado el "gran simulador". Por orden de frecuencia los síntomas más frecuentes son:

- Disnea
- Dolor torácico de inicio brusco, de localización y características variables: en los casos de embolia masiva, es opresivo y se localiza a nivel subesternal, mientras que en embolias menos intensas se localiza más lateralmente, siendo de características pleuríticas. En ocasiones es indoloro (TEP silente).
- Taquipnea desproporcionada con el dolor, tos, edemas y dolor en EEII, hemoptisis y fiebre.
El ECG no excluye ni diagnostica el TEP. Casi todos los pacientes presentan un ECG anormal:
- Lo más frecuente: taquicardia sinusal y alteraciones inespecíficas de la repolarización.
- Lo más típico pero infrecuente: patrón de sobrecarga aguda de cavidades derechas (S1QT3, BRD de novo, T negativas de v1-v3).

Recordar: sospechar TEP ante un cuadro brusco de disnea o dolor torácico y factores predispuestos: inmovilización prolongada, cirugía mayor o traumatológica previa, TVP, embarazo, anticonceptivos, neoplasias, obesidad, estados de hipercoagulabilidad conocidos...

o Patrón de disección de aorta: En general, se presenta con dolor torácico agudo, muy intenso, desgarrante, con sensación de muerte, prolongado, de varias horas de duración que no se agrava con los cambios de posición del cuerpo ni por la respiración y requiere una cantidad excesivamente elevada de analgésicos para su tratamiento. La localización del dolor es variable dependiendo del nivel al que se produce la disección. Cuando es proximal a la salida de la arteria subclavia, el dolor se localiza en región centrotorácica anterior retroesternal irradiado a región interescapular y cuando es distal, el dolor se irradia a la espalda, región abdominal y extremidades siguiendo el camino de la disección. Si existe oclusión de determinadas arterias, encontraremos síntomas secundarios a la isquemia originada:

- Déficit neurológico por afectación de troncos supraórticos.
- Síncope por taponamiento.
- Insuficiencia cardíaca secundaria a insuficiencia aórtica aguda.
- Paraparesia por isquemia medular, isquemia mesentérica, renal o de extremidades inferiores por disección de las correspondientes arterias.
- Si disección de coronaria (casi exclusivamente la derecha) lo que sucede en el 2-8 por ciento de los casos: IAM.
- Síntomas por compresión o penetración sobre estructuras adyacentes: disfonía, síndrome de Horner, síndrome de vena cava superior.

En la exploración, el paciente presenta mal estado general; impresiona de gravedad. La tensión arterial (TA) es normal o alta hasta en un 50 por ciento de casos. Destacar la asimetría de pulsos y de TA en extremidades superiores. El ECG es básicamente normal, salvo si coexiste IAM por disección de coronaria.

Recordar: sospechar una disección aórtica ante un cuadro de dolor transfixiante, ausencia de algún pulso periférico, ECG normal, sobre todo en pacientes con HTA crónica, embarazos, enfermedades conectivas y hábito marfanoide. Ante un cuadro de dolor tórácico "típico" anginoso y ECG normal es obligado pensar en disección, teniendo en cuenta que hasta en un 2-8 por ciento de los casos pueden coexistir IAM sobre todo inferior y disección aórtica.

Patrón pericárdico

La pericarditis aguda cursa con dolor retroesternal, típicamente irradiado a trapecios, con frecuencia de características pleuríticas, que empeora con el decúbito, con la tos, movimientos respiratorios, deglución, rotación del tronco y se alivia al inclinarse hacia delante. Puede acompañarse de fiebre y síntomas de infección respiratoria. En la auscultación, buscaremos roce pericárdico y signos de taponamiento (hipotensión, ingurgitación yugular, pulso paradójico).

En ECG: depresión PR como signo precoz y típico (muy sugestivo). La elevación del ST es difusa y cóncava hacia arriba, sin imágenes en espejo. (Figura 1).

Patrón de características pleuríticas

Dolor punzante que aumenta con los movimientos respiratorios, con la tos y con los cambios posturales. Comprende varias patologías que no son tema de este capítulo: neumotórax, neumonía, pleuritis y derrame pleural.
Patrón de características osteomusculares

Las articulaciones costocondrales y condroesternales constituyen el origen más frecuente del dolor torácico anterior. El dolor puede ser punzante y breve o bien puede ser una molestia sorda que evoluciona en horas o días.

Recordar: la presión sobre las articulaciones condroesternales, condrocostales y músculos pectorales, constituye una parte esencial en la exploración física de todo paciente con dolor torácico. Y esta maniobra reproduce el dolor que se origina en estos tejidos.

Patrón de origen digestivo

Diversas enfermedades del esófago pueden dar lugar a dolor torácico y son las que con mayor frecuencia se confunden con el dolor isquémico.

o Espasmo esofágico difuso: dolor retroesternal opresivo o urente, puede irradiarse a brazos o abdomen. Se desencadena con la ingesta de alimentos o bebidas frías, especialmente si después se adopta el decúbito. También se alivia con al toma de nitritos.
o Reflujo gastroesofágico: dolor retroesternal o epigástrico de carácter urente que se acompaña de pirosis, regurgitación y se desencadena con el decúbito y la ingesta.
o Rotura de esófago: aunque es poco frecuente, constituye otra de las causas graves de dolor torácico. El dolor es súbito, intenso, subesternal y epigástrico, acompañado de vómitos y hematemesis. Antecedentes de factores desencadenantes como endoscopia previa, vómitos, cirugía, cuerpo extraño, neoplasia etc.

EXPLORACIÓN FÍSICA

La exploración física en los SCA es a menudo poco relevante, y en muchas ocasiones servirá para confirmar o sugerir la presencia de diagnósticos alternativos.

Los aspectos que se deben valorar en la atención inicial en un SCA son:

o Vía aérea, respiración, circulación.
o Constantes vitales.
o Auscultación cardiopulmonar:

- Soplos de reciente aparición, que puedan ser secundarios a disfunción o rotura de músculo papilar o a rotura del septo interventricular.
- Síntomas y signos de insuficiencia cardíaca (IC) que puedan complicar el curso clínico del SCA y requieran abordaje terapéutico específico: presencia de disnea, ortopnea, tercer ruido y estertores crepitantes pulmonares. (Clasificación de Killip (Tabla 5)).
- Presencia o ausencia de pulsos.
- Signos de hipoperfusión periférica, fundamentalmente hipotensión, asociada con taquicardia, frialdad y palidez cutánea, que nos sugieran la presencia de un shock cardiogénico.
- Signos de isquemia cerebral.

ASPECTOS CLÍNICOS DIFERENCIALES EN EL DOLOR DE ORIGEN ISQUÉMICO

Angina de esfuerzo estable

El paciente puede consultar horas o a veces días después del episodio de dolor. Se entiende como la presencia de un dolor torácico de características típicas, de 3 a 20 minutos de duración, que aparece con un determinado umbral de esfuerzo y cede con el reposo o con nitroglicerina sublingual (NTG).

Angina inestable

Este término engloba todas las formas de angina que carecen de alguna de las características que confieren "estabilidad" a la angina de esfuerzo.

Además de por las características clínicas, el diagnóstico suele establecerse por la reversibilidad tanto de los síntomas como de las alteraciones en el ECG espontáneamente o tras la administración de NTG sublingual o, con posterioridad, por la ausencia de elevación enzimática.

Formas clínicas de angina inestable:

o Angina de reciente comienzo: se entiende aquella que ha comenzado hace menos de un mes. En la actualidad, sólo se considera inestable la angina de reciente comienzo que empieza con esfuerzos ligeros o mínimos (grados III y IV de la Canadian Cardiovascular Society).
o Angina progresiva: denota un empeoramiento significativo de una angina estable previa, con aumentos de la frecuencia, duración o intensidad del dolor, o disminución del umbral de esfuerzo que la precipita.
o Angina prolongada: se define por la presencia de dolor de más de 20 minutos de duración. Si no cede con NTG sublingual, inicialmente puede ser indistinguible del IAM sin elevación ST, por lo que su abordaje terapéutico será similar. El diagnóstico diferencial definitivo lo dará la ausencia o no de movimiento enzimático.
o Angina de reposo: se presenta sin que medie esfuerzo o estrés emocional. Constituye el paradigma de la angina inestable y su pronóstico es peor que el de los tipos previos.
o Angina postinfarto: se presenta entre las 24 horas y los 30 días posteriores al episodio de IAM, independientemente de su duración o relación con desencadenantes. Es un subgrupo de mal pronóstico.
o Angina variante de Prinzmetal: es un tipo especial de angina. Su fisiopatología es diferente de la del resto de los SCA, puesto que se debe al vasoespasmo de las arterias coronarias epicárdicas y no a fenómenos aterotrombóticos. No obstante, sólo el 7-20 por ciento de los casos tienen coronarias normales (subgrupo con buen pronóstico), pues lo habitual es que el espasmo se produzca sobre una lesión aterosclerótica previa, a menudo no significativa. La isquemia, si bien es recortada en el tiempo, afecta a todo el espesor de la pared, por lo que cursa con ascensos del ST en el ECG.

Es típica la presentación nocturna y/o con perfil horario.

IAM sin elevación del segmento ST

En el IAM sin elevación del ST, la mayor gravedad y duración de la isquemia produce necrosis miocárdica no transmural. La duración de los síntomas es de más de 20 minutos y, en muchas ocasiones, el paciente puede referir varias horas de evolución del dolor. Típicamente, los síntomas y las alteraciones en el ECG no cederán con la administración de NTG sublingual, o lo harán de forma leve, y los pacientes presentarán las elevaciones enzimáticas características de la necrosis miocárdica. Las alteraciones electrocardiográficas se limitan a infradesnivelación del ST y/o cambios de la onda T.


IAM con elevación del segmento ST

El paciente presentará, por lo general, un dolor torácico de más de 20 minutos de duración, a menudo de varias horas, con sensación de gravedad y muerte inminente. Los síntomas acompañantes, náuseas, sudación, astenia, mareo, suelen ser intensos.

Se debe llevar a cabo el diagnóstico diferencial con otros dos cuadros que también cursan con dolor torácico y ascenso del ST en el ECG:

o Pericarditis aguda, o miopericarditis.
o Angina de Prinzmetal: el dolor puede ser de características similares, pero en general de menos de 20 minutos de duración y con respuesta a la nitroglicerina.





 

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