PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo2- Patología odontológica en Atención Primaria

PATOLOGÍA PERIAPICAL

Engloba a una serie de procesos que cursan con inflamación del área que rodea al ápice o extremo de la raíz dentaria.
La causa más frecuente es la extensión, por el foramen apical, de un problema pulpar al periápice. Otras posibles causas de inflamación periapical serían los traumatismos, los microtraumatismos (originados por alteraciones oclusales (= de mordida)), rellenos o técnicas endodónticas inadecuadas.

Cuando un agente patógeno actúa sobre el periápice, este puede responder de manera aguda o crónica, encontrándonos así las periodontitis apicales agudas y las crónicas. En el periápice, además, pueden aparecer quistes apicales (Tabla 7).

Periodontitis apical aguda

Periodontitis apical aguda serosa

La clínica en estos casos, según el grado de afectación puede ir desde una ligera tensión en la zona, ligera extrusión del diente y ligero dolor a la percusión, a, dolor espontáneo, pulsatil e irradiado, con tumefacción a nivel periapical, extrusión dentaria con ligera movilidad y percusión muy dolorosa.
El tratamiento consiste en tratar la causa, si la causa es una patología pulpar, tratarla con endodoncia, si es un microtraumatismo oclusal, corregir la mordida, etc. Para ello hay que diferir al dentista. Como tratamiento sintomático inicial, recetaremos analgésicos.

Periodontitis apical aguda purulenta o absceso apical agudo

Se produce como evolución de una periodontitis apical aguda serosa o por la extensión de la infección de una necrosis pulpar a los tejidos periapicales a través del foramen apical. También puede aparecer por una reactivación de un proceso infeccioso crónico periapical. Clínicamente el dolor es como el de las serosas pero más acentuado. El diente presenta gran movilidad y extrusión y puede salir pus por el surco gingival. Además puede cursar con un absceso submucoso o subcutáneo (“flemón”), adenopatías regionales, afectación del estado general y fiebre. Radiográficamente podemos observar, también, radiolucidez periapical.

El tratamiento sería el del problema pulpar, y como tratamiento de urgencia recetaremos analgésicos y antibióticos (en estos casos el antibiótico de elección es la amoxicilina-ácido clavulánico y como alternativa clindamicina, azitromicina o claritromicina) y si el absceso es importante el drenaje del mismo alivia los síntomas. En la mayoría de los casos el absceso es intraóseo y la vía de drenaje adecuada es el propio diente (realizar una cavidad en el diente que exponga la cámara pulpar y permita el drenaje del contenido purulento) para lo cual remitiremos al dentista, pero en otros casos el proceso se ha extendido tanto, que se puede drenar a través de los tejidos blandos orales a través de una incisión.

Periodontitis apical crónica

Es una inflamación crónica persistente del periápice que no presenta clínica o ésta es mínima, pero que en cualquier momento se puede reagudizar y llevar a una periodontitis apical aguda purulenta.

En unos casos comienza siendo un proceso crónico, y en otros es la evolución de un proceso agudo, que una vez superada la fase aguda se trasforma en un proceso crónico.

Se presentan de tres maneras: supuradas (p. a. c. purulentas), proliferativa (p. a. c. proliferativa) o esclerosante (osteítis esclerosante).

En las formas purulentas es típico la aparición de una fístula por dónde drena la colección purulenta. Las fístulas pueden aparecer a nivel mucoso (palatino, gingival, nasal) o cutáneo. En muchas ocasiones lesiones cutáneas que se diagnostican erróneamente como problemas dermatológicos suelen tener su origen en una periodontitis apical crónica purulenta.

El tratamiento como en el caso anterior es la endodoncia, tras la cual, en las formas supuradas, la fístula desaparece a los pocos días.

Quiste apical

Es una cavidad patológica inflamatoria rodeada de tejido epitelial en el hueso maxilar a nivel de los ápices de dientes con necrosis pulpar.

Suele ser asintomático, salvo si se infectan, en cuyo caso dan una clínica similar a las periodontitis apicales agudas purulentas y serán por tanto motivo de consulta de urgencia. Si son de gran tamaño, pueden dar sintomatología asociada al aumento de volumen (movilidad dentaria, separación radicular, deformación ósea).

En el diagnóstico, la radiología es fundamental. En ella observaremos una imagen radiolúcida grande (> 5 mm), muy marcada a nivel periapical con línea periférica continua y radiopaca.

El tratamiento será en unos casos sólo la endodoncia, pero en otros además de la endodoncia habrá que realizar la exéresis del quiste, por lo que remitiremos al dentista y/o al cirujano oral o maxilofacial. Como tratamiento de urgencia instauraremos tratamiento analgésico y antibiótico.

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