TRAUMATOLOGÍA PARA EL MÉDICO DE FAMILIA
CAPÍTULO2-
Abordaje terapéutico mediante infiltraciones:
muñeca-mano, cadera, rodilla y pie
ABORDAJE TERAPéUTICO MEDIANTE INFILTRACIONES DEL
MIEMBRO INFERIOR.
CADERA DOLOROSA
Introducción
y bases anatómicas
La articulación de la cadera se localiza
en profundidad y es poco accesible debido a la gruesa capa
muscular y potente cápsula articular que la rodean,
protegiéndola y estabilizándola. Constituye
la base anatómica para la transmisión y reparto
del peso corporal a las extremidades inferiores.
La articulación coxofemoral es el mejor ejemplo de
enartrosis, formada por dos superficies esféricas,
el acetábulo, formado a su vez por la unión
del ilion, isquion y pubis, y la cabeza y cuello femoral.
La cabeza femoral se continúa con el cuello, también
de localización intraarticular y de aproximadamente
8-10 cm de longitud, que forma con la diáfisis femoral
un ángulo que oscila entre 125-140º.
Existen varias bolsas serosas en la región de la
cadera. Las tres más importantes desde el punto de
vista clínico: bolsa trocantérica, bolsa iliopsoas
y bolsa isquioglútea. Su función es la de
permitir el deslizamiento de tendones del glúteo
mayor y tensor de la fascia lata cuando pasan por el trocanter
mayor, para continuar por el ligamento ileotibial.
Anamnesis
y exploración
Palpación: Las prominencias óseas
y estructuras blandas deben palparse de forma rutinaria,
solicitando al paciente que indique los puntos de máximo
dolor: espina iliaca anterosuperior, bolsa del iliopsoas
(bursitis), nervio, arteria y venas femorales, sínfisis
púbica, presencia de adenopatías, musculatura
de región anterior del muslo y musculatura abductora,
trocánter mayor y banda iliotibial, tuberosidad isquiática
(bursitis isquiglútea), crestas ilíacas, espina
iliaca posterosuperior, articulación sacroilíaca,
nervio ciático y músculos glúteos.
Al tratarse de una articulación situada en profundidad,
la cadera no puede ser palpada de forma directa, realizaremos
maniobras que permitan una palpación indirecta.
Maniobra de Anvil: Con el paciente en decúbito supino
y piernas extendidas se procede a elevar una de ellas y
a continuación golpear la planta del pie con el puño,
de forma que el impacto se propague axialmente en dirección
a la articulación coxofemoral. La aparición
de dolor en ingle o zona mas próxima indica enfermedad
coxofemoral.
La compresión simultánea de ambos trocánteres
y la maniobra de Anvil dolorosa son indicativas de enfermedad
coxofemoral.
Movimientos de la cadera: (Tabla
1).
A excepción de la extensión, todos estos movimientos
se exploran mejor pasivamente con el paciente en decúbito
supino. Durante la exploración, se procede a estabilizar
la pelvis, bien solicitando al enfermo que mantenga la otra
cadera flexionada o apoyando la mano del explorador sobre
la cresta ilíaca contralateral. El psoas se explora
con el enfermo sentado en el borde de la camilla con las
piernas colgando, pidiendo que eleve la rodilla contra resistencia.
La exploración del glúteo mayor se realiza
con el paciente en decúbito prono, elevando la pierna
contra una resistencia aplicada en la cara posterior del
muslo. Los abductores y aductores se exploran como muestran
las fotografías.
Ttrastornos locales de origen periarticular
Bursitis trocantérica
o trocanteritis
Es la causa más frecuente de dolor
procedente de las estructuras periarticulares. Algo más
frecuente en mujeres postmenopáusicas y obesas y
en el ámbito deportivo, es habitual en los porteros
de fútbol y corredores de maratón.
Es una inflamación de las bolsas trocantéreas,
localizadas entre trocánter mayor y tendón
del glúteo medio y banda ileotibial, y que viene
determinada por microtraumatismos de repetición en
los músculos glúteo medio y mínimo
durante los movimientos de flexo-extensión de la
cadera. Los factores desencadenantes más frecuentes
son: dismetría de MMII (mayor tensión en trocánter
del miembro mas largo), escoliosis, artrosis de cadera,
parálisis nerviosas, trastornos espinales (espondiloartrosis
lumbar y cifosis dorsal), traumatismos directos por caídas
y cirugía.
Diagnóstico clínico
El síntoma principal es el dolor sobre el área
trocantérea, con carácter mecánico
subagudo o crónico y que se intensifica al caminar,
al subir y bajar escaleras y por la noche al dormir en decúbito
lateral sobre el lado afectado. También refieren
bloqueo de la cadera al levantarse. Es frecuente la irradiación
por región lateral del muslo, simulando una ciática
sin parestesias, por inflamación de la fascia lata;
si existiese afectación de la sensibilidad nos encontraríamos
ante una pseudobursitis, que puede enmascarar radiculopatías
lumbares (L2-L3), neuropatías de atropamiento (nervio
iliohipogástrico) e, incluso, una fractura del cuello
femoral no desplazada.
En la exploración, el hallazgo más característico
es el dolor selectivo y unilateral a la presión digital
en borde posterior de trocánter mayor, con paciente
en decúbito lateral con lado afecto hacia arriba
y rodilla flexionada 45º e, incluso, podría
percibirse una tumefacción local en pacientes delgados.
En ocasiones, la aducción y abducción pasivas,
la abducción y rotación externa contra resistencia
de cadera afecta empeora el dolor, así como la retirada
brusca de la resistencia incrementa el mismo. No existe
déficit sensitivo a diferencia de la meralgia parestésica.
La ausencia de dolor con maniobras de flexo-extensión
nos ayudan a diferenciar de otras patologías periarticulares
de cadera (Tabla
2). Un diagnóstico trocanteritis precisa los
dos primeros criterios y, al menos, uno de los otros tres.
Hay que hacer diagnóstico diferencial con: bursitis
de glúteo medio (en la parte mas alta de trocánter)
y la del obturador interno (zona posterior de cadera y MMII),
meralgia parestésica, radiculopatía lumbar,
coxartrosis y tendinitis de la fascia lata y cintilla ileotibial)
(Tabla
3).
Exploraciones complementarias
No son de mucha utilidad en el manejo de bursitis trocantéreas.
El estudio radiológico suele ser normal, aunque un
tercio de los casos se detectan calcificaciones peritrocantéreas.
El estudio gammagráfico puede mostrar una hipercaptación
local y la ecografía es irrelevante en la mayoría
de los casos, excepto en procesos agudos, en que la bolsa
se vería como una imagen anecoica, bien delimitada
y rodeada de una pared fina (en procesos crónicos
se observa una pared engrosasa con contenido tanto hipo,
hiper o anecoico). Se realizará una RNM si sospecha
de proceso tumoral, y un EMG para diagnóstico diferencial.
Manejo terapéutico
Va desde la resolución del posible factor desencadenante,
el reposo relativo transitorio, evitar la fricción
local, la pérdida de peso, AINE y la fisioterapia
(estiramiento y refuerzo del músculo glúteo
medio y banda ileotibial). Si hay fracaso del tratamiento
conservador se realizarán infiltraciones locales
con corticoides.
Técnica de infiltración
Material: emplearemos una aguja intramuscular (0.8x40) si
no existe un gran panículo adiposo, siendo frecuente
tener que recurrir al uso de una aguja espinal larga (22-25G)
y la medicación: 2 ml de anestésico al 1 por
ciento sin vasoconstrictor mezclado con 2 ml de betametasona
o parametasona.
Posición: colocaremos al paciente en decúbito
lateral con lado afecto hacia arriba y flexionado 45º
e identificando en región posterointerna del trocánter
mayor la zona de máximo dolor.
Dirección de la aguja: introducimos la aguja en ángulo
recto al centro del trocánter hasta tocar hueso,
nos retiramos varios milímetros y rea lizamos la
infiltración (Foto
6). La infiltración es efectiva a corto plazo
y se realizarán a intervalos minimos de 15 días,
quedando el 75 por ciento de los pacientes asintomáticos
y recidivando en el 25 por ciento de los casos.
Tendinitis de la fascia lata
La cinta o banda iliotibial es una extensión
tendinosa que recubre en la cara lateral del muslo los músculos
tensor de la fascia lata y glúteo mayor, desde cresta
ilíaca hasta cara lateral de la meseta tibial (tubérculo
de Gerdy).
Es un cuadro secundario a sobrecarga o desuso por fricción
de la zona anterior y/o posterior de la cinta contra el
cóndilo y la bursa que existe entre ambas estructuras.
Diagnóstico clínico
Se caracteriza por dolor lumbar bajo, irradiado por cara
externa del muslo hasta la rodilla, a nivel del cóndilo
femoral externo. Frecuentemente, aparece cuando el individuo
se despierta, aliviándose al caminar pequeñas
distancias y se agrava con la deambulación prolongada
y correr cuesta abajo.
Es frecuente en deportistas sin calentamiento adecuado,
así como en asimetrías en varo o valgo o pacientes
con dismetrías.
A la palpación, la cara externa del muslo es dolorosa
de forma difusa, pudiendo localizarse el punto doloroso
superior en el glúteo medio y el mas inferior situado
unos 2 ó 3 cm por encima de la cabeza del peroné.
El dolor puede reproducirse al tensar la fascia lata con
una maniobra de hiperabducción o desviación
en varo de la rodilla con 30º de flexión y con
la maniobra de Ober: teniendo al paciente en decúbito
lateral y realizamos abducción de cadera colocándola
previamente en extensión; al soltar el miembro no
cae porque duele.
Manejo terapéutico
Con fisioterapia, estirando los músculos que provienen
de la cadera e infiltraciones si la sintomatología
persiste más de 3 meses.
Técnica de infiltración
Material: se precisa de una aguja naranja (0,5 x 16 mm),
dada la proximidad de la bursa.
Posición: paciente en decúbito lateral sobre
el lado sano, colocando la rodilla en ligera flexión.
Dirección de la aguja: localizamos el punto mas doloroso
a la palpación del epicóndilo femoral lateral
(los movimientos de extensión y desviación
en varo nos ayudan a identificar la vía de entrada).
Insertamos una aguja oblicua a la piel, de detrás
adelante, entre banda ileotibial y epicóndilo hasta
zona de mayor dolor.
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