PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3- Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia


Asegurar un correcto aporte de yodo en la dieta

El yodo es un micronutriente esencial para el cuerpo, que debe administrarse regularmente a través de la alimentación.

Su función es intervenir en la síntesis de hormonas tiroideas. Por tanto, si existe deficiencia de yodo lo suficientemente severa se afectará esta síntesis.

En 1992, bajo el auspicio de la OMS, el Comité Internacional para el Control de los Trastornos por Déficit de Yodo, La Asociación Europea de Tiroides, la Comisión de la Comunidad Europea y UNICEF fijaron las siguientes recomendaciones de ingesta de yodo:

a) niños prematuros y menores de 6 años: 90 mcgr/día.
b) niños de 7 a 10 años: 120 mcgr/día.
c) adultos: 150 mcgr/día.
d) embarazadas y en período de lactancia: 200 mcgr/día.

Después de numerosos estudios en áreas de pobre ingesta de yodo se recomienda durante el embarazo y la lactancia una dosis de yodo de 260 mcgr/día y así se está haciendo en varios países europeos. Cuando el aporte de yodo disminuye por debajo de las necesidades mínimas de forma prolongada pueden aparecer trastornos debidos a su deficiencia.

Los parámetros empleados para valorar el nivel de yodo son el tamaño del tiroides y la excreción urinaria de yodo (yoduria), ya que, aproximadamente el 80 por ciento de yodo ingerido con los alimentos se elimina por la orina.

El yodo se encuentra distribuido de forma irregular en el agua y en los alimentos. Los mares son el mayor almacén de yodo; por tanto, el pescado de mar, es la principal fuente de yodo. El contenido en yodo de nuestro suelo es muy pobre por lo que muchos de los productos agrícolas de zonas del interior y montañosas también son pobres en este elemento.

Además el contenido en yodo de la leche y productos lácteos depende de la alimentación de los animales. Debido a ello y a nuestros hábitos alimentarios resulta difícil cubrir las necesidades diarias de yodo de la población a través de la dieta, y en la práctica esta deficiencia se evita suplementando la dieta con sal yodada. La Organización Mundial de la Salud propugna la yodación universal de la sal, entendiéndose por ello la yodación de la sal de consumo humano y animal, incluyendo la utilizada en las industrias alimentarias. El yodo no se almacena en el organismo largo tiempo por lo que ha de ser repuesto continuamente.





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