PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo1- Urgencias
odontoestomatológicas en Atención Primaria
TRAUMATISMOS DENTALES
Los traumatismos dentales constituyen
una causa frecuente de las urgencias en la consulta del
pediatra de A.P., aunque cualquiera puede lesionarse. Los
accidentes de tráfico, los deportivos, los altercados,
las caídas pueden conducir al paciente a sufrirlos.
La prevalencia de los mismos oscila entre el 2,4 y 36 por
ciento de la población. La diferencia de cifras tan
considerable se debe a las diferentes características
de cada una de los estudios (país, población
analizada, edades, denominación de las lesiones).
El pico de máxima frecuencia en la dentición
temporal se sitúa entre los 10 y los 24 meses y en
la permanente entre los 9 y los 10 años.
Por lo que se refiere a la distribución por género,
en la dentición temporal no se encuentran diferencias
entre sexos, pero en la permanente sí, los varones
sufren estadísticamente más lesiones que las
mujeres.
Los traumatismos se localizan habitualmente en la parte
anterior del maxilar superior, más concretamente
a nivel de los incisivos centrales superiores, seguida de
la región anterior mandibular, aunque en esta última
localización la incidencia es mucho menor.
En cuanto a su clasificación, en base al sistema
de la Organización Mundial de la Salud, diferenciamos
(Tabla
2 y Figura 4):
– Fractura de esmalte, afecta sólo al esmalte
e incluye el astillamiento del esmalte y fracturas incompletas
o fisuras del mismo.
– Fractura coronaria sin afectación pulpar,
son aquellas fracturas no complicadas que afectan al esmalte
y la dentina sin exposición pulpar.
– Fractura coronaria con afectación pulpar,
fractura complicada que afecta al esmalte y la dentina con
exposición pulpar.
– Fractura corono-radicular, fractura dentaria que
incluye esmalte, dentina y cemento radicular y puede afectar
o no a la pulpa.
– Fractura radicular, fractura exclusivamente de la
raíz, comprende por lo tanto al cemento, la dentina
y la pulpa.
También se denomina fractura radicular horizontal
(Foto
1). El diente suele estar móvil salvo que la
raíz sea larga y la fractura se sitúe cerca
del extremo radicular.
– Luxaciones, son las lesiones del ligamento periodontal
o también podríamos definirlas como dislocaciones
del diente de su posición fisiológica normal
en el alveolo, y dentro de ellas diferenciamos:
– Concusión, el diente es sensible a la percusión,
pero no se ha desplazado y no presenta movilidad anormal.
– Subluxación, movilidad aumentada pero sin
desplazamiento del diente y hemorragia en el surco gingival.
– Luxación lateral, el diente se ha desplazado
y puede estar muy firme. Es muy frecuente que esta lesión
se asocie a fracturas del proceso alveolar.
– Luxación extrusiva, el diente está
muy móvil debido al desplazamiento vertical fuera
del alveolo.
– Luxación intrusiva, el diente que ha sido
forzado en sentido apical (hacia la raíz), está
firmemente sumergido en el hueso.
– Avulsión, desplazamiento completo del diente
fuera de su alveolo.
– Fractura del proceso alveolar, mandibular o maxilar.
No todos los traumatismos dentales suponen una situación
de urgencia, de hecho el 90 por ciento de los mismos tiene
como única consecuencia el desprendimiento de un
pequeño fragmento de diente y sólo el 10 por
ciento restante supone un problema más serio con
fracturas coronarias severas que afectan a la pulpa, fracturas
con desplazamientos dentarios o avulsiones, que en muchos
casos requieren atención inmediata.
Diagnóstico en A.P. de las situaciones de urgencia
en los traumatismos dentales
Para diagnosticarlas en todos los casos realizaremos:
– Una historia médica.
– Una historia de la lesión con el cuándo,
el cómo y el dónde se produjo el traumatismo.
El cuándo nos va a permitir averiguar el tiempo pasado
desde que se produjo el accidente, que en algunos casos
va a ser de vital importancia para el pronóstico;
el cómo nos va a proporcionar muchas claves diagnósticas
de la lesión dental y de la existencia de otras posibles
lesiones a otro nivel (mandibular, otras zonas craneales,
cervical) y el dónde nos informará si el accidente
se ha producido en el exterior o en condiciones insalubres
y hay que valorar la administración de la vacuna
antitetánica.
– Una exploración clínica, que debe
incluir una exploración extraoral, intraoral y dental.
Si el diente se ha fracturado o se ha avulsionado debemos
preguntar dónde está el fragmento o el diente
perdido y siempre que no obtengamos respuesta, debemos sopesar
la posibilidad de que se encuentre en los tejidos blandos.
En la exploración dental, además de la inspección
visual y palpación, lo ideal es realizar también
una evaluación del estado pulpar del diente afecto
y radiografías periapicales, pero estos medios no
suelen estar disponibles en A.P., por lo que estableceremos
nuestro diagnóstico ayudándonos de la clasificación
que acabamos de ver de los traumatismos dentarios y sus
características y de esta manera orientaremos con
bastante precisión nuestra actuación de urgencia,
tras la cual remitiremos al paciente al dentista lo más
pronto posible.
Tratamiento en A.P. de las situaciones de urgencia en los
traumatismos dentales (Tabla
3).
Las fracturas de esmalte y las fracturas coronarias sin
afectación pulpar no son situaciones de urgencia,
por lo que nuestra actuación en estos casos será
remitir al paciente al dentista y decirle que si conserva
el fragmento dentario lo mantenga en medio húmedo
y se lo entregue al dentista porque en ocasiones puede utilizarse
en la reconstrucción del diente.
En las fracturas coronarias con afectación pulpar
el tratamiento de urgencia consiste en la evaluación
pulpar y el sellado de la superficie dentaria expuesta,
con o sin eliminación de parte de la pulpa dentaria,
con el fin de evitar que ésta se necrose. Estas maniobras,
por medios materiales, conocimientos y adiestramiento, no
están al alcance del médico de A.P., por lo
que en estos casos nos limitaremos a remitir al paciente
al dentista y si existe dolor, prescribirle tratamiento
analgésico.
Las fracturas corono-radiculares son situaciones similares
a las anteriores. Nuestra actuación será la
misma, salvo en aquellos casos en los que en el fragmento
fracturado no llega a desprenderse del todo porque queda
adherido a la encía y la alta movilidad del mismo
supone una importante molestia para el paciente. En estas
situaciones, además de lo recomendado anteriormente,
intentaremos quitar este fragmento con unas pinzas, pidiéndole
al paciente que lo conserve y se lo entregue al dentista
para que éste valore la extensión de la fractura
y el tratamiento posterior del diente.
En las fracturas radiculares (Foto
1), el tratamiento de urgencia consiste en reposicionar
la corona del diente, si ésta se ha desplazado, y
ferulizarla a los dientes adyacentes, con la intención
de que se forme un tejido calcificado o fibroso que estabilice
los fragmentos. Para ello lo remitiremos de urgencia al
dentista recomendando al paciente reposo del diente con
dieta blanda y si hay dolor, tratamiento analgésico.
Por lo que respecta a las luxaciones, las concusiones y
las subluxaciones no requieren tratamiento de urgencia,
así que únicamente recomendaremos al paciente
reposo del diente con dieta blanda y lo remitiremos al dentista
para que realice el seguimiento de la lesión.
En las luxaciones laterales y en las luxaciones extrusivas,
el tratamiento de urgencia consiste en reposicionar el diente
y ferulizarlo a los dientes vecinos. La reposición
del diente será más complicada cuanto más
tiempo pase desde el traumatismo, ya que el coágulo
que se forma en el alveolo dificulta esta reposición.
Por ello, aunque con los medios que tenemos en la consulta
de A.P. no podamos ferulizar el diente, si convendría
reposicionarlo suavemente con los dedos y una gasa y enviar
al paciente al dentista para que continúe el tratamiento
de urgencia y planifique los tratamientos posteriores.
Por lo que respecta a las luxaciones intrusivas, no existe
consenso sobre cual es el mejor tratamiento de urgencia.
Hay autores que recomiendan dejar que los dientes erupcionen
pasivamente por sí mismos, otros que recomiendan
reposicionarlos con ayuda de fórceps y otros que
aconsejan extruirlos posteriormente con tratamiento de ortodoncia.
Por ello, cuando nos encontremos ante un caso de luxación
intrusiva, lo remitiremos al dentista y que éste
actúe según su criterio.
Donde nuestra actuación de urgencia sí que
va a tener un importante relieve y de ella va a depender
que el diente pueda salvarse o no, va a se en las avulsiones
dentarias de los dientes permanentes.
El tratamiento ideal del diente avulsionado, cuando éste
es un diente permanente, es reimplantarlo en el alveolo
lo antes posible después de la lesión. Si
el propio paciente u otra persona puede lo más pronto
posible reimplantar el diente, previamente aclarado con
agua, evitando imprimir demasiada fuerza, mejorará
el pronóstico, ya que después de la primera
hora las posibilidades de éxito del reimplante disminuyen
de forma dramática.
Si el reimplante no es inmediato, se debe conservar el diente
en un medio de transporte adecuado hasta su implantación.
Como medios de transporte se han propuesto la leche (muchos
autores afirman que es el mejor medio de transporte), el
suero salino fisiológico, la saliva (transportar
el diente dentro de la boca de un adulto) y el agua.
Una vez que el paciente llegue a la consulta, exploraremos
el alveolo dentario. Lo ideal es no tener que manipular
el alveolo y limitarnos únicamente a lavarlo suavemente
con suero fisiológico para eliminar el coágulo
que se habrá formado tras la avulsión. Pero
si el alveolo estuviese sucio, tuviese algún cuerpo
extraño o existiese fractura alveolar, lo lavaremos,
eliminaremos cuerpos extraños y si hay fractura alveolar
reposicionaremos el hueso con un instrumento romo.
Verificaremos el estado en el que llega el diente. Lo manipularemos
siempre cogiéndolo por la corona, nunca por la raíz,
para evitar lesionar las células periodontales.
Si el diente viene conservado el un medio de transporte
adecuado y está limpio lo reimplantaremos directamente.
Si el diente está sucio lo lavaremos con suero o
agua y si lo necesitamos, y sólo cuando sea imprescindible,
nos ayudaremos, para eliminar la suciedad, de un algodón
o esponja intentando manipular lo menos posible la raíz,
reimplantándolo posteriormente en su alveolo.
Si el diente viene seco lo lavaremos con suero salino y,
si lo necesitamos, para eliminar la suciedad, nos ayudaremos,
como en el caso anterior, de un algodón o esponja
intentando manipular lo menos posible la raíz, y
lo reimplantaremos.
En todos los casos enviaremos al paciente al dentista de
urgencia para que ferulice el diente a los adyacentes lo
antes posible y planifique los controles y tratamientos
posteriores.
En los caso de avulsión se recomienda además
la vacunación antitetánica y la instauración
de un tratamiento antibiótico y analgésico.
Si la avulsión es de un diente temporal, éstos
no se reimplantan. En estos casos enviaremos al paciente
al dentista para el seguimiento de la lesión.
Las fracturas del proceso alveolar son lesiones que frecuentemente
aparecen junto con las lesiones dentarias. Nuestra actuación
de urgencia será en estos casos, cuando sea posible,
la reposición de fragmentos, la instauración
de un tratamiento analgésico y remitir al paciente
al cirujano oral o maxilofacial.
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