PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS
CAPÍTULO2- Alteraciones frecuentes en las uñas

MOTIVOS DE CONSULTA SEGÚN LA LESIÓN PRINCIPAL UNGUEAL

Cambios locales en las uñas

Traumatismos

Los agudos pueden llegar a provocar la caída de toda la uña y, los crónicos, como resultado del uso inapropiado de un calzado inapropiado, pueden provocar un engrosamiento ungueal que provocar a una deformación conocida como onicogrifosis. Traumatismos repetidos laborales, o frotarse la raíz de la uñas con otras provoca distrofia irregular que deja de producirse al cesar el hábito; si persiste o hay alteración de la matriz puede ser causa permanente de distrofia, provocando alteración del crecimiento o desprendimiento ungueal (onicólisis).

Infección

De los tejidos proximales a la uña (paroniquia), suele ir acompañada por sobreinfección por pseudomona y cándidas;

suele deberse a una exposición repetida a un entorno húmedo y traumatismo de poca importancia, suele afectarse más frecuentemente el índice y el dedo corazón.

• Paroniquia aguda: Es una inflamación aguda de los pliegues; generalmente existe infección bacteriana, comúnmente estafilococica, cuya puerta de entrada suele ser la existencia de un trauma menor en la cutícula.

• Paroniquia crónica: Se trata de una inflamación crónica de los pliegues, se caracteriza por eritema, ablandamiento de la zona y descarga intermitente de pus. Puede estar producida por cándidas o por bacterias tanto Gram positivas como negativas. Son factores predisponentes la mala circulación periférica, la diabetes, las candidas y la costumbre de traumatizar reiteradamente la cutícula.

• Panadizo herpético: Es la primoinfección o recurrencia de la infección por el virus del herpes simple localizada en los dedos. Se caracteriza por vesículas agrupadas que tienden a confluir formando una ampolla multilocular. Se localiza en la punta de los dedos de las manos y cursa con dolor intenso y sensación pulsátil. Se autolimita en un período de unas 2 semanas con la formación de costras. Es muy importante diferenciarlo del panadizo estafilocócico por las implicaciones terapéuticas, ya que el panadizo herpético no debe desbridarse quirúrgicamente. La citología del contenido de la vesícula suele permitir el diagnóstico. Si se trata de una primoinfección, se aconseja tratamiento oral con antivirales (200 mg/4 h/5 dosis al día de aciclovir; 500 mg/12 h de valaciclovir, 125 mg/8 h de famciclovir) que se mantienen durante 5 días, con el fin de reducir más rápidamente la sintomatología. Si es una recurrencia, se aconsejan baños de la parte del dedo afectada sumergiéndola durante 5-10 minutos en alcohol o éter de 4 a 6 veces al día. Deben administrarse analgésicos o antiinflamatorios según el dolor.

• Onicomicosis: Alrededor del 50 por ciento de las consultas dermatológicas en Atención Primaria son onicomicosis y, dado que muchas afecciones ungueales son muy parecidas clínicamente, es preciso un diagnóstico correcto. La infección puede estar producida por dermatofitos, Candida y mohos. Las onicomicosis son generalmente una enfermedad de los adultos y ancianos, ya que están favorecidas por la presencia de distrofias ungueales previas. Los tipos clínicos de onicomicosis vienen definidos por la localización, existen cuatro formas clínicas: la subungueal distal, la blanca superficial, la proximal y la onicomicosis distrófica total. La onicomicosis subungueal distal y lateral es la más frecuente. Las formas subungueal proximal, blanca superficial y distrófica total son poco frecuentes y casi exclusivas de pacientes inmunodeprimidos, y la enfermedad con la que se confunden con mayor frecuencia también es la psoriasis. La infección se inicia en el borde distal en forma de decoloración blanco-amarillenta de la lámina ungueal, desde donde progresa proximalmente. La lámina ungueal se hace más gruesa y se produce una hiperqueratosis reactiva del lecho ungueal que levanta la uña del lecho ungueal (onicólisis). Esta forma es la que se confunde con mayor facilidad con otras enfermedades que cursan con onicólisis, especialmente la psoriasis. Por lo general, se afecta una sola uña, la del primer dedo del pie. Las uñas de las manos se afectan con menor frecuencia. La afectación de varias uñas debe hacer pensar en inmunodepresión. El diagnóstico de onicomicosis no debe basarse únicamente en el aspecto clínico. El elevado número de enfermedades de las uñas que cursan con distrofia e hiperqueratosis subungueal dificulta mucho el diagnóstico clínico, por lo que es necesario realizar casi siempre un cultivo micológico. La onicomicosis debe diferenciarse sobre todo de la onicopatía psoriásica. En ésta suelen afectarse varias uñas de forma simétrica y, además de la onicólisis, suele haber piqueteado ungueal. Si se sospecha la existencia de psoriasis, debe realizarse un examen de toda la piel en busca de lesiones específicas. En el apartado tratamiento se dan pautas de como deben tratarse las onicomicosis.

• Pterigium (fibrosis del tejido periungueal): La lámina ungueal sufre un adelgazamiento progresivo en un punto concreto que suele ser la porción central, más tarde se produce la fusión del pliegue ungueal proximal a la matriz, con lo que en esa área no se forma uña. Al principio la uña aparece dividida en dos mitades, finalmente el proceso termina generalmente con la pérdida total de la uña. Se asocia a onicotilomanía y liquen plano.

Enfermedades de la piel con afectación ungueal

Psoriasis

Es una dermatosis inflamatoria crónica en la que se pierde el control del recambio (“turnover”) celular de la epidermis, provocando una dermatosis inflamatoria crónica.

Epidemiología y etiología
La prevalencia en España es del 1,4 por ciento de la población española, con dos picos de máxima incidencia: segunda y quinta décadas de la vida. Genéticamente determinada (se asocia HLACw6); etiología desconocida. Puede existir historia familiar: cuando uno de los padres tiene psoriasis, un 16 por ciento de los descendientes la desarrollan y, cuando ambos progenitores padecen la enfermedad, 50 por ciento de los hijos la heredan.

Diagnóstico clínico
La afectación ungueal en la psoriasis ocurre entre el 10 y el 50 por ciento de los pacientes. Aunque es poco frecuente, puede ser que los cambios ungueales sean la primera manifestación y clave, para el diagnóstico de la enfermedad. A nivel ungueal se provoca una acumulación de queratina como en las lesiones de la piel, esta alteración provoca las manchas amarillo-amarronadas (mancha de aceite), el engrosamiento de la lámina y la hiperqueratosis subungueal, que suele producir onicólisis por afectación del lecho; otra manifestación resultado de la afectación psoriásica de la matriz es la formación de pequeñas depresiones en forma de punto por la pérdida de diminutos tapones de queratina anormal conocido como pitting ungueal (Fotografía 7). La artritis psoriásica es más frecuente en los pacientes con afectación ungueal importante.

Tratamiento
Informar sobre la no contagiosidad, la cronicidad del cuadro, la evolución a brotes y los factores desencadenantes: estrés, infecciones (en especial las amigdalitis), evitar los traumatismos, incluyendo el rascado, para que no se produzca el fenómeno de Koebner y evitar la ingesta de determinados medicamentos como el litio, los beta-bloqueantes, los antipalúdicos, los AINEs y la supresión del tratamiento con corticoides sistémicos. Recomendar que se apliquen diariamente hidratantes para mejorar la elasticidad de las placas, tomar el sol sin quemarse y apoyo psicológico. El tratamiento de la onicopatía psoriásica es poco efectivo.

Liquen Plano

Es una dermatosis inflamatoria frecuente que puede afectar la piel, las mucosas, las uñas y el pelo (Fotografía 8).

Epidemiología y etiología
Afecta entre los 30 y 60 años por un igual a ambos sexos, poco frecuente en la infancia. Curso clínico oscilante con curación de lesiones y aparición de nuevas a lo largo 1-2 años. La causa es desconocida aunque probablemente se debe a interacciones entre factores tanto endógenos-genéticos como exógenos-ambientales, en algunos casos se constata el estrés psicológico como factor desencadenante (muerte de un familiar, accidentes).

Diagnóstico clínico
Alrededor del 10 por ciento de los pacientes con liquen plano presentan afectación ungueal. Los cambios más frecuentes son adelgazamiento y pérdida del brillo de la lámina ungueal, atrofia de la placa ungueal, pudiendo ésta desaparecer por completo. Es posible que la cutícula se engrose y crezca por encima de la placa ungueal; a esta anormalidad se conoce como formación de pterigium, muy característico del liquen plano (que consiste en el crecimiento de la piel del pliegue perioniquial distalmente sobre la lámina ungueal).

Cuando se sospeche que la onicopatía es debida a un liquen plano, habrá que explorar al paciente en busca de lesiones de liquen plano, y en especial la mucosa oral en busca del reticulado blanquecino característico.

La lesión elemental de la piel es una pápula de bordes poligonales y color eritematoso o violáceo, de superficie lisa, a través de la cual se puede observar, sobre todo al humedecer la pápula con aceite o alcohol, una fina red blanquecina que se conoce como estrías de Wickham, prácticamente patognomónicas. La distribución de las lesiones en el líquen plano suele ser simétrica y bilateral, es muy frecuente que comience en las áreas flexoras de muñecas y antebrazos, con posterior progresión al tronco, muslos y tobillos. La afectación de la cara es excepcional.

El prurito suele ser importante y puede haber lesiones de rascado que a veces provocan distribución lineal de las pápulas (fenómeno de Koebner). Una característica clínica de todas las formas es que las lesiones cuando curan dejan una pigmentación grisácea residual muy típica que puede durar varios meses.

EcZema

Cualquier tipo de eczema de la cara dorsal de los dedos que se extienda hasta la matriz de la uña puede producir una distrofia ungueal. Puede verse asociado con las uñas quebradizas con tendencia a agrietarse. En el eczema o dermatitis de contacto, existe un engrosamiento y deformidad de la uña, en ocasiones con surcos horizontales. Los cambios más habituales son la presencia de surcos transversales en la lámina ungueal (líneas de Beau), piqueteado y otros cambios distróficos. Estos cambios mejoran cuando se controla la dermatitis.

Enfermedad de Darier

Se observa distrofia ungueal y estrías longitudinales que finalizan con una morfología en V con muesca en el borde libre ungueal. En la piel puede observarse pápulas descamativas de color marronáceo en la parte central de la espalda, tórax y cuello. Empeoran con la exposición solar.

Alopecia areata

Los pacientes con alopecia areata pueden presentar cambios ungueales que van desde un piqueteado irregular y difuso que confiere a la lámina un aspecto deslustrado hasta estriaciones transversales como raspaduras, rugosidad (traquioniquia) y opacificación; leuconiquias y uñas friables (Fotografía 9). No existe tratamiento específico. Cuando se resuelve la alopecia, generalmente de forma espontánea, se curan las uñas. Puede asociarse con “la distrofia de las 20 uñas”.

Enfermedades autoinmunes

El Pénfigo y el Pénfigoide pueden asociarse con una diversidad de cambios entre los que se incluyen surcos, grietas de la placa ungueal y atrofia en algunas o en todas las uñas. El Lupus puede dar decoloración de la uña y friabilidad.

Enfermedades generales con afectación ungueal

Cambios ungueales
en enfermedades sistémicas

En las enfermedades agudas se observa una línea transversal atrófica que recibe el nombre de línea de Beau. La onicomadesis puede aparecer en cualquier enfermedad grave, produciendo un desprendimiento de la uña.

Enfermedades crónicas

La alteración del cuerpo de la uña en forma de cuchara o en palillo de tambor (Fotografía 10) afecta los tejidos blandos de la falange terminal con presencia de inflamación y aumento del ángulo entre la placa ungueal y el pliegue. Se asocia a problemas respiratorios crónicos, cardiacos cianóticos y gastrointestinales. Ocasionalmente es hereditaria, si afecta unilateralmente puede estar asociada a anormalidades vasculares.

Cambios de color

En enfermedades hepáticas las uñas pueden tener un color blanco (leuconiquia) debido a una hipoalbulinemia. En la insuficiencia renal se observa una decoloración marrón. En la ictericia adopta una coloración amarillenta, siempre se debe realizar diagnostico diferencial con el síndrome de las uñas amarillas que suele asociarse con anormalidades del drenaje linfático. Los fármacos pueden causar cambios en la coloración, por ejemplo la tetraciclina da color amarillo, los antipalúdicos decoloración azul y la clorpromazina color marrón. Las estrías longitudinales de coloración marrón frecuentemente se observan en razas de piel pigmentada, especialmente después de un traumatismo. Este hallazgo es raro en los caucásicos y puede deberse a un nevus melanocítico, enfermedad de Addison o a un lentigo asociado. Pero no olvidemos el melanoma ungueal, puede aparecer como una estría longitudinal de color negro o marrón oscuro. El signo de Hutchinson con pigmentación se extiende a los tejidos circundantes, especialmente la cutícula.

Lesiones adyacentes a la uña

Los quistes mixoides

Se desarrollan subcutáneamente en las articulaciones interfalángicas dístales, encontrándose adyacente a la uña, provocando anormalidad en su crecimiento. Estos se desarrollan como una extensión de la membrana sinovial y están enlazados a la articulación mediante una estructura fina. Es preciso realizar una escisión muy meticulosa para la curación.

Las verrugas

Pueden localizarse en el periniquio (verrugas periungueales) o en el hiponiquio (verrugas subungueales). Son más frecuentes en pacientes con la costumbre de morderse las uñas o manipularse las pieles. La lámina ungueal puede deformarse por compresión al crecer la verruga. Se trata de un proceso de difícil tratamiento, ya que en la localización periungueal un tratamiento demasiado agresivo, con curetaje o electrocoagulación, puede producir lesiones en la matriz y distrofia ungueal secundaria permanente, y en las subungueales el acceso suele ser difícil. La opción terapéutica más acertada suelen ser los queratolíticos tópicos con ácidos láctico y salicílico, aunque en los casos más recalcitrantes pueden combinarse con crioterapia y/o bleomicina intralesional.

Los nevus

Pueden ser en forma de nevus melanocitico benigno en forma de estría pigmentada. El melanoma subungueal puede producir una considerable pigmentación y ser causa de pigmentación de la cutícula, denominada síndrome de Hutchinson. En ocasiones es amelanócitico, por lo que no se produce cambios pigmentarios.

Las exostosis subungueales

Pueden causar una lesión con frecuencia muy dolorosa bajo la uña. Se confirma con radiología.

Los tumores glómicos

Se originan como nódulos sensibles al tacto.


Los fibroqueratomas periungueales

También se desarrollan en pacientes con esclerosis tuberosa.

 




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