PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3-
Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia
Alteración tiroidea subclínica
Hipotiroidismo subclínico
El hipotiroidismo subclínico es un
hallazgo bioquímico caracterizado por una elevación
aislada de TSH en suero (> 5 mU/l), con niveles normales
de tiroxina y, por tanto, en teórica ausencia de
síntomas. Sin embargo, aunque la mayoría de
los enfermos con hipotiroidismo subclínico están
asintomáticos, algunos individuos presentan bocio,
síntomas inespecíficos como astenia, discretas
elevaciones de colesterol total y de colesterol unido a
lipoproteínas de baja densidad (cLDL) y disminución
de la contractilidad miocárdica. El hipotiroidismo
subclínico es habitualmente secundario a enfermedad
tiroidea autoinmune (tiroiditis de Hashimoto), al tratamiento
previo del hipertiroidismo con I131 o cirugía y a
deficiencia de yodo. Hay también riesgo en algunas
enfermedades autoinmunes, especialmente la diabetes tipo
1 y en pacientes tratados con antitiroideos, amiodarona,
litio o moduladores de la respuesta inmunitaria (interferón
alfa). En el diagnóstico diferencial hay que pensar
en otras causas de elevación de la TSH con T3 y T4
normales; por ejemplo, mal cumplimiento de tratamiento con
tiroxina, fase de recuperación de enfermedad grave
no tiroidea, insuficiencia renal crónica o fármacos
que aumentan la secreción de TSH: antagonistas dopaminérgicos
(metoclopramida, haloperidol, clorpromacina, etc.). La prevalencia
de hipotiroidismo subclínico suele oscilar entre
el 1 y el 10 por ciento de la población, según
las fuentes, la edad y el nivel de corte de TSH. La prevalencia
es mayor en mujeres mayores de 60 años.
La mayoría de los pacientes tiene valores de TSH
poco aumentados (de 5 a 10 mU/l), y el 50-80 por ciento
presenta anticuerpos anti TPO, dependiendo de la edad, el
sexo y los valores de TSH. El bocio es más frecuente
en estos pacientes que en la población general. Aproximadamente
el 20 por ciento de pacientes con TSH > 6 mU/l desarrollarán
hipotiroidismo clínico en los siguientes 5 años.
La progresión a hipotiroidismo manifiesto es más
frecuente si el valor inicial de TSH es superior a 10 mU/l
y existen títulos elevados de anticuerpos antitiroideos
(5 por ciento de casos cada año), lo que sugiere
que estos individuos pueden tener una alteración
tiroidea previa de tipo autoinmune.
Existe una gran diversidad de opiniones sobre la necesidad
y frecuencia de realizar un cribado del hipotiroidismo subclínico
(Tabla
4).
El cribado se realiza mediante la determinación de
TSH. Si ésta estuviese alterada, se determinarían
T4 libre, anticuerpos antiperoxidasa y/o antitiroglobulina,
para descartar trastornos clínicos y establecer la
etiología.
La necesidad de instaurar tratamiento sustitutivo en pacientes
con hipotiroidismo subclínico es controvertida. Las
posibles opciones son: iniciar el tratamiento de sustitución
hormonal de forma inmediata, o controlar las pruebas de
función tiroidea e instaurar tratamiento si se produce
progresión a hipotiroidismo manifiesto. Posiblemente
el tratamiento con levotiroxina está indicado con
valores de TSH > 10 mU/l o cuando se objetivan títulos
elevados de anticuerpos antiperoxidasa, junto con bocio
o síntomas y signos indicativos de hipofunción
tiroidea. En el resto de los casos se realizaría
medición de TSH y T4 libre cada 6-12 meses, tratando
si la TSH supera las 10 mU/l o si disminuye la T4 libre.
Hipertiroidismo subclínico
El hipertiroidismo subclínico
se caracteriza por niveles bajos de TSH (TSH < 0,1 mU/l)
con concentraciones normales de T4 libre y T3 libre y la
ausencia de disfunción hipotálamo-hipofisaria
o de enfermedad no tiroidea. La causa más común
es el exceso de tratamiento con hormona tiroidea. La autonomía
tiroidea debida a adenoma autónomo o bocio nodular,
enfermedad de Graves temprana o leve, tiroiditis silente,
tiroiditis subaguda y ingestión de cantidades farmacológicas
de yodo son otras causas. Su prevalencia oscila entre el
1-6 por ciento.
Su trascendencia clínica es controvertida. Se sabe
que es más frecuente la aparición de fibrilación
auricular, el agravamiento de la angina y de la insuficiencia
cardíaca preexistentes, con mala respuesta al tratamiento
habitual, la osteopenia y la osteoporosis y la disminución
del tiempo de sueño. Las recomendaciones de cribado
y la forma de realizarlo es igual que en el caso de hipotiroidismo
subclínico.
El hipertiroidismo subclínico suele ser transitorio
o estable la mayor parte del tiempo, con una baja incidencia
de progresión a hipertiroidismo clínico. Esto
sugiere que la observación clínica y la realización
de estudios analíticos repetidos son un enfoque probablemente
razonable cuando sólo existe una anomalía
bioquímica. El tratamiento posiblemente sea necesario
en ancianos con fibrilación auricular, enfermedades
cardiovasculares u osteoporosis y en sujetos con bocio nodular.
Algunos autores aconsejan instaurar idéntico tratamiento
que en el hipertiroidismo: antitiroideos o yodo-131. Aunque
la captación de yodo-131 es menor en estos pacientes,
no existe evidencia de que el tratamiento sea menos efectivo.
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