ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO2-Novedades en anticoncepción hormonal

Manejo de la anticoncepción hormonal combinada (AHC)

Hoy disponemos en nuestro medio de diferentes combinaciones de estrógenos y gestágenos, con cuatro vías de administración: la clásica píldora de anticonceptivos orales combinados (AOC), el inyectable mensual, el anillo vaginal, y el parche transdérmico. Aunque la mayoría de la evidencia científica (EC) disponible se basa en los AOC, las últimas novedades, debido a su similar composición, comparten la mayoría de las indicaciones, contraindicaciones y efectos secundarios. Todos son métodos muy efectivos. Ninguna vía de administración ha demostrado ser superior a las otras.

Nos vamos a referir a todas en conjunto, utilizando la mayoría de la evidencia disponible obtenida de los AOC.

Muchos médicos de familia y muchos centros de salud aún mantienen circuitos complejos para la planificación familiar, sobre todo para las mujeres que solicitan anticoncepción oral combinada por primera vez. Excesivamente medicalizada, la prescripción de anticoncepción oral combinada ha supuesto una barrera para que las mujeres puedan acceder a estos excelentes métodos anticonceptivos, con menos efectos secundarios que otros fármacos de uso habitual, y con otros efectos positivos. Hoy, con la evidencia científica disponible, con los preparados de baja dosis de estrógenos, debemos cambiar nuestras prácticas. Se debe resolver una primera consulta de prescripción de anticoncepción oral combinada sobre la marcha en la consulta a demanda, y además hacer un seguimiento programado, sin apenas mas citas. Podemos ofrecer la anticoncepción oral combinada de manera correcta a todas las mujeres de nuestro cupo que lo deseen y no esté contraindicada, sin sobrecargar por ello nuestras habitualmente sobrecargadas consultas, y sin medicalizar a las usuarias tanto con hemos venido haciendo.

Requisitos imprescindibles antes de prescribir un anticonceptivo oral combinado

El realizar una consulta médica previa al inicio de la toma de un anticonceptivo oral combinado, tendría como objetivos: descartar las contraindicaciones absolutas, detectar factores de riesgo y problemas cuyo control pueda dificultarse con la toma de anticonceptivo hormonal combinado, verificar la idoneidad del método en la posible usuaria, y dar consejos sobre la toma de anticonceptivo hormonal combinado y controles posteriores. Al analizar la evidencia científica de los diversos aspectos implicados en la prescripción y seguimiento de los anticonceptivos hormonales combinados, han surgido importantes cambios. Las conclusiones de la Conferencia de Consenso sobre prescripción de AOC basada en la evidencia, Mottrem Hall 1996, son muy importantes1. “Lo indispensable antes de prescribir una AOC es realizar una anamnesis correcta, añadiendo a esto como única exploración recomendable la toma de la tensión arterial“. ¿Y ahora que hacemos con la frecuente practica basada en analíticas, exploraciones generales, ginecológicas, mamarias, citologías? Deberíamos cambiar. Vamos a repasar a continuación una serie de exploraciones y pruebas complementarias que a veces se han asociado al examen previo y/o al seguimiento de la prescripción de anticoncepción hormonal combinado:

Historia clínica

Se debe tener bien cumplimentada la historia general de la paciente, y con esto ya está hecho la mayoría del trabajo. Hay que prestar atención a la edad, historia de migraña focal, riesgo de enfermedad arterial (tabaco, diabetes, hiperlipemia, HTA, cardiopatía isquémica, AVC), riesgo de tromboembolismo venoso (TEV previo, TEV en familiar < 50 años, varices muy sintomáticas, gran obesidad, inmovilización), cáncer de mama o historia familiar relevante en < 50 años, y valorar si actualmente, lacta, toma fármacos, o padece enfermedad hepática, o sangrado vaginal anormal. Es de suma importancia realizar una correcta historia clínica, lo que para un médico de familia, que en la mayoría de los casos ya tiene una historia clínica desde hace años, es una simple y rápida puesta al día.

Peso

Los AHC actuales apenas producen aumento de peso, una mínima retención hidrosalina al inicio de la toma, pasajera y sin trascendencia clínica. Si se debe pesar y tallar a la paciente no evaluada que por su aspecto nos sugiera una obesidad, que habría que contemplar como factor de riesgo cardiovascular para una valoración general. Para la primera prescripción y para el seguimiento, no es preciso pesar rutinariamente a todas las usuarias de anticoncepción hormonal combinada. Los anticonceptivos no tienen calorías.

Presión arterial

Las cifras de PA aumentan tras la toma de AHC, aunque esta elevación tiene poca trascendencia clínica. Siempre se ha recomendado retirar los anticonceptivos hormonales apareciera HTA. Si parece recomendable la medida correcta de la tensión arterial en la mujer que va a tomar o toma anticoncepción hormonal.
Exploración mamaria

La exploración mamaria realizada por el clínico en la consulta tiene baja sensibilidad y especificidad, y no se recomienda por si sola como examen rutinario de salud en consulta a las mujeres sanas. No hay evidencia científica para aplicarla en la toma de anticoncepción hormonal combinada.

Mamografía

La mamografía no se recomienda para cribado poblacional en mujeres sanas menores de 40 años por su bajo poder discriminativo, y se debate si debería realizarse entre los 40 y 49 años, recomendándose a las mujeres de más de 50 años. En un estudio se ha descrito cierto aumento de riesgo de cáncer de mama durante la toma de AOC en mujeres menores de 35 años que tomaron AOC al menos 5 años y empezaron la toma con menos de 20 años. Dada la baja incidencia del cáncer de mama en estas edades, este riesgo relativo, 1,5, apenas modifica el riesgo en valores absolutos. Posteriores estudios de mucha mas calidad, han demostrado que no existe relación entre el uso de AOC y el riesgo de padecer posteriormente un cáncer de mama, de lo que se hacía eco la prestigiosa revista NEJM en su editorial, “Buenas noticias sobre los anticonceptivos orales”2. La mastopatía fibroquística, benigna y prevalente, no se ve incluída negativamente por los AOC, mejorando en algunos casos. En las mujeres que toman AHC no hay motivo para aplicar otra pauta de realización de mamografías diferente a la recomendada en la población general.

Exploración ginecológica

Algunos tumores accesibles al tacto bimanual, fibromas uterinos y algunos quistes ováricos, son menos frecuentes, mejoran y disminuyen de tamaño con la toma de anticoncepción hormonal. Los anticonceptivos hormonales combinados protegen del cáncer de ovario y el cáncer de endometrio. El tacto bimanual aplicado a mujeres sanas tiene una baja sensibilidad y especificidad. No hay EC de que el tacto bimanual sistemático en las tomadoras de anticoncepción hormonal aporte beneficios, y se desaconseja su realización sistemática3.

Palpación abdominal

Se ha llegado a recomendar en el seguimiento de la anticoncepción hormonal una palpación del hipocondrio derecho para detectar adenomas hepáticos, efecto secundario atribuible a los anticonceptivos hormonales combinados tras larga toma, de más de 5 años. Hay discusión sobre si los anticonceptivos hormonales influyen en la aparición de estas lesiones. Los argumentos a favor se apoyan solo con el uso de preparados de altas dosis de estrógenos, mayores de 50 mcg. Los AHC si pueden aumentar el tamaño de un adenoma previo e inducir cambios vasculares. Si hay que estar atentos en consulta ante una usuaria de años de anticoncepción hormonal que consulta por dolor abdominal, localizado en hipocondrio derecho y contemplar esta rara eventualidad, que aparece en 3 de cada 100.000 usuarias de AHO de alta dosis. No hay evidencia clínica para apoyar la palpación abdominal para detectar adenomas hepáticos en mujeres asintomáticas tras larga toma de los AHC actuales.

Citología de cÉrvix

La larga toma de AOC se ha asociado con un aumento del riesgo de cáncer invasor (RR 1,5-4) y de neoplasia intraepitelial (RR 1,5-2,3). Hay dudas sobre si esta relación es causal. En presencia del VPH, el uso de AOC durante más de 10 años duplica el riesgo de desarrollar un carcinoma invasor de cérvix. Este riesgo disminuye progresivamente con el tiempo desde la interrupción del uso. Podría valorarse cambiar de método en una mujer con infección persistente por el VPH y larga toma de AOC, además de hacer controles mas estrictos. El CIN o carcinoma microinvasor tratado de forma conservadora no constituye una contraindicación absoluta para el uso de anticoncepción hormonal combinada. La mortalidad por cáncer de cérvix en España es una de las más bajas. No hay evidencia que sustente realizar en las usuarias de AHC unas pautas de cribado de cáncer de cérvix distintas a las establecidas para la población general.

Lípidos

Los anticonceptivos hormonales combinados pueden ocasionar ligeras modificaciones de los niveles de lípidos plasmáticos, sin trascendencia clínica, y en algunos casos mejorando el perfil lipídico. Las hipertrigliceridemias severas asociadas a pancreatitis en tomadoras de AOC, han sido casos excepcionales, con preparados de dosis altas, y sin que se pueda constatar que el AOC haya sido el factor responsable. No hay evidencia clínica que sustente la indicación de realizar una determinación de lípidos previo a la toma de un AHC o en su seguimiento. Se deben aplicar las recomendaciones de determinación de lípidos establecidas en la población general.

Glucemia

Los AHC producen mínimas elevaciones en las cifras de glucemia sin trascendencia clínica. La diabetes mellitus con vasculopatía asociada y/o neuropatía si es una contraindicación absoluta a la anticoncepción hormonal. En las diabéticas sin vasculopatía los anticonceptivos hormonal en periodos inferiores a un año se recomiendan para facilitar el control metabólico y llegar al periodo concepcional en condiciones óptimas, y en estos casos si deben realizar determinaciones frecuentes de glucemia y HbA1c. No hay evidencia clínica que sustente el determinar glucemia para prescribir un anticonceptivo hormonal combinado a una mujer sana. Con las usuarias de AHC se deben seguir las recomendaciones de cribado glucémico establecidas para la población general.

Enzimas hepáticos

No se dispone de buena información sobre AHC y enfermedades hepáticas y la que se tiene corresponde a los antiguos preparados de altas dosis. No se deberían prescribir en mujeres con enfermedad hepática activa, pero si podrían utilizarlos las mujeres con hepatitis virales que han normalizado sus niveles enzimáticos. Permanece el interrogante sobre que hacer en mujeres con hepatopatía crónica postinfección por el VHC o VHB, que mantienen transaminasas muy discretamente elevadas. Los anticonceptivos hormonales combinados no son hepatotóxicos. No hay evidencia científica para establecer una recomendación de realizar determinación de enzimas hepáticos a la población general ni a las usuarias de anticoncepción hormonal.

Estudios
de coagulación

Se han venido recomendando en muchos protocolos de manejo de la anticoncepción hormonal. Los avances de la genética han introducido en juego nuevos elementos. La trombofilia hereditaria obedece a distintas causas. En los casos de tromboembolismo venoso (TEV) se encuentran deficiencias de antitrombina III en un 1 por ciento, de proteína S en un 1,2 por ciento, de proteína C en un 3 por ciento, anomalías de la protrombina en un 3 por ciento, y el síndrome de resistencia a la proteína C activada o factor V Leiden entre 14-20 por ciento de los pacientes.

En mujeres sin trombofilia congénita, o sea en la mayoría de las mujeres, cuando toman AOC el RR es 3. Esto, en términos absolutos supone una incidencia de 1,5-3 casos de TEV por 10.000 mujeres con AOC en un año. El riesgo, como se deduce de las cifras (Tabla 2), es mucho menor que el del embarazo y puerperio.

La prevalencia de las causas de trombofilia hereditaria es baja, salvo para el factor V Leiden, (Tabla 3). El mayor riesgo trombótico lo aportaría la usuaria de AOC portadora de factor V Leiden. Solo 1 de cada 100 TEV en mujeres menores de 44 años es fatal. Si pretendiéramos diagnosticar las portadoras de factor V Leiden, teniendo en cuenta que la incidencia de TEV en la población general es de 0,5-1/10.000 mujeres/año, y el RR de TEV para tomadoras de AOC y portadoras de FV Leiden es 30, la fatalidad de la trombosis sería de 15 por millón para las usuarias de AOC portadoras de Leiden. Sería necesario detectar 90.000 portadoras para en el mejor de los casos evitar una muerte por TEV. El análisis de la relación coste-beneficio indica claramente que la determinación del factor V Leiden en todas las usuarias no es necesaria. Si se debe realizar un estudio completo de trombofilia hereditaria en las mujeres que tienen algún antecedente familiar de TEV, ya que la detección de déficit asociados (Factor V Leiden + déficit ATIII), y la presencia de homocigotos es un riesgo muy claro y premonitorio del evento trombótico venoso. La historia clínica minuciosamente recogida, tiene en la práctica su sentido. No se recomienda ningún estudio de coagulación de forma rutinaria.

Hemograma

Las mujeres que toman AHC tienen reglas menos abundantes y menor incidencia de anemia ferropénica que la población general. En otros países con elevada prevalencia de enfermedad de células falciformes, existen otras recomendaciones. No hay ninguna evidencia clínica que sugiera algún beneficio por realizar hemograma en las tomadoras de anticoncepción hormonal en nuestro medio.

Análisis de orina

No hay ninguna evidencia clínica que sugiera algún beneficio por realizar análisis de orina en las tomadoras de AHC.

Deberíamos poner al día nuestra práctica, ya que la mayoría de las exploraciones realizadas habitualmente, no se sustentan en la evidencia científica, y si bien algunas son recomendables en la población general, se deben realizar por ese motivo, pero no por el hecho de tomar AHC (analíticas, citologías). La historia clínica bien realizada es lo más valioso, y de ahí se pueden sacar datos sobre algunas contraindicaciones, realizándose a raíz de estos hallazgos las exploraciones específicas que se precisen. Cuando una mujer necesita anticoncepción esto es lo prioritario, y no debemos dificultarla. Se resumen los requisitos previos imprescindibles para prescibir un AHC (Tabla 4).

Hay ya elementos suficientes para no gastar más tiempo en solicitar, realizar y ver resultados, de pruebas no indicadas. En vez de eso, dedicar mas tiempo a escuchar, a hablar con las mujeres, realizar buenas historias clínicas e informar a las usuarias adecuadamente. La información es un reto. “Hay que dar a la paciente una información adecuada sobre la anticoncepción hormonal combinada“. Se debe entregar una hoja impresa con información general sobre la AHC (Tabla 5). De esta forma estaría completo el abordaje de los AHC.

Seguimiento de la usuaria de anticoncepción hormonal combinada

Al hablar de los requisitos previos a la prescripción ya se han aportado argumentos suficientes como para justificar también cambios sobre las pautas empleadas hasta ahora en el seguimiento de la mujer usuaria de anticoncepción hormonal (Tabla 6).

No hay que hacer ningún seguimiento especial. Hacemos entonces estas seis puntualizaciones:

1. Ningún seguimiento especial por ser usuaria de AHO es imprescindible. Se hará el seguimiento recomendado en la población general, con las pautas indicadas a esta; (consejo antitabaco, tomas de tensión arterial, determinación de colesterol, citologías, etc.). No se recomiendan analíticas ni exploraciones, salvo una toma anual de la tensión arterial.

2. Una visita entre el 3º y 6º mes de toma tiene sentido. Al inicio de la prescripción de la AHC es conveniente una visita para valorar el uso del método y reforzarlo, consultar dudas, pues en este periodo aparecen los efectos secundarios menores de la AHC, carentes de relevancia para la salud de la mujer, pero que ocasionan un significativo número de abandonos de la píldora.

3. Se debe recomendar una toma de TA anual, sin que para ello sea preciso acudir a consulta; acudir al médico de familia será necesario si las cifras llegan a 140/90.

4. Un seguimiento individualizado en situaciones de riesgo, contraindicaciones relativas, patología coincidente, tensión arterial algo elevada, etc. Son pocos los casos a incluir en este punto, pero existen. A veces debemos mantener un AHC mientras desaparece una situación o conseguimos cambiar de método, sin dejar desprotegida a la mujer.

5. El acceso telefónico al médico y/o enfermera de familia, para consultar pequeñas dudas y resolver algunas eventualidades que surjan durante el uso, es una valiosa herramienta para el seguimiento de la usuaria de AHC.

6. Los descansos durante la toma de AHC no se recomiendan. Pautas de 1-2 meses de descanso, cada 3 ó 6 meses de toma, se han aconsejado hace años, pero no se sustentan en ninguna evidencia científica, y en muchos casos llevan a embarazos al no protegerse correctamente a las mujeres en estos períodos.

Eventualidades durante el uso de anticoncepción hormonal combinada

Son excelentes las recomendaciones de la OMS del 2005, en su texto “Recomendaciones sobre prácticas seleccionadas para el uso de anticonceptivos”.

Efectos secundarios menores

Los mas frecuentes, cefaleas, tensión mamaria y náuseas. Aparecen en un pequeño porcentaje de mujeres y son responsables de buena parte de los abandonos de la AHC. No tiene trascendencia clínica en la mayoría de los casos y tranquilizar a las pacientes resuelve la mayoría de los episodios. Desaparecen en los primeros meses de toma. Se deben a los efectos estrogénicos o gestagénicos, por exceso o defecto, según la fase del ciclo en que se den. Puede prescribirse analgésicos o AINES a las dosis habituales.
Olvidos

Los olvidos no tienen la misma trascendencia en cualquier momento. Preparados de 30-35 mcg de EE: si se olvidan 1 ó 2 comprimidos activos o se comienza el envase con dos días de retraso, tomar lo antes posible un comprimido activo y continuar la toma diaria de la píldora. No se necesitan otras medidas anticonceptivas. Si se olvidan 3 o mas comprimidos activos o si se comienza el envase con 3 o mas días de retraso, tomar un comprimido activo tan pronto como sea posible, continuar la toma diaria de la píldora, y usar preservativos o abstenerse de mantener relaciones hasta que se hallan tomado comprimidos activos durante 7 días. Si los olvidos ocurrieron en la primera semana y se han mantenido relaciones, debe prescribirse anticoncepción de emergencia. Si los olvidos ocurrieron en la tercera semana, se debe acabar el envase y empezar uno nuevo sin semana de descanso o sin toma de comprimidos inactivos. Con los de 20 mcg de EE o menos, manejar el olvido de 1 píldora como se ha descrito para 1 ó 2 de 30 mcg, y el olvido de 2 o más como él de 3 o mas de 30 mcg. Descartar los olvidos de píldoras inactivas.

Sangrado intermenstrual

a) Manchado intermenstrual (Spotting). Ocurre en un 15-20 por ciento de los primeros ciclos de toma y luego tiende a ir diminuyendo. Se debe aclarar el origen, tranquilizar a la mujer y esperar. Si es necesario, se puede aumentar la dosis, doblarla los días de manchado con otra píldora equivalente de otro envase. Si no cede se puede pasar a un preparado de mayor dosis pero esto no suele ocurrir y se debe evitar. Ante un manchado tras larga toma, se debe investigar sobre olvidos, interacciones u otras circunstancias que hayan podido disminuir la eficacia del AHC.

b) Metrorragia. Se debe descartar patología orgánica, aclarar origen y tranquilizar a la mujer.

El tabaco influye de forma negativa en el control del ciclo y favorece los sangrados.

Menstruación silente

A veces falta la regla entre dos envases. Un pico de FSH pone en marcha un nuevo ciclo sin que se produzca hemorragia por deprivación. Esto es distinto a la amenorrea que puede ponerse de manifiesto al interrumpir el uso de AHC . Se debe intentar aclarar su origen, hacer una prueba de embarazo, y seguir con la toma como habitualmente se viene haciendo.

Una segunda prueba de embarazo se recomienda a la semana de la primera, sin que haya que esperar al resultado de esta última para haber iniciado un nuevo envase. Si ya se repite en varios ciclos y preocupa, se debe interrumpir el AHC y estudiar.

Desplazamiento
de la menstruación

Hay mujeres que consultan para que intentemos evitarles la menstruación en determinados días fijos (Fines de semana). Es fácil, basta acortar el número de comprimidos de un envase o alargarlo.

Interacciones medicamentosas

Sobre este aspecto hay alguna evidencia científica para los antibióticos y anticonvulsivantes, pero no se dispone de evidencia aceptable para el resto de medicamentos habitualmente relacionados (Tabla 7). Hay informes sobre casos aislados. Nos vamos a centrar en aquellas que pueden disminuir la eficacia de la AHC.

a) Penicilinas y derivados y tetraciclinas. Al eliminar parte de la flora intestinal, necesaria para un normal funcionamiento del circuito enterohepático, podrían modificar la acción de los AHC. Durante un tiempo se defendió esta posibilidad, que hoy se ha descartado. No hay que tomar precauciones especiales en estos casos.

b) Rifampicina. Actúa por inducción enzimática y puede disminuir el efecto del AHO. La situación mas típica para el médico de familia es la coincidencia de la AHO con la tuberculosis pulmonar, lo que no es muy frecuente sin dejar de darse. En este caso, durante los seis meses de tratamiento debemos recomendar otro método anticonceptivo. En caso de otras indicaciones de rifampicina, de tratamientos más cortos, se debe añadir un método de barrera.

c) Anticonvulsivantes. También por inducción enzimática pueden ocasionar una disminución de la eficacia del AHC. Los más implicados son las hidantoinas, barbitúricos, primidona, y carbamacepina. El ácido valproico no produce inducción enzimática. Si no se puede cambiar de fármaco se debe recomendar otro método anticonceptivo.

d) Griseofulvina. Previamente aparecía como un fármaco que interaccionaba claramente con los AOC. No se ha encontrado ningún estudio que ponga de manifiesto esta interacción (OMS 2004).

Aunque no haya evidencias sobre las interacciones de otros fármacos, se debe ser prudente si se sospechan interacciones y se han de utilizar en una usuaria de AHC, y recomendar método de barrera durante el tratamiento.

Contraindicaciones absolutas de los AHC

La OMS, en su documento “Criterios médicos de elegibilidad para el uso de los anticonceptivos”4 (Tabla 8), recoge una serie de situaciones que hoy día y con la EC disponible, deben considerarse como contraindicaciones absolutas, aunque no todas tiene la misma trascendencia. Se distingue una categoría 3, en la que los inconvenientes superan a las ventajas, y una categoría 4, en la que bajo ningún concepto debería usarse el método. Este listado si aporta algunos cambios sobre los listados tradicionales. Vamos a comentar brevemente algunos de estos aspectos y otros no recogidos en la Tabla.

a. Embarazo. En el embarazo no se requieren los AHC. No hay ninguna prueba de que los AHC hayan supuesto daño para la madre o el feto cuando se han tomado accidentalmente.

b. Tabaquismo en mujeres > 35 años. Hay evidencia de que el riesgo de IAM aumenta en las fumadoras de AOC mayores de 35 años. El riesgo de IAM en la fumadora que no toma AOC, es mucho mayor que en la no fumadora que si toma AOC. El riesgo de IAM también es mayor cuanto mayor es el número de cigarrillos consumidos.

c. HTA. Aunque su influencia sobre las cifras de PA es discreta, existe, y deben contraindicarse por la posibilidad de agravar una HTA. Las mujeres hipertensas que toman AOC incrementan el riesgo de ictus, IAM y enfermedad arterial periférica. Una mujer con HTA controlada con el tratamiento hipotensor tiene menor riesgo de IAM. No disponemos de información sobre la incidencia de IAM e ictus en mujeres hipertensas tratadas y controladas usuarias de AHC. Las mujeres con historia de HTA gravídica y posteriormente normotensas, usuarias de AOC, tienen un mayor riesgo relativo de de IAM y TEV que las usuarias de AOC que no tuvieron hipertensión gravídica. Sin embargo, el riesgo absoluto de IAM y TEV en esta población es muy pequeño.

d. Hiperlipemia conocidas. Una Conferencia Española de Consenso estimó que las hipertrigliceridemias severas (> 1.000 mg/dl), contraindicarían los AOC, y a partir de ahí se llegó a cuestionar la conveniencia de realizar siempre un perfil lipídico antes de prescribir AOC. Esta contraindicación se fundamentaba en algunos casos aislados descritos de pancreatitis en tomadoras de AOC con hipertrigliceridemias. Pero se trataba de AOC antiguos, de altas dosis de hormonas, que nada tienen que ver con los preparados que usamos hoy día. Hay EC disponible, de buena/regular calidad, de que los AOC actuales, no producen, en la población general, modificaciones del metabolismo lipídico que tengan significación clínica. Las dislipemias con cardiopatía isquémica no son una contraindicación absoluta a la AHC. Si debemos tener en cuenta las hiperlipemias severas y familiares conocidas, de cara a la prescripción del método. Cuando existan otros factores de riesgo cardiovascular, en el contexto de una evaluación mas completa, se debe estudiar el perfil lipídico. Hoy día, en la mayoría de las usuarias de AHC, mujeres sanas, no está justificado determinar sistemáticamente el perfil lipídico.

e. Diabetes mellitus. Las modificaciones que los AHC producen en le metabolismo de los hidratos de carbono, carece de trascendencia clínica en la población general. Para las mujeres que toman o han tomado AHC no hay EC de un mayor riesgo de desarrollar diabetes. El principal problema es el riesgo de trombosis arterial al coincidir diabetes y uso de AHC.
En caso de diabetes preexistente, y bajo control metabólico estricto, las evidencias demuestran que se pueden prescribir AHC de forma temporal, hasta un año, siempre que haya ausencia de vasculopatía, nefropatía y neuropatía, y ausencia de otros factores de riesgo, tabaquismo, obesidad, HTA. El antecedente de diabetes gestacional, sin otros factores de riesgo, no contraindica la AHC. A largo plazo, en una mujer diabética, en general, será mejor usar métodos sin estrógenos.

f. Múltiples factores de riesgo cardiovascular. En una fumadora de edad > 35 años, diabética e hipertensa, los AHC pueden elevar el riesgo a un nivel inaceptable. Sin embargo la suma de dos factores de riesgo que individualmente están asignados a categoría 2, no necesariamente suponen una categoría más elevada.

g. Trombosis venosa. Los AHC producen modificaciones sobre el sistema hemostático, en general dentro de los límites de la normalidad. Sus efectos son profibrinolíticos y principalmente procoagulantes. Las venas varicosas y la tromboflebitis superficial no son un factor de riesgo para TVP/TEP, y no contraindican el uso de AHC. Los AHC aumentan el riesgo de TVP/TEP. Hay diferencia en este aspecto entre los de 2ª y 3ª generación, siendo mayor el riesgo con los preparados mas modernos que utilizan gestágenos de 3ª generación (Agencias Española del Medicamento, 2001)5. En mujeres sin trombofilia congénita, o sea en la mayoría de las mujeres, el RR es de 3, y esto supone una incidencia en términos absolutos de 1.5-3 casos de TVP por 10.000 mujeres con AOC en un año. Esta incidencia es mucho menor que la del embarazo, 5, o el puerperio, 20. En las mujeres que tienen algún antecedente familiar de TVP/TEP, se debe realizar estudio completo de trombofilia hereditaria; si el caso familiar surge durante el uso del AHC, este debería interrumpirse hasta aclarar la situación del familiar afectado. El cribado rutinario de trombofilia no está justificado por la rareza de esta condición y el alto coste del screening.

h. Cefaleas/migraña. Las cefaleas no migrañosas no suponen una contraindicación a los AHC. Entre las mujeres con migraña, cuando se acompaña de aura, el riesgo de ictus es mayor que sin aura. (El aura es un síntoma específico de focalidad neurológica). Entra las mujeres con migraña usuarias de AOC, el riesgo de ictus comparado con las no usuarias de AOC es 2-4 veces mayor.

i. Cáncer de mama. Hay EC de que las mujeres que han tomado alguna vez AOC no tienen mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama que las que no los han tomado nunca. El cáncer de mama en curso si constituye una contraindicación absoluta para la toma, categoría 4. El antecedente de cáncer de mama libre de enfermedad a los 5 años, se considera categoría 3. La historia familiar de cáncer de mama no supone un riesgo diferente entre usuarias y no usuarias de AOC.

j. Hemorragia genital no diagnosticada. Esta situación debe aclararse siempre antes de prescribir un AOC, que en algunos casos podrá ayudar a su manejo o estar formalmente contraindicado. En general estas condiciones no empeoran a corto plazo por el uso de AHC.

k. Hepatopatía activa. Los AOC no son hepatotóxicos. La hipertransaminemia sin enfermedad hepática activa no es una contraindicación absoluta. Poca evidencia científica disponible hay sobre este punto. Más difícil aún en la práctica es llegar en todos los casos de hepatopatía crónica a un diagnóstico de certeza sobre el grado de actividad. No está justificado el cribado sistemático mediante determinación de enzimas hepáticas en las posibles usuarias de AHC.

A pesar de la discusión que hay sobre algunos aspectos, las distintas situaciones clínicas que nos suelen plantear dudas sobre el uso de cualquier método anticonceptivo están magníficamente recogidas en el documento de la OMS 2004, “Criterios médicos de elegibilidad para el uso de los anticonceptivos”, que insistimos en recomendar, en tener a mano para consultar cuando existan dudas para prescribir. En la Tabla 9 se describen las categorías de la OMS.

Otros efectos de los anticonceptivos hormonales

Además de las contraindicaciones absolutas que ya hemos tratado anteriormente, siempre se han confeccionado largas listas de efectos adversos. Las recientes aportaciones de la medicina basada en la evidencia dejan “sin justificar “en los AOC muchos de los efectos nocivos que se les atribuían. No debemos olvidar que la mayoría se describieron con los primeros AOC, preparados de altas dosis hormonales, muy distintos de las bajas dosis utilizadas en la actualidad. También falta o ha surgido nueva evidencia sobre sus efectos beneficiosos.

Qué método y preparado de AHC elegir

Anticonceptivos orales combinados

Todas los preparados llevan estrógeno y gestágeno, y lo que va a variar es la proporción de hormonas por comprimido, fija en todos, en monofásicos, o variable, dos o tres tipos de comprimidos con proporciones distintas de ambas hormonas, bifásicos y trifásicos. El estrógeno va a ser casi siempre el etinilestradiol (EE), en dosis diferentes, recomendándose los de menos de 35 mcg. Los preparados de 50 mcg apenas se usan, y se reservan para pautas de intercepción postcoital y controles puntuales del ciclo en algunos casos. Los gestágenos disponibles son más variados.

Los matices para diferenciar entre unos y otros han vertido ríos de tinta y polémicas, cuando las diferencias no son tan substanciales. La diferencia más transcendente es que hay mayor riesgo de tromboembolismo venoso en los gestágenos de 3ª generación sobre los de 2ª. Los gestágenos de 3ª generación no han demostrado un mejor control del acné y el hirsutismo ni de otros efectos secundarios menores. Las diferencias entre preparados por sus efectos metabólicos no son tan importantes entre gestágenos de 2ª y 3ª generación. No hay evidencias de que los gestágenos de 3ª generación sean clínicamente superiores a los de segunda. Los preparados trifásicos con levonorgestrel no son los que consiguen un mejor control del ciclo. Son excelentes los monofásicos. Los preparados de 20 mcg de EE presentan algo más de manchado, y ciclos irregulares, pero aparte de esto son una opción interesante. A veces es recomendable un preparado de 20 mcg de EE, si se quiere reducir al máximo la dosis de estrógenos. La microdosis, 15 mcg de EE con 60 mcg de gestodeno, tiene también un más pobre control del ciclo, y para asegurar su eficacia contraceptiva se requiere una pauta de 24 días de toma en vez de la habitual de 21 días del resto de preparados. Hay que tener en cuenta los preparados financiados por la seguridad social, hoy solo dos monofásicos, ambos con EE como estrógeno, uno con levonorgestrel, un excelente preparado y otro con acetato de ciproterona, como gestágenos. En general se puede empezar con cualquier preparado de 30 mcg de EE y un gestágeno de 2ª generación. Hoy, EE junto con levonorgestrel es por varios motivos la mejor opción. Podemos elegir el acetato de ciproterona si precisamos un efecto antiandrogénico más marcado, aunque no sea recomendable como primera elección para anticoncepción. La alarma internacional surgida restringiendo el uso de EE junto con acetato de ciproterona solo a indicaciones no anticonceptivas, como el manejo del acné, hirsutismo y virilización, ha tenido su impacto. Un estudio en el Reino Unido, achacó al EE junto con acetato de ciproterona un riesgo trombótico cuatro veces mayor comparado con preparados con LNG. Este estudio puede tener sesgos, ya que en el grupo del EE junto con acetato de ciproterona, comparadas con los controles, había muchas mas mujeres en los primeros seis meses de toma, cuando mas incidencia de trombosis ocurre. Otro estudio Danés no encontró diferencias. Un estudio caso control en Nueva Zelanda, comparando con mujeres que usan anticoncepción no hormonal, encuentran un riesgo (OR) de tromboembolismo pulmonar fatal de, 17,6 para la ciproterona, 5,1 para el LNG, y 14,9 para las usuarias de desogestrel o gestodeno. Los riesgos relativos deben reconsiderarse en términos absolutos. Por ejemplo, habría que cambiar de EE junto con acetato de ciproterona a un preparado de levonorgestrel a 2.220 mujeres para evitar un caso de tromboembolismo venoso no fatal al año. Con todos los preparados mencionados el riesgo trombótico es bajo, todos son bastantes seguros, todos presentan muchas más ventajas que inconvenientes, pero que duda cabe que hay que elegir el mejor. ¿Es mas segura y eficaz la alternativa que se está generalizado para el manejo del acné, EE + drospirenona? Con esta combinación, mas nuevo y menos utilizado que el EE junto con acetato de ciproterona, ya se están describiendo los casos de trombosis venosa como una incidencia mas de la toma. ¿Y cual es la incidencia real de trombosis con esta 4ª generación? Se ha comercializado no hace mucho un preparado, con EE 20 mcgr. y LNG 100 mcgr., que aunque no es financiado por el servicio nacional de salud, es también una buena segunda opción si se quiere utilizar un preparado de mas baja dosis sin renunciar al LNG como gestágeno. Con los 2-3 preparados de AOC con LNG como gestágeno y en algunos casos con EE junto con acetato de ciproterona, podremos manejar la mayoría de las situaciones en las que precisemos prescribir un AOC.

La pauta clásica consiste en la toma de un comprimido diario durante 21 días descansando 7 días entre dos envases; con los preparados de muy baja dosis (15 mcgr. de EE), se toma un comprimido diario 24 días y se descansa solo 4 días entre envases. Algunos preparados disponen de comprimidos placebo para los días de descanso para no interrumpir la toma y evitar olvidos. Recientemente se preconizan regímenes de largo ciclo con AOC, de manera que se reducen las menstruaciones mediante la toma ininterrumpida de un elevado número de comprimidos. En EEUU la FDA ya ha comercializado un preparado de EE y LNG con 84 comprimidos que se toman descansando una semana entre envase y envase. En nuestro medio esto puede realizarse con preparados monofásicos tomando ininterrumpidamente un envase tras otro sin semana de descanso.

Inyectable combinado

En nuestro medio está comercializado, enantato de estradiol 10 mg. y acetofenido de algestona 150 mcgr. Se inicia su uso entre el 7º-8º día del ciclo y se administra con una periodicidad mensual. En algunos casos aparece hipermenorrea, que suele desaparecer con el tiempo. Es un anticonceptivo muy eficaz, que para algunas mujeres resulta muy aceptable, a pesar de requerir una inyección intramuscular mensual. La OMS desde hace unos años ha fomentado la investigación sobre este tipo de preparados, aunque no coinciden exactamente con el comercializado en España. Algunos médicos han emprendido una injustificada “cruzada” para retirar este excelente método a cualquier mujer.

Parche anticonceptivo

El parche libera diariamente 150 mcg. de norelgestromin y 20 mcg. de etinilestradiol. Se colocan tres parches, uno cada semana durante tres semanas, seguidos de una semana libre. Se ha comercializado en España en el año 2003. Al compararlo con la píldora, ambos tratamientos eran similarmente bien tolerados, sin embargo, reacciones cutáneas en el lugar de aplicación, tensión mamaria y dismenorrea, eran mas comunes con el parche. Es comparable a una píldora anticonceptiva combinada en eficacia y control del ciclo. La adherencia es mejor con el parche. Los AOC habían demostrado ser un método anticonceptivo eficaz y seguro, pero uno de sus puntos débiles es la diferencia entre el “uso perfecto”, tasa de fallos del 0,1 por ciento, y el “uso corriente”, 7,3 por ciento al 8,5 por ciento de fallos en el primer año. Esto se debe a que la mayoría de las mujeres olvidan algunos comprimidos. El parche intenta solucionar este problema, pues con él solo hay que recordar tres recambios por ciclo, a priori más fácil que la toma de 21 comprimidos, y además evita la administración vía oral. Sin embargo no se ha mostrado superior a los AOC, en el primer ensayo clínico publicado, aunque si resulte tan eficaz como ellos. Un estudio de seguimiento posterior, con 1.672 mujeres, obtiene también buenos resultados con el parche anticonceptivo.

Anillo vaginal anovulatorio

Actúa como los demás métodos combinados. Se dispone de él desde el año 2002. Al compararlo con AOC6, a las 3 semanas de uso, este anillo consigue una inhibición completa de la ovulación, valorada por ecografía vaginal (Diámetro folicular) y por los niveles séricos de hormona luteinizante y progesterona. La anovulación se mantenía si el uso del anillo llegaba a 5 semanas. La supresión ovárica a las 3 semanas era comparable en ambos grupos. Era bien tolerado. Es un anillo flexible, incoloro, de un diámetro de 54 mm. Su grosor es de 4 mm. Libera por día 120 mcg. de etonorgestrel y 15 mcg. de etinilestradiol7. Se emplea un anillo de forma continua durante 3 semanas, luego se hace una semana de descanso y se vuelve a utilizar un nuevo anillo para cada ciclo. Si una mujer olvida cambiarlo después de 3 semanas de uso, sigue siendo eficaz al menos hasta 5 semanas seguidas. Se puede extraer para el coito sin que pierda eficacia, siempre que no permanezca más de 3 horas fuera de la vagina. Un estudio de seguimiento en 1.145 mujeres usuarias de este método, expuestas al anillo durante 12.109 ciclos, encuentra 6 embarazos, índice de Pearl de 0,65, un buen resultado; el control del ciclo era muy bueno, con una alta adherencia, excelente tolerancia y aceptación. Su eficacia en el uso real, fuera de los ensayos clínicos, es igual a la de los AOC y el parche, con un 8 por ciento de embarazos en 100 mujeres al año de uso. ¿Qué aceptación está teniendo en nuestro medio cuando? Aquí las mujeres no han venido realizando bien la autoexploración de los hilos del DIU ni el uso del diafragma. Pero el manejo del anillo vaginal es muy sencillo, y bien asesoradas hay mujeres que pueden beneficiarse de esta alternativa de anticoncepción hormonal combinada.







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