TRAUMATOLOGÍA PARA EL MÉDICO DE FAMILIA
CAPÍTULO3- Problemas traumatológicos abordables por el médico de familia


Patología traumatológica del miembro superior

Codo

Anamnesis y exploración física

La exploración del codo doloroso debe realizarse tras una anamnesis adecuada en la que se especifique la existencia de traumatismos, enfermedades sistémicas, especialmente reumatológicas (artritis reumatoide, gotosa, artrosis,...), factores ocupacionales, deportivos, localización del dolor, características, duración, y movimientos precipitantes del mismo, existencia o no de parestesias, así como el grado de limitación funcional.

Puede tratarse de un dolor claramente localizado, típico de la patología extraarticular, dolor articular profundo o el dolor pobremente localizado de la neuropatía cubital. El dolor referido en el codo, especialmente el originado en el cuello o el hombro es habitualmente difuso.

Se deben realizar las siguientes exploraciones:

• Inspeccionar la existencia de tumefacciones o deformidad articular.
• Palpar epicóndilo, epitróclea, el canal del nervio cubital entre ésta y el olécranon y por último la cabeza del radio se localiza por delante del epicóndilo con el codo en semiflexión.
• Comprobar que se mantienen las referencias anatómicas:

Línea de Hueter: línea recta formada por epitróclea, olecranon y epicóndilo en el plano frontal con el codo en extensión.
Triángulo de Nelaton (Foto 1): triángulo formado por las tres prominencias óseas citadas anteriormente con el codo flexionado a 90º.

Ambas características se pierden en las luxaciones del codo.

Medir el ángulo valgo fisiológico (5º en el hombre y 10º en la mujer).

Explorar bilateralmente los 4 movimientos de la articulación del codo de forma activa, pasiva y contrarresistencia:
Extensión hasta 0º, flexión hasta 150º, pronación hasta 75º con el codo en semiflexión, supinación hasta 85º con el codo en semiflexión.

En la mayoría de los casos la reducción de la amplitud de los movimientos se debe al dolor.

La aparición de dolor ante movimientos pasivos pero no en los resistidos indica patología intrarticular, mientras que el dolor que se manifiesta solamente en movimientos resistidos indica patología músculo-tendinosa asociada con dicho movimiento.

El codo doloroso suele deberse a patología periarticular.

En traumatismos con sospecha de fractura o luxación del codo valorar presencia de pulsos, equimosis o hematomas, temperatura de la piel y trastornos de la sensibilidad o movilidad de las zonas distales al foco de la lesión.

Pruebas complementarias

Las radiografías anteroposterior y lateral del codo son necesarias cuando se sospechan luxaciones o fracturas del codo aunque dada la urgencia del caso por las posibles complicaciones asociadas, deberán realizarse en medio hospitalario. También pueden ser útiles las radiografías cuando por la anamnesis y exploración física no se identifique la causa o cuando tras tratamiento no se consigue mejoría del proceso. En la patología periarticular del codo tienen escaso interés.

Patología del codo

Patología articular traumática

Fracturas y luxaciones
Los traumatismos importantes en esta articulación pueden producir fracturas, luxaciones o fracturas-luxaciones (Tabla 1), en general más prevalentes en edad pediátrica. Las fracturas son más frecuentes en los niños, donde también suelen producirse lesiones en el cartílago de conjunción que dan lugar a epifisiolisis. En adultos jóvenes tienen mayor incidencia las luxaciones o los grandes destrozos articulares. Después de los 50 años, las fracturas del codo predominan en mujeres con osteoporosis postmenopausica.

Pronación dolorosa
Es un caso particular de patología traumática por tracción brusca de la mano del niño que ocurre en edad pediátrica, generalmente en niños de 1 a 4 años. Probablemente es la lesión traumática más frecuente en esta edad. Es una subluxación de la cabeza del radio con interposición del ligamento anular dentro de la articulación. La clínica predominante es de dolor continuo o al manipular el antebrazo.

A la exploración se evidencia impotencia funcional relativa, con dificultad para coger y manipular objetos con el miembro lesionado, imposibilidad para la supinación del antebrazo, actitud antálgica con antebrazo en aducción y pronación.
No es necesario el estudio radiológico salvo duda diagnóstica.

El tratamiento puede realizarse en la consulta de Atención Primaria mediante tracción, flexión y supinación coordinada y casi simultánea. Si no se consigue la reducción o ante dudas clínicas se coloca un cabestrillo o férula en supinación, produciéndose la reducción espontánea. En caso contrario debe derivarse al hospital.

Patología articular no traumática
Artrosis, artritis microcristalinas, artritis infecciosas, osteocondromatosis sinovial.

Patología periarticular
Es la causa más frecuente de codo doloroso. Comprende las siguientes entidades: epicondilitis, epitrocleítis y bursitis olecraniana, ya explicadas ampliamente en el capítulo referente a infiltraciones.

Neuropatías por atrapamiento
Los nervios cubital, radial y mediano presentan mayor riesgo de compresión en el codo por atravesar compartimentos osteomusculares y discurrir superficialmente. La clínica suele caracterizarse por aparición de parestesias o disestesias en el área sensitiva del nervio afectado de predominio nocturno y durante el reposo, mejora con los movimientos, aunque se acentúa con el estrés continuado de antebrazo y mano. A largo plazo aparecen debilidad muscular y atrofia de la musculatura inervada así como déficits motores.

Exploración física: Signo de Tinel positivo: parestesias/disestesias al golpear con el martillo de reflejos la zona de atrapamiento del nervio.

El diagnóstico se confirma mediante estudio electrofisiológico. Se debe realizar diagnóstico diferencial con enfermedades articulares crónicas, polineuropatías, radiculopatías y enfermedades neurológicas sistémicas como la ELA.

• Neuropatía cubital: segunda en prevalencia del miembro superior tras el síndrome del tunel carpiano (nervio mediano, ver capítulo de infiltraciones). Mecanismo de producción: compresión del nervio cubital en el canal olecraniano interno por traumatismos o compresión sobre la región cubital del codo.

¿Cómo sospecharla? Manifestaciones clínicas variables: molestias y alteraciones sensitivas mínimas, parestesias en zona medial del antebrazo, muñeca, 4º y 5º dedos, pérdida de fuerza, atrofia de la eminencia hipotenar y debilidad de los músculos intrínsecos de la mano. La clínica se reproduce al mantener durante 3 minutos el codo en flexión y la muñeca en extensión.

Su diagnóstico y tratamiento precoces consiguen la recuperación total. Si no, se puede producir debilidad de los músculos intrínsecos de la mano. El tratamiento puede ser conservador si los síntomas son leves y de carácter intermitente. Si la neuropatía es más severa el tratamiento será la descompresión quirúrgica.

• Síndrome del tunel radial: El nervio radial recoge la sensibilidad de la región posterior del antebrazo. Mecanismo de producción: Los traumatismos son la causa más frecuente, se produce por actividades que requieren extensión y pronación del antebrazo con flexiones repetidas de la muñeca. Su compresión en el codo puede ocasionar dolor en la región del epicóndilo, parestesias y debilidad para la extensión de los dedos.

Suele ser subsidiario de tratamiento quirúrgico.

• Síndrome del pronador:

Mecanismo de producción: Se produce por atrapamiento del nervio mediano al pasar bajo el músculo pronador.
¿Cuándo sospecharlo? Cuando existe dolor difuso del antebrazo y debilidad a la pronación. La pronación resistida del antebrazo con la mano en flexión produce dolor.

Tratamiento: Inicialmente reposo y si no se produce mejoría, descompresión quirúrgica.

ANTEBRAZO

Patología
del antebrazo

Fundamentalmente traumática con producción de fracturas y fracturas-luxaciones. Los traumatismos del antebrazo son relativamente frecuentes en niños y adultos jóvenes.

Dado que cúbito y radio están unidos entre sí a varios niveles, la fractura desplazada en uno de los huesos suele producir una lesión a distancia del otro o una luxación de las articulaciones proximales o distales.

Fracturas de cúbito y radio (Foto 2)

¿Por qué se producen?
Los traumatismos por golpe directo sobre antebrazo pueden provocar fractura transversal de uno de los huesos (generalmente el cúbito, más raramente de ambos al mismo nivel). Es el mecanismo de producción más frecuente.
Los traumatismos indirectos (golpe sobre mano extendida) pueden producir fracturas espiroideas de ambos huesos a diferente nivel o fractura-luxación.

¿Cómo sospecharlas? Dolor en la zona de la fractura e hipersensibilidad perilesional con deformidad importante en fracturas desplazadas, tumefacción local y equímosis/ hematoma, mínimo en niños cuando se trata de fracturas en tallo verde. Limitación funcional variable. Explorar siempre la presencia de pulsos distales y la sensibilidad y movilidad en antebrazo y mano para descartar la existencia de lesiones neurovasculares.

Exploraciones complementarias: La radiografía AP y L de todo el antebrazo incluyendo codo y muñeca resulta imprescindible para el diagnóstico. Ante la sospecha de afectación neurológica debe realizarse estudio electrofisiológico.
Manejo en el Centro de Salud: En los niños son frecuentes las fracturas en tallo verde, siendo posible un tratamiento conservador. Si las fracturas son de trazo capilar sin desplazamiento ni lesiones neurovasculares asociadas el tratamiento puede ser conservador: Férula la primera semana y posteriormente yeso completo durante 5-6 semanas. La inmovilización del codo debe realizarse en prono-supinación media. Deben realizarse controles radiológicos cada 1-2 semanas.

¿Cuándo derivar? Las fracturas desplazadas o anguladas y las fracturas- luxaciones requieren derivación a Urgencias de Traumatología para su reducción.

¿Qué son las fracturas-luxaciones?
Las de Monteggia y Essex-Lopresti ya se comentaron en la parte referente al codo. La fractura-luxación de Galeazzi es una fractura de la diáfisis radial y luxación cubital distal. Su mecanismo de producción es indirecto y es de tratamiento quirúrgico.


MUÑECA Y MANO

Evaluación diagnóstica
de la muñeca dolorosa

Existe un número considerable de patologías que cursan con cuadros dolorosos de la muñeca y la mano, por lo que es necesaria una aproximación sistemática al paciente para llegar a un diagnóstico correcto.

Anamnesis
Los siguientes aspectos se deben recoger en la primera evaluación. Localización y características exactas del dolor, irradiación, antecedentes traumáticos, antecedentes de microtraumatismos de repetición, actividades agravantes del dolor y patología sistémica asociada.

Examen físico
La exploración debe incluir de forma rutinaria el miembro superior y la columna cervical. La exploración puede sistematizarse como sigue:

Palpación: Los siguientes relieves óseos son fácilmente accesibles en la mano: tuberosidad del escafoides, apófisis estiloides cubital y radial, pisiforme, gancho del ganchoso y tubérculo de lister. Se deben palpar todas las articulaciones.

Examen radiológico
Casi todas las causas que provocan dolor crónico de muñeca precisan de un estudio radiológico complementario para él diagnostico definitivo. En los procesos no traumáticos, la historia y la exploración suele ser suficiente para diferenciar entre las dos causas mas frecuentes: tendinitis y síndromes por atrapamiento nervioso. En los casos que no entran dentro de estos supuestos la radiología convencional y la gammagrafia facilitan el diagnóstico (artrosis, neoplasias, infecciones). La positividad de esta última obliga a realizar nuevas exploraciones.

Diagnóstico diferencial
Debe realizarse fundamentalmente dentro de los siguientes grupos:

• Dolor de origen traumático.
• Dolor de origen inflamatorio o metabólico.
• Neoplasias.
• Infecciones.
• Dolor originado en nervios periféricos.
• Tendinitis.
• Necrosis avascular.

Lesiones traumáticas de la muñeca

Fracturas y luxaciones (Tabla 2)
Generalmente pueden manejarse en Atención Primaria pero hay que tener en cuenta ciertas características de la muñeca que pueden hacer que pasen desapercibidas lesiones importantes que cursan con escasa clínica:

Fractura en rodete suprametafisaria del radio en niños, subluxación del semilunar, fractura del escafoides carpiano con manifestación radiológica en fase subaguda.

En la muñeca pueden estar ausentes los signos clásicos de fractura, sobre todo en los niños.

El estudio radiológico debe incluir las proyecciones AP y L así como proyecciones especiales ante la sospecha de fractura del escafoides. Hay que comprobar la relación entre los huesos del carpo, metacarpianos, cúbito y radio. Especial consideración debe tenerse con el semilunar que en la proyección lateral debe tener su convexidad alineada con el eje radio y su concavidad con el hueso grande y el tercer metacarpiano.

Esguince de muñeca
Muy frecuente, fundamentalmente en niños y jóvenes.

¿Cómo se produce? Por traumatismo en región dorsal o palmar, caídas banales sobre la mano.

¿Cómo sospecharlo? La flexo-extensión es dolorosa. No suelen existir signos inflamatorios ni limitación funcional importante.

Es siempre recomendable realizar RX, AP y L de muñeca para descartar lesiones óseas que pueden pasar desapercibidas sobre todo en niños y jóvenes en los que habrá que valorar también la existencia de epifisiolisis.

¿Cómo se maneja?
1. Vendaje compresivo o elástico y cabestrillo durante 2-3 semanas.
2. Férula dorsal de antebrazo durante 3-4 semanas en prono-supinación intermedia. Imprescindible cuando existe inestabilidad radiocubital distal.
Pronóstico: Favorable, aunque a veces dolores crónicos en muñeca que precisan férula para inmovilización articular.

Tendinitis de la mano y muñeca
Las tendinitis de la mano comprenden un grupo abigarrado de patologías con síntomas variables en general relacionados con la actividad laboral y de pronóstico esencialmente bueno.

Etiología
La causa de la inflamación y degeneración tendinosa se conoce mal. Él término tendinitis implica tanto la inflamación aguda como la degeneración del tendón secundarias a fallos en los procesos reparativos, que ocurren en dos circunstancias: cargas muy grandes o cargas repetidas, que acaban produciendo una “fractura” por estrés. Las variaciones anatómicas y algunas enfermedades sistémicas también son causa frecuente de tendinitis en esta región.

Diversas enfermedades cursan con tendinitis de la mano. Entre las más frecuentes están la artritis reumatoidea, el hipotiroidismo, la DM, condrocalcinosis, gota, y algunas infecciones como la TBC y las infecciones por hongos.

Las tendinitis de la mano entran dentro del grupo de la llamada enfermedad por sobrecarga de miembros superiores o “cumulative trauma disorders”, la segunda causa en importancia de enfermedad laboral. Los esfuerzos repetidos con la mano situada en flexión palmar, pronacion o desviación radiocubital han sido relacionados con la aparición de este tipo de problemas.

Las tenosinovitis estenosantes ocurren en zonas de cambio de dirección del tendón y suponen el estadio final de la enfermedad.

Tendinitis del compartimento extensor
• Tendinitis de De Quervain: ver capítulo de infiltraciones.
• Síndrome de la intersección: Es la inflamación de los tendones del primer y segundo radial en el punto de cruce del abductor largo y extensor corto del pulgar, unos 6 cm proximal al tubérculo de Lister. Afecta a deportistas con actividades repetidas e intensas en miembros superiores, como remeros o levantadores de pesas. El tratamiento es similar al expuesto en el párrafo anterior.
• Síndrome del extensor propio del índice: El ejercicio repetido puede provocar una tenosinovitis estenosante de este tendón, que produce dolor sobre el tercer compartimento y con la extensión resistida.
• Tendinitis del cubital posterior: Este cuadro se corresponde siempre con la subluxación recurrente del tendón cubital posterior, que ocurre cuando se rompe el suelo del compartimento tendinoso por efecto de traumatismos de repetición. La subluxación puede reproducirse forzando la supinación con la muñeca en desviación cubital.

Tendinitis del compartimento flexor
La tendinitis de los flexores de los dedos puede ocurrir dentro del túnel carpiano y es una causa frecuente de atrapamiento del nervio mediano, sobre todo en pacientes con enfermedades sistemicas como la AR, gota y conectivopatías. Algunos autores recomiendan la exploración sistemática del compartimento tendinoso flexor en las liberaciones del túnel carpiano y la tenosinovectomia si existen signos de compromiso.

• Tendinitis del cubital anterior: Es la más común de las tendinopatias de los flexores. Se asocia con trauma de repetición y deportes de raqueta. El dolor se localiza en un punto inmediatamente proximal al pisiforme y en ocasiones se asocia a compresiones del nervio cubital en el canal de Guyon. Es frecuente la existencia de calcificaciones en la inserción. El tratamiento consiste en medidas antiinflamatorias e inmovilización con yeso.

• Tendinitis del palmar mayor: Produce un cuadro similar al anterior con dolor localizado en el túnel carpiano y en la base del pulgar. Los dos cuadros anteriores pueden requerir la descompresión quirúrgica.

• Dedo en gatillo: ver capítulo de infiltraciones.

Patología traumática de la mano

Fracturas y luxaciones
de la mano
(Tabla 3)

Esguinces

Esguinces del primer dedo “pulgar del esquiador o del guardabosques”
Se produce por lesión secundaria a abducción forzada del ligamento colateral cubital de la articulación metacarpofalángica. Es el tipo de esguince más frecuente en el primer dedo.

Clínica: dolor, tumefacción y limitación funcional en zona medial de primer dedo.

Exploración física: Comparar la capacidad para realizar abducción forzada a 0 y 30º de flexión con el primer dedo de la otra mano. Dificultad o imposibilidad de agarrar formas cilíndricas (prueba de la botella).

Los esguinces del ligamento colateral radial son menos frecuentes y se producen por abducción o torsión del primer dedo en flexión.
Actitud terapéutica: Derivar siempre los esguinces de segundo y tercer grado ya que estos requieren inmovilización con yeso y los de tercer grado precisan tratamiento quirúrgico. Los esguinces de primer grado pueden inmovilizarse con una férula antebraquial con lengüeta para el primer dedo durante 2-3 semanas.

El esguince de la articulación interfalángica del primer dedo se inmoviliza con férula de yeso.

Esguinces del segundo al quinto dedo
Se producen por lesión secundaria a lateralización forzada radial o cubital de los dedos.
Clínica: Dolor, tumefacción y en caso de esguince de 2º o tercer grado inestabilidad articular que se valora por la existencia de bostezo. Radiología si se sospecha fractura o existe bostezo articular. Tratamiento mediante sindactilia al dedo adyacente durante 1-2 semanas y crioterapia la primeras 48 horas.

Lesiones no traumáticas de muñeca y mano

• Síndrome del tunel carpiano, ganglión y rizartrosis: Ver capítulo de infiltraciones.

• Enfermedad de Dupuytren: Se produce por un engrosamiento nodular de la aponeurosis palmar que provoca una contractura en flexión de la mano. Inicialmente suele afectar a los dedos 4º y 5º. De causa genética o secundaria a enfermedades sistémicas o al alcoholismo. Inicialmente pueden ser útiles el calor y los ejercicios de extensión de la mano. En caso de producirse progresión de la misma será preciso el tratamiento quirúrgico.




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