ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO1- Infertilidad y esterilidad

Introducción

La infertilidad es un problema que puede llegar a tener consecuencias importantes para las parejas a nivel de su relación, a nivel psicológico y a nivel social.

La esterilidad se define como la imposibilidad de una pareja de conseguir un embarazo tras un año de relaciones sexuales regulares sin protección. Puede ser primaria: parejas que nunca han conseguido un embarazo o secundaria cuando tras la consecución del primer hijo no se logra una gestación en los 2-3 años siguientes. La infertilidad se define como la pareja que consigue una gestación pero no logra que llegue a término. También puede ser primaria o secundaria. A efectos prácticos hablaremos de infertilidad, aunque nos refiramos a los dos términos.

Algunos autores definen la infertilidad como la imposibilidad de una pareja de concebir en 12 meses, ampliando el margen a 18 meses para las parejas en las que la mujer tiene menos de 35 años, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su definición recomienda 24 meses. Un 25 por ciento de las parejas consiguen gestación en el primer mes de tener relaciones sexuales regulares (entre 2 y 3 a la semana). De esa forma a los 6 meses, el 66 por ciento lo suelen conseguir, después de un año el 85 por ciento y transcurridos dos el 90 por ciento.

Según algunos estudios, aunque estos no son muy precisos, la prevalencia de esterilidad está alrededor de un 8-15 por ciento. Siendo en España de un 19 por ciento. Se calcula que un millón de parejas demandan los servicios de reproducción, y de estos un 40 por ciento realizarán un tratamiento de reproducción asistida. La prevalencia ha ido aumentando en los últimos años por múltiples motivos pero principalmente por los cambios en los estilos de vida y la tendencia a retrasar la primera gestación. Hay múltiples estudios que demuestran que la esterilidad aumenta con la edad, sobre todo en las mujeres, así como las malformaciones cromosómicas y la posibilidad de aborto. Los cambios en los estilos de vida el estrés, la ansiedad, el consumo de drogas, medicamentos, la contaminación y la polución también disminuyen la fertilidad, así como el abuso del consumo de tabaco y alcohol. También se ha comprobado que los xenoestrógenos, partículas que actúan como los estrógenos dentro del organismo, y que se producen por ciertos plaguicidas, combustibles y plásticos, están relacionados con la disminución de la cantidad y calidad del esperma.
Hasta un 15 por ciento de parejas pueden presentar esterilidad. En el 80 por ciento de los casos, la pareja comparte problemas que de forma conjunta disminuyen la fertilidad. La etiología es multifactorial y se atribuye alrededor de un 40 por ciento a causas masculinas, un 40 por ciento a causas femeninas, un 20 por ciento causa mixta y o inexplicable.

No se puede hablar de infertilidad en términos absolutos. No se es fértil o infértil sino que hay muchas parejas que pueden estar en estados de subfertilidad, estados transitorios que pueden ser reversibles. El papel del médico de familia es clave en el consejo pregestacional, en el inicio del estudio y en la decisión de derivar a otro nivel. Antes de considerar el uso de las técnicas de reproducción asistida se debe de informar a las parejas de las posibilidades de concebir de forma espontánea y la posibilidad de adopción. Guzick et al. constataron que un tercio de las parejas que se sometieron a técnicas de reproducción asistidas (inseminación intraútero e inducción de la ovulación) consiguieron un embarazo en seis meses, obteniéndose el mismo resultado que en parejas que pospusieron el tratamiento 12 meses y tuvieron relaciones sexuales de forma regular. Este ejemplo demuestra que los tratamientos de infertilidad a veces no establecen claramente la diferencia entre concebir o no concebir sino en concebir antes en el tiempo.

Las técnicas de reproducción asistida (TRA) son una alternativa más (sobre todo en los casos de VIH, enfermedades hereditarias, azoospermia, etc.), pero no están extensas de efectos secundarios (mayor número de embarazos gemelares, efectos secundarios para la madre por el uso de hormonas, etc.). Además conllevan una carga emocional y económica importante por lo que las parejas deben ser bien informadas antes de someterse a ellas.





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