Alteraciones analíticas frecuentes:
Alteración del hemograma:
serie roja (II)


ANEMIA NORMOCÍTICA (VCM 80-100 fl)

Son el tipo de anemia más frecuente en la clínica (60 por ciento), de etiología muy variada (Tabla 9). La causa más frecuente es la anemia asociada a trastornos crónicos. Existe una inhibición de la eritropoyesis. También se incluyen formas iniciales de anemias ferropenias (40 por ciento) o megaloblásticas (15-20 por ciento)

Estudio diagnóstico de la anemia normocítica (Figura 4)
En el estudio para establecer la etiología, es importante la determinación de los reticulocitos, junto con otros parámetros hematológicos (Tabla 10). Un nivel elevado de reticulocitos tiene como posibles causas la hemorragia o hemólisis. Si no existe evidencia de una hemorragia reciente, hay que descartar una anemia hemolítica, mediante un perfil hemolítico: LDH y bilirrubina indirecta que se elevan en la hemólisis y haptoglobina (disminuida en la anemia hemolítica). Si los reticulocitos son normales o bajos, es necesario descartar causas carenciales (estudio férrico, vitamina B12, ácido fólico), alteraciones de función renal, hepática y tiroidea. Si no existe un proceso crónico, ni carencial y estos parámetros son normales o están afectadas otras series hay que sospechar anemia por anemia aplásica, mielodisplasia o invasión medular, en estos casos se remitirá el al hematólogo.

Anemia de trastornos crónicos
Es la segunda causa de anemia más frecuente (25-30 por ciento) y la más frecuente en pacientes hospitalizados. Es una anemia leve a moderada, de origen central hiporregenerativa, de instauración progresiva y crónica. Se produce por diferentes mecanismos: acortamiento de la vida media de los hematíes, fallo en la eritropoyesis por disminución o resistencia a la acción de la eritropoyetina y deficiente aporte de hierro a la médula ósea por secuestro en el sistema mononuclear fagocítico, a pesar de que los depósitos son normales.

Etiología
La etiología es multifactorial. Está causada por procesos subagudos o crónicos inflamatorios, infecciosos y tumorales, que implican destrucción de los tejidos (Tabla 11).

Diagnóstico
Sangre periférica: anemia normocítica normocrómica con ADE normal. Sideremia y transferrina bajas, con ferritina alta e índice de saturación normal. La médula ósea es normoblástica. La ferritina es un reactante de fase aguda, en los casos de asociación de ferropenia con anemia por trastornos crónicos, las cifras pueden estar falsamente elevadas. La OMS sitúa en valores < 30 mcgr/l el diagnóstico de ferropenia aislada.

Niveles muy bajo de hemoglobina (< 8 mg/dl) obligan a descartar otras etiologías asociadas: carenciales, hemolíticas, hemorragias.

Pueden elevarse otros reactantes de fase aguda (VSG, PCR, fibrinógeno), asíc cómo marcadores específicos de la enfermedad de base (ANA, marcadores tumorales, FR, etc).

Tratamiento
Esta dirigido a la enfermedad de base, especialmente de los procesos infecciosos subagudos o crónicos. No se recomienda la administración de hierro, excepto en los casos asociados (ferritina < 30 mcg/l). En algunas situaciones como insuficiencia renal crónica, VIH y quimioterapia antitumoral, se podría tratar con eritropoyetina. La transfusión se realizaría en casos severos (< 8 g/dl) y sintomáticos.

Anemia poshemorrágica
Es la anemia más frecuente en los servicios de urgencia. La gravedad y manifestaciones clínicas dependen de la cantidad de sangre pérdida y del tiempo de instauración (Tabla 12). Los mecanismo compensatoriso cardiovasculares permiten adaptarse a pérdidas de hasta el 20 por ciento de la volemia, pero por encima de los 2 litros el riesgo de mortalidad aumenta al 50 por ciento.

Si no existen alteraciones a nivel de la eritropoyesis o del aporte de hierro, la respuesta medular se inicia a los 2 días y la respuesta eritroide máxima se alcanza a partir de los 10 días elevando la cantidad de reticulocitos al 20-30 por ciento.

Diagnóstico
El diagnóstico es evidente ante sangrado perceptible, pero en ocasiones se pierden grandes cantidades de sangre que no se aprecian externamente, como las hemorragias digestivas (varices esofágicas, úlcera o cáncer gástrico, cáncer de colon, etc.), de cavidades (pleural, peritoneal, etc.) o por traumatismos (rotura de bazo, fracturas).
Sangre periférica: anemia normocítica (a veces macrocítica), con presencia de formas eritroides inmaduras y en ocasiones leucocitosis y trombocitosis reactivas al inicio. Si la hemorragia es en una cavidad interna, existe aumento de bilirrubina no conjugada y descenso de haptoglobina sérica.

Tratamiento
En las formas activas consiste en cortar la hemorragia y corregir las alteraciones hemodinámicas con soluciones hidrolectrolíticas. En general en el sangrado agudo la indicación de transfusión es individualizada, valorando la causa, la sintomatología y la función cardiorrespiratoria de los pacientes, no existiendo un límite rígido. Si la anemia es grave (< 7 g/dl en sanos y < 9-10g/dl en cardiópatas) o existen síntomas cardiopulmonares, está indicada la transfusión de concentrados de hematíes. En las pérdidas crónicas niveles de hemoglobina > 8 gr/dl, no se precisan transfusión. Cifras entre 4,5- 8 deben valorarse de forma individual, transfundiéndose en las formas síntomáticas o con enfermedad cardiopulmonar de base. La indicación es clara con cifras menores 4,5.
En los casos menos severos, si la función renal es buena y la médula ósea responde adecuadamente, el tratamiento es hierro oral con dosis doble de lo normal durante las 2 primeras semanas tras el sangrado.

Anemia hemolítica
Anemias por destrucción prematura de los eritrocitos, acortando la vida media en sangre circulante a 90-120 días (en ocasiones hasta 60 días).

Etiología
Existen formas de causa extracorpuscular (siempre adquirida, ajena al eritrocito) y corpusculares (siempre de causa hereditaria congénita) en las que los hematíes presentan alteraciones estructurales.

La anemia hemolítica autoinmune, la microangiopática y las de origen mecánico (prótesis valvulares), tóxicos (fenoles, arsénico, cobre) o infecciosas (parasitosis), son formas de la hemolisis extracorpuscular. Las anemias secundarias a las alteraciones cuali/cuantitativas de la hemoglobina, enzimopatías (déficit de la Glucosa-6-fosfato deshidrogenada), las esferocitosis y hemoglobina paroxística nocturna son formas corpusculares.

En la exploración de estos pacientes hay que descartar visceromegalias.

Diagnóstico
Cursa con síntomas de anemia, en ocasiones ictericia y orina oscura (por hemoglobinuria), litiasis biliar, esplenomegalia. En ocasiones se presentan crisis hemolíticas agudas (dolor abdominal y lumbar, algias óseas, fiebre, ictericia coluria, hematuria, fracaso renal y a veces shock).

Es una anemia regenerativa, como posthemorragica, anemia mieloptísica y pacientes en tratamiento por anemia. La hemolisis conlleva un mayor catabolismo del hemo y produce elevación de la bilirrubina indirecta, con ictericia (BR >2 mg/100 ml), aumento de LDH y GOT y disminución de la haptoglobina plasmática. En el frotis de sangre periférica se detectan esferocitosis, acantosis, esquistosis y cuerpos de Heinz.

El estudio y manejo de estos tipos de anemia corresponde al hematólogo.

Anemia aplásica
Es una pancitopenia por un trastorno de la célula pruripotencial que produce pancitopenia en sangre periférica, sin adenopatías, ni esplenomegalia. La médula ósea presenta hipocelularidad y es ocupada por grasa.

Etiología
Las causas son congénitas o constitucionales y adquiridas. Son causas adquiridas: radiaciones, sustancias químicas (benceno, insecticidas, tolueno), fármacos (cloranfenicol, antineoplásicos, AINE, anticonvulsivos, sulfamidas, alopurinol, sales de oro, etc.), virus (hepatitis B y C, VIH, CMV, parvovirus, herpes), enfermedades inmunitarias, hemoglobinuria paroxística nocturna, embarazo. Existe una causa adquirida idiopática que es la más frecuente. Entre las congénitas la anemia de Fanconi es una forma autonómica recesiva, caracterizada por agenesia del radio y del pulgar, malformaciones cardiacas y renales, hiperpigmentación de la piel, pancitopenia y mayor predisposición al cáncer. Los pacientes tienen antecedentes familiares y los recuentos son anormales desde la niñez.

Clínica
La sintomatología puede aparecer súbita o gradualmente. Pueden comenzar con sangrado (trombocitopenia), astenia, disnea de esfuerzo (anemia) o en ocasiones infecciones (leucopenia). Ocasionalmente están asintomáticos.

Es una enfermedad típica de paciente jóvenes y debe descartarse en primer lugar en un adolescente o adulto joven con pancitopenia. Su detección obliga a descartar infección VIH y hepatitis.

Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la pancitopenia, con una médula ósea vacía ocupada por grasa.
Sangre periférica: anemia normo o macrocítica, sideremia, índice de saturación y ferritina elevadas con trasferrina normal o baja. En el frotis se ven eritrocitos grandes con pocas plaquetas y leucocitos, no hay reticulocitos (no regenerativa).

Tratamiento
Tratamiento de la causa (si se diagnostica), soporte transfusional y tratamiento específico mediante, estimuladores de colonias, inmunosupresores, inmunomoduladores y trasplante de médula ósea.
La evolución depende de las infecciones y de las hemorragias. Son factores de mal pronóstico la aplasia intensa (<500 neutrófilos, <20.000 plaquetas y <1 por ciento de reticulocitos), la supervivencia al año es del 20 por ciento.

Anemia mieloptísica
Es una fibrosis de la médula ósea debida a una enfermedad hematológica primaria (mielofibrosis idiopática) o reactiva (mieloptisis) a la infiltración de carcinomas epiteliales (mama, pulmón, próstata), tumores hematológicos (leucemia mieloide, mieloma múltiple, linfomas, tricoleucemia), infecciones (micobacterias, hongos, VIH), enfermedades de depósito (enfermedad de Gaucher o de Nieman-Pick) o tratamiento oncológico previo. Esta invasión impide la hematopoyesis normal con salida de formas inmaduras.
Diagnóstico
Sangre periférica: anemia normocítica normocrómica y pancitopenia (en ocasiones leucocitosis). El diagnóstico se sospecha al detectar una leucoeritroblastosis característica en el frotis. La forma de los hematíes es anormal, observándose eritrocitos nucleados, dacriocitos (en lagrima), anisopoiquilocitosis. La fibrosis impide aspirar la médula ósea.

Tratamiento
El tratamiento es de sostén. El pronóstico depende de la causa, se debe descartar la tuberculosis y las micosis sistémicas por ser causas tratables.

Mielodisplasias
La mielodisplasia es un grupo de cuadros heterogéneo, caracterizado por un trastorno clonal adquirido de la célula madre hematopoyética, que provoca una alteración de la proliferación (citopenia) y diferenciación celular (células dismórficas) en la médula ósea. Sus consecuencias son una eritrogénesis ineficaz y alteraciones en el metabolismo del hierro, dando lugar a una doble población celular (normal y anormal). Suelen existir alteraciones cromosómicas en el 80 por ciento de los caso. Son más frecuentes en ancianos. Se clasifican en 5 tipos atendiendo al tipo y porcentaje de células muy inmaduras (blastos) en medula ósea y sangre periférica: a) Anemia refractaria (menos de un 5 por ciento de blastos en la medula ósea), b) Anemia refractaria con sideroblastos en anillo (sideroblastos en anillo, y < 5 por ciento de blastos medulares) c) Anemia refractaria con exceso de blastos (5-20 por ciento de blastos medulares), d) Anemia refractaria con exceso de blastos en transformación (21-30 por ciento blastos) en la medula ósea, e) Leucemia mielomonocítica crónica (monolitos) que suele evolucionar lentamente y sólo en algunos casos alcanza un estado de leucemia aguda.

Etiología
La etiología es desconocida en el 60 por ciento de los casos. Existen formas secundarias asociadas quimioterapia y radioterapia, exposición a tóxicos (benceno). Predomina la anemia y trombopenia sobre la leucopenia.
El síndrome mielodisplásico primario es propio de varones mayores de 65 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Es más frecuente en pacientes con síndrome de Down, aplásica adquirida y anemia de Fanconi (suele existir antecedentes familiares).

Diagnóstico
Casi la mitad de los casos son asintomáticos y se diagnostica de forma casual en una analítica. En otros predomina la anemia, junto a cansancio, astenia y debilidad. Puede existir esplenomegalia.
Sangre periférica: anemia normocítica, a veces macrocítica, con una concentración media de hemoglobina normal o alta, sideremia, ferritina e índice de saturación altos y transferrina baja. Hay signos de doble población, (anisocromía). En los hematíes se pueden ver sideroblastos en anillo e inclusiones eritrocitarias.
Puede acompañarse de bicitopenia o pancitopenia, los neutrófilos contienen pocas granulaciones, cuerpos de Dohle y núcleos en anillo con escasa segmentación.
La médula ósea es hiperplásica y normoblástica.

Tratamiento
El tratamiento es de soporte con transfusión de concentrados de hematíes. Hay que evitar la hemocromatosis secundaria con quelantes (desferroxiamina) y evitando el tratamiento con hierro oral. En ocasiones la anemia puede responder a la eritropyetina. El tratamiento específico con quimioterapia no es muy eficaz. En menores de 50 años se puede realizar transplante de médula ósea con intención curativa.
El pronóstico se relaciona con el número de blastos medulares (>20 por ciento de blastos es criterio de leucemia mieloide crónica, OMS). La supervivencia varía desde una evolución lenta en la anemia resistente al tratamiento, a la rápida evolución de una anemia refractaria con exceso de blastos. El fallecimiento se produce por las complicaciones de la pancitopenia y en menor número por la transformación leucémica. El pronóstico empeora en las secundarias a tratamientos quimioterápicos.
Otras anemias normocíticas, hipoprolferativas

Anemia de la enfermedad renal
Aparece en la insuficiencia renal crónica, poliquistosis renal, neuropatía diabética. Es debida a una menor producción de eritropoyetina y a una menor vida media de los eritrocitos.
Sangre periférica: anemia normocítica normocrómica con reticulocitos bajos, sideremia, ferritina e índice de saturación normales.
Los pacientes que están tratados con diálisis pueden tener ferropenia y será preciso en estos pacientes suministrar hierro. El tratamiento en muchos ocasione consiste en la administración de eritropoyetina exógena vía subcutánea. Para ser eficaz los depósitos de hierro no deben estar depleccionados. La reacción adversa más frecuente es la hipertensión arterial (30 por ciento), que solo aparece en los pacientes con enfermedad renal y cede con el control de líquidos y sal y con fármacos hipotensores. Otros efectos secundarios son malestar general y escalofríos que ceden con antipiréticos, hiperpotasemia, aumento de creatinina y rara vez trombocitosis o encefalopatía hipertensiva.

Hipotiroidismo
Macrocítica por anemia perniciosa (12 por ciento), microcítica por hipermenorrea en mujeres, o normocítica asociada a las enfermedades crónicas, con reticulocitos bajos.

ANEMIA MACROCÍTICA (VCM >100 fl)

Es el grupo de anemias menos frecuente, característica de pacientes de edad avanzada. Existe macrocitosis en un 2-4 por ciento de los hemogramas, la mitad de ellas no asociada a anemia u otras alteraciones hematológicas y se debe a diferentes causas: Idiopática, EPOC, tabaquismo, ingesta crónica de alcohol, medicamentes, hepatopatía, hipotiroidismo, neoplasias, mielodisplasias.
El 95 por ciento de los casos de anemia macrocítica corresponde a megaloblastosis carenciales (7-10 por ciento de todas las anemias), siendo la causa más frecuente la anemia perniciosa (Tabla 13). No obstante el hallazgo de una macrocitosis aislada, obliga a realizar el mismo abordaje que ante la presencia de anemia.
Estudio diagnóstico de la anemia normocítica (Figura 5)
En el diagnóstico de las formas macrocíticas, en primer lugar se debe descartar mediante la anamnesis, exploración y en ocasiones las determinaciones analíticas de las causas no hematológicas. A continuación se determinarán los reticulocitos, junto con otros parámetros básicos y específicos (Tabla 14, Figura 5). Si están elevados, hay que descartar anemia por hemorragia o hemolítica. Si los reticulocitos son normales (o bajos) hay que pensar en anemia megaloblástica por déficit de vitamina B12 o de ácido fólico o debida otras causas como alcoholismo, hepatopatía crónica, hipotiroidismo. Si el VCM>110 fl, es muy sugerente de anemia megaloblástica.
Si el estudio no objetiva una causa, entre las posibles causas se encuentran los síndromes mielodisplásicos, aplasia o infiltración medular, por este motivo hay que derivar a hemtología

Anemia megaloblástica
Son un grupo de anemias hiporregenerativas, producido por un déficit de ácido fólico y/o de cobalamina (vitamina B12), que produce una alteración en la síntesis de ADN que impide la maduración y desarrollo de los precursores eritrocitarios y como consecuencia final ocasiona una eritopoyesis ineficaz. En ocasiones afecta también a las otras series.

Etiología
Las causas de anemia megaloblástica son múltiples (Tabla 15). La más frecuente es la deficiencia de vitamina B12 por una malabsorción intestinal, debido a la ausencia de factor intrínseco por atrofia de la mucosa gástrica o por destrucción autoinmune de las células parietales, denominada anemia pernicosa. Es una enfermedad autoinmune, que se asocia a la presencia de anticuerpos anticélulas parietales (90 por ciento) y antifactor intrínseco (50 por ciento). Se acompaña de atrofia de la mucosa gástrica que respeta el antro. Se caracteriza por disminución de producción de ácido y de factor intrínseco. Puede asociarse a otras enfermedades autoinmunes como: tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, vitíligo, diabetes mellitus, enfermedad de Addison, lupus sistémico sistémico o agammaglobulinemia. Un 5 por ciento de los pacientes con anemia perniciosa desarrollan un carcinoma gástrico a lo largo de su vida.
Existen otras causas de deficiencia de vitamina B12 y de ácido fólico: aporte insuficiente, malabsorción intestinal, aumento del consumo, inducida por fármacos.
El ácido fólico se encuentra en las verduras y en las frutas. Se requieren 50-80 mg/día y en situaciones como embarazo aumentan las necesidades. Los depósitos del organismo (la mayoría hepáticos) contienen de 5 a 20 g, por lo que las reservas se agotarían en 2-4 meses. En nuestro medio, la causa más frecuente en adultos es el aumento de las demandas (embarazo, enfermedades cutáneas, hemólisis) o debida a fármacos (metotrexato). El aporte inadecuado es más típico de alcohólicos y ancianos.
La cobalamina no puede sintetizarse en el organismo y la fuente es la ingesta de productos de origen animal (carne y lácteos). Las necesidades diarias son 2,5 _gr. La absorción intestinal se realiza en el íleon distal, precisando la unión previa al factor intrínseco en el duodeno. Existen 4 mg de almacenados (2 en hígado). Serían necesarios entre 3-6 años para que una vez suspendido el aporte, se produzca el déficit de cobalamina. En los adultos la causa más frecuente de deficiencia en la malabsorción.
El consumo excesivo de alcohol es la causa más frecuente de macrocitosis sin anemia.

Clínica
Las manifestaciones alteraciones son comunes con algunas diferencias. El déficit de ácido fólico produce los síntomas propios de la anemia y puede cursar con alteraciones digestivas como diarrea, queilosis, glositis, pero sin alteraciones neurológicas.
Los síntomas por carencia de vitamina B12 son debidos a la anemia, que es bien tolerada por la lentitud de aparición. En la anemia perniciosa existe además sintomatología digestiva (diarrea, estomatitis, lengua depapilada y dolorosa, dispepsia). También son frecuentes los síntomas neurológicos, a veces anteriores a la anemia y a la macrocitosis y que se producen por degeneración subaguda medular (mielopatía) con alteración de los cordones posteriores (parestesias, ataxia, caídas en la oscuridad, el signo más precoz es la disminución de la sensibilidad vibratoria en los miembros inferiores) o por alteración de la vía piramidal (parestesias, hiperreflexia, alteración de los esfínteres, Romberg y Babinsky [+]). Además pueden existir una neuropatía periférica de predomino distal, neuritis óptica y síntomas neuropsiquiátricos (irritabilidad, demencia o depresión). El signo en la exploración física más temprano y significativo es la disminución de la sensibilidad vibratoria en extremidades inferiores junto con hipo o hiperflexión. Todas las alteraciones son reversibles con tratamiento precoz.

Diagnóstico
Sangre periférica: anemia macrocítica hipercrómica (20 por ciento con VCM normal y sin anemia) con reticulocitos bajos y ADE aumentada. Elevación de la sideremia, del índice de saturación de transferrina y de la ferritina, con transferrina baja. En el frotis se observa megaloblastosis (hematies grandes ovales e hipersegmentación de neutrófilos), anisocitosis y poiquilocitosis. Con inclusiones intraeritrocitarias. Puede existir leucopenia y plaquetopenia y en ocasiones signos de hemolisis sin aumento de reticulocitos.
La médula ósea es hiperplásica con disminución de la relación meilo/eritroide.
Las cifras de vitamina B12 inferiores a 100 pg/ml y de ácido fólico menores de 4 ng/ml son diagnósticas del déficit.
En caso de sospecha de anemia perniciosa, los anticuerpos anticélulas parietales poseen alta sensibilidad y los anticuerpos anti- factor intrínseco tienen gran especificidad. La prueba de Schilling confirma la malabsorción intestinal del factor intrínseco, al corregir la anemia perniciosa en la segunda fase. En la gastroscopia se puede observar la atrofia de mucosa gástrica que suele respetar el antro pilórico.

Tratamiento
1.- Anemia por déficit de ácido fólico: administración de 5 mg/día de ácido fólico durante 4 a 6 semanas, manteniendo el tratamiento mientras persista la causa. Se observa reticulocitosis en pocos días y corrección de la anemia en uno o dos meses. Antes de iniciar el tratamiento hay que descartar la coexistencia de un déficit de vitamina B12, puesto que al tratar solo con ácido fólico se podría precipitar la clínica neurológica del déficit de cobalamina. El paciente debe seguir una dieta rica en vegetales. El ácido folínico está indicado en el déficit de ácido fólico por fármacos antifolatos, como el metotrexato. La dosis profiláctica de 0,4 mg/día, se utiliza en el período preconcepcional y en el primer trimestre de embarazo para disminuir el riesgo de desarrollar trastornos del cierre del tubo neural.
2.- Anemia por carencia Vitamina B12: ciano o hidroxicobalamina, vía parenteral. Una posible pauta es la administración diaria de 1000 mcgr durante 5-7 días, luego semanal durante un mes y posteriormente una dosis cada 1-3 meses mensual de mantenimiento. En la anemia perniciosa y en el déficit por gastrectomía el tratamiento será indefinido: El tratamiento corrige las alteraciones hematológicas, los síntomas neurológicos, auqnue la atrofia gástrica puede persistir a veces. En pacientes vegetarianos la dosis es de 100 mcgr/día.
En pacientes con alteración de la coagulación o rechazo del tratamiento parenteral se emplea la vía oral a dosis de 1-2 mg/día vía oral (se absorbe el 1 por ciento).


POLIGLOBULIAS

Se denomina poliglobulia al aumento de las cifras de hematíes, hemoglobina y hematocrito por encima de sus valores de referencia (hematocrito superior al 56 por ciento en mujeres y al 60 por ciento en varones).


Clasificación

La policitemia absoluta se define por el aumento de la masa eritrocitaria con volumen plasmático normal y la poliglobulia relativa por la disminución del volumen plasmático. Las poliglobulias absolutas pueden ser primarias si el compartimento eritropoyético es anormal (policitemia vera) o secundarias si el compartimento es normal otros procesos (las más frecuentes), ambas con formas congénitas y adquiridas (Tabla 16).


Etiología

La hipoxemia, es la causa más frecuente de policitemia, y ocurre en patologías como EPOC, obesidad, o tabaquismo.
Existen otras enfermedades que producen un aumento no fisiológico de la eritropoyetina: enfermedades renales (enfermedad poliquística, hipernefroma) endocrinopatías (hiperplasia suprarrenal), tratamiento con corticoides, tumores (cáncer de ovario, hepatocarcinoma).
Las poliglobulias relativas son debidas a una disminución del volumen plasmático (diuréticos, diarrea o vómitos intensos, etc). El síndrome de Gaisböck es una policitemia relativa, que se piensa es causada por el estrés, cursa con una disminución del volumen plasmático y con masa globular normal. Se presenta en varones de edad media, fumadores, obesos, hipertensos y muy activos en su trabajos.


Clínica

Las poliglobulias pueden acompañarse de síntomas neurológicos como vértigo, acúfenos, cefalea, alteraciones visuales, hipertensión arterial, astenia o hemorragia.
La complicación principal de las poliglobulias es la trombosis, tanto venosa como arterial, debido al aumento de la viscosidad de la sangre, puede producir desde isquemia de los dedos hasta trombosis de la vena hepática (síndrome de Budd-Chiari).


Diagnóstico

El estudio de una poliglobulia se debe realizar cuando encontramos un hematocrito superior al 50 por ciento en mujeres o del 55 por ciento en varones, en un mínimo de 2 determinaciones separadas o cifras de hemoglobina mayores a 18,5 g/dl en hombres y de 17,5 g/dl en mujeres.
El diagnóstico se confirma midiendo la masa eritrocítica mediante técnicas de dilución isotópica Se considera eritrocitosis absoluta cuando la masa eritrocítica es superior al 25 por ciento de la media del valor predictivo o valor esperado (total > 125 por ciento).
Después de confirmar la poliglobulia se realiza el diagnóstico etiológico mediante una anamnesis que incluya antecedentes familiares de poliglobulia o personales de cardiopatía congénita, lugar de residencia (altitud), tabaquismo, consumo de fármacos (diuréticos, corticoides o andrógenos), presencia de roncopatía y/o somnolencia diurna, presencia de enfermedad cardiopulmonar o renal.
También se recurrirá a la pulsioximetría. La saturación de oxígeno inferior a 92 por ciento en causas secundarias a hipoxia, obligaría a realizar un estudio de la función pulmonar, en caso de normalidad se debe pensar en patología abdominal o enfermedades renales.
La eritropoyetina esta elevada en las causas hipoxémicas.


Tratamiento
de las poliglobulias

Debe tratarse la causa subyacente siempre que sea posible: abandono del hábito tabáquico (a los 6 meses de la retirada del tabaco se suelen normalizan las cifras), valorar oxigenoterapia en las causas secundarias a EPOC hay que valorar los criterios de indicación de oxigenoterapia crónica.



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