PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3- Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia


Crisis tirotóxicas

Se trata de una situación caracterizada por la exacerbación brusca de la tirotoxicosis, ya sea espontáneamente (hipertiroideos cuyo diagnóstico era desconocido, o en los que, conociéndose, el tratamiento había sido abandonado), o inducida por circunstancias desencadenantes (tratamiento con radioyodo o cirugía del hipertiroidismo sin la debida preparación; cualquier otro tipo de cirugía o traumatismo, sepsis, cetoacidosis, infarto agudo de miocardio, embolia pulmonar e incluso la vigorosa palpación del tiroides se han descrito como causas desencadenantes). Es una situación poco frecuente pero grave con mortalidad de hasta un 30 por ciento.

La clínica es muy manifiesta con fiebre alta >39ºC (a menudo con sudoración profusa), taquicardia (>120) (aunque es frecuente la fibrilación auricular rápida), hipertensión arterial sistólica y alteraciones neurológicas (el paciente está agitado, tembloroso y confuso). Si el cuadro progresa, se puede producir insuficiencia cardiaca, deshidratación, acidosis metabólica y shock, coma y muerte. El cuadro requiere derivación urgente al hospital.

El diagnóstico se basa en la clínica. Las determinaciones hormonales confirman la hipertiroxinemia, pero sin que exista una clara correlación entre ésta y la gravedad del cuadro clínico.

El tratamiento conlleva la rehidratación, tratamiento de la acidosis metabólica y el enfriamiento corporal. Se administrará propranolol (80-100 mg/6 h) para la taquicardia y antitiroideos: metimazol 30 mg/8-12 h. Otras medidas pueden ser la administración de solución de lugol: 30-60 gotas/día (el yodo impide la liberación de hormonas de la glándula tiroidea hiperfuncionante y su efecto es más rápido que los fármacos inhibidores de la síntesis hormonal).





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