PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo1- Urgencias
odontoestomatológicas en Atención Primaria
URGENCIAS
POR HEMORRAGIAS ORALES
Las hemorragias orales no son urgencias muy
frecuentes, pero su importancia reside en que pueden llegar
a representar una importante gravedad.
En estas situaciones debemos realizar una buena historia
clínica, valorando los antecedentes personales y
familiares, el uso de fármacos y drogas, el comienzo
de la hemorragia (espontánea o traumática)
y localización de la misma. El tipo de hemorragia
es también muy importante ya que si es de tipo petequial
hay que sospechar alteración plaquetaria y si es
una hemorragia franca pensar en alteración de los
factores de la coagulación.
Además habrá que realizar un exámen
clínico:
– General: valorar la importancia de la hemorragia
y la afectación del estado general (palidez, frecuencia
cardiaca, tensión arterial…).
– Local: habrá que eliminar los coágulos
para ver exactamente el punto sangrante.
Hay que descartar causas de hemorragias no orales (epístaxis,
hematemesis, hemoptisis).
Podríamos clasificarlas (Tabla 4), por su etiología,
en aquellas causadas por:
Por traumatismos (Iatrogénicos
o accidentales)
Las hemorragias causadas por traumatismos
son debidas a las heridas en los tejidos blandos que se
producen de forma accidental o de forma iatrogénica
en el transcurso de un acto médico.
El tratamiento consistirá en compresión, suturas,
ligadura de vasos y/o electrocoagulación.
Cuando la hemorragia es en la lengua, como la irrigación
de ésta es terminal, dando un punto en profundidad
abarcando una gran masa de tejido muscular, entre la base
de la lengua y el punto sangrante, se obtiene una buena
hemostasia.
En el labio, comprimiendo a ambos lados de la herida, se
puede localizar y ligar fácilmente el vaso sangrante.
En el suelo de la boca se puede hacer una compresión
en bloque por medio de dos torundas de gasa, una intraoral
y otra extraoral, sujetas entre sí por un punto transfixivo.
Tendremos que descartar que la hemorragia tenga, además,
una causa general, en cuyo caso debemos tratarla también.
Postextracción
En este tipo de hemorragias en la historia
clínica nos encontraremos con que el paciente ha
sufrido una extracción reciente.
Nuestra actuación en estos casos será taponar
con gasa, relleno del alveolo vacío con sustancias
coagulantes (esponjas de gelatina, fibrina, celulosa oxidada…),
sutura del alveolo y/o alveoloplastia.
Como en el caso anterior descartar causa general.
Tumores
Son especialmente graves las hemorragias
producidas por hemangiomas, por lo que si se sospecha su
existencia no deben realizarse extracciones ni realizar
biopsia.
De causa sistémica
Consideramos hemorragias de causa sistémica
las que están producidas por alteraciones en alguna
de las fases de la coagulación.
En estos casos lo primero que habrá que valorar es
la importancia de la pérdida hemática y la
afectación del estado general, Habrá que asegurar
la vía aérea y la infusión de líquidos
para reponer volumen si fuera necesario. El tratamiento
que realizaremos será:
– En las alteraciones de la fase vascular: tratamiento
de la causa que lo origina.
– Si la alteración es de la fase plaquetaria:
tratamiento de la causa que lo origina, hemostasia local
con gasas, uso local de sustancias coagulantes, evitar suturas
de tejidos, transfusión de plaquetas y evitar el
uso de ácido acetilsalicílico (AAS) y AINES.
– En alteraciones de la coagulación: hemostasia
local con gasa, enguajes bucales con antifibrinolíticos
(ácido tranexámico o aminocaproico), evitar
anestesia troncular y suturas (si fuera preciso usar seda
no reabsorbible), si es por déficit de algún
factor de la coagulación habrá que transfundirlo,
si es por déficit de vitamina K aportarla, Evitar
el uso de AAS y AINES.
Cada día aumenta el número de pacientes en
tratamiento con anticoagulantes orales (la warfarina sódica
es el más utilizado). En estos pacientes ante la
presencia de una hemorragia oral habrá que solicitar
un INR (Relación Internacional Normalizada) para
comprobar si precisa ajustar la dosis del anticoagulante.
Se realizará compresión activa de la zona
sangrante con gasa empapada con ácido tranexámico
o aminocaproico para realizar posteriormente enjuagues con
ácido tranexámico.
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