PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo2-
Patología odontológica en Atención Primaria
PATOLOGÍA PULPAR
La pulpa se ubica en el interior del diente
y es un tejido conectivo que recibe un rico aporte vascular
y nervioso por el orificio que se sitúa en el extremo
de la raíz [foramen apical (Figura
5)].
Estas características determinan que:
– esté delimitada por un entorno inextensible,
la dentina, lo que hace que su expansión sea imposible,
– tenga una circulación sanguínea terminal,
sin anastomosis, lo que hace que si se afecta una zona fácilmente
se necrose,
– y posea una zona de acceso circulatorio, el foramen
apical, de pequeño calibre, lo que origina que no
tenga facilidad para recibir un rápido aporte sanguíneo
en caso de necesidad.
Es por tanto un tejido con una capacidad de defensa muy
limitada ante las agresiones que va a recibir y que va a
presentar una amplia patología.
Etiopatogenia
La agresión más frecuente que
sufre la pulpa y, por tanto, la causa más frecuente
de pulpitis es la agresión bacteriana que supone
la caries.
Aunque también se pueden producir problemas pulpares
por otras causas
(Tabla 3).
Cuando cualquiera de estos estímulos nocivos afecta
a la pulpa, ésta responde siguiendo, básicamente,
dos caminos (Figura
13), la inflamación, que denominamos pulpitis,
o la degeneración.
En ambos casos la alteración de la pulpa puede ser
leve o grave, dependiendo de la severidad del ataque y de
la capacidad de respuesta de la misma.
Las respuestas más leves las podemos considerar reversibles
porque desaparecen si se elimina el agente causal o fisiológicas
porque aunque originan una alteración pulpar, ésta
no es patológica.
Las respuestas más graves son irreversibles y pueden
llegar a originar la muerte o necrosis del tejido.
Clasificación, clínica y tratamiento
Los diferentes procesos patológicos
pulpares los podemos clasificar en (Tabla
4):
Pulpitis
Las pulpitis, a su vez, pueden ser:
a. Pulpitis reversibles, que son aquellos procesos inflamatorios
de la pulpa en el que ésta conserva la capacidad
reparadora suficiente para recuperar la salud pulpar. No
originan ninguna sintomatología dolorosa o a lo sumo
dolor provocado, de corta duración y que cede tras
retirar el estímulo.
El tratamiento consiste en la eliminación del agente
causal.
b. Pulpitis irreversibles, son inflamaciones de la pulpa,
en las que ya el daño de ésta es tal, que
no conserva la capacidad reparadora suficiente para recuperar
la salud a pesar de que cesen los estímulos causantes.
Clínicamente se presentan de forma aguda o crónica.
b.1. Pulpitis irreversibles agudas
Las pulpitis irreversibles agudas clínicamente se
presentan con dolor, que en unos casos es intermitente y
de intensidad baja o moderada, y en otros puede llegar a
ser un dolor continuo e intenso.
Las pulpitis irreversibles agudas pueden ser de dos tipos:
aquellas en las que se produce una respuesta inflamatoria
exudativa extensa, que son las pulpitis agudas serosas,
y las que presentan áreas de necrosis que evolucionan
a microabscesos y que pueden confluir en cavidades purulentas,
que son las pulpitis agudas purulentas.
b.1.1. Las pulpitis agudas serosas cursan en un primer momento
con un dolor espontáneo, discontinuo, que se repite
cada vez de manera más frecuente y duradera y que
cede con analgésicos. Cuando el paciente ingiere
alimentos o bebidas calientes y particularmente frías,
el dolor se despierta, y este dolor continúa un tiempo
después de retirar el estímulo. También
hay reacción álgica a ácidos y azúcares.
El paciente no suele saber decirnos el diente causante.
Cuando la pulpitis aguda serosa se hace más extensa
la sintomatología cambia y se convierte en un dolor
que, como en el caso anterior, se despierta o aumenta con
el calor, el frío, los ácidos y los dulces,
continuando después de retirarlos, pero a diferencia
de antes, ahora el calor despierta más el dolor que
el frío. El dolor también es espontáneo
pero en estos casos es de larga duración, intenso,
aumenta por las noches e irradia a otros dientes o estructuras
vecinas (Tablas
5 y 6). El paciente suele localizar el diente causal.
Si el proceso es muy intenso, el dolor no cede fácilmente
con analgésicos, por lo que en la historia clínica
nos encontraremos con que es frecuente que el paciente nos
relate que ha tomado diferentes analgésicos y no
ha conseguido que el dolor remita.
El tratamiento de estas pulpitis consiste en el tratamiento
de conductos radiculares o más comúnmente
conocido como endodoncia (Figura 14) en el que se elimina
el tejido pulpar, se limpia y se conforma el sistema de
conductos radiculares y se obtura el mismo. Para ello remitiremos
al dentista. Como tratamiento de urgencia recetaremos analgésicos
para dolor moderado-agudo (paracetamol, pirazolonas, antiinflamatorios
no esteroideos) o, si el caso lo requiere, analgésicos
para dolor moderado a severo (tramadol).
b.1.2. En las pulpitis agudas purulentas nos encontramos
con pacientes con una facies característica de dolor,
cansancio, ya que estas pulpitis cursan con un dolor espontáneo,
continuo, muy intenso, de larga duración, que aumenta
por las noches, pulsátil y de amplia irradiación
(Tablas
5 y 6). En estos casos el dolor no cambia ni con el
frío, ni con los ácidos. El calor va a aumentar
la respuesta álgica y el frío la disminuye
(es frecuente que los pacientes cuenten que notan alivio
del dolor si hacen buches de agua fría). El paciente
localiza el diente causal y la percusión del mismo
suele ser dolorosa, ya que suele haber afectación
periapical. Las crisis dolorosas no ceden con analgésicos,
por lo que la atención de urgencia de estos pacientes
es importante.
Si el proceso encuentra una vía de comunicación
con el exterior estos síntomas no son tan aparatosos.
El tratamiento es el mismo que en las pulpitis agudas serosas.
Si la colección purulenta dentro del diente es importante,
el drenaje de la misma a través de la corona dentaria,
como ya comentamos en el capítulo de urgencias, aliviará
mucho los síntomas dolorosos y disminuirá
las posibilidades de que el proceso se extienda a los tejidos
periapicales. Para ello derivaremos al dentista. Sólo
se aconseja el uso de antibióticos si hay afectación
de tejidos periapicales.
b.2. Pulpitis irreversibles crónicas
Son consecuencia de una pulpitis aguda no tratada en la
que ha cedido la fase aguda o de agentes causales leves
o moderados mantenidos en el tiempo o de una determinada
capacidad de resistencia pulpar.
Cursan con dolor ausente o escaso. Puede ser espontáneo
(de corta duración y con irradiaciones esporádicas)
o más frecuentemente provocado (a la masticación).
En este caso el frío y el calor no originan dolor.
El tratamiento en este caso es también la endodoncia.
Necrosis pulpares
Se producen por una inflamación aguda
o crónica de la pulpa no tratada o por un cese inmediato
de la circulación debido a una lesión traumática.
Consisten en la descomposición del tejido conjuntivo
pulpar, con destrucción del sistema vascular, de
las células y de las fibras nerviosas. Los productos
tóxicos que se producen por esta destrucción
pueden afectar al tejido periapical y ser causa de patología
periapical asociada.
Clínicamente no aparece dolor y, si aparece, es por
afectación periapical. El paciente suele referir
algún traumatismo o episodios previos de dolor. En
ocasiones se observa un cambio de coloración dentaria
(el diente afectado aparece grisáceo).
El tratamiento es la endodoncia.
Procesos degenerativos pulpares
Agrupan a una serie de entidades patológicas
irreversibles y progresivas, no infecciosas y que tampoco
pueden clasificarse como inflamatorias y que en ocasiones
pueden acabar en cuadros de pulpitis o necrosis.
Abarcan desde procesos fisiológicos como el envejecimiento
pulpar hasta calcificaciones o atrofias originadas por causas
patológicas o idiopáticas.
El tratamiento es, según la causa, o ninguno, o eliminar
el agente causal o la endodoncia.
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