ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO3-
La sexualidad de las mujeres, abordaje en Atención Primaria
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Factores médicos
Existen múltiples enfermedades que
afectan la función sexual (Tabla
3). La vivencia de cualquier enfermedad, si es capaz
de afectar funciones vitales, como el hambre o el sueño,
afecta también una ‘función de lujo’
como es la función sexual porque genera malestar,
inseguridad y preocupación. Todas las enfermedades
crónicas producirán algún grado de
interferencia en la vida sexual, que puede adaptarse a las
condiciones pero que a veces se percibe como un problema
o una pérdida. La situación se puede agravar
cuando la misma enfermedad tiene efectos propios.
La diabetes, por su afectación vascular y neurológica,
puede producir disminución de la excitación.
Las patologías cardiacas y pulmonares que producen
disnea o dolor torácico, inhiben la práctica
de la sexualidad, lo mismo que el dolor en patologías
articulares crónicas.
En las mujeres que padecen una neoplasia se presenta muchas
veces una afectación importante de su vida sexual.
Los tumores ginecológicos y de mama suponen una patología
grave y las intervenciones a veces deben ser muy agresivas
(mastectomía, histerectomía). Puede existir
una afectación importante de la propia imagen de
la mujer con la sensación de pérdida de elementos
simbólicos de feminidad, como los pechos, el útero
y de pérdida de atractivo. Además los tratamientos
muchas veces son hormonales anti-estrógenos con efectos
secundarios sobre la esfera sexual.
Los trastornos psiquiátricos y la depresión
se asocian con mucha frecuencia a empobrecimiento de la
actividad y el placer sexual.
Consumo de medicamentos
Diferentes medicamentos se han relacionado
con la presencia de DSF (Tabla
4). Se pueden superponer los efectos de los medicamentos
a la enfermedad que origina su prescripción. En algunos
casos el mecanismo de acción de estos fármacos
interfiere el eje prolactina/dopamina y afecta la respuesta
sexual.
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