PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo2- Patología odontológica en Atención Primaria

HIPERSENSIBILIDAD DENTARIA

Sensación dolorosa del diente que se manifiesta ante estímulos térmicos, químicos o mecánicos y que en condiciones normales no generarían ese dolor.

En realidad no se trata de un fenómeno de hipersensibilidad, sino que es un una respuesta normal de un diente que posee la dentina insuficientemente protegida y por tanto más expuesta a los agentes irritantes.
El dolor en esta patología, por tanto, es siempre un dolor provocado por algún estímulo.

Etiología

Las causas más importantes que desencadenan esta situación son:

a. Pérdida del esmalte por desgaste debido al cepillado agresivo y/o con cepillos duros (Figura 17).
b. Recesión gingival, por cepillado agresivo o por enfermedad periodontal, que descubre la raíz del diente, que no está cubierta por esmalte.
c. Pérdida del esmalte por fracturas o trauma oclusal.
d. Alimentos con un pH muy alto que sensibilizan especialmente el diente predispuesto.
e. Atricción por bruxismo, donde las superficies dentales se desgastan al apretar y rozar con fuerza los dientes sin mediar masticación.

Tratamiento

En primer lugar sería eliminar el agente causal (cepillado abrasivo, bruxismo, trauma oclusal) o tratarlo (enfermedad periodontal).

Evitar comer y beber alimentos sensibilizantes como los cítricos y las frutas en general, el vino, los refrescos de cola, etc. o bien intentar ingerirlos directamente sin tocar los dientes o en forma de zumos.

Utilizar con enjuagues, geles de aplicación local y pastas dentífricas a base de cloruro de estroncio, nitrato potásico y fluoruros (“para dientes sensibles”).

Si con esto no es suficiente, tratamiento por parte del odontólogo para aplicar barnices o materiales selladores en las zonas de dentina expuesta.

En último caso, en situaciones extremas, muy molestas para el paciente, habría que realizar una endodoncia del diente o dientes más dolorosos.

EMPAQUETAMIENTO ALIMENTARIO

Consiste en la impactación de alimentos entre un diente y el anterior o posterior.

Está causado por la existencia de un contacto inadecuado entre los dientes, lo que origina que durante la masticación los dientes de la arcada opuesta empujen el alimento entre los dientes.

Este contacto inadecuado se puede deber a características anatómicas de los dientes, malposiciones de los mismos, presencia de caries interproximales (Figura 18) o a restauraciones defectuosas.

Clínicamente el proceso, cuando evoluciona, cursa con inflamación gingival local que va a ocasionar al paciente un dolor insidioso durante la masticación, que se alivia al extraer los restos empaquetados.

Si el problema persiste se puede producir una periodontitis en la zona con pérdida de los tejidos de soporte del diente.
En la bolsa que se va creando en la encía por el acúmulo de alimentos, puede, en ocasiones, producirse proliferación bacteriana y ocasionarse un absceso periodontal.

El tratamiento consiste en intentar conseguir un buen punto de contacto entre los dientes mediante, una obturación adecuada en el caso de caries, reemplazo de las restauraciones defectuosas cuando sea el caso, colocación de restauraciones que mejoren la forma dentaria, tratamientos de ortodoncia en casos de malposiciones.

Si no fuera posible la consecución de un punto de contacto adecuado, hay que instruir al paciente para la limpieza de los restos que se acumulan, para evitar que se formen caries o problemas periodontales. La eliminación de estos restos debe hacerse mediante el empleo de seda dental o cepillo interproximales, nunca con palillos ya que su uso agrava el problema al lesionar la encía y hacer que el espacio sea cada vez mayor.


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