Situaciones de urgencia cardiológica
Síndrome coronario agudo en Atención Primaria, ¿cómo debemos actuar?

ALTERACIONES ECG EN EL SÍNDROME CORONARIO AGUDO


El ECG constituye una herramienta básica en la evaluación de la cardiopatía isquémica, tanto en el diagnóstico como en el pronóstico de la enfermedad.

Su sensibilidad diagnóstica en el contexto de la cardiopatía isquémica está condicionada por el momento en el que se realiza el ECG y por la presencia de síntomas, en especial de dolor torácico.

El valor pronóstico se establece por el tipo de alteración electrocardiográfica (sobre todo el ascenso o descenso del segmento ST) así como por su magnitud y localización. Proporciona información, además, sobre el tratamiento a seguir, en especial, la indicación o no de fibrinolisis (Tabla 6).

Recordar: como norma de buena práctica clínica en todas las guías y consensos, debe llevarse a cabo en los primeros 10 minutos de consulta ante toda sospecha de SCA (grado de recomendación A).

Patrones electrocardiográficos

Isquemia

La isquemia supone un retraso en la repolarización y por tanto afecta a la onda T. En la isquemia subepicárdica, hay ondas T aplanadas o negativas de ramas simétricas y en la isquemia subendocárdica, la onda T presenta una morfología positiva, picuda y simétrica (Figura 2).


Lesión

La elevación del segmento ST supone generalmente una lesión subepicárdica severa con frecuente afectación miocárdica transmural y posterior desarrollo de necrosis a excepción de la angina vasoespástica. Su registro en dos o más derivaciones contiguas durante la fase aguda de un IAM supone el principal hallazgo para indicar una reperfusión precoz (fibrinolisis/ACTP).

El descenso del segmento ST representa generalmente una lesión subendocárdica menor, puesto que el miocardio subendocárdico es más vulnerable, estableciéndose como criterio significativo la infradesnivelación del ST de al menos 1 mm. por debajo de la línea isoeléctrica y a 80 milisegundos del punto J (Figura 3).

Necrosis

El área necrótica es eléctricamente silente, es decir, no se despolariza y típicamente está representada por la onda Q (Figura 4). Para diferenciar las ondas Q con significación patológica de aquellas que no la tienen (p.ej. ondas q septales en derivaciones izquierdas) se establecen distintos criterios, entre los que destacan (Tabla 7):
o Duración (anchura) de las ondas Q > 0,04 segundos.
o Mayor amplitud con respecto a la R de la misma derivación.

Cambios evolutivos en el SCA con elevación del ST

o La primera manifestación suele ser una onda T alta y picuda que es muy fugaz y difícil de observar.
o La elevación del ST es característica y aparece en las derivaciones que enfrentan a la necrosis.
o La onda Q aparece a las 6-8 horas de la oclusión coronaria. No tiene por qué aparecer siempre y su ausencia indica una recanalización temprana de la arteria responsable del evento, bien por trombólisis fisiológica o farmacológica.
o A las 18-24 horas de la oclusión suele aparecer una inversión de la onda T (isquemia subepicárdica), que puede persistir de manera crónica, de hecho, en cerca de la mitad de los pacientes persistirá durante años.

En ocasiones, el segmento ST permanecerá crónicamente elevado, lo que indicará la existencia de una zona ventricular discinética o acinética (aneurisma ventricular). Este hecho sucede hasta en el 5 por ciento de todos los IAM, sobre todo en los de localización anterior (Figura 5).

Localización

Todas estas alteraciones se manifiestan en las derivaciones cuyo electrodo positivo se sitúa directamente sobre la lesión, y se consideran significativas cuando afectan a dos o más derivaciones contiguas. Por tanto, el análisis de las derivaciones ECG permite localizar la lesión miocárdica y su relación con la arteria responsable (Tabla 8).
De esta manera pueden distinguirse básicamente:

o IAM anteriores y laterales dependientes de las arterias descendente anterior y circunfleja, con sus respectivas ramas, diagonales/septales y marginales (Figura 6).
o IAM inferiores, dependientes de la coronaria derecha, con o sin afectación posterior asociada, en el caso de que exista lesión concomitante de la arteria interventricular posterior (IVP) (dominancia derecha en el 80 por ciento de los casos, en el 20 por ciento restante la IVP es rama de la arteria circunfleja Æ dominancia izquierda). (Figuras 7 y 8).

Aproximadamente un 45 por ciento de los IAM inferiores afectan también al ventrículo derecho, con mayor riesgo de sufrir complicaciones en la fase aguda, sobre todo bloqueos AV. Para su identificación, es útil un registro con derivaciones precordiales derechas, donde la elevación del ST en V4R dentro de las primeras horas es un signo precoz muy sugestivo de afectación del ventrículo derecho.

La presencia de alteraciones combinadas de ST consistentes en ascenso del ST en aVR y V1 junto al descenso difuso del ST en precordiales (I, II, V4-V6) se conoce como "patrón de tronco común" e indica, en un porcentaje de probabilidad en torno al 70 por ciento, lesión severa del mismo o afectación de tres vasos (Figura 9). Sin embargo, no todas las variaciones combinadas del ST corresponden necesariamente a una afectación conjunta de las diferentes arterias. En las derivaciones opuestas a la lesión, una porción de miocardio sano se interpone entre la zona lesionada y el electrodo positivo, por lo que registrará alteraciones opuestas a las registradas por los electrodos situados sobre la lesión (imagen especular). Se trata pues de fenómenos eléctricos sin necesidad de implicar isquemia o lesión concomitante. Así se observan imágenes especulares de descenso del segmento ST en IAM extensos (descenso ST en I y aVL en IAM de cara inferior y descenso ST en II, III, aVF en IAM anteriores).

En ocasiones, el hallazgo ECG es un bloqueo de rama izquierda (BRI), lo que hace invalorables las alteraciones tanto del segmento ST como de la onda T. Si se tiene la certeza de que se ha producido en el curso del SCA, se dispone de una razonable seguridad de que el causante ha sido un IAM transmural por lo que, a efectos prácticos, su tratamiento desde el medio extrahospitalario será el mismo que un SCA con ascenso del ST (incluida la indicación de fibrinólisis). Debe resaltarse la importancia de contar con ECG previos.

A pesar de todo esto, hasta en un 7 por ciento de las ocasiones, el ECG puede ser bastante anodino en el curso de un SCA, especialmente en fases iniciales y en pacientes con angina inestable o IAM sin elevación del ST, por lo que debe ser la suma de otros factores, incluyendo la clínica y las enzimas cardíacas, los que determinen finalmente el diagnóstico.

Es importante recordar que un ECG normal no descarta por completo un SCA y la repetición seriada de ECG (incluso un segundo realizado a los 15-20 min. del primero) puede mostrar modificaciones significativas que determinen el diagnóstico.




 

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