PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO2-
Diabetes: novedades en el tratamiento
ESTRATEGIA DE INSULINIZACIÓN
La estrategia actual de insulinización
tal como recoge el algoritmo de tratamiento recomendado
por ADA y EASD se basa en multitud de estudios que han comparado
unas pautas de tratamiento con otras, seleccionándose
finalmente como la más adecuada aquella estrategia
que produce mejor control metabólico con menor ganancia
de peso y menor número de hipoglucemias. Así
la estrategia de insulinización planteada es sencilla
de realizar y perfectamente asumible desde la Atención
Primaria.
En dicha estrategia se mantiene siempre parte del tratamiento
oral, preferiblemente metformina aunque podrían mantenerse
otros fármacos si fuera interesante para optimizar
el control y se añade insulina basal al tratamiento.
En las Figuras 4 y 5 se presenta el algoritmo de insulinización.
Como puede apreciarse se inicia el tratamiento asociando
una insulina basal. Se denominan así aquellas insulinas
que intentan asemejarse a la secreción fisiológica
basal de insulina que se mantiene bastante constante durante
las 24 horas del día, en contraposición con
la insulina prandial que se segrega en respuesta a la ingesta
de alimentos. La dosis inicial es de unas 10 UI o bien 0,2
UI/Kg independientemente de cuál se utilice y su
administración es nocturna, si bien insulina glargina
podría administrarse en cualquier momento del día.
A partir del inicio de la insulina basal se realiza el ajuste
de dosis incrementando la insulina en periodos no inferiores
a 3 días y realizando dicho ajuste a través
de la glucemia basal en ayunas (fijando un objetivo en torno
a 80-130 mg/dl).
Una vez alcanzado este objetivo se esperarán 3 meses
y se realizará una HbA1c para evaluar el grado de
control.
Si en esta situación del esquema denominada Basal
+ antidiabéticos orales (ADOs) persistieran cifras
de mal control de hemoglobina glucosilada pasaríamos
al siguiente escalón denominado Basal + Uno, de manera
que asociaríamos una dosis de insulina rápida
en una de las comidas. Las recomendaciones de ADA-EASD recomiendan
determinar las glucemias preprandiales para a partir de
ellas, determinar en qué comida administraremos el
pinchazo de insulina rápida, el cual debería
de administrase en la comida previa a la glucemia preprandial
más elevada iniciando el tratamiento con 4 UI y ajustando
hasta cifra objetivo (80-130 mg/dl) de la glucemia preprandial
que estamos atacando. Una vez alcanzada esta situación,
esperaremos 3 meses y volveremos a repetir la HbA1c para
evaluar grado de control.
En caso de no lograr un control adecuado se realiza la misma
estrategia para añadir un segundo pinchazo de insulina
rápida (Basal + dos) o incluso en el siguiente escalón
Basal + tres.
Si a pesar de haber logrado ajustar las dosis de insulina
rápida con buen control de glucemias preprandiales,
se mantuviera elevada la hemoglobina glucosilada, deberíamos
de ajustar las dosis de insulina rápida a través
de las glucemias post-prandiales.
INSULINAS BASALES
Como hemos comentado previamente, se denominan
así aquellas insulinas que intentan asemejarse al
perfil de secreción basal de insulina. Las insulinas
que cumplen este criterio son: insulina NPH, NPL, glargina
y detemir. De ellas NPL, glargina y detemir son análogos
de insulina.
Desde el punto de vista de su eficacia, medida por la capacidad
de disminución de HbA1c, ninguna ha demostrado ser
superior a las demás. Como hemos comentado todas
se administran por la noche al momento de acostarse (bed-time)
salvo glargina que podría administrase a cualquier
hora del día.
Respecto a su seguridad, glargina y detemir presentan menor
número de hipoglucemias, especialmente nocturnas
y menor ganancia de peso que NPH.
ANÁLOGOS DE INSULINA
Los análogos de insulina son moléculas
de insulina en las que se ha cambiado alguno de sus aminoácidos
por otro.
Actualmente disponemos de tres análogos de acción
rápida (más rápida que la insulina
rápida/regular, por lo que se denominan ultrarrápidas)
la insulina lispro, la insulina aspart e insulina glulisina,
todas con un perfil parecido y la insulina glargina, detemir
y NPL que son análogos de acción prolongada.
Insulina Lispro
Es un análogo sintético de
la insulina, que se obtiene con una modificación
de aminoácidos de la cadena de insulina, cambiando
lisina por prolina.
Su absorción es más rápida (10-15 minutos)
y su pico máximo más precoz (1 hora), más
elevado y de menor duración (5 horas) que el de la
insulina regular.
Sus principales ventajas son que reduce más la glucemia
postprandial, que provoca menor número de hipoglucemias
y que no precisa intervalo entre su administración
y el momento de la ingesta. Diversos ensayos clínicos
han puesto de manifiesto la no existencia de diferencias
en cuanto a efectos adversos globales entre insulina lispro
e insulina regular.
La insulina NPL (Neutral Protamine Lispro), se obtiene a
partir de insulina lispro retardándola con protamina
(del mismo modo que la insulina regular o rápida
se retarda con protamina, convirtiéndose en NPH).
Su acción, es por tanto, intermedia con un perfil
de acción muy similar al de la insulina NPH. Su función,
como todas las insulinas intermedias, es proporcionar un
ritmo de insulina basal a lo largo del día.
El análogo NPL, de acción intermedia, al mezclarse
con LisPro, ultrarrápida, permite mezclas prefabricadas
con un perfil de acción bifásico.
Insulina Aspart
Es un análogo sintético de
la insulina, que se obtiene invirtiendo el aminoácido
prolina de la posición 28 de la cadena beta por aspártico.
Farmacocinética similar a la insulina lispro: un
pico de acción más rápido y corto que
la insulina regular, y por tanto, una acción ultrarrápida.
Insulina Glulisina
Recientemente aprobada se trata de un análogo
rápido de insulina que no difiere básicamente
de los análogos rápidos comercializados hasta
el momento actual.
Las principales ventajas que aportan los análogos
rápidos de insulina respecto de la insulina rápida/regular
derivan de su absorción más rápida
y son: su efecto hipoglucemiante es más precoz y
por tanto coincide con el mayor pico glucémico consecuencia
de la ingesta, de modo que controla más eficazmente
la glucemia postprandial. Por ello se reduce significativamente
la incidencia de hipoglucemias. Se administra inmediatamente
antes de comer, de manera que es más cómodo
para el pacientey su perfil de seguridad es similar al de
la insulina rápida/regular.
Una reciente revisión Cochrane que analizaba la eficacia
de los análogos rápidos frente a insulina
regular no ha encontrado diferencias significativas en el
uso de cualquiera de las alternativas especialmente en diabetes
tipo 2.
Insulina Glargina
Análogo sintético de insulina
que tiene un perfil de acción de 24 horas, uniforme,
sin picos significativos por lo que se habla de acción
prolongada: aporta un nivel de insulina constante, parecido
a la secreción basal pancreática.
Estudios controlados han demostrado que la insulina glargina
es igual de eficaz que la insulina NPH en cuanto al buen
control glucémico con una menor ganancia de peso
y una menor incidencia de hipoglucemias nocturnas.
Insulina detemir
Análogo sintético de insulina de perfil de
duración intermedio, puede administrarse una o dos
veces al día, sin picos significativos. Frente a
NPH es igual de eficaz respecto al control glucémico
con menor número de hipoglucemias y menor ganancia
de peso.
El perfil de acción de las diferentes insulinas se
representa en la Figura
6.
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