PROBLEMAS METABÓLICOS Y ENDOCRINOLÓGICOS
CAPÍTULO3- Manejo de la disfunción tiroidea por el médico de familia


Nódulos tiroideos

El nódulo tiroideo es una masa detectada por palpación que produce asimetría de la glándula. Es causa de hipertiroidismo, compresión a nivel local y mediastínico y de carcinoma de tiroides. Se trata de un hallazgo exploratorio frecuente, presente en el 4-8 por ciento de la población y el 5 por ciento de ellos son malignos. Puede ser único o múltiple.

Las causas de nódulo único son los nódulos coloidales, las neoplasias benignas (adenoma folicular), los quistes tiroideos, la tiroiditis de Hashimoto y los carcinomas diferenciados de tiroides. (Menos frecuente es el nódulo por tiroiditis de De Quervain, tiroiditis bacterianas, el linfoma tiroideo y las metástasis).

Un tiroides multinodular con todos los nódulos de morfología y tamaño similar es sugestivo de un bocio por déficit de yodo. Es más frecuente en mujeres y en general asintomático y no requiere, salvo cambios, más exploraciones y tratamiento. La incidencia de carcinoma en bocios multinodulares es baja.

Los nódulos son detectables clínicamente cuando superan 1 centímetro de diámetro y mediante ecografía cuando superan los 1,5-2 mm. Los nódulos pueden ser quísticos o sólidos según su morfología.

Su verdadera importancia radica en la posibilidad de que se trate de un cáncer de tiroides (aunque son infrecuentes), de ahí que la evaluación debe proporcionar información adecuada no solamente para satisfacer al médico sino también para aliviar los temores del paciente y de los miembros de su familia.

Los criterios de malignidad son:

a.- Probabilidad elevada: crecimiento rápido, fijación a tejidos adyacentes, signos de compresión local: parálisis de cuerdas vocales, disfagia; presencia de adenopatías regionales, doloroso y de consistencia dura o antecedentes familiares de neoplasia endocrina múltiple II (MEN II) o de carcinoma medular de tiroides.

b.- Probabilidad moderada: edad < 15 años o > 70 años, antecedentes de radiaciones sobre el cuello, diámetro del nódulo > 4 cm o varón y nódulo solitario.

c.- La existencia de múltiples nódulos es criterio de benignidad.

El método más preciso y rentable para la evaluación de un nódulo tiroideo es la citología mediante aspiración con aguja fina en muchos casos guiada mediante ecografía, que presenta una sensibilidad superior al 90 por ciento. Dado que más del 80 por ciento de los nódulos tiroideos son fríos y que la mayoría de ellos son benignos e incluso que hay nódulos calientes que son malignos, no se considera a la gammagrafía una técnica a utilizar en el estudio inicial. Su indicación sería cuando una PAAF descubre un patrón folicular pues es imposible distinguir por citología entre un adenoma (captante en gammagrafía) y un carcinoma folicular (frío o no captante).

Lo mismo podríamos decir de la ecografía, ya que el que un nódulo sea sólido o quístico, no confirma o descarta malignidad.

El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica ante cualquier signo de malignidad. Si el diagnóstico citológico es de benignidad se hará seguimiento periódico. Si el resultado de la PAFF es claramente benigno y el material abundante, no es necesario repetirla salvo que se produzcan cambios en el nódulo.






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