RIESGO CARDIOVASCULAR
CAPÍTULO3-Obesidad: un factor de riesgo no atentido

Importancia del control del sobrepeso y la obesidad

La obesidad es una enfermedad crónica que se ha convertido en un importante problema de salud en los países desarrollados. La prevalencia de la obesidad ha ido aumentando, considerándose una verdadera epidemia del siglo XXI.

En España, el estudio DORICA (Dislipoproteinemia, Obesidad y Riesgo CArdiovascular) obtuvo una prevalencia de obesidad en la población española entre 25-64 años del 15,5 por ciento (17,5 por ciento en hombres y 13,2 por ciento en mujeres) En niños, el estudio enKid encontró una prevalencia del 13,9 por ciento de obesidad y del 12,4 por ciento de sobrepeso en la población española de 2-24 años.

Destaca en este estudio que la prevalencia de obesidad es mayor en la población escolar, especialmente en los años que preceden al brote puberal (Tabla 1).

Los estudios epidemiológicos realizados en nuestro país ponen de manifiesto la mayor prevalencia de obesidad en los sujetos con vida sedentaria, menor consumo de frutas y verduras, aumento de ingesta de grasas, multíparas, bajo nivel cultural, alto consumo de alcohol y vivir en el Sur y Este de España y en Canarias.

La obesidad es un factor de riesgo cardiovascular muy importante, asociándose a un aumento de Diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, la dislipemia, la hiperuricemia, las enfermedades cardiovasculares, las artrosis, las alteraciones menstruales y las enfermedades respiratorias y tumorales.

En la actualidad tanto el Ministerio de Sanidad y Consumo con la Estrategia NAOS en colaboración con las diferentes Sociedades Científicas han realizado un Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Los objetivos son: 1. identificar y evaluar al paciente que presenta sobrepeso y obesidad; 2. proveer al personal sanitario de las pautas basadas en la evidencia para la evaluación y tratamiento del sobrepeso y obesidad; 3. estimular a los gestores y proveedores de salud para que se comprometan en le cuidado de estos pacientes y el costo que esto representa.

La acumulación desproporcionada de grasa en el tejido adiposo inherente a la obesidad puede estar causada por hábitos alimentarios y de estilo de vida inadecuados, factores sociológicos, alteraciones metabólicas y trastornos neuroendocrinos, junto a componentes hereditarios o por la interacción de todos ellos.

En la actualidad se han encontrado varios genes implicados en el desarrollo de la obesidad con determinadas variantes que explicarían la distinta respuesta a la dieta que presentan los pacientes obesos. Un pequeño porcentaje de pacientes presentan alteraciones endocrinológicas: Cushing, o hereditarias (Prader-Willi) o secundarias a fármacos (anticomiciales, antidiabéticos orales, corticoides...). En la mayoría de los casos, el sobrepeso y la obesidad responden a un desequilibrio entre la ingesta calórica y el ejercicio físico realizado por el paciente. Los cambios en el estilo de vida, con una sociedad mas sedentaria (según la ENS el porcentaje de personas inactivas en tiempo libre en España es del 40,3 por ciento, 43,7 por ciento mujeres y 36,9 por ciento varones) junto con la pérdida de la dieta mediterránea a favor de comidas rápidas, ha desembocado en el problema de salud que tenemos que afrontar en al actualidad.

Clasificación

El Índice de Masa Corporal (IMC) es el índice recomendado por las Sociedades Científicas y Organizaciones Internacionales para el diagnóstico de Sobrepeso y de la obesidad. Es fácil de obtener en la consulta de Atención Primaria y es el utilizado en los estudios epidemiológicos en los diferentes países. Conviene tener en cuenta que en ancianos y deportistas no es un buen indicador.

El punto de corte recomendado a nivel internacional para el diagnóstico de Obesidad es un IMC $ 30 Kg/m2 y sobrepeso grado I un IMC $ 25 Kg/m2.

En los niños y adolescentes se utilizan el percentil 85 del IMC para el sobrepeso y el percentil 97 del IMC para el diagnóstico de obesidad, utilizando la Tablas de Cole y cols.

En la Tabla 2 se reflejan los Criterios SEEDO 2007 para el diagnóstico de sobrepeso y obesidad

Motivo de consulta

Acude a consulta del centro de salud una mujer de 55 años, secretaria, que ha sido derivada por el médico de la empresa por encontrara cifras de presión arterial elevada.

La paciente no presenta alergias a medicamentos, no ha estado ingresada en un hospital excepto en sus dos partos.

Refiere desde el segundo embarazo aumentar de peso que ha sido progresivo realizando numerosos intentos de disminuir peso. Ha realizado dietas diversas, algunas bajo control medico y en otras ocasiones ha tomado algún compuesto del herbolario y/o farmacia, consiguiendo un reducción de peso puntual y recuperación en pocos meses con un efecto yo-yo importante.

La PA en este momento 145/100 mmHg y citamos a la paciente para realizar una Historia clínica completa.

En al anamnesis destaca que su hermana presenta una obesidad mórbida y Diabetes mellitus tipo 2. No tiene antecedentes de enfermedad cardiovascular prematura en los familiares de primer grado. Entre los antecedentes personales, los intentos de bajar pesos anteriormente reflejados y el tratamiento ocasional con alprazolam por crisis de ansiedad que se relacionan con periodos de aumento de peso.

Datos importantes de la paciente:

– Vida laboral como secretaria totalmente sedentaria.
– Una hermana con obesidad mórbida y madre y tíos con sobrepeso-obesidad.
– Ansiedad ante la frustración de no conseguir los objetivos de peso marcados.
– Muy poco apoyo familiar de marido e hijos, que presentan sobrepeso.
– Encuesta dietética: ingesta poco saludable.

En la exploración, Peso 80.200 Kg para una talla 159 cm. con IMC 31,82 kg/m2.

No se palpa tiroides. Auscultación cardiopulmonar sin alteraciones, PA 155/98 mmHg, abdomen sin alteraciones con importante panículo adiposo, perímetro de la cintura 90 cm. Las extremidades no presentan edemas y se palpan pulso pedio y tibial posterior.

Analítica general: hemograma, bioquímica básica, hormonas tiroideas dentro de la normalidad. Glucemia basal en 3 ocasiones 112 mg/dl. Perfil lipídico destaca los triglicéridos elevados 255 mg/dl con CT 211 mg/dl y HDL 59 mg/dl.
Se confirman cifras elevadas de PA en 3 ocasiones con PA media de 152/97 mmHg.

Diagnóstico clínico

– Es muy importante el cálculo del IMC con el peso y la talla del paciente. Se realizará con el paciente descalzo y en ropa interior. Con ello podremos clasificar al paciente en normopeso, sobrepeso y sus distintos grados, obesidad y obesidad mórbida.

– Determinación del perímetro de la cintura (PC): Es muy fácil de medir en la consulta diaria y es un buen indicador de la grasa visceral y del riesgo cardiovascular del paciente. La Internacional Diabetes Federation (IDF) para Europa considera el punto de corte en 80 cm en las mujeres y de 94 cm para los hombres. El estudio IDEA (Internacional Day for the Evaluation of Abdominal Obesity) realizado en más de 170.000 pacientes de todo el mundo, ha demostrado que el PC se asocia al RCV independientemente de otros factores, y que cada incremento de 14 cm en el PC de los varones y de 14,9 en las mujeres aumenta entre un 21 y un 40 por ciento la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

También se ha demostrado un mayor riesgo de desarrollo de DM2 en pacientes con obesidad abdominal. Si el paciente tiene un IMC>30 kg/m2 no hace falta medirlo porque se asume tiene un riesgo alto. Es muy importante realizar la medida adecuadamente: con el paciente de pie, al final de una espiración normal, se localiza el borde supero de la cresta iliaca y por encima de ese punto se rodea con una cinta métrica flexible y milimetrada, ajustándola sin apretar (Figura 1).

– Medida de la PA: utilizar siempre un manguito de obesos, ya que si es pequeño se sobrestima la PA. El manguito debe de ser de 14-15 cm para pacientes con sobrepeso y de 16-18 cm en los obesos.

– Analítica: hemograma, glucemia basal, hormonas tiroideas, perfil lipídico, renal, hepático e iones. Pedir Hemoglobina glucosilada en diabéticos o con diagnósticos de glucemia anómala en ayunas. Si se sospechan causa secundarias realizar las determinaciones correspondientes para su diagnóstico.

– Eco cardiografía: realizar en pacientes con sospecha de valvulopatía o insuficiencia cardiaca.

– Ecografía abdominal: descartar litiasis biliar, ovarios poliquisticos, tumores o esteatosis hepática

– Estudio del sueño: en pacientes obesos con clínica compatible con síndrome de apnea del sueño o alteraciones respiratorias.

– Síndrome metabólico: los criterios recomendados son los de ATPIII por su facilidad de cálculo en la consulta del medico de familia.

Diagnóstico diferencial

Como se ha comentado anteriormente, hay que descartar todas las causas secundarias, ya que el tratamiento en estos casos será el etiológico (Tabla 3).

Caso clínico

Nuestra paciente, no presentaba ninguna causa secundaria de obesidad. Había empezado a aumentar de peso después del segundo embarazo a los 41 años. Había realizado varios intentos de perdía de peso, solo uno bajo control medico, consiguiendo disminuciones de 10-12 kilos que recuperaba en los meses siguientes e incluso superaba el peso anterior al régimen. En una ocasión tomo unas “pastillas” que no recuerda el nombre.

Hay que realizar una encuesta dietética a todos los pacientes con sobrepeso y obesidad. Sirve un registro alimentario de 24 horas. Valorar el numero de comidas, el tiempo que se dedica a las comidas, con quien y donde se realizan, la presencia de hábitos compulsivos o alteraciones del comportamiento alimentario.

Preguntar siempre por le ejercicio físico realizado, tipo de trabajo, aficiones y relaciones sociales y familiares.
Valorar los posibles problemas que existen o pueden aparecer al intentar realizar cambios en el estilo de vida de los pacientes y su entorno.

Es importante la motivación del paciente, requisito indispensable, cualquiera que sea ésta, pues es el principal aliado para llevar a cabo un tratamiento eficaz. La motivación se detecta con unas preguntas básicas y la convicción con la que el paciente responde a ellas: ¿quiere usted tratarse?, ¿estaría dispuesto a perder peso?, ¿cuál es la razón principal que le motiva a perder peso? Y ¿qué está dispuesto a hacer para conseguirlo? Si un paciente no está motivado, es mejor proponerle que vuelva a consulta cuando lo esté, ya que es imprescindible que se dé este requisito para iniciar un programa de pérdida de peso.

La paciente se llevaba la comida al trabajo, con una ingesta de 2-3 piezas de bollería industrial y refrescos azucarados durante la jornada laboral. En su casa picoteaba continuamente mientras realizaba la cena de sus hijos y luego ella no cenaba. Refería algún episodio de atracones, sobre todo patatas fritas y chocolate en periodos de mayor trabajo o tras dietas muy severas. La ingesta de carne se reducía a una ración a la semana y no tomaba pescado. Las bebidas eran refrescos Light llegando a los 2 litros diarios.

Manejo terapéutico

En la Historia Clínica debemos encontrar información sobre:

– Estilo de vida: dieta y actividad física que realiza habitualmente.
– La cronología del aumento de peso, los intentos de pérdida de peso, las recaídas y las causas a las que el paciente asocia esa recaída.
– Enfermedades asociadas y tratamiento de las mismas.
– Encuesta alimentaria, donde come, con quien, número de comidas, atracones, picoteo.
– Motivación actual para perder peso.
– Antecedentes familiares.

El tratamiento de la obesidad requiere un abordaje integral, siempre se debe explicar al paciente cuales son los objetivos del tratamiento y pactar con el los cambios en el estilo de vida que se irán introduciendo. Conviene valorar el entorno familiar y laboral para conseguir un apoyo de estas medidas.

Los criterios de intervención con el paciente obeso dependerán del IMC que presente el paciente, tenido en cuenta la edad, la existencia de enfermedades asociadas que aumenten el riego cardiovascular y el sedentarismo.

Una vez identificado el paciente susceptible de tratamiento y verificada su motivación para seguirlo, se deben establecer unos objetivos asumibles, acordes con la realidad de cada paciente y pactados con él.

Los tres objetivos básicos son: perder peso, mantener la pérdida y no volver a ganar peso.

Con respecto al primero se debe intentar conseguir una pérdida de entre un 5-10 por ciento del peso inicial, si bien cualquier pérdida es beneficiosa y se debe intentar alcanzar un “peso sano”,el cual debe diferenciarse claramente del “peso ideal” que es inalcanzable para muchas personas.

Personas con IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m2: normopeso
Se debe preguntar por lo hábitos dietéticos y ejercicio físico anualmente o aprovechando visitas medicas o de enfermería por otros motivos. Insistir en hábitos de vida saludables. En aquellos pacientes que tengan factores de riesgo de desarrollar sobrepeso se aumentaran las mediadas preventivas.

Personas con IMC entre 25 y 26,9 kg/m2: sobrepeso grado I
Se recomendaran hábitos de vida saludables insistiendo en aumento del ejercicio físico y realizando pequeños cambios en los hábitos dietéticos. Si presenta factores de riesgo cardiovascular asociados (HTA, DM tipo 2, PC elevado) se realizarán controles periódicos.

Personas con IMC entre 27 y 29,9 kg/m2: sobrepeso grado II
Los pacientes suelen presentar otros factores de riesgo cardiovascular asociados. Se debe recomendar aumento del ejercicio físico y valorar junto con el paciente la encuesta dietética, realizando las variaciones necesarias para conseguir una disminución del 5-10 por ciento de su peso corporal. Si en un periodo de 6 meses no se consigue, se debe valorar la utilización de fármacos.

Personas con IMC entre 30 y 34,9 kg/m2: obesidad de grado I
Es muy frecuente la asociación de la obesidad con la HTA, la DM tipo 2 y la dislipemia. El objetivo es conseguir una reducción de un 10 por ciento del peso para disminuir el riesgo cardiovascular y mantenerlo. Se deben tratar los factores de riesgo asociados. Pactar con el paciente los objetivos, la dieta hipocalórica y el ejercicio físico de acuerdo con su edad, estilo de vida y gustos.

Se pueden utilizar fármacos desde el principio.

Personas con IMC entre 35 y 39,9 kg/m2: obesidad de grado II
Se debe intentar disminuir más del 10 por ciento del peso en 6 meses. El riesgo cardiovascular de estos pacientes en muy alto por las comorbilidades asociadas. Se debe realizar un control estricto de todos los factores de riesgo cardiovascular asociados. Si no se consigue una disminución de peso en 6 meses debe remitirse a una Unida de Obesidad de referencia.

Personas con IMC entre 40 y 49,9 kg/m2 o con IMC $ 50 kg/m2: obesidad grado III y IV

Deben ser remitidos a unidad de obesidad o servicios de referencia. Son pacientes de muy alto riesgo que con frecuencia han tenido muchos tratamientos fallidos. En la actualidad, son candidatos a cirugía bariátrica si no presenta contraindicaciones a la misma.

Las recomendaciones para el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad en los niños puede dividirse en:
– Niños $ 2 años con IMC $ percentil 85: identificar la presencia de complicaciones asociadas a la obesidad. Valorar los antecedentes familiares y comorbilidades, historia de medicación previa y suplementos nutricionales, sensibilización de los padres por el problema del sobrepeso descartar causas secundarias de obesidad. Se debe realizar en cada examen periódico de salud.

- Niños $ 2 años con IMC $ percentil 85-94: riesgo de sobrepeso. Realizar intervenciones para:

Cambios en los hábitos de vida: alimentación y ejercicio físico
La dieta y el ejercicio físico son los pilares sobre los que hay que actuar. Siempre hay que consensuar con el paciente las modificaciones que se van a introducir, teniendo en cuenta los gustos de paciente, su vida laboral y familiar, al edad y las comorbilidades asociadas.

El programa de pedida de peso, según las características y el IMC del paciente concreto, se realizará en la consulta del medico de familia, en unidades de obesidad y/o necesitara un apoyo psicológico o psiquiátrico.

Las técnicas cognitivo conductuales ayudan a controlar distintas situaciones, con técnicas de relajación y control del estado emocional que puede llevan al paciente a una sobreingesta (atracón).

En los hábitos de alimentación (grado de recomendación A), comenzar con disminución entre 500-1.000 kcal/día con especto a la dieta habitual, en un periodo de 6 meses lleva a una disminución de peso de 8-10 por ciento. Esta restricción energética no debe superar las 1.000-1.200 kcal/día en las mujeres y las 1.200-1.600 kcal en los hombres. Lo más importante y complicado es conseguir una buena adherencia a los cambios introducidos por lo que las dietas muy estrictas suelen fracasar a corto plazo.

Para saber cuantas calorías se deben dar de forma global podemos calcular en primer lugar el gasto energético basal que se obtiene de multiplicar el peso en kg x 22 y esta cifra se multiplicara por 1,2-1,3 si es una persona sedentaria, 1,4-1,5 si tiene una actividad moderada y por 1,6-1,7 si su actividad es intensa. Al resultado obtenido le debemos restar el 25 por ciento y debemos dar una dieta con este contenido calórico.

En algunos casos para empezar se puede optar por reducir el tamaño de los platos ya que el tamaño de las porciones se relaciona de forma directa con el total de calorías y existen estudios con resultados que indican que reducir las raciones basta en algunos casos para controlar la diabetes tipo 2 en personas con sobrepeso.

Como regla general, la distribución de los nutrientes, valorando las enfermedades asociadas que presente el paciente son: 45-55 por ciento de hidratos de carbono, 15-25% de proteínas, 25-35 de grasas totales (<7 por ciento saturadas, 15-20 por ciento monoinsaturadas, <7 por ciento polinsaturadas, ácidos grasos trans <2 por ciento) y 26-40 gramos de fibra al día (Tabla 4).

Se deben repartir en 5 comidas diarias, insistiendo en ingesta de líquidos y fibra.

Las dietas de muy bajo contenido calórico con 400-800 kcal/día están indicadas en pacientes con obesidad mórbida que requieren disminuir peso de forma rápida. No deben utilizarse más de 16 semanas y bajo control médico. Hay estudios que demuestran a largo plazo consiguen la misma disminución de peso que la obtenida con las dietas convencionales.

En la paciente que nos ocupa, su motivación además de mejorar su aspecto físico, era controlar la hipertensión y no llegar a ser diabética como su hermana, estando además en esta ocasión dispuesta a organizarse mejor con las comidas y manifestó que le apetecía el hacer algo de ejercicio ya que había oído que además era bueno para evitar el desarrollo de osteoporosis.

El ejercicio físico es otro de los pilares fundamentales en la disminución de peso y por ello del riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejora de la salud en general, además de aumentar el rendimiento intelectual y tener efectos psicológicos positivos. En la población general, para prevenir la obesidad y las enfermedades cardiovasculares se recomienda la realización diaria de 30 minutos de ejercicio físico moderado.

Las personas con sobrepeso y obesidad se caracterizan por tener una vida sedentaria, rodeándose de personas que también suelen tener sobrepeso. Conviene comenzar con pequeños cambios, como utilizar menos el coche a favor del trasporte publico, usar las escalera en vez del ascensor, salirse del metro una parada antes y caminar… introduciendo en su vida un tiempo para el ejercicio y entrenar la capacidad física de la persona. Hay que recordarle que la disminución de peso se consigue con un ejercicio físico moderado o intenso.

Es importante dedicar un tiempo con el paciente para que entienda como debe de ser el entrenamiento. Enseñar el calculo de la frecuencia cardiaca máxima FCM= (edad –peso), entrenando con un esfuerzo entre el 60-80 por ciento de la FCM. Explicar como debe planificar el ejercicio y la realización de ejercicios de resistencia con poco peso y muchas repeticiones para aumentar la masa muscular.

En los pacientes con diagnóstico de síndrome metabólico o diabetes mellitus con un IMC $ 25 kg/m2 se recomienda una pérdida de peso con dieta y ejercicio (grado de recomendación A).

La Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad (IASO) recomienda:

– En personas con sobrepeso: actividad física diaria 45-60 minutos.
– Mantener el peso perdido: 60-90 minutos diarios de actividad física moderada.
El ejercicio físico contribuye de forma importante a la pérdida de peso y al mantenimiento del mismo, y es más efectivo si se asocia a la dieta (grado de recomendación A).

Fármacos para el tratamiento de la obesidad

Antes de pasar al tratamiento farmacológico y sus indicaciones, una mención acerca de los productos milagro y la fitoterapia.

Acerca de los primeros decir que son preparados que aparecen paralelamente a los medicamentos autorizados, su comercialización no ha sido aprobada por las Autoridades Sanitarias y en su publicidad se asegura normalmente una pérdida de peso sin esfuerzo y sin modificar la ingesta de alimentos, lo que supone un fraude para el consumidor y la sociedad.

Con respecto a la fitoterapia, existen plantas saciantes (plantagos y algas), inhibidores de la lipogénesis (garcinia), estimulantes de la termogénesis (té verde), otras utilizadas de forma tradicional como la alcachofa, la piña, plantas diuréticas (cola de caballo) y otras plantas laxantes de naturaleza estimulante (cáscara sagrada, senes).

La eficacia de la fitoterapia en el control del peso sigue basándose en la tradición, ya que los pocos ensayos clínicos existentes tienen resultados contradictorios o nulos, además del efecto nocivo que tienen estas sustancias en determinados casos, como las que poseen efecto diurético y dar lugar a hipopotasemia o las algas ricas en yodo con alteraciones en la función tiroidea etc.

El tratamiento farmacológico se realiza junto con las modificaciones en el estilo de vida (dieta y ejercicio físico) y en el paciente con IMC> 30 kg/m2 o >27 kg/m2 si presenta asociación con otros factores de riego o no se alcanzan los objetivos con dieta y ejercicio físico.

Si el paciente ha perdido peso consiguiendo el objetivo final con dieta, ejercicio físico y fármaco, es candidato a mantener el fármaco en su programa de mantenimiento de peso con los controles de eficacia y efectos secundarios (grado de recomendación B).

En la actualidad, los fármacos que existen el mercado español son el orlistat y la sibutramina.

a) El orlistat es un inhibidor de las lipasa gástrica y pancreática que impide la hidrólisis de los triglicéridos de la dieta, reduciendo la absorción en un 30 por ciento (balance calórico negativo). Diversos metaanálisis obtienen una disminución de peso de 2,8 a 3,2 kg mayor que placebo. El estudio Xendos (XENical in the prevention of Diabetes in Obese Subjects) con orlistat durante 4 años, se observo una reducción de la incidencia global de diabetes tipo 2 del 37 por ciento, manteniendo una proporción de pérdida de peso frente a placebo del 68 por ciento. Entre los efectos secundarios, más frecuentes son la flatulencia, heces grasas, urgencia fecal, aumento del número de deposiciones e incontinencia fecal. Puede inhibir la absorción de vitaminas liposolubles que se contrarresta con una alimentación adecuada. Se toma una hora antes o después de las comidas siempre que contengan grasa. Se puede utilizar en el programa de mantenimiento de peso durante un periodo de 4 años (grado de recomendación B). Esta aprobado por la FDA en el tratamiento de niños entre 12 y 16 años.

b) La sibutramina inhibe la recaptación de noradrenalina y serotonina. Produce sensación de saciedad con disminución de apetito. Produce una pérdida de peso 4.5 Kg. y es útil en los trastornos por atracón. Con sibutramina la perdida de peso se asocia a un aumento del HDL colesterol, y disminución de los triglicéridos y un aumento de la presión arterial sistólica (2-3 mmHg) y de la presiona arterial diastólica (1-2 mmHg) y de la frecuencia cardiaca (4 lpm). Los efectos secundarios mas frecuentes son la sequedad de boca, estreñimiento, cefaleas e insomnio. Esta contraindicado en pacientes con glaucoma de ángulo estrecho, hipertrofia benigna de próstata con síndrome miccional. No debe utilizarse en pacientes con enfermedad coronaria, arritmias, accidente cerebrovascular e hipertensión arterial no controlada. Interacciona con el litio, sumatriptan, fentanilo y los inhibidores de la recaptación de serotonina. La dosis inicial es de 10 mg/día en el desayuno aumentando a 15 mg/día si no diminuye 2 kg en el primer mes. Se recomienda suspender el tratamiento si no se consigue disminuir peso en 3 meses. Puede utilizarse en el programa de mantenimiento de peso por un periodo de 2 años (grado de recomendación B).

c) El rimonabant, no esta comercializado en España, aunque si en otros países europeos. Es un antagonista de los receptores de canabinoides tipo 1. En el paciente obeso el sistema endocannabinoide esta sobre expresado por lo que el bloqueo de estos receptores en hipotálamo, tracto intestinal, tejido adiposos, hepático y muscular, produce una disminución del apetito y mejora la sensibilidad a la insulina. Los estudios RIO-Europe, RIO-Lipids, RIO-North America, RIO-Diabetes apoyan la seguridad del fármaco y su eficacia en el control de otros factores de riesgo cardiovascular. En la actualidad esta en marcha el estudio STRADIVARIUS. Los efectos secundarios mas frecuentes son nauseas, diarreas, trastornos del ánimo.

Tratamiento quirúrgico:
cirugía bariátrica

Las indicaciones de la cirugía bariátrica son totalmente hospitalarias, pero creemos importante indicar que pacientes son susceptibles de someterse a ella y el seguimiento de estos pacientes que será compartido entre al Unidad de Obesidad y el médico de familia.

La cirugía bariátrica mejora el control de la glucemia en pacientes diabéticos con un IMC $ 35 kg/m2 (grado de recomendación B)

Esta indicada en pacientes obesos con IMC> 40 kg/m2 o IMC> 35 kg/m2 con comorbilidades asociadas (grado de recomendaron B) y una estabilidad psicológica y compromiso del paciente de realizar los seguimientos para garantizar el éxito a largo plazo.

Caso clínico

La paciente presenta cifras de PA elevadas, glucemia anómala en ayunas e hipertrigliceridemia.

Citamos a la paciente en varias ocasiones de forma conjunta medico y enfermera para valorar la motivaron de la paciente y concretar cuales han sido los problemas por los que no siguió las dietas anteriores y hacer varias tomas de PA para confirmar el diagnóstico de HTA, obteniéndose una media de 155-98 mmHg por lo que se inició tratamiento con un antagonista de los receptores de la angiotensina II por el RCV. La paciente no realiza ningún tipo de ejercicio físico. Damos un dieta de 1.500 calorías y explicamos como puede realizar las comidas en la oficina, y como puede comer en un restaurante sin realizar excesos (habiendo previamente revisado su registro de alimentos de 24 h de un día de diario y un festivo). Citamos a la paciente cada 15 días para ir realizando los cambios necesarios y ver que dificultades tiene en el cumplimiento de lo pactado.

Con respecto al ejercicio físico, le indicamos se baje una parada antes de autobús y suba las escaleras (vive en un tercer piso) 2 veces al día. Le indicamos busque cerca de su casa algún gimnasio o centro municipal donde realicen actividades físicas con monitor y valorar cual le gustaría hacer.

En la visita del 2º mes había disminuido 5.800 gr, sus cifras tensionales eran de 138-76 mmHg, siendo además los parámetros de analítica mejor que previos con una glucosa basal de 96 mg/Dl. y cifras de TG de 184 mg/dl. La paciente refería empezar a encontrarse mejor en general y además de usar menos el ascensor etc. iba a natación 3 días en semana con un grupo de amigas a un polideportivo cercano. Se le anima a seguir el plan establecido reconociendo los logros obtenidos. Cualquier esfuerzo y el menor logro debe ser valorado positivamente, ya que esta comprobado que incluso con pequeños cambios se consiguen realmente muchos beneficios y así se lo tenemos que hacer saber al paciente mediante feed-back positivo

Criterios de derivación
Los criterios objetivos de derivación son los siguientes:

Derivación aconsejable
IMC>35 kg/m2.
IMC>30 kg/m2 + 2 factores de riesgo.
PC>95 cm en varones y 82 cm en mujeres + 2 factores de riesgo.

Derivación necesaria
IMC>40 kg/m2.
IMC>35 kg/m2+ 2 factores de riesgo.
PC>102 cm en varones y 90 cm en mujeres + 2 factores de riesgo.
(PC: perímetro de cintura).

Además es conveniente la consulta con especializada si tras el tratamiento farmacológico no se alcanzan unos objetivos mínimos de pérdida de 2 kg en el primer mes en el paciente tratado con sibutramina y/o una disminución del IMC>5 por ciento en los 3 primeros meses en el paciente tratado con orlistat.

Actividades preventivas

Los objetivos primarios de prevención de la obesidad son:

– Disminuir el desarrollo de sobrepeso en sujetos en riesgo pero con peso normal.
– Evitar que el sujeto con sobrepeso desarrolle obesidad.
– Impedir el aumento de peso en sujetos con sobrepeso y obesidad que han conseguido disminuir peso.
– Control de las comorbilidades asociadas con el sobrepeso y obesidad.
– Disminución de la mortalidad del sujeto obeso.

La Asociación Americana de Pediatra (AAP) publica en el año 2006 unas recomendaciones para disminuir la incidencia del sobrepeso y de la obesidad en los niños y adolescentes insistiendo en la práctica de ejercicio físico. Se basan en:

– Identificar a los niños y adolescentes de alto riego de sufrir sobrepeso y obesidad.
– Calcular el IMC anualmente.
– Enseñar a los padres la realización de una dieta saludable.
– Limitara la televisión y videos.
– Promover el ejercicio físico socialmente.
– Enseñar a los profesores los beneficios de una dieta sana y la importancia del ejercicio físico.
– Facilitar la comunidad lugares para practicar deporte y programas recreativos con horarios flexibles y a precios razonables.
– Realizar en los colegios actividades educativas deportivas que capten el interés del alumno y participen todos los alumnos, incluyendo los obesos y los que no les gusta el deporte.







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