Atención a la familia
CAPÍTULO2-
Manejo de las principales situaciones de transición del
ciclo vital (I)
SITUACIONES DE TRANSICIÓN
DEL CICLO VITAL FAMILIAR ADULTO JOVEN INDEPENDIENTE
(SIN PAREJA)
Si recordamos las tareas que afrontan las
familias con hijos que se hacen adultos, observaremos que
en esta etapa, el proceso central familiar comprende que
los padres acepten la separación progresiva de sus
hijos, y que estos a su vez se desvinculen emocionalmente
de sus padres, para lo cual es necesario llevar a cabo las
siguientes tareas específicas (Carter y McGoldrick,
1980, 1996) referidas en la Tabla
1.
El CASO DE JOSÉ
José acudió a su médico
de familia desesperado porque no sabía qué
hacer con su diabetes. Había tenido que ingresar
recientemente debido a episodios graves de hipoglucemia
y los endocrinólogos le habían advertido que
“se estaba pasando al ser tan estricto con el control
de su perfil glucémico”.
José es un joven de 32 años que acaba de ser
diagnosticado de diabetes hace unos meses. Debutó
con una clínica clásica de astenia, adelgazamiento,
sed, polidipsia y poliuria. Acudió a un servicio
de urgencias hospitalario y permaneció ingresado
durante unos días. Durante su ingreso fue informado
sobre su enfermedad, sobre la necesidad de administrarse
insulina de por vida y sobre cómo manejar los principales
parámetros de su ecuación terapéutica:
dieta equilibrada, actividad física y dosis de insulina.
José es un joven realmente inteligente, con lo que
rápidamente consiguió tener unos perfiles
prácticamente normales. Sin embargo, por alguna razón
que se nos escapa (por el momento), comenzó a presentar
hipoglucemias que le condujeron al servicio de urgencias
del hospital y a recibir la regañina de varios especialistas.
Por una parte, no podían por menos de admirar los
registros de glucemia que aportaba José, pero finalmente
los endocrinólogos zanjaban la cuestión diciendo:
“no puedes tener unos perfiles tan perfectos; no es
bueno para ti”. José se desesperaba porque,
según leía en internet y en los folletos informativos
que le habían entregado, cuanto más se acercase
su glucemia a los valores normales, menor sería el
riesgo de complicaciones a largo plazo.
No sabemos cuál será la posición del
lector en este momento. ¿Qué consejo podríamos
ofrecer a este paciente? ¿Revisaríamos, quizás,
la dosis de insulina? ¿O la dieta? ¿O sus
rutinas diarias?,... Por supuesto que sí. No obstante,
aseguramos que José es una persona honesta, inteligente,
colaboradora y fiel a las indicaciones facultativas. Los
autores estamos convencidos de que José sigue nuestras
indicaciones apropiadamente. Por ello, proponemos buscar
otros caminos para ayudar a nuestro paciente a controlar
su diabetes. ¿Porqué no obtener más
información sobre su ciclo vital familiar? En ocasiones,
esta información nos proporciona la clave para entender
y aconsejar a nuestros pacientes.
José es ingeniero informático y desempeña
un trabajo muy bien remunerado y estable (independencia
económica a través del acceso al trabajo).
Hace años que compró un piso propio en el
que vive habitualmente (diferenciación personal de
la familia de origen), aunque visita muy a menudo a los
padres (su madre le hace la colada los fines de semana y
le prepara comida para varios días). Mantiene una
muy buena relación con sus amigos de toda la vida
(relaciones íntimas con iguales) y lo mismo con sus
compañeros de trabajo. Es heterosexual (desarrollo
de conductas sexuales adecuadas al momento evolutivo y aceptadas
socialmente) y ha tenido varias parejas ‘estables’
que, por diversos motivos, ‘no llegaron a cuajar’.
Sin embargo, ahora está pensando en comprar un piso
a medias con su pareja actual (búsqueda de una pareja
estable).
En realidad, parece que José está consiguiendo
realizar, una por una, todas las tareas a las que se enfrenta
un joven en disposición de formar una familia. Lo
siguiente que debemos indagar es sobre cómo le afecta
la diabetes recién diagnosticada a su proyecto vital.
José compartió con su médico de familia
sus temores sobre cómo podría influir la diabetes
en su futura familia. Había leído en internet
que la diabetes se hereda; que acorta considerablemente
la vida a quienes la padecen; que es muy probable que padezca
enfermedades del corazón; que su riñón
dejará de funcionar prematuramente; que la ceguera,…
Se preguntaba si podía someter a su esposa y a sus
futuros hijos al calvario de su enfermedad. Para él,
la única posibilidad consistía en mantener
una cifra de azúcar en la sangre lo más parecido
a lo normal. Y había decidido probar a ver si era
posible alcanzar y mantener un perfil glucémico ejemplar.
El médico de familia reconoció y valoró
los esfuerzos de José para afrontar su enfermedad
en una época tan crucial de su vida. Entre otras
cosas, el médico ayudó a José a compartir
con su pareja y con otros miembros de su familia la carga
que estaba soportando. Finalmente, José, tomó
las decisiones más acordes con su nueva situación
y aceptó mantener unos niveles de glucemia menos
peligrosos.
El papel del médico de familia es de suma importancia
en esta etapa para, desde el punto de vista biológico,
fomentar la adquisición y mantenimiento de hábitos
saludables, orientar sobre los autocuidados de los procesos
agudos comunes y potenciar una conducta de corresponsabilidad
en la asistencia sanitaria. Merece la pena destacar, quizás,
la importancia de alertar sobre las conductas sexuales de
riesgo con la intención de evitar las enfermedades
de transmisión sexual así como la prevención
de embarazos no deseados. Por otra parte, el médico
también puede ayudar (Aiartzaguena, 2003):
– Detectando y normalizando las dificultades y los
miedos a asumir sus proyectos y responsabilidades (es más
cómodo seguir siendo niño y echar la culpa
a los padres).
– Detectando y normalizando sentimientos enquistados;
por ejemplo, sentimientos de culpa del que sale del sistema
familiar o resentimiento de los que se quedan.
– Explicando las características de esta fase.
– Explicando las diferencias entre los objetivos del
niño (ganarse el afecto de los padres) y los objetivos
del adulto (realizar su propio proyecto de vida).
– Explicando que su proyecto (objetivos, creencias,
valores…) puede o no coincidir con el de los padres
u otras personas relevantes en su vida, y que esto no significa
que se les quiera más o menos.
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