PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS
CAPÍTULO1-
Terapia tópica dermatológica
Introducción
El acto de prescribir un tratamiento tópico
dermatológico es sumamente habitual en la consulta
diaria del médico de familia, pero con frecuencia
se pueden presentar dificultades para seleccionar correctamente
tanto el principio activo como el vehículo idóneo.
El propósito de este capítulo es facilitar
los conocimientos básicos necesarios para que esta
elección sea adecuada y efectiva para cada paciente.
Cada vez que nos enfrentamos ante la decisión de
prescribir un tratamiento tópico, debemos plantearnos
una serie de consideraciones previas, que condicionarán
la elección del vehículo y del principio activo
elegidos. La primera cuestión que debemos plantearnos
es el diagnóstico de la lesión; frecuentemente
es nuestro primer problema para poder elegir el principio
activo idóneo. En dependencia de la aproximación
diagnóstica, la decisión incluso puede ser
no tratar, y si finalmente decidimos hacerlo, debemos pensar
si el tratamiento que prescribiremos será etiológico,
sindrómico o sintomático.
La extensión de la lesión hará que
nos inclinemos por un excipiente u otro, de fácil
dispersión si la lesión es muy extensa, más
adherente si la lesión es pequeña.
La localización de la lesión también
influye, ya que según dónde se encuentre puede
que las características de la piel condicionen mayor
o menor penetrabilidad del tratamiento tópico y pueden
obligarnos a indicar uno u otro excipiente específico
para cada localización.
La evolución de la lesión también será
decisiva en la elección del tipo de vehículo,
siendo idóneos los excipientes acuosos en lesiones
agudas y los más grasos en las cronificadas.
Una de las premisas que deben recordarse en general ante
cualquier paciente al que debamos prescribir un tratamiento
tópico, es que siempre que podamos debemos prescribir
tratamientos con un solo principio activo, con el fin de
controlar el agente causante de efectos secundarios y para
racionalizar el tratamiento. Debemos ser, asimismo, extremadamente
cuidadosos a la hora de elegir el vehículo, ya que
un principio activo correcto puede ser ineficaz e incluso
la lesión puede empeorar, si el vehículo no
es el adecuado. Por último, es fundamental que el
paciente sepa cuanto tiempo debe aplicarse el tratamiento,
de qué manera, y cuánta cantidad en relación
a la extensión de la lesión.
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