ATENCIÓN A LA MUJER
CAPÍTULO3- La sexualidad de las mujeres, abordaje en Atención Primaria

ACTIVIDADES PREVENTIVAS

Un resumen se presenta en la Tabla 7. En la consulta de Atención Primaria que atiende la salud de las personas, una parte importante de nuestra labor son las actividades preventivas. Desde los centros de salud debemos proponer actividades a nivel comunitario de educación sexual y anticoncepción a distintos niveles, desde adolescentes a mujeres de mediana edad.

En las jóvenes, se está produciendo una situación que parece paradójica pero que tiene su origen en los determinantes sociales de las relaciones sexuales. Por un lado, es una generación que ha crecido con las campañas de uso del preservativo, con padres y madres que han utilizado anticonceptivos. Sin embargo, los embarazos adolescentes, el uso del aborto y de la píldora post-coital no hacen nada más que aumentar. La causa posiblemente está, por un lado, en el aumento de las prácticas de riesgo: las chicas tienen la obligación de practicar sexo, deben ser promiscuas o, al menos, monógamas sucesivas con cierta rapidez si no quieres parecer una fracasada social. Por otro lado, como las relaciones de género no han evolucionado tanto como parece, las chicas tienen todavía que responsabilizarse de la anticoncepción y negociar el uso del preservativo o ceder al sexo no seguro por miedo al abandono o por creer que el amor es un buen espermicida. Y eso sin necesariamente conseguir mayor placer! Por lo tanto, más que información de anticoncepción, es importante realizar actividades de grupo donde se trabajen la autoestima, la independencia, los estereotipos sociales de roles de hombre y mujer, el placer sexual.

En mujeres mayores debemos tener presente que la sexualidad forma parte de su vida. Es importante informar de las posibles consecuencias de enfermedades y medicamentos sobre su vida sexual. Es posible que, en parejas de larga duración, se presente disminución del interés que, si la vida en común no ha sido muy estimulante, sea incluso bien acogida por las mujeres, aunque precisamente este sea el momento en que las mujeres saben mejor que nunca lo que les gusta y lo que no les gusta y pueden ser más exigentes con su pareja. En casos de que no tengan pareja, no debemos suponer que no existe deseo ni vida sexual sea autoerotismo o parejas esporádicas.
Entre un 5 y un 10 por ciento de la población mantiene relaciones lésbicas. En algunos casos, el peso de la norma heterosexual puede provocar disfunciones y conflictos y se debe explorar el grado de aceptación personal y por el entorno de relaciones y fantasías homosexuales.

Hay que conseguir que las mujeres se empoderen (empowerment), que tengan seguridad, autoestima y independencia, que puedan defender sus deseos. Es tan importante reconocer el propio deseo, aceptarlo y buscar la satisfacción como poder decir que no al deseo de otra persona si no lo compartimos. Hay que minimizar el estereotipo de las relaciones coitales ligadas a la reproducción que pueden producir ansiedad y dolor para estimular otros contactos sexuales, como el sexo oral, la masturbación, el masaje o otros tipos de juegos sexuales.

Hay que saber encontrar aliados en la sociedad como las sex-shops donde podemos encontrar todo tipo de juguetes sexuales, o las reuniones de tupper-sex, igual que hay que ir a contracorriente en la sociedad para resistir los embates del mito de la supermujer que puede ser esposa, madre, amante y profesional brillante hasta la perfección , el mito de la juventud y la belleza, que no nos deja envejecer con dignidad o el peso de los cuerpos de plástico que no forman parte de la realidad y que frustran y crean inseguridad.






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