PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO1- Recomendar una dieta saludable

QUé NOS ESPERA

Venimos observando los cambios que están sucediendo en la sociedad actual, con nuevos estilos de vida y roles familiares que evidentemente está condicionando también modificaciones en los hábitos alimenticios (comida rápida –fast food–, mayor consumo de precocinados, abandono de la dieta mediterránea, aparición de nuevos productos alimenticios, alimentos funcionales...) y por lo tanto en sus nutrientes, todo esto en un entorno de mayor preocupación por la salud y de valorar la alimentación como fuente de ella. Esto está produciendo una investigación más intensa para equilibrar los nuevos hábitos con una alimentación promotora de salud y que pueda prevenir ciertas enfermedades crónicas muy prevalentes.

NUEVOS ALIMENTOS

Estamos en un momento actual donde cada vez es mayor y de manera vertiginosa la aparición de productos alimenticios nuevos con diferentes “lemas” (bajo en calorías, rico en vitaminas,”aumentan las defensas del organismo”, reduce el colesterol, “disminuye el riesgo de infarto”, etc.) y en donde la Unión Europea está reglamentando esté mercado para que se aplique una normativa a todas las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables que se efectúa en las comunicaciones comerciales, de tal forma que se garantice la protección de los consumidores en todos los aspectos (Reglamento (CE) Nº 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos), no permitiendo este reglamento en ningún caso las alegaciones terapéuticas o curativas en los alimentos adoptando un sistema de precauciones y evaluaciones de creciente complejidad a medida que las alegaciones evolucionan desde la simple manifestación de contenidos a los mensajes saludables o preventivos.

Alimento funcional

Lo ha conceptuado la International Life Science Institute (ILSI) como “aquel que contiene un componente, nutriente o no nutriente, con efecto selectivo sobre una o varias funciones del organismo, con un efecto añadido por encima de su valor nutricional y cuyos efectos positivos justifican que pueda reivindicarse su carácter funcional o incluso saludable”, en síntesis podría ser un alimento natural, o que se le ha agregado o eliminado un componente por alguna tecnología o biotecnología, o donde la biodisponibilidad o naturaleza de uno o más componentes ha sido variada o cualquier combinación de las anteriores (Tabla 15).

Alimento enriquecido

Alimentos que se le añade nutrientes con el objetivo de evitar carencias nutritivas.Es difícil a veces diferenciarlo del concepto de un alimento funcional (sal yodada para prevenir el bocio).

Alimento ecológico

Son aquellos alimentos en los que la totalidad de sus ingredientes ha sido obtenida mediante cultivos en los que no han sido utilizados productos químicos de síntesis, además de otras condiciones establecidas en la Directiva Comunitaria 2092/91/CEE y en sus medidas de transposición a la legislación española (R.D. 1852/1993 y R.D. 506/2001). En su etiquetado figura un distintivo acreditativo, expedido por una autoridad certificadora y de control, conforme cumplen con dichas condiciones. De momento no disponemos de datos suficientes para afirmar que su valor nutritivo sea mejor que el de los productos convencionales de calidad, pero si está claro que está ligado a un sistema de ordenación de la producción que promueve y mejora la salud de los sistemas agrarios, con inclusión de la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo (Codex Alimentarius).

Alimento transgénico

Son alimentos que se les ha transferido material genético con técnicas de ingeniería genética con el objeto de mejorar cualquier aspecto de aquél (mayor resistencia a infecciones víricas o insectos, maduración, etc…) considerándose un nuevo alimento. En la actualidad es obligatorio etiquetar como organismo modificado genéticamente todo producto que contenga más de un 0,9 por ciento de transgénicos. Este tipo de alimentos está rodeado de polémica (poder alergénico, resistencia a los antibióticos...) no siendo posible hacer afirmaciones generales sobre la inocuidad de todos los alimentos transgénicos por lo que las normas de seguridad deben de ser rígidas.

NUEVAS RECOMENDACIONES

Desde que se describió el genoma humano, se está centrando el interés en unir genética con nutrición, de tal forma que si en un futuro llegamos a conocer individualmente de qué podemos enfermar es posible que podamos utilizar la alimentación como herramienta de prevención. Así al estudio de la influencia de los nutrientes sobre la expresión de genes se le denomina nutrigenómica y conocer la influencia de las variaciones genéticas en la respuesta del organismo a los nutrientes se le conoce como nutrigenética. El concepto de interacción gene-nutriente en la expresión de enfermedad no es reciente. Desde la primera mitad del siglo XX se conocen la fenilcetonuria y la galactosemia, enfermedades monogénicas, condición que las hace fáciles de detectar y tratar con cambios en la dieta. Hoy día es posible identificar polimorfismos que predisponen a enfermedad ante una nutrición no saludable. El hecho es que se camina hacia un enfoque nutricional individualizado a través de las interacciones entre genes y nutrientes (componentes moleculares de la dieta pueden actuar en el genoma humano) de tal forma que se podría confeccionar un mapa alimentario para cada persona, respetando sus características genéticas.

De todas formas, de momento, no debemos arriesgarnos a estos mensajes de especulación prematura acerca de lo que la nutrigenómica puede lograr. La promoción de patrones saludables de nutrición y estilo de vida como hemos ido viendo a lo largo de este capítulo son nuestras herramientas del presente.





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