PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo2-
Patología odontológica en Atención Primaria
DESGASTES DENTARIOS
Dentro de los desgastes dentarios, aunque
todos ellos cursan con pérdida de los tejidos duros,
diferenciamos, según el agente causal, los siguientes
tipos:
Atricción
Es la pérdida gradual de tejidos duros
de las superficies de contacto oclusales de los dientes
como resultado de la actividad masticatoria.
Puede ser fisiológica (es normal con los años
y el uso que el esmalte dental se desgaste y es normal también
que este desgaste sea algo mayor en hombres que en mujeres
por la mayor potencia de los músculos de la masticación)
o patológica, causada por ausencia dentarias, malposiciónes
o por disfunción (la disfunción más
frecuente es el bruxismo o bruxomanía) (Figura
19).
Clínicamente se aprecia en un inicio la aparición
de facetas de desgaste en el esmalte, posteriormente se
empiezan a desgastar las cúspides y los bordes incisales
hasta que desaparecen los detalles anatómicos. Una
vez desgastado el esmalte, la dentina, al ser más
blanda, lo hace a mayor velocidad, observándose concavidades
en las superficies incisales y oclusales. Si el proceso
continúa se puede llegar a producir exposición
pulpar.
El bruximo es la causa más frecuente de atricción
dentaria. Se define como actividad parafuncional nocturna
o diurna que incluye el apretamiento, frotamiento o rechinamiento
de los dientes. Puede afectar al 8 por ciento de la población
adulta. Se asocia además de a desgastes dentarios,
a dolor craneo-mandibular, cefaleas, problemas mecánicos
mandibulares, sonidos de rechinamiento.
Dentro de la etiología del bruxismo encontramos una
serie de factores que favorecen su aparición, que
los podemos clasificar en:
1. Exógenos: estrés-ansiedad, interferencias
oclusales, medicaciones (ej. L-dopa, neurolépticos,
anfetaminas, inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina-SSRI), abuso de drogas (cocaína, alcohol,
extasis, tabaco), trabajo por turnos.
2. Endógenos: personalidad, genéticos, neuroquímicos
(noradrenalina, dopamina, serotonina), desordenes neurológicos,
desordenes psiquiátricos, tics, alteraciones del
sueño.
Su tratamiento consiste en eliminar o intentar controlar
los factores que favorecen su aparición, realizando,
según los casos, eliminación de interferencias
dentales, control de medicaciones, supresión de drogas,
tratamiento psicológico, tratamiento psiquiátrico.
Además, para limitar el desgaste dentario, se le
confecciona al paciente una férula de descarga oclusal,
de uso fundamentalmente nocturno, con el fin de que los
dientes no puedan contactar.
Si los desgastes son importantes, en ocasiones es necesario
restaurar los dientes desgastados, no sólo por motivos
de estética, sino también por motivos funcionales
con el fin de recuperar una masticación óptima.
Abrasión
Desgaste producido por la fricción
de un objeto contra los dientes.
La abrasión más frecuente es el desgaste producido
por el cepillado inadecuado (ejerciendo una fuerza excesiva
y/o con cepillo con cerdas duras) (Figura 17), aunque también
puede estar ocasionada por la colocación de determinados
objetos entre los dientes (alfileres, clavos, pipa de fumar,
comedores de grandes cantidades de pipas).
La localización de la lesión será aquella
zona o zonas de los dientes en las que incida el objeto.
En el caso de las lesiones por cepillado agresivo es muy
típico que en los pacientes diestros sean mayores
en el lado izquierdo y en los zurdos en el derecho, por
la diferente fuerza que hacen según el lado en el
que les es más cómodo cepillarse.
El tratamiento es en primer lugar etiológico y si
es necesario también restaurador.
Erosión
Pérdida de los tejidos duros del diente
por procesos químicos en los que no están
implicadas las bacterias.
Este desgaste químico se produce por ácidos
que pueden ser:
1. Origen interno (gástrico) (Figura 20), estos paciente
presentan desgastes sobre todo en las superficies palatinas
de los dientes anteriores, que es donde actúa principalmente
el ácido al ser expulsado al exterior desde el estómago.
La causa de la presencia de ácidos gástricos
de manera repetida en la cavidad oral se puede dar en pacientes
con hernia de hiato, úlcera péptica, espasmo
pilórico, esofagitis, gastritis. Pero estas lesiones
están aumentando de una manera alarmante por la existencia,
cada vez más frecuente de pacientes con anorexia
y bulimia nerviosa.
2. Origen externo, en este caso las lesiones se localizan
preferentemente en la superficie vestibular (externa) de
los dientes anteriores, sobre todo en los superiores. Los
ácidos de origen externo pueden provenir de la dieta
(consumo excesivo de cítricos, de bebidas carbonatadas)
(Figura 21), del ambiente (cloro de las piscinas en nadadores
profesionales, en trabajadores de determinadas industrias)
o de medicaciones que consuma el paciente (tabletas de vitamina
C efervescente o masticable, medicaciones con ácido
clohídrico).
El tratamiento de estos pacientes es en primer lugar el
de la información del paciente para eliminar aquellos
factores etiológicos que dependan de su comportamiento
y el tratamiento de las enfermedades causales si las hubiera.
Debemos además aconsejar al paciente no cepillarse
inmediatamente después de que el ácido haya
tomado contacto con el diente, sino, realizar enjuagues
con agua y posponer el cepillado.
En el caso de desgastes pronunciados habrá que proceder
a su restauración.
Abfracción
Es la pérdida de tejidos duros
dentarios en la zona cervical de los dientes como consecuencia
de sobrecargas oclusales.
Estos desgastes se producen lejos de la zona donde se produce
la carga, porque la zona próxima a la encía
es la zona donde se acumula la fatiga flexural de los dientes
cuando las fuerzas son mayores de lo habitual.
Clínicamente aparecen primeramente, grietas y desprendimientos
del esmalte de la zona cervical de los dientes sometido
a sobrecarga. Poco a poco, la dentina queda expuesta y se
desgasta por abrasión.
El tratamiento consiste en el ajuste oclusal para eliminar
las sobrecargas y si es necesario, la restauración
de los defectos.
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