Situaciones
de urgencia cardiológica
Síndrome coronario agudo en Atención
Primaria, ¿cómo debemos actuar?
GESTIÓN
EFICIENTE DE LOS RECURSOS ASISTENCIALES
Se
ha observado que la distribución de la mortalidad cardiovascular no es
uniforme en todas las Comunidades Autónomas, e igual que sucede en otros
países desarrollados, en España existen importantes diferencias
sociales en la mortalidad cardiovascular. En relación con la distribución
geográfica de la mortalidad, las diferencias norte-sur se mantienen inalteradas,
con tasas de mortalidad más elevadas en el sur que en el norte, que pueden
estar relacionadas con las diferencias en el nivel socioeconómico pero
también en el acceso a la asistencia sanitaria. El estudio IBERICA ha puesto
de manifiesto que en nuestro país existen diferencias geográficas
en el manejo hospitalario de los pacientes coronarios y en la utilización
de recursos diagnósticos y terapéuticos. Además, diversos
estudios destinados a conocer el tratamiento intrahospitalario del IAM, como los
estudios PRIAMHO, ARIAM y PREVESE II, muestran que hay diferencias en la accesibilidad
a los servicios asistenciales.
Esta situación de importante variabilidad,
no justificable, en procedimientos y asistencia, para la cardiopatía isquémica,
según los datos obtenidos de los registros y estudios nacionales multicéntricos
impulsados por las sociedades científicas y el Ministerio de Sanidad y
Consumo (con retrasos en el tiempo entre el inicio de los síntomas y la
asistencia sanitaria y entre ésta y la administración de fibrinolíticos,
siendo los intervalos de tiempo excesivos con relación a las recomendaciones,
así como las diferencias en prevención secundaria) se ha mantenido
estable.
Según datos del Ministerio de Sanidad (2001), en cuanto
al tratamiento postinfarto, aunque ha habido un incremento en la prescripción
de AAS, betabloqueantes e inhibidores de la enzima de conversión de la
angiotensina (fármacos con un impacto directo en la reducción de
la mortalidad), todavía estamos en porcentajes inferiores a los que serían
deseables, sobre todo, con relación a los dos últimos fármacos.
Y
en el año 2002, tanto la relación de coronariografías como
la de angioplastias realizadas por millón de habitantes entre las Comunidades
con mayor y menor tasa ha sido aproximadamente de 2,5:1 (Registro de hemodinámica
Sociedad Española de Cardiología-Ministerio de Sanidad). Además,
sólo el 2-3 por ciento de los pacientes coronarios tienen acceso a un programa
de rehabilitación cardíaca en nuestro país, y la situación
no ha mejorado en las últimas décadas. Factores que juegan un importante
papel en la variabilidad son las diferencias en la disponibilidad de recursos,
en la adecuación de su uso, en la aplicación de las guías
de práctica clínica, así como en el grado de implantación
y homogeneidad en los protocolos de derivación de pacientes o la práctica
ausencia de los mismos.
Estas discrepancias en el uso de procedimientos
diagnósticos y terapéuticos que han demostrado su eficacia no son
aceptables, ya que pueden tener un impacto en la mortalidad y morbilidad de los
pacientes, siendo por tanto deseable su reducción.
Necesidad
de coordinación
y armonización de criterios
Desde un punto
de vista organizativo, el Sistema Nacional de Salud (SNS) es un sistema descentralizado,
cuya organización se apoya íntegramente en la estructura territorial
del Estado establecida por la Constitución Española de 1978, y que
la Ley General de Sanidad de 1986 define como "el conjunto de los Servicios
de Salud de la Administración del Estado y de los Servicios de Salud de
las Comunidades Autónomas" (art. 44).
La Ley de Cohesión
y Calidad de 2003 establece "acciones de cooperación y coordinación
de las Administraciones públicas sanitarias, como medio para asegurar a
la ciudadanía el derecho a la protección de la salud, con el objetivo
común de garantizar la equidad, la calidad y la participación social
en el SNS". En su capítulo VII, la Ley dispone "la elaboración
conjunta de Planes Integrales de Salud por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo
y los órganos competentes de las Comunidades Autónomas, en relación
con las patologías prevalentes. Los planes integrales establecerán
criterios sobre la forma de organizar los servicios para atender las patologías
en el SNS y determinarán estándares mínimos y modelos básicos
de atención, especificando actuaciones de efectividad reconocida, herramientas
de evaluación e indicadores de actividad".
La característica
fundamental de los planes integrales es que están centrados en las personas
-ya sean pacientes potenciales, ya estén en situación de riesgo
o estén desarrollando o hayan desarrollado la enfermedad- y en su derecho
a una asistencia equitativa y con unos mínimos de calidad, siendo competencia
de las Comunidades Autónomas la organización de sus servicios y
la distribución de los recursos en consonancia con los objetivos planteados.
El
marco de actuación consensuado en el Plan Integral de Cardiopatía
Isquémica (PICI) servirá de referencia a las Comunidades Autónomas,
quienes organizarán sus servicios según el modelo que más
se adapte a sus peculiaridades y necesidades, para garantizar a los pacientes
una adecuada prevención, asistencia y seguimiento, en cualquiera de las
fases de la cardiopatía isquémica.
La cardiopatía
isquémica supone un grave problema de salud y la elaboración del
PICI no supone una solución del problema, si no se estructuran los mecanismos
y acciones necesarias para su implantación, su ejecución y su evaluación
periódica. Para ello, se han determinado de forma consensuada unos estándares
de atención, con unos objetivos claros y definidos que darán lugar
a unas acciones determinadas en todo el proceso, desde antes del incio de la enfermedad
hasta su rehabilitación. Se definen, asímismo, los indicadores de
evaluación y de seguimiento.
El PICI está referido a las
siguientes áreas de intervención:
o Prevención de
los factores de riesgo coronario en la población general y promoción
de hábitos saludables.
o Detección, diagnóstico y tratamiento
de pacientes con factores de riesgo coronario.
o Asistencia a pacientes con
cardiopatía isquémica.
o Prevención secundaria y rehabilitación
cardíaca.
o Sistemas de información.
o Investigación.
Las
dos últimas áreas son de carácter transversal; y para cada
una de las áreas de intervención se definen estándares, objetivos,
puntos críticos, acciones, indicadores y ejemplos de buenas prácticas.
Esta
primera versión de Plan se considera un punto de partida, desde la situación
real que tenemos, que debe dar lugar, en el futuro, a objetivos de mayor compromiso,
siendo necesaria la progresión hacia metas más ambiciosas en aras
de un incremento constante de la calidad de la atención. El avance positivo
en la mejoría de la atención integral de esta enfermedad será
consecuencia de la aceptación, implantación y ejecución del
Plan, cuyo horizonte temporal abarca el período 2004-2007.
Acciones
de prevención y promoción de hábitos saludables
o
Prevenir el tabaquismo: favorecer la implantacion del Plan Nacional de Prevención
y Control del Tabaquismo 2003-2007.
o Prevenir la obesidad y mantener y fomentar
el patrón dietético mediterráneo cardiosaludable.
o Prevenir
el sedentarismo.
o Reducir el consumo de alcohol.
o Prevenir factores de
riesgo psicosociales (aplicación de los principios de acción preventiva
de la Ley 31/195 de Prevención de Riesgos Laborales).
Detección,
diagnóstico y tratamiento de factores de riesgo cardiovascular
o Priorización
y protocolización de todas las actividades relacionadas con la prevención
cardiovascular en los centros de salud y en los equipos de Atención Primaria.
o
Inclusión en la Cartera de Servicios de los Centros de Salud de actividades
programadas dirigidas a pacientes con riesgo cardiovascular elevado.
Síndrome
Coronario Agudo
o Elaborar y poner en marcha un plan estratégico
de comunicación dirigido a las poblaciones de interés y orientado
a lograr un plan más eficiente de los sistemas de emergencias.
o Establecer
una vía clínica de atención al paciente con SCA: se inicia
con el establecimiento de protocolos validados de interrogatorio telefónico
para el dolor torácico en los centros de coordinación médica
e incluye los valores de los intervalos de interés. Hay que hacerlos extensivos
a todos los sistemas de emergencias y médicos de familia de las áreas
básicas de salud y deben tener continuidad en el ámbito hospitalario.
o
Transporte medicalizado: extender el transporte medicalizado (personal sanitario
y desfibrilador) para toda la población, tanto urbana como rural, con los
menores retrasos posibles.
o Redes asistenciales y organización de los
hospitales: coordinación de la asistencia entre los sistemas de emergencias
médicas y los hospitales receptores. Debe establecerse el procedimiento
de aviso con la unidad de destino final para reducir la demora de la transferencia
intrahospitalaria. Organizar los servicios de urgencia de los hospitales para
que puedan atender de forma emergente a los enfermos con sospecha de SCA.
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