PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3-
Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia
Las enfermedades del tiroides presentan una
prevalencia elevada en todas las edades, especialmente en
mujeres, siendo uno de los problemas endocrinos más
frecuentes. Pueden afectar de forma grave el estado de salud
del paciente y en muchos casos necesitar tratamiento de
por vida. Sus manifestaciones clínicas suelen ser
variadas e instaurarse de forma lenta, por lo que es frecuente
que el diagnóstico se retrase o se haga de forma
casual.
Los trastornos de la glándula tiroides son resultado,
primordialmente, de procesos autoinmunitarios que estimulan
la sobreproducción de hormonas tiroideas (tiro toxicosis)
o producen destrucción glandular y deficiencia hormonal
(hipotiroidismo). Además, los nódulos benignos
y diversas formas de cáncer tiroideo son relativamente
frecuentes y fáciles de descubrir mediante la exploración
física.
Función Tiroidea
Síntesis de hormonas tiroideas
El yodo de la dieta es absorbido en
el intestino delgado, se une a proteínas séricas,
en especial a la albúmina y el que permanece libre
se elimina por la orina. La glándula tiroides extrae
el yodo de la circulación de forma muy eficiente.
Por ejemplo, la glándula tiroides normal capta de
un 10 a 25 por ciento del yodo ingerido a lo largo de 24
h; este valor puede elevarse hasta 70 a 90 por ciento en
la enfermedad de Graves. Las necesidades son aproximadamente
de 50 microgramos/día en niños y de 100-200
microgramos/día en adultos. El yodo alimentario procede
fundamentalmente de animales y plantas marinas.
El yodo captado por las células foliculares es organificado
mediante peroxidasas y posteriormente se une al aminoácido
tirosina de la tiroglobulina, formando monoyodotirosina
o diyodotorisina, almacenándose en el coloide folicular.
La totalidad de la T4 circulante es segregada por el tiroides,
mientras que lo es solamente el 20 por ciento de la T3;
el otro 80 por ciento procede de la desyodación de
la T4, realizada en un gran número de tejidos, aunque
predominantemente en hígado, músculo, cerebro
y adenohipófisis.
Las hormonas tiroideas son transportadas unidas a proteínas,
fundamentalmente la TBG y en menor medida la albúmina,
siendo, mientras permanece esta unión, inactivas;
por ello es mejor valorar los niveles de “hormonas
libres”: T4 libre o T3 libre, también llamadas
FT4 y FT3. Las anormalidades cualitativas y cuantitativas
de las proteínas transportadoras alteran las concentraciones
séricas totales de T4 y de T3, pero no tienen efecto
sobre la fracción libre y biológicamente activa
de las hormonas tiroideas. Por ello, la alteración
de las proteínas transportadoras (p. ej., gestación
y tratamiento estrogénico, ciertos fármacos
antineoplásicos, etc.) puede confundirse con la disfunción
tiroidea verdadera si se consideran solamente las concentraciones
séricas totales.
volver