ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO1-
Infertilidad y esterilidad
DIAGNóSTICO CLINICO
La conducta a seguir ante un caso de infertilidad
verla en la Figura
1.
Anamnesis
Una buena anamnesis puede orientar a un diagnóstico
aproximado desde el principio. Debe realizarse tanto a la
pareja en conjunto como por separado, dado que cada componente
puede aportar información relevante, que su pareja
desconozca, como una anterior gestación o aborto
(voluntario o espontáneo), enfermedad de transmisión
sexual, etc.
La historia clínica de la pareja infértil
debe incluir: anamnesis a ambos.
Antecedentes familiares
a. Historia familiar: enfermedades hereditarias,
problemas reproductivos, enfermedades endocrinas (hipotiroidismo,
diabetes mellitus, alteración glándulas suprarrenales,
etc.).
• Enfermedades sistémicas, vasculares, metabólicas
o infecciosas.
• Enfermedades de transmisión sexual.
b. Historia del uso o no de métodos anticonceptivos.
c. Duración de la esterilidad.
d. Frecuencia coital.
e. Existencia o no de embarazos previos, y evolución,
tanto con la pareja en estudio como con parejas anteriores.
f. Situación psicológica con respecto al entorno
y en el seno de la pareja.
Anamnesis a la mujer
a. Historia menstrual
• Edad de presentación de la menarquia.
• Características menstruales: flujo, dismenorrea
primaria o secundaria.
• Características del ciclo: duración,
sangrado intermenstrual / spotting, cambios de patrón.
b. Existencia de patología ginecológica conocida:
síndrome de ovario poliquístico, endometriosis.
c. Abortos previos o cirugía cervical o pélvica
anteriores con posibles secuelas.
d. Cefaleas o alteraciones de la visión, por una
posible alteración en hipotálamo.
e. Alteraciones alimentarías. Ejercicio intenso.
f. Uso/abuso de fármacos (hiperprolactinemia yatrógena,
etc) o hábitos tóxicos como tabaco, alcohol
y otras sustancias tóxicas (marihuana,…).
g. Condiciones ambientales del medio laboral. Ritmo/turno
laboral. Tóxicos.
h. Historia familiar de menarquia tardía o menopausia
precoz.
Anamnesis al hombre
a. Traumatismos en región inguino-escrotal
o medular, tanto accidental como quirúrgico (hernia,
criptorquidia, tumor).
b. Orquitis secundarias a enfermedades pre o pospuberales.
Parotiditis, difteria, tifus, paludismo, hepatopatía.
c. Enfermedades recientes: sarampión, hepatitis,
fiebre alta.
d. Exposición local testicular a altas temperaturas
(en relación a síndrome febril o varicocele,
ocupación laboral, baños calientes, etc.).
e. Agentes del entorno: radiaciones, anestésicos,
disolventes orgánicos, monómeros plásticos,
metales pesados (mercurio, plomo, cadmio).
f. Uso/abuso de fármacos (antihipertensivos, antibióticos,
citostáticos, hormonales, antiepilépticos)
o hábitos tóxicos como tabaco, alcohol y otras
sustancias tóxicas (marihuana, esteroides anabolizantes…).
Exploración física
Tras la historia clínica, la exploración
física aporta también mucha información
para la orientación etiológica.
En la mujer: búsqueda de signos como obesidad, hirsutismo
o acné, para descartar Síndrome de ovarios
poliquísticos, galactorrea para descartar hiperprolactinoma,
que produce anovulación.
Exploración ginecológica para descartar infecciones
vaginales u otras anomalías. Palpación bimanual
y rectovaginal pueden revelar fibrosis, endometriosis o
quistes ováricos.
En el hombre: obesidad, características sexuales
secundarias (distribución del vello y ginecomastia),
exploración genital para descartar varicocele y criptopquidia.
Pruebas complementarias
A ambos
– Analítica: hemograma, grupo
sanguíneo, bioquímica que incluya TSH, orina,
serología (hepatitis B y C, VIH). En la mujer determinar
rubéola, para comprobar el estado vacunal. Serologías
especificas si se sospecha una enfermedad de transmisión
sexual.
A la mujer
Si se sospecha una infección vaginal:
exudado.
Estudio hormonal: prolactina, FSH (hormona folículo
estimulante), LH (hormona luteinizante), testosterona y
progesterona. Algunos autores recomiendan realizar todas
las determinaciones hormonales y otros según la clínica.
La FSH se medirá el día 2-5 del ciclo menstrual
para valorar la reserva ovárica sobre todo en mujeres
mayores de 35 años. Unos niveles < 10 UI/ ml predicen
una reserva ovárica suficiente.
La medición de progesterona para confirmar que hay
ovulación se hará el día 21 al 28 del
ciclo. Si la mujer tuviera ciclos menstruales más
largos de lo normal se hará el día 28-35 del
ciclo. Un nivel mayor de 3 ng/ml indica que ha habido ovulación,
con niveles inferiores es recomendable repetir la prueba
y si persiste baja indica anovulación.
En caso de hiperandrogenismo se pedirá la testosterona.
Si existe galactorrea se pedirá prolactina para descartar
hiperprolactinoma.
La determinación de la temperatura basal para determinar
la ovulación no se recomienda de forma rutinaria,
ya que presenta poca fiabilidad diagnóstica. Es preferible
medir los niveles de progesterona.
En el hombre
Si se sospecha una infección exudado
uretral.
Semiograma o espermiograma: para su recogida, ver consejos
en la Tabla
1. Si el resultado es anormal (Tabla
2) se repetirá la prueba al cabo de 3 meses para
que de tiempo a que se complete la espermatogenesis.
Si se confirma azoospermia u oligoespermia se realizará
cuanto antes el segundo espermiograma sin esperar los 3
meses, para su confirmación.
El cribado de anticuerpos antiesperma no se debe realizar
ya que no hay evidencia de un tratamiento efectivo para
mejorar la infertilidad.
Estudio hormonal
– FSH: es el valor fundamental
para tomar decisiones diagnósticas y terapéuticas,
refleja el funcionamiento del epitelio germinal. Valores
normales oscilan entre 2-4 mUI/ml.
– LH: nos indica el funcionamiento del intersticio
testicular y de las células de Leydig. Valores normales
3-8 mUI/ml.
– Testosterona: indica el funcionamiento endocrino
del testículo. Valores normales 350-1.000 ng/100ml.
Según los valores diagnosticaremos:
– Hipogonadismo primario (fallo en el testículo):
LH y FSH altas y testosterona baja.
– Hipogonadismo secundario (fallo a nivel de hipófisis-hipotálamo):
LH,
– FSH y testosterona bajas.
La prolactina se pedirá en caso de sospecha de prolactinoma.
La realización de otras pruebas posteriores (eco
ginecológica, histerosalpingografía, biopsia
testicular, etc.) pueden ser necesarias.
volver