TRAUMATOLOGÍA PARA EL MÉDICO DE FAMILIA
CAPÍTULO1-
Abordaje terapéutico mediante infiltraciones: hombro
y codo
Hombro doloroso
Introducción
El hombro doloroso es un motivo de consulta
frecuente en Atención primaria, el tercero dentro
de la patología músculo esquelética
después de la lumbalgia y cervicalgia.
Su prevalencia es entre el 10-15 por ciento de de población
general, más frecuente en mujeres, siendo su incidencia
mayor entre los 45-65 años.
El complejo articular del hombro está formado por
una articulación mayor, la glenohumeral, y tres articulaciones
menores (esternoclavicular, acromioclavicular y escapulotorácica).
El movimiento principal se lleva a cabo en la articulación
glenohumeral, que es la de mayor grado de libertad de movimiento
del esqueleto, lo que implica la participación simultánea
de las estructuras periarticulares para mantener la estabilidad
y motricidad del hombro. Este hecho determina que dichas
estructuras periarticulares, especialmente las tendinosas,
estén sometidas con frecuencia a una sobrecarga mecánica
que produce la aparición de lesiones y el complejo
sintomático conocido como hombro doloroso.
Definición y bases anatómico-funcionales
Con el termino “hombro doloroso“se
incluyen multitud de cuadros clínicos que cursan
con dolor periarticular, originado en él mismo o
como dolor referido de origen externo (Tabla
4). Las estructuras que intervienen en el dolor y la
limitación funcional en el hombro son las siguientes:
la cápsula articular, el manguito de los rotadores
(MR), el tendón de la porción larga del bíceps,
la bolsa subacromial o “bursa” y las articulaciones
escapulohumeral y acromioclavicular.
Anatómicamente el hombro lo dividiríamos en
tres planos: el plano óseo superior esta delimitado
por el arco formado por el acromion y el ligamento coracoacromial,
el plano medio por la bolsa subacromial y el manguito de
los rotadores y el plano inferior por la cabeza humeral.
Esta disposición favorece que el manguito y la bursa
sufran fenómenos de compresión intermitente
por conflicto de espacio (Figura
1).
Motivo de consulta
Paciente de 50 años, trabajador manual,
que consulta por dolor en el hombro de dos meses de evolución,
que aumenta por la noche y sobre todo se acentúa
con ciertos movimientos de separación del brazo que
en ocasiones le produce chasquidos audibles y que últimamente
le impiden su trabajo habitual.
Exploración
La exploración física es la
clave para el diagnóstico del hombro doloroso, que
sigue siendo un diagnóstico principalmente clínico.
Movilidad
Se debe explorar la movilidad siguiendo siempre
la misma sistemática: movimientos activos, pasivos
y maniobras resistidas, siempre en los dos brazos, para
intentar discriminar selectivamente la patología
del paciente y su posible origen: patrón articular,
extraarticular y causas extrínsecas como se recoge
en la (Tabla
5).
Movimientos activos
La realización de movimientos activos
sin dolor ni limitación, implica que la articulación
y las estructuras periarticulares no están lesionadas.
Maniobra de Apley
Se pide al paciente que pase la mano por detrás de
la cabeza y se toque el hombro opuesto (abdución
y rotación externa) y después debe tocarse
el ángulo inferior del omoplato opuesto (addución
y rotación interna). Esta maniobra permite explorar
de manera rápida y sencilla la movilidad de hombro.
Maniobra de arco doloroso medio
Dolor a la movilización activa entre los 60º-100º,
nos orienta hacia tendinitis del supraespinoso o bursitis
subacromial.
Maniobra de arco doloroso superior
Dolor a partir de 160º, aparece en la artritis acromioclavicular.
Maniobra del brazo caído
El paciente parte de una abdución pasiva de 180º
y debe ser capaz de descender lentamente el brazo hasta
los 90º (gracias al deltoides), pero después
este, cae bruscamente hacia el tórax cuando existe
rotura del supraespinoso.
Maniobra del brazo cruzado
El paciente eleva el brazo en antepulsión de 90º
y después lo lleva extendido hacia el hombro contrario
(addución); es dolorosa en patología acromioclavicular.
Movimientos pasivos
Nos permiten comprobar si existe una verdadera
limitación funcional. Si la movilidad activa y pasiva
está limitada sugiere patología articular,
si la movilidad activa está limitada con la pasiva
normal hay que explorar los movimientos contraresistencia.
Maniobra de Hawkins
(M. de pinzamiento pasiva)
Es la maniobra más importante para el diagnóstico
del hombro doloroso. El brazo en antepulsión y el
codo en 90º, el explorador con la mano en el codo del
paciente fuerza la rotación interna, y a continuación
la rotación externa Esta maniobra es muy importante
ya que pretende poner en compromiso el espacio subacromial
y si es negativa casi podemos afirmar que no se trata de
un hombro doloroso.
Maniobra de abducción
El explorador sitúa los dedos de la mano sobre el
ángulo inferior de la escápula y con la otra
mano eleva el brazo del paciente hasta los 90º y comprueba
que la escápula no se mueve.
Maniobra de rotación externa
Con los codos pegados al cuerpo llevamos las manos hacia
fuera hasta conseguir un ángulo cercano a los 90º.
Maniobra de rotación interna
El explorador llevará la mano del paciente, por detrás
del cuerpo, hasta tocar el punto más alto que se
pueda en la columna dorsal, comparando con la altura alcanzada
con el brazo sano.
Maniobras resistidas
El paciente intenta poner en movimiento un
músculo y el explorador impide que se realice el
movimiento. Estas maniobras son dolorosas en la patología
tendinosa.
Maniobra de Yocum
(M. de pinzamiento resistida)
El paciente lleva el brazo doloroso hacia el hombro opuesto
con el codo pegado al cuerpo y el explorador impide que
el paciente despegue el brazo del tórax. Tiene el
mismo significado clínico que la maniobra de Hawkins.
Maniobra de abdución contraresistencia
(M. de Jobe)
El paciente intenta elevar los brazos contraresistencia
con los codos extendidos, los brazos en abdución
de 90º y los pulgares hacia abajo. Explora el supraespinoso.
Si hay una clara impotencia para mantener el brazo en abducción
en 30º hay que sospechar rotura del supraespinoso.
Maniobra de rotación externa
contraresistencia (M. de Patte)
Con los codos pegados al cuerpo en flexión de 90º,
el paciente intenta rotar externamente y el explorador se
lo impide. Explora el infraespinoso
Maniobra de rotación interna
contraresistencia
Con los codos pegados al cuerpo y en flexión de 90º,
el paciente intenta rotar internamente y el explorador se
lo impide. Explora el subescapular.
Maniobra de Speed
Flexión contraresistencia con el codo y el hombro
extendidos 90º. Explora el tendón bicipital
Maniobra de Yergason
Supinación resistida de la mano, con el codo en flexión
de 90º. Explora el bicipital.
Diagnóstico clínico
y diferencial
El diagnóstico es clínico,
las características del dolor y una exploración
correcta del hombro nos orientaran sobre su origen. En los
casos de patologías de partes blandas del hombro,
la radiografía suele ser normal, estando indicada
ante traumatismos y persistencia del dolor.
La ecografía es una técnica muy útil
en el diagnóstico de la patología del MR y
permite una visualización dinámica de las
estructuras dolorosas con muy buena correlación con
la RMN.
Al hacer el diagnóstico por la anamnesis y exploración
tenemos que diferenciar si se trata de un patrón
articular o periarticular (Tabla
5) y dentro de este apartado distinguir la patología
de la bursa y de los diferentes tendones del MR (Tabla
6).
Patrón Periarticular
Hay dolor en los movimientos activos y resistidos
y no son dolorosos ni están limitados los movimientos
pasivos.
Bursitis del hombro
La bursa se localiza en el espacio subacromial situada por
debajo del acromion y por encima del M R. La inflamación
de la bursa ocasiona un dolor en el hombro que empeora con
cualquier movimiento de éste por encima de la cabeza,
sin apenas molestias cuando se mantiene el brazo pegado
al cuerpo (posición antiálgica).
Los signos inflamatorios a diferencia de las tendinitis
del manguito se aprecian superficialmente, existiendo en
el espacio subacromial una zona abultada, caliente y muy
dolorosa a la presión, que puede fluctuar cuando
se explora.
Tendinitis y rotura del MR (Supraespinoso)
Representa más del 65 por ciento de las causas que
ocasionan el hombro doloroso y se produce por atrapamiento
del tendón supraespinoso entre el acromion y el troquiter.
Existe una forma de aparición aguda, en la que el
dolor se instaura en horas, y otra forma en la que el paciente
se queja de dolor cuando levanta el brazo, al coger ciertos
pesos y en ocasiones le despierta por la noche al cambiar
de posición en la cama.
El paciente realiza con normalidad todo el arco de movimientos
pasivos, siendo dolorosa la maniobra de pinzamiento (Hawkins).Son
dolorosos los movimientos activos (m. de Apley) así
como los resistidos (m. de Jobe y Yocum).
Una clínica continuada de hombro doloroso debe hacer
descartar la existencia de la rotura del músculo
supraespinoso.
Tendinitis calcificante
La única diferencia con las tendinitis anteriormente
expuestas es la forma de aparición y curso evolutivo:
inicio con dolor más severo, curso insidioso y en
la radiografía simple se aprecia calcificada la parte
más distal del tendón del supraespinoso.
Patología del tendón
largo
del bíceps
La tendinitis del tendón largo del bíceps
suele ser secundaria al síndrome compresivo del MR.
El dolor se localiza en la cara anterior del hombro y se
explora selectivamente con las maniobras de Speed, Yergason
y al presionar la corredera bicipital con el brazo en extensión
forzada pasiva.
Patrón Articular
Son dolorosos y están limitados los
movimientos activos y pasivos no siendo dolorosos los movimientos
resistidos.
Artritis Acromioclavicular
Puede ser un cuadro secundario a un traumatismo directo
sobre el hombro con subluxación de la articulación
acromioclavicular o bien ser debido a artrosis de dicha
articulación.
Los pacientes se quejan de dolor sordo en la zona superior
del hombro y en la exploración es positivo el arco
doloroso superior, la maniobra de mano cruzada así
como la palpación de la propia articulación
acromioclavicular.
Manejo terapéutico
Se realizará de forma escalonada utilizando
las distintas herramientas terapéuticas al alcance
del médico de familia (MF) y de forma coordinada
con otros especialistas (rehabilitador, fisioterapeuta,
reumatólogo, traumatólogo) cuando sea necesario.
Tratamiento rehabilitador, fisioterapia
Su objetivo es romper el circulo: inmovilidad,
dolor y perdida funcional, con la perdida de autonomía
que supone para el paciente en sus actividades básicas
habituales: asearse, vestirse, manejar objetos, etc.
Hay que intentar adaptar el tratamiento rehabilitador a
la patología y a las posibilidades reales de realizarlo
por parte del paciente: edad, funcionalidad, entorno familiar.
Cuanto más precoz es el inicio del tratamiento mejores
son los resultados funcionales.
Reposo
Recomendable en fases iniciales de dolor
agudo intenso Se debe mantener el hombro en descarga, en
una posición de ligera abducción y rotación
externa, evitando la postura antialgica natural de aproximación
y rotación interna. Se puede utilizar un cabestrillo
con reposo relativo y movimientos pasivos ocasionales. No
debe prolongarse innecesariamente para evitar anquilosis,
rigidez y pérdida de tono muscular.
Antiinflamatorios
no esteroideos (AINEs)
Los AINEs constituyen un tratamiento de primera
línea en el abordaje del hombro doloroso. Una revisión
sistemática sobre 19 estudios concluyó que
existe un efecto beneficioso de los AINEs en el dolor de
hombro superior al placebo, aunque peor que las infiltraciones
con glucocorticoides, con efectos secundarios no desdeñables.
En general se recomienda el empleo de un AINE de primera
línea (Ibuprofeno 600 MG/8 h VO) como tratamiento
inicial, con precauciones si se trata a medio plazo (recomendación
clase B).
El empleo de Aines tópicos en el tratamiento del
dolor músculo esquelético es muy controvertido.
Aunque algunos artículos publicados encuentran un
efecto positivo en articulaciones situadas directamente
bajo la piel, como la rodilla, no existe ninguna evidencia
que recomiende su empleo en el hombro doloroso.
Infiltraciones
con glucocorticoides
La técnica de infiltración
supone la inyección intra o periarticular de glucocorticoide,
anestésico local, o ambos. Su objetivo es reducir
la inflamación y el dolor, eliminar el círculo
dolor-inmovilidad-perdida funcional y poder restablecer
la funcionalidad de la unidad articular afectada.
Vías de acceso
Existen referencias anatómicas accesibles por palpación
para localizar los puntos de inyección. Los puntos
de referencia principales son el acromion, la cabeza del
humero y la espina posterior de la escápula. El paciente
debe situarse con el brazo en posición de reposo
funcional, en descarga y con el brazo sin abducción
(pegado al cuerpo).
Vía posterior
Se localiza un fosita por palpación digital, situada
a un centímetro del reborde externo e inferior de
la espina posterior de la escápula. La dirección
de la aguja (0,8 x 40 mm, intramuscular) debería
ser ligeramente inclinada hacia arriba y hacia fuera, siguiendo
el plano del acromion, que se distingue a simple vista si
el explorador se sitúa detrás del enfermo.
Se trata de una vía sencilla y bien tolerada por
el paciente. En general, se recomienda infiltrar 4 cc de
mezcla de anestésico y glucocorticoide en la bolsa
subacromial (Foto
1).
Vía lateral
El punto de entrada se localiza en el espacio entre el borde
externo del acromion y la cabeza humeral introduciendo la
aguja (0,8 x 40 mm) en dirección paralela al suelo
y hacia la espina posterior de la escápula, evitando
la abducción del hombro, que disminuiría dicho
espacio. En esta vía inyectamos los primeros 2 cc
profundamente alrededor del tendón supraespinoso
y los otros 2 cc en la mitad del recorrido en la bursa (Foto
2).
Ambas vías se pueden utilizar para la tendinitis
del manguito de los rotadores y la bursitis subacromial.
No existe contraindicación formal para la infiltración
en caso de rotura de manguito (MR) parcial o completa, aunque
es necesario siempre valorar la derivación para completar
el estudio cuando exista sospecha clínica.
Vía superior (articulación
acromioclavicular)
El punto de referencia es el extremo distal de la clavícula
en su unión con el acromion. Con una aguja subcutánea
(0,5 x 16 mm, subcutánea) se inyectará una
mezcla de 1 cc de anestésico y 1 cc de corticoide
en dirección perpendicular a la cara superior articular
y en el centro de la articulación (Foto
3).
Después de realizar la infiltración se debe
recomendar reposo funcional de la articulación afectada
durante 24-48 horas para evitar la aparición de dolor
intenso debido a sinovitis reactiva por microcristales (depósito
del corticoide).
Criterios
de derivación
1. Sospecha clínica de rotura
del manguito de los rotadores: en este grupo de pacientes
es necesario completar el estudio por imagen con ecografia
y valorar la necesidad de cirugía según edad
y patrón funcional.
2. Imposibilidad de llegar a un Diagnóstico especifico.
3. Falta de respuesta al tratamiento escalonado:
a) Limitación persitente de la movilidad activa.
b) Bursitis subacromial crónica sintomática.
c) Pérdida de fuerza progresiva.
d) Tendinitis calcificadas con mala evolución clinica
a pesar de tratamiento.
4. Hombro congelado. Capsulitis.
5. Inestabilidad glenohumeral. La asociación de luxación
glenohumeral y rotura de manguito es muy frecuente en pacientes
ancianos.
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