RIESGO CARDIOVASCULAR
CAPÍTULO1- Hipertensión arterial ¿qué hay de nuevo?

TRATAMIENTO DE LA HIPERTENSIóN ARTERIAL

Los objetivos generales del tratamiento del paciente hipertenso son: reducir morbimortalidad cardiovascular y mejorar la calidad de vida de los pacientes, lo cual implica evaluar y evitar el riesgo asociado al uso de fármacos.

Objetivos de tratamiento
El objetivo operativo es el descenso de la PA a cifras menores se 140/901-3. Los consensos internacionales coinciden en la necesidad de bajar las cifras PA a los diabéticos por debajo de 130/801-3, incluyendo también a los hipertensos con enfermedad renal crónica, en el último consenso europeo 2007 se recomienda para todos los pacientes con riesgo alto o muy alto de ECV (pacientes con ictus, infarto de miocardio)3. Si el paciente con enfermedad renal presenta proetinuria mayor de 1gr/24h el objetivo terapéutico son cifras de PA inferiores 125/75 mmHg. La Guía 2007 de la SEH-SEC3, en diferentes puntos del documento se señala que la reducción de la PA per se es la que condiciona el beneficio del tratamiento antihipertensivo, aunque determinados grupos farmacológicos han demostrado ventajas añadidas en determinadas condiciones.

INICIO DE TRATAMIENTO

El inicio del tratamiento, se deben de valorar varios aspectos, como son nivel de presión arterial inicial, el riesgo cardiovascular, la afectación o no de órganos diana en forma de lesión o enfermedad clínica establecida. Las recomendaciones del CEI-PC para el inicio del tratamiento de la HTA, adaptación para España de la Guía Europea Prevención Cardiovascular en la Practica Clínica9, de la cual forma parte la semFYC, y cuyas recomendaciones también son asumidas por el PAPPS.

Pacientes con Riesgo
< 5 por ciento

• Si su PA es $140/90 y #180/110, se deben aconsejar modificaciones estilo de vida (MEV) de 3 a 6 meses, con repetidas medidas de su PA.

Al cabo de 3 a 6 meses valoraremos su PA: si la PA <140/90, se mantienen las modificaciones de estilo de vida, se realiza un seguimiento anual. Si la PAD esta entre 90-94 y/o la PAS esta entre 140-149 mmHg, se refuerzan las modificaciones de estilos de vida y seguimiento, se iniciara tratamiento farmacológico según preferencias del paciente.

• Si su PA es $180/110 el tratamiento farmacológico deberá iniciarse de inmediato.

lesión de órgano diana (LOD)

Independientemente del riesgo cardiovascular del paciente, si este presenta lesión de Órgano Diana, deberá iniciarse tratamiento farmacológico si su PA $140/90 mmHg. Lesión de Órgano Diana: Hipertrofia V.I. (ECG o Ecocardiograma);

Ligero incremento de la creatinina sérica (H 1,3-1,5, M 1,2-1,4 mg/dl); Microalbuminuria-proteinuria (cociente albumina/creatinina =30 mg/gr); Evidencia ultrasónica de engrosamiento de la pared arterial (espesor intima media de la carótida $ 9 mm) placa ateroesclerótica o índice tobillo/brazo < 9.

Pacientes con Riesgo $ 5 por ciento

• Si PAS < 140/90 mmHg no precisan tratamiento antihipertensivo, exceptuando los pacientes con diabetes mellitus o enfermedad renal crónica en los que se debe iniciar si la PA se mantiene $ 130/80 mmHg a pesar de las modificaciones del estilo de vida.

• Los sujetos con PAS > 140 o PAD > 90 mmHg sostenida, también requerirán tratamiento farmacológico, siendo la meta conseguir unas cifras de presión arterial inferiores a 140/90 mm Hg. (Figura 2).

MODIFICACIONES DE ESTILOS DE VIDA

Modificaciones de estilo de vida (MEV), siempre se deben de establecer como primer tratamiento, además debe de seguirse con ellas en todos los casos de HTA incluidos los pacientes con tratamiento farmacológico. El objetivo de las MEV es bajar a PA, control de los factores de riesgo cardiovascular y reducir el número y las dosis de fármacos si estos son necesarios, así lo demuestra el estudio PREMIER10, donde las MEV no solo disminuyen el riesgo de enfermedad cardiovascular, también una parte importante de pacientes volvieron a ser normotensos y no precisar tratamiento farmacológico. Las modificaciones en los estilos de vida que han demostrado mayor eficacia para reducir la PA son1:

– Perder al menos 4 Kg peso si el IMC $ 27, es la medida más eficaz en estas condiciones.
– Reducir la ingesta de alcohol <15-20 g/día en mujeres y <30 g/día en varones.
– Actividad física adecuada a la edad y al grado de entrenamiento, isotónica. Intensidad 60-80 por ciento FC máxima (poder hablar mientras se hace ejercicio). Al menos tres días a la semana y de una duración de al menos 30 minutos.
– Dieta: Reducir la ingesta de sal, a menos de 6 gr. día. Incrementar, la ingesta de potasio. Se recomienda una dieta rica en frutas, vegetales y productos lácteos desnatados, junto con una reducción de las grasas totales y sobretodo de ácidos grasos saturados.
– Recomendar siempre y en todas las consultas, el abandono del tabaquismo.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Consideraciones al iniciar el tratamiento farmacológico: Valorar características de pacientes y comorbilidad, iniciar monoterapia a dosis mínimas según fármaco, principalmente. Valorar combinaciones con efectos aditivos o sinérgicos, el resto de combinaciones aunque no están contraindicadas deben evitarse. Valorar fármacos con duración de 24h (índice T/P > 0,5) Cualquier grupo terapéutico puede ser utilizado en el tratamiento inicial, excepto en condiciones mencionadas. La adición del segundo fármaco dependerá principalmente de las características del primero. Considerar diuréticos en segundo escalón si no es el tratamiento inicial.

Tratamiento farmacológico en el hipertenso en general

El tratamiento farmacológico inicial recomendado por el 7º-JNC, salvo contraindicaciones o indicaciones específicas para otros grupos, son los diuréticos tiazídicos1.

El metaanálisis de Psaty11, también demostró que los diuréticos a bajas dosis son los fármacos más efectivos como tratamiento de primera elección en la prevención de la morbimortalidad cardiovascular.

Otro metaanálisis del mismo año realizado por Staessen12, demostró que en general la terapia antihipertensiva clásica con diuréticos y betabloqueantes confiere similar protección cardiovascular que la nueva con calcioantagonistas, IECA o ARA-II.

Cuando es preciso un descenso superior a 20/10 mmm Hg de PAS/PAD, y así se muestra en el algoritmo de tratamiento en caso de PA> 160/100 mm Hg, se indica la necesidad de administrar en la mayoría de los casos dos o más fármacos1,3 (Figura 3).

Por su parte las SEC-SEH-20073 no distinguen entre las diferentes clases de antihipertensivos, reconociendo que el principal beneficio de la terapia antihipertensiva se debe a la propia disminución de la presión arterial. Algunos fármacos específicos pueden presentar diferencias respecto a su efecto en grupos especiales. Consideran adecuados para el inicio de tratamiento de la hipertensión arterial a diuréticos tiazídicos, beta-bloqueantes, calcioantagonistas, IECA y ARA-II3.

Dependiendo de la presión arterial basal y la presencia o ausencia de complicaciones parece razonable el uso de una dosis baja de un solo fármaco o dosis baja de combinación de ambos fármacos. Recomienda que el médico debería individualizar el tratamiento teniendo en cuenta una serie de factores como:

– Experiencia previa con el antihipertensivo.
– Costo del fármaco.
– Contraindicaciones efectos adversos del mismo.
– Perfil de riesgo, lesión de órganos diana o enfermedad clínica asociada.
– Enfermedad renal o diabetes. Patología concomitante y tratamiento para la misma.
– Preferencia del paciente.
– Los betabloqueantes, sobre todo en combinación con diuréticos tiazídicos no debe recomendarse en pacientes con síndrome metabólico, o con riesgo de padecer una diabetes3.

Se recomienda el uso de fármacos de acción prolongada o preparaciones que proporcionen 24 horas de control con una dosis diaria. Para alcanzar el objetivo de control, muchos pacientes requerirán terapia combinada (Figuras 4 y 5).

Tratamiento farmacológico en el hipertenso anciano

Varios estudios han demostrado que los pacientes ancianos se benefician del tratamiento de la HTA, con una reducción de la morbilidad y mortalidad, tanto para la HTA sistólico/diastólica como para la HTA sistólica aislada. En los últimos años se han producido nuevas aportaciones al manejo del tratamiento en el pciente anciano con HTA. En el estudio Syst-Eur13, se evaluó el efecto del tratamiento antihipertensivo temprano comparado con el tratamiento retardado en pacientes mayores de 60 años con hipertensión sistólica aislada. Durante el seguimiento total, en el que se incluyen todos los pacientes aleatorizados, se observó una reducción de dichas tasas, atribuibles al tratamiento precoz.

El estudio SCOPE14 es el primer ensayo clínico de intervención terapéutica en ancianos con hipertensión leve-moderada para evaluar los efectos de un ARA II sobre la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Se diseñó como un ensayo clínico controlado con placebo, pero por cuestiones éticas, se transformó en un estudio comparativo entre un régimen terapéutico basado en candesartán y otro con otros antihipertensivos, excepto IECA y otros ARA II (solo un 16 por ciento de pacientes del grupo control recibieron exclusivamente placebo). El descenso de la tasa de aparición de eventos favorable al grupo de candesartán respecto al grupo control con una mayor diferencia en la incidencia de ictus que en otros eventos cardiovasculares.

¿IECAs o Diuréticos en el hipertenso anciano? Grupo ANBP215, en este estudio sobre que los beneficios relativos, indican iniciar los tratamientos con IECAs en varones, aconsejan precaución al tratarse de un análisis post hoc y requerir confirmación posterior. En varones ancianos, los IECAs son más ventajosos que los diuréticos, a pesar de tener reducciones de presión arterial similares.

Tratamiento farmacológico en el hipertenso con Diabetes Mellitus

La diabetes tipo 2 el descenso de la PA ha demostrado tener un efecto protector independientemente de los tratamientos utilizados, han aparecido varios estudios con aportan algunas evidencias nuevas sobre el manejo de la HTA en el diabético.

En el estudio PIUMA16 se observó que los pacientes hipertensos tratados, la aparición de DM conlleva un riesgo de enfermedad cardiovascular similar al que tienen los diabéticos hipertensos conocidos. Se especula que la aparición de nuevos casos de DM tipo 2 en el curso de la HTA podría relacionarse con el aumento progresivo de la resistencia insulínica y que dicho fenómeno podría incrementarse con la utilización de diuréticos tiazídicos y beta-bloqueantes. Los ensayos clínicos de que disponemos demuestran las evidencias de los beneficios de la reducción de la PA sobre la mortalidad cardiovascular, la enfermedad cardiovascular y las complicaciones microangiopáticas, y esta reducción depende fundamentalmente del grado de descenso conseguido en la PA y en menor medida del tipo de fármaco utilizado, pero la relativa corta duración del seguimiento, la escasa diferencia de aparición de DM entre los grupos presenta resultados contradictorios. En el estudio PIUMA, con metodología observacional y de más largo seguimiento, se alcanzan diferencias en los individuos que toman diuréticos tiazidicos pero no en los que toman beta-bloqueantes. Se recomienda la monitorización de estos pacientes así como de los que presentan niveles elevados de glucosa para detectar precozmente la aparición de DM 2.

Intervención multifactorial y enfermedad cardiovascular en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 (Estudio STENO 2)17.

Este estudio demuestra que la intervención multifactorial (presión arterial, perfil lipídico, microalbuminuria) consigue disminuir las complicaciones micro y macrovasculares de la diabetes mellitus tipo 2 más que un tratamiento convencional. No obstante, el tratamiento convencional empleado en este estudio aspiraba a estándares que muchos considerarían criterios de control óptimo. Además, es de destacar que la terapia no se limitaba a tratamiento farmacológico,sino que también se intervenía sobre el estilo de vida (dieta, ejercicio, consumo de tabaco).

The DREAM Trial Investigators18. En las sociedades occidentales la vida sedentaria, la sobrealimentación, el síndrome metabólico y la DM están creciendo de forma alarmante. El concepto de que un IECA podía prevenir la aparición de DM.

En las personas se les administro ramipril durante 3 años no redujo significativamente la incidencia de DM o muerte, pero sí incrementó significativamente la regresión a normoglucemia. La observación de que ramipril incrementa la probabilidad de regresión a normoglucemia sugiere que los IECA pueden mejorar, por distintos mecanismos, el metabolismo de la glucosa. Hoy por hoy y con los resultados del estudio, ramipril no pude ser recomendado para la prevención de DM 2. En aquellos pacientes que tomen IECA por otros motivos (HTA, insuficiencia cardiaca o pacientes con alto riesgo de desarrollar enfermedad CV), el IECA puede reportar una mejora en los niveles de glucemia.

El estudio Benedict19 es pues el primero que obtiene esos resultados favorables para prevenir la microalbuminuria en la DM2. Los grupos con resultados favorables son los que obtienen cifras de PA más bajas, lo que de nuevo plantea la importancia de la reducción de la PA a la hora de disminuir la parición de complicaciones. Los efectos beneficiosos se obtienen a expensas de la acción de los IECAS, trandolapril en este caso, ya los CA, verapamilo de acción sostenida no parece tener efecto por sí solo. La asociación consigue reducciones de la PA mayores y también menor incidencia de MAU, esta asociación fija que hasta el momento carecía de evidencias respecto a su beneficio en pacientes con DM2 debe ser tenida en cuenta a partir de ahora como una alternativa inicial cuando se plantee el tratamiento combinado.

En el estudio DETAIL20, el régimen de titulación forzada llevó al uso de la dosis máxima recomendada de telmisartán en más del 90 por ciento de los sujetos. Tomados en conjunto, todos los datos indican que telmisartán es igual a enalapril, proporcionando nefroprotección en sujetos con diabetes tipo 2 y nefropatía prematura. Este resultado es consecuente con los datos que sostienen la equivalencia clínica entre los ARA II y los IECA en varias condiciones asociadas con alto riego cardiovascular.

¿IECA o ARA-II? Resultados de una revisión sistemática: mortalidad y complicaciones renales en la nefropatía diabética. Esta revisión sistemática de Strippoli et al21, permite hacer diversas consideraciones en el caso de nefropatía diabética:

1º Los IECA demuestran un beneficio relativo en la supervivencia. Esta ventaja sobre los ARA II es hasta cierto punto “desconocida” ya que las comparaciones son indirectas y se basan en EC con muestras pequeñas. 2º Las dos grupos farmacológicos tienen efectos parecidos en los resultados renales, fundamentalmente en la regresión de la excreción urinaria de albúmina. La evidencia del beneficio en estadios terminales es mayor en el caso de los ARA II. 3º Una gran parte de los EC incluidos en la revisión sistemática, tienen claras disparidades en la metodología, particularmente en la selección de las muestras y en el seguimiento.

Tratamiento farmacológico en el hipertenso con enfermedad Cerebrovascular

Respecto a los estudios realizados en prevención primaria de ictus, en la década de los años 90 los diuréticos y los antagonistas del calcio eran los que tenían mayor evidencia científica que avalaran su uso en estas situaciones. En cambio en prevención secundaria de ictus perindopril/indapamida demostró disminuir el riesgo relativo de sufrir un nuevo ictus en pacientes con ictus previo. El estudio MOSES22, el bloqueante del receptor de la angiotensina, eprosartan, se demuestra superior en los objetivos primarios a un comparador como el nitrendipino. Incluso, para un discreto menor efecto hipotensor del eprosartan, se consiguen resultados relevantes. Por ello, y ante la ausencia de sesgos importantes que limitaran los resultados, el eprosartan hoy día debería constituirse como uno de los fármacos de elección en la prevención secundaria de ictus junto a perindopril/indapamida, y superando en este caso a la nitrendipina en dicho objetivo.


Tratamiento farmacológico
en el hipertenso y enfermedad cardiaca

Muchos de los pacientes que han presentado enfermedad coronaria tienen antecedentes de HTA, varios grupos de antihipertensivos han demostrado su eficacia en prevención secundaria en la cardiopatía isquémica, como los betabloqueantes y los IECAS con reducciones en la mortalidad y la morbilidad. En el estudio INVEST23, se pretende realizar un estudio comparativo de dos estrategias terapéuticas una basada en el uso de calcioantagonistas (verapamilo-SR) frente a otra basada en un betabloqueante (atenolol), en pacientes hipertensos con enfermedad coronaria documentada, atendidos en consultas de Atención Primaria. No se encontraron diferencias significativas entre ambas estrategias.

Son distintas las aportaciones y observaciones que deben efectuarse del estudio EUROPA24: 1º Perindopril disminuye el riesgo de muerte cardiovascular, IM y parada cardiaca en pacientes de alto riesgo o con antecedentes de cardiopatía. 2º La disminución del riesgo se hace evidente a partir del tercer año de tratamiento. 3º El efecto antiisquémico, antiaterogénico y de remodelado cardíaco (documentado en otras publicaciones) pueden contribuir a esta explicación; ahora bien, la menor PA obtenida en el grupo asignado a perindopril podría explicar una buena parte del beneficio obtenido. 4º Los beneficios obtenidos se consiguieron añadidos a otras medidas preventivas, que incluían aspirina, bloqueantes beta-adrenérgicos e hipolipemiantes.

En el estudio VALIANT25, valsartán fue tan eficaz como captopril en la reducción de las tasas de muerte y otros eventos cardiovasculares adversos, entre los pacientes que habían tenido un IAM debe considerarse una alternativa eficaz a los IECA que son uno de los pilares del tratamiento del IAM. La terapia combinada losartan y captopril no redujo la mortalidad ni las tasas de efectos secundarios con un claro aumento de la intolerabilidad al tratamiento.

El estudio LIFE26 comparó la afectividad de un tratamiento basado en losartán frente a otro basado en atenolol en la prevención de eventos cardiovasculares en una muestra importante de pacientes hipertensos con HVI. En aquel estudio se comprobó la superioridad de losartán frente a atenolol en varios indicadores especialmente en la aparición de ictus. La hipertrofia del ventrículo izquierdo y el aumento de aurícula izquierda se consideran determinantes de nuevos episodios de fibrilación auricular (FA). La disminución de la aparición de FA se había ya observado en estudios que comparaban IECA con placebo y también se había observado reducción de la aparición de eventos en pacientes con FA tratados con ARA pero todos ellos eran estudios en los que el grupo de tratamiento activo consiguió diferencias de PA a su favor que en parte podían explicar ese efecto. Por otro lado, refiriéndonos exclusivamente a pacientes hipertensos, solo losartán muestra una reducción significativa en la aparición de FA. Posiblemente deberemos esperar a que se conozcan los estudios en marcha para aclarar definitivamente la cuestión.

Tratamiento farmacológico
en el hipertenso con nefropatía no diabética

Las principales Guías de tratamiento y control de la PA establecen para los pacientes con Insuficiencia renal unos objetivos de PA más bajos de los habituales. Sin embargo estas recomendaciones no están basadas en datos de ensayos clínicos que hayan demostrado que esas cifras más bajas disminuyan la aparición de IRT. Un meta-análisis de estudios diversos sugería una mejora de la FGR al conseguir PAS entre 110 y 129 mmHg. El trabajo de Sarnak y cols27. tiene gran interés, porque es el primero que obtiene resultados estadísticamente significativos que apoyan el objetivo de bajar la PA de forma estricta en pacientes con IRC moderada o severa. Estos pacientes son muy frecuentemente atendidos en consultas de Atención Primaria ya que aún no están sometidos a tratamiento de diálisis. El médico de familia debe conocer que es beneficioso para esos pacientes bajar la PA por debajo de 125/75 mmHg, objetivo muy exigente que obliga a combinar varios fármacos, puede hacer que se venzan algunas actitudes contemplativas.



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