PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3- Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia


Control de la función tiroidea

Se realiza a través de dos mecanismos: la TSH y el yodo. La TSH promueve la captación de yodo por el tiroides, estimula la síntesis y liberación de hormonas tiroideas y mantiene el correcto trofismo glandular. Su producción por parte de la hipófisis está regulada por la estimulación que ejerce la TRH hipotalámica. A través de un mecanismo de feedback negativo, el aumento de T3 y T4 libres inhibe tanto la secreción de TSH como su estimulación por la TRH.

Durante la gestación, la secreción de la TSH está disminuida, pero no la formación de hormonas tiroideas, puesto que el sustituto fisiológico de la TSH en esa situación es la HCG, estructuralmente emparentada con ella. La HCG sustituye con gran eficacia a la TSH, por eso no debe sorprender que durante la gestación el tamaño tiroideo de la madre aumente, que se haga más ávido de yodo y que incremente la síntesis hormonal.

Aunque la TSH es el regulador hormonal dominante del crecimiento y la función de la glándula tiroides, también influyen en la síntesis de hormonas tiroideas diversos factores del crecimiento, casi todos producidos dentro de esta glándula. Entre ellos se encuentran el factor I de crecimiento similar a la insulina (IGF-I), factor transformador del crecimiento beta, factor del crecimiento epidérmico, endotelinas y varias citocinas.

La deficiencia de yodo aumenta el flujo sanguíneo tiroideo con lo que mejora la captación. El exceso de yoduro inhibe de manera transitoria la organificación del yoduro tiroideo, fenómeno conocido como efecto de Wolf-Chaikoff.

 





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