PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo1- Urgencias odontoestomatológicas en Atención Primaria

URGENCIAS POR FENÓMENOS INFECCIOSO-INFLAMATORIOS

Dentro de los fenómenos infeccioso-inflamatorios en odontoestomatología, podemos diferencia entre las de origen odontogénica (afectan al diente y/o sus tejidos de sostén) y no no odontogénicas.

Los más frecuentes son las infecciones bacterianas odontogénicas (IBO), que suponen un motivo habitual de consulta, afectando a todas las etapas de la vida, desde la infancia (fundamentalmente a consecuencia de la caries) hasta edades avanzadas (periodontitis, complicaciones protésicas).

El diagnóstico en estos procesos lo haremos, como en el caso anterior, con la historia médica, la anamnesis, la exploración clínica y las pruebas complementarias. Dentro de éstas últimas destacar la utilidad de la radiología (intra y extraoral), la necesidad de solicitar una analítica general en caso de infecciones de repetición o sospecha de enfermedad sistémica y el recurso de los estudios microbiológicos en caso de fracaso del tratamiento empírico o afectación general.
Por lo que respecta al tratamiento, no todas la IBO precisan tratamiento antimicrobiano. La característica polimicrobiana de la IBO hace que cuando sea preciso utilizar antibióticos, estos deben tener actividad frente a bacterias aerobias y anaerobias. Los antibióticos por tanto deben tener amplio espectro y utilizarse a dosis altas y en ocasiones en combinación.

El alto uso de antimicrobianos en los países mediterráneos comparados con el resto de Europa, tiene como consecuencia el aumento de resistencias, Hay estudios que demuestran la presencia de especies productoras de betalactamasas en el 74-88 por ciento de los pacientes con periodontitis. En España se ha comprobado un alto nivel de resistencias para penicilina, amoxicilina, metronidazol, tetraciclina, clindamicina y macrólidos. Es importante señalar que el aumento de la dosis del antibiótico aumenta la cobertura frente a las cepas resistentes en los betalactámicos pero esto no ocurre en el caso de los macrólidos.

La duración del tratamiento antibiótico oscila entre 5-10 días, como regla general debe prolongarse hasta 3-4 días después de la desaparición de los síntomas.

Tipos de antibióticos:

1. Penicilinas: las aminopenicilinas (penicilina, ampicilina y amoxicilina) continúan siendo útiles en la mayoría de las IBO. El aumento de resistencias y la necesidad de cubrir patógenos anaerobios, ha provocado que la amoxicilina- ácido clavulánico sea el tratamiento de elección, utilizando amoxicilina a altas dosis (amoxicilina- ácido clavulánico 875 mg/125 mg cada 8 horas ó 2000 mg/125 mg cada 12 horas, en niños 40-80 mg/día repartidas en 3 dosis) para cubrir la presencia de cepas de estreptococos con resistencia intermedia a peniclinas.

2. Cefalosporinas: tienen el inconveniente de tener poca actividad frente a bacterias anaerobias y no superara la actividad de las aminopenicilinas, frente a los principales patógenos.

3. Tetraciclinas: uso limitado por aumento de resistencias. No se aconsja usar en embarazo, lactancia ni en niños.

4. Metronidazol: debe administrarse en combinación con otros antibióticos en las infecciones mixtas en las que puedan estar implicados estreptococos orales aerobios o facultativos. Dosis adulto 500-750 mg/6-12 horas y en niños 45 mg/Kg/día en 3 dosis.

5. Clindamicina: continúa siendo el tratamiento de elección en caso de alergia a betalactámicos. La dosis es 300 mg/6 horas y en niños 25 mg/Kg/ día en 3-4 dosis.

6. Macrólidos: la prevalencia de resistencias a estreptococos orales ha aumentado de forma importante llegando en ocasiones a ser mayor del 50 por ciento, fundamentalmente de la eritromicina. Además su eficacia es muy limitada frente a anaerobios Gram negativos. La espiramicina tiene un espectro de acción similar a la eritromicina y se emplea asociado a metronidazol para mejorar este déficit. La claritromicina (500 mg/12 horas niños 7,5-15 mg/Kg/día repartido en 2 tomas) es la que presenta mayor actividad frente a anaerobios Gram positivos y la azitromicina (500 mg/día 3 días y en niños 10 mg/Kg/día 3 días) frente a anaerobios Gram negativos.

El moxifloxacino (quinolona oral de 4ª generación) a dosis de 400 mg/día, es un antibiótico adecuado para el tratamiento de este tipo de infecciones, se ha asociado a un menor riesgo de selección de resistencias, aunque pero su uso sólo está justificado cuando exista inmunodeficiencia y alergia a penicilinas.

Repasemos a continuación aquellos fenómenos infeccioso-inflamatorios odontoestomatologícos que pueden ser motivo de consulta de urgencia.

Abscesos odontogénicos

Los abscesos odontogénicos pueden ser de tres tipos:

– Endodónticos o periapicales. Agrupan a todos los fenómenos infeccioso-inflamatorios que afectan a la pulpa dental y a la zona periapical. Son los más frecuentes.
– Pericoronarios. Implican a los tejidos blandos que rodean la corona del diente. Son los segundos más frecuentes.
– Periodontales. Los que se localizan en los tejidos de soporte que rodean la raíz dentaria.

Endodónticos o periapicales

Pulpitis agudas purulentas

Consultar apartado correspondiente en página 27.

Periodontitis apical aguda purulenta o absceso apical agudo

Ya lo hemos tratado en el apartado anterior, pero vamos extendernos más en su aspecto infeccioso-inflamatorio.

Decíamos que el absceso apical era una colección de pus a nivel apical. El diente presenta gran movilidad y extrusión y puede salir pus por el surco gingival. Radiográficamente podemos observar, también, radiolucidez periapical.

Si esta colección es importante y no drena a través del conducto radicular o del espacio periodontal, puede traspasar la lámina dura alveolar, invadir el hueso (originar una osteitis), despegar el periostio (periostitis) y afectar al tejido celular perimaxilar (celulitis), presentado el paciente el una inflamación en la encía o en el paladar y si la inflamación es importante apreciarse a nivel facial (“flemón”). Se suele acompañar, de adenopatías regionales, afectación del estado general y fiebre. En el hemograma observaríamos síntomas típicos de un proceso infeccioso (leucocitosis con desviación a la izquierda y aumento de la velocidad de sedimentación).

El tratamiento, sería el del problema pulpar (tratamiento de conductos o endodoncia), y como tratamiento de urgencia recetaremos analgésicos y antibióticos (en estos casos el antibiótico de elección es la amoxicilina-ácido clavulánico y como alternativa clindamicina, azitromicina o claritromicina) y si el absceso es importante el drenaje del mismo alivia los síntomas. En la mayoría de los casos el absceso es intraóseo y la vía de drenaje adecuada es el propio diente (realizar una cavidad en el diente que exponga la cámara pulpar y permita el drenaje del contenido purulento) para lo cual remitiremos al dentista, pero en otros casos el proceso se ha extendido tanto, que se puede drenar a través de los tejidos blandos orales a través de una incisión (Figura 3).

Quiste apical
Consultar apartado correspondiente en página 28.

Pericoronarios

Los abscesos pericoronarios se denominan pericoronaritis. Como vimos en el apartado anterior, se trata de una infección aguda con inflamación del tejido blando alrededor de la corona de un diente incompletamente erupcionado. Es muy frecuente en los cordales o muelas del juicio y es una causa de consulta de urgencia dental frecuente en la segunda y tercera década de la vida.

Las bacterias implicadas son Peptostreptococcus micros, Porphyromonas gingivalis y Fusobacterium spp.

Clínicamente, la mucosa alrededor del diente afectado aparece turgente, congestiva, enrojecida e hiperplásica. En la misma aparece una ligera secreción o una franca supuración. Cursa además con dolor que puede ser importante y frecuentemente irradia a zonas vecinas (faringe, suelo de la boca, oído). Es frecuente la linfoadenopatía y puede aparecer trismo, fiebre y afectación del estado general.

Cuando es localizada puede resolverse con enjuagues, irrigaciones y analgésicos. Pero si no responde o se asocia a celulitis debe añadirse tratamiento antibiótico siendo de elección amoxicilina- ácido clavulánico y en caso de alergia clindamicina, azitromicina o claritromicina. Se recomienda derivar al odontólogo para valorar si precisa la extracción de la pieza dentaria porque es frecuente que no erupcione correctamente.

Periodontales

Absceso periodontal agudo

Como decíamos en el apartado anterior, el absceso periodontal agudo es una infección bacteriana aguda de los tejidos circundantes de un diente o dientes de un paciente con enfermedad periodontal moderada o avanzada, aunque en ocasiones (dientes que sufren impactación alimentaria, fisuras radiculares…) se dan en sujetos sin esta patología.

Cursa con dolor, inflamación localizada, supuración a la compresión, movilidad del diente aumentada y en ocasiones aumento de la temperatura corporal. El dolor cesa cuando se produce su drenaje, bien de forma espontánea a través de una fístula o bien con ayuda del profesional.

Los gérmenes implicados son similares a los que encontramos en enfermedad periodontal (P. gingivalis, P. intermedia y F. nucleatum son los más frecuentes).

En el diagnóstico es importante en la anamnesis investigar, en los pacientes con enfermedad periodontal, posibles motivos de desequilibrio de la relación bacteria-huesped que hayan ocasionado la exacerbación del proceso (estrés, embarazo, enfermedades sistémicas, tratamientos dentales realizados recientemente, ingesta de antibióticos). En los pacientes sin enfermedad periodontal preguntar por los hábitos de higiene, si nota que se le atrapa comida entre los dientes y dónde, tratamientos dentales realizados recientemente.

El tratamiento de urgencia en estos casos consiste en:

– Drenaje y desbridamiento del absceso.
– Antimicrobianos sistémicos, podemos utilizar cualquiera de los glosados anteriormente, pero las alternativas más adecuadas parecen ser el metronidazol (solo o asociado a espiramicina) y la azitromicina.

Tras este tratamiento de urgencia remitiremos al dentista para que valore el pronóstico del diente y establezca un tratamiento periodontal o elimine la causa del proceso.

Periimplantitis

Es una forma de periodontitis cada vez más frecuente por el aumento de los implantes dentales. En su fase aguda el proceso es similar al absceso periodontal agudo.

En este caso las bacterias implicadas son Peptostreptococcus micros, Fusobacterium nucleatum, Prevotella intermedia, Pseudomona aeruginosa y Staphylococcus sp.

El tratamiento es similar al caso anterior y en esta ocasión el antibiótico de elección es amoxicilina-ácido clavulánico y en caso de alergia clindamicina, claritromicina o azitromicina.


No odontogénicos

Dentro de los procesos infeccioso inflamatorios no odontogénicos diferenciamos:
– Procesos infeccioso-inflamatorios de la mucosa bucal.
– Procesos infeccioso-inflamatorios de las glándulas salivares.

Procesos infeccioso-inflamatorios de la mucosa bucal

La inflamación de la mucosa oral se denomina estomatitis. Esta inflamación puede afectar, en ocasiones, a determinadas regiones como la mucosa yugal, paladar, labios, lengua o encías. Las formas agudas pueden ser en ocasiones motivo de consulta urgente, produciendo dolor, calor, dificultad para masticar y deglutir. En ocasiones se acompaña de síntomas sistémicos. Las causas son múltiples siendo las más frecuentes las infecciones víricas, bacterianas y micóticas. El tratamiento consistirá en medidas sintomáticas y específico de la causa que lo produce (antibióticos, antimicóticos, antivirales…).

Procesos infeccioso-inflamatorios de las glándulas salivares

Existen tres pares de glándulas salivares mayores (parótidas, submandibulares y sublinguales). Las principales causas que pueden producir atención urgente son las inflamaciones agudas bacterianas, víricas y la sialolitiasis.

Infecciones agudas bacterianas de las glándulas salivares

Aparece de forma brusca inflamación y dolor de la glándula afectada. La piel de la zona puede estar enrojecida, fluctuar e incluso aparecer fístulas hacia la piel. A nivel de los conductos de drenaje puede aparecer pus tras realizar un masaje y es frecuente la existencia de trismo. La disminución de la secreción salival por diferentes causas favorece la infección bacteriana. Es más frecuente que aparezca en ancianos, sialolitiasis, pacientes deshidratados, diabéticos, en insuficiencia renal descompensada y mala higiene bucal. La glándula más frecuentemente afectada es la parótida. En los cultivos suele aparecer flora mixta incluyendo aerobios (Staphilococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, E coli, Haemophilus influenzae) y anaerobios (bacterioides sp, peptostreptococcus…). El tratamiento consistirá en hidratación, antibioterapia, higiene bucal y drenaje en caso de formación de abscesos.

Infecciones agudas víricas de las glándulas salivares

El cuadro más importante es la parotiditis epidémica (paperas) producido por virus del grupo paramixovirus. Produce epidemias y se manifiesta como inflamación de la glándula, enrojecimiento y desplazamiento del lóbulo de la oreja.

Cursa sin fiebre en el 30 por ciento de los casos. Afecta a las dos glándulas parótidas en las dos terceras partes de las ocasiones. Pueden afectarse las glándulas submandibulares y sublinguales. En ocasiones se producen alteraciones a nivel del sistema nervioso central, páncreas, testículos y ovarios. El tratamiento es sintomático con analgésicos y antiinflamatorios. Otros virus que pueden afectar las glándulas salivares son el citomegalovirus, coxsackie, echovirus, influenza A.

Sialolitiasis

Es una hinchazón dolorosa, aunque en ocasiones aparece sólo dolor o hinchazón, de la glándula salival que se produce por la obstrucción de un cálculo a nivel de la glándula o su conducto excretor. Los cálculos están formados por fosfato cálcico y carbonato cálcico. La glándula que con mayor frecuencia se afecta es la glándula submandibular. El tratamiento conservador consiste en calor local, masaje e hidratación. Si se sospecha sobreinfección bacteriana habrá que iniciar tratamiento con antibióticos. Los cálculos pequeños pueden expulsarse solos. En ocasiones será necesario la extirpación quirúrgica del cálculo.



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