ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO3-
La sexualidad de las mujeres, abordaje en Atención Primaria
DIAGNÓSTICO CLÍNICO
Entrevista clínica
Es fundamental una buena anamnesis. En ella
se debe hacer constar de forma clara el motivo de consulta,
cuándo se inició el problema, si es primario
o secundario. Si la persona considera que hay algún
punto de inflexión en su vida sexual y a qué
desencadentes lo atribuye. Es importante preguntar con delicadeza
sobre la infancia y adolescencia, si han existido abusos,
sobre todo dentro de la familia o con personas conocidas,
que son los más frecuentes. Cómo empezaron
sus deseos y sus relaciones sexuales. Cuáles son
sus fantasías y cuál es su identidad sexual.
Los problemas sexuales se deben situar en una historia sexual
contextual, cuál es la relación de pareja,
si tiene una relación cálida y cercana, si
hay amor, proximidad y deseo. Es importante situar el resto
de elementos vitales, si hay algún problema con el
resto de la familia, algún problema laboral o económico.
También valorar el nivel de carga doméstica
y responsabilidades, si hay niños pequeños
o personas mayores, si las tareas de la casa están
distribuidas de forma equitativa o son una carga importante
para la mujer. En resumen, el grado de cansancio y estrés
por los problemas diarios.
Es importante hacer una recapitulación de las principales
enfermedades que padece y de signos y síntomas que
nos puedan orientar a patologías orgánicas:
anemia, hipotiroidismo, enfermedades vasculares.
Exploración física
y pruebas complementarias
Ante una demanda por problemas sexuales puede
ser necesaria una exploración física. Si la
demanda es por disminución del deseo, de la excitación
o por anorgasmia y hemos realizado una anmnesis detallada
donde factores contextuales y emocionales parecen claramente
implicados en el proceso, no es necesaria una exploración
física ni ginecológica más allá
de lo que marcan las normas de prevención habituales
(tensión arterial, citologías periódicas).
Las pruebas complementarias de exploración ginecológica
pueden ser contraproducentes porque genitalizan innecesariamente
el problema y no aportan ninguna información.
En casos de dispareunia y dolor vulvar es obligada la exploración
ginecológica para descartar procesos que pueden producir
dolor. Se aconseja una exploraron vulvar para valorar atrofia
y lubricación, color de la piel, presencia de lesiones,
episiotomías o otras intervenciones, infecciones
(herpes, bartolinitis, forúnculos, quistes, condilomas).
Valorar por tacto el tono muscular vaginal, sobre todo en
casos de vaginismo) y realizar un tacto bimanual para localizar
el dolor en la zona abdominal, palpar anexos, buscar masas.
También es útil realizar cultivos vaginales
para descartar infecciones. Pueden ser necesarios cultivos
de orina ante incontinencia aguda o infecciones urinarias
de repetición. La exploración con especulum
permite observar el cuello y los fondos de saco vaginales.
Es importante asegurar el descarte de procesos malignos,
con el test de papanicolau, el estudio de los sangrados
vaginales postmenopáusicos y la realización
de una ecografía transvaginal ante sospecha de masas.
Si existe la sospecha de procesos crónicos y comorbilidad
orgánica que pueda ser importante en el proceso (diabetes
mellitus, enfermedad cardiovascular, afectación neurológica,
enfermedades pulmonares, enfermedades del tejido conectivo)
se realizarán exploraciones dirigidas a valorar la
enfermedad de base y su influencia sobre la esfera sexual,
tanto exploraciones generales (frecuencia cardiaca, pulsos
periféricos, capacidad vital pulmonar, edemas periféricos)
como ginecológicas (sensibilidad, sequedad vulvar).
Si existe sospecha de afectación neurológica
se debe realizar un examen neurológico genital explorando
la sensibilidad a presión y calor y valorando el
tono vaginal y anal. Si pueden existir alteraciones cromosómicas
o hipogonadismo con déficit hormonal, se estudiaran
los caracteres sexuales secundarios y distribución
del vello y de la grasa. Se debe documentar y valorar cómo
están colocados los catéteres urológicos
y los estomas en mujeres con patología urológica
o intervenciones previas. En las intervenciones ginecológicas,
sobre todo las realizadas por vía vaginal, valorar
la forma, amplitud y longitud de la vagina, así como
las cicatrices.
Los exámenes hormonales no se deben realizar por
rutina. Sólo son necesarias si hay una sospecha de
patología endocrina: hipogonadismo, alteraciones
endocrinas de la producción de corticoides, hipotiroidismo.
No sería necesaria una analítica para valorar
el inicio de la menopausia, aunque muchas veces sea solicitada
por la propia paciente, porque la asociación entre
el inicio de la menopausia y la aparición de problemas
sexuales no esta nada clara. La deprivación de estrógenos
parece que es más importante a nivel local (atrofia,
sequedad). La medición del nivel de testosterona
para valorar el hipotético síndrome femenino
de déficit androgénico esta contraindicado.
No se sabe en que condiciones medir la testosterona, que
tipo medir ni cuáles son sus valores normales. De
hecho se duda de la existencia del síndrome en sí
mismo. Sin embargo, podemos encontrarnos en los próximos
meses con una avalancha de demandas de estudios de testosterona
porque son el caballo de batalla de nuevas formulaciones
propuestas para aumentar el deseo sexual y que comentaremos
posteriormente.
Test diagnósticos
Existen varios test diagnósticos para
medir el grado de DS. Algunos de ellos se han desarrollado
ad hoc para valorar el efecto de los medicamentos en los
ensayos clínicos. En castellano existe el cuestionario
de Función Sexual de la Mujer, validado y desarrollado
para la Atención Primaria. Consiste en 14 preguntas
autoadministradas que valoran las diferentes fases de la
respuesta sexual femenina y permiten una aproximación
diagnóstica.
volver