PATOLOGÍA DE LA BOCA
Cápitulo3- Lesiones
ulcerosas en la cavidad oral
CÁNCER ORAL
El cáncer oral ocupa el sexto lugar
entre los carcinomas más frecuentes del hombre. Hay
zonas geográficas donde es más frecuente su
diagnóstico como América del Sur, Sudeste
asiático, Francia y sobre todo en la India.
En España la incidencia anual es de 31,71 casos/100.000
varones y 3,89 casos/100.000 en mujeres. Es más frecuente
en varones, aunque en los países industrializados
las diferencias se están reduciendo por el aumento
de consumo de tabaco y alcohol por parte de las mujeres.
La edad de máxima incidencia es de 45-65 años.
Localización
Los sitios más frecuentes de localización
son:
– El labio (35 por ciento): el 95 por ciento de los
carcinomas de labio se desarrollan en el labio inferior
y el 5 por ciento restante en el superior. De todos los
carcinomas orales son los que tienen mejor pronóstico.
– La lengua (25 por ciento): el 75 por ciento de los
carcinomas de la lengua afectan a los 2/3 anteriores en
su región ventrolateral.
– El suelo de la boca (20 por ciento): el 90 por ciento
se desarrollan en la parte anterior. Son los que más
frecuentemente metastatizan a las cadenas linfáticas
cervicales.
– Paladar blando (15 por ciento): aparece fundamentalmente
en la región posterolateral adyacente a los pilares
anteriores de la faringe.
– Encía y cresta alveolar (4 por ciento).
– Mucosa yugal (1 por ciento): sin embargo en la India
esta es la localización más frecuente (masticación
de tabaco, nuez de betel, fumar invertido).
Anatomía patológica
Más del 90 por ciento de los cánceres
orales son carcinomas epidermoides o de células escamosas,
el resto lo forman una gran variedad de neoplasias malignas
(Tabla
4).
Según el grado de diferenciación los carcinomas
epidermoides se dividen en:
1. Bien diferenciado: más de un 75 por ciento de
queratinización.
2. Moderadamente diferenciado: 25-75 por ciento de queratinización.
3. Pobremente diferenciado: menos de un 15 por ciento de
queratinización.
Factores de riesgo
Los principales factores de riesgo del cáncer
oral son los siguientes:
a. Tabaco: es el factor de riesgo más importante,
observándose que casi el 90 por ciento de los pacientes
con cáncer oral son fumadores. El cáncer oral
es el segundo cáncer atribuible al tabaco después
del cáncer de pulmón. El riesgo es de 5 a
20 veces superior en fumadores. La forma de fumar caracteriza
la localización de las lesiones. En fumadores de
cigarrillos las lesiones suelen aparecer en región
retrocomisural y simétrica. En los fumadores que
retienen el humo debajo de la lengua aparece más
frecuentemente en el suelo de la boca. En los fumadores
de pipa es más habitual las lesiones en paladar.
El hábito de mascar tabaco, hojas de coca o de betel
produce lesiones en la mucosa yugal, labios, lengua y suelo
de la boca. En algunos países existe la costumbre
de fumar los cigarrillos al revés (la parte encendida
dentro de la boca) favoreciendo las lesiones en paladar
duro, labio y lengua.
b. Alcohol: el riesgo aumenta a medida que aumenta la cantidad
de alcohol consumida. Si se asocia además con el
consumo de tabaco el riesgo relativo aumenta 30-50 veces.
Algunos colutorios contienen alcohol, aunque no está
demostrado claramente su riesgo, debemos evitar su abuso.
c. Infecciones víricas: el virus del papiloma humano
es el que más evidencias ha demostrado, sobre todo
los serotipos 16 y 18. Otros virus oncogénicos son
virus de Epstein-Barr, herpes simple tipo 1, citomegalovirus
y VIH.
d. Infecciones micóticas: no está del todo
claro el papel de la candidiasis en la patogenia del cáncer
oral.
e. Sífilis: fundamentalmente en la sífilis
terciaria.
f. Dieta: tras el tabaco y alcohol es el factor de riesgo
más importante. Destacan el déficit de hierro,
ácido fólico, vitamina A, B12, C y E.
g. Irritantes locales: es controvertido su asociación
casual. Se ha considerado infecciones crónicas, prótesis
mal adaptadas, superficies dentarias cortantes y mala higiene
bucal.
h. Radiaciones: las radiaciones solares se asocian a cáncer
labial.
i. Factores inmunológicos: el papel del sistema inmunitario
es poco conocido. Se ha observado niveles elevados de Ig
A en saliva y suero de pacientes con carcinoma epidermoide
oral. También se han observado en las células
tumorales pérdida de los antígenos celulares
del grupo sanguíneo A y B.
j. Susceptibilidad genética: se han encontrado mutaciones
genéticas en el gen p53 en más del 60 por
ciento de los carcinomas de la cavidad oral.
k. Factores socioeconómicos: es más frecuente
en sujetos con bajo nivel de estudios y socioeconómico.
Clínica
La ausencia de unos síntomas específicos,
la demora con que los pacientes consultan al médico
y, en ocasiones, la poca importancia o desconocimiento que
los profesionales tienen de las lesiones orales; hacen que
el 50 por ciento de los tumores cuando se diagnostican se
encuentran en un estadío avanzado.
El síntoma más frecuente son molestias inespecíficas
en la boca. Dentro de las manifestaciones clínicas,
existen unas que aparecen de forma precoz (úlcera
que no cura, leucoplasia, eritroplasia, sangrado, tumoración,
cambio de aspecto de la mucosa, movilidad dentaria) y otras
tardías (induración, otalgia, trismo, disfagia,
dolor persistente, adenopatía cervical, alteración
en la sensibilidad en la lengua o labio).
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en una historia
clínica y exploración física detallada
y realización de pruebas diagnósticas adecuadas.
1. Historia clínica: hay que realizar una anamnesis
detallada, preguntando por la existencia de dolor o molestias
orales, cambios de color, sangrado, movilidad de dientes,
dificultad para masticar o mover la lengua, alteración
de la sensibilidad, halitosis, úlcera que no cura…
Se interrogará sobre el consumo de alcohol o tabaco.
2. Exploración física: debe ser detallada
y ordenada. Debe incluir la cara, cuello, labios y boca.
Es importante valorar la existencia de asimetrías,
dolor o induración a la palpación, existencia
de lesiones, adenopatías, alteración de la
sensibilidad, apertura de la boca y movilidad de la lengua.
3. Pruebas diagnósticas: la biopsia de la lesión
es la prueba diagnóstica por excelencia. Si la lesión
es submucosa puede realizarse una PAAF que en ocasiones
puede ser guiada con ecografía o TAC. La PAAF también
suele utilizarse para el estudio de las adenopatías
cervicales.
4. Otras pruebas diagnósticas utilizadas para valora
la extensión local y a distancia son Radiología
de torax, TAC, RMN, PET y ganmagrafía ósea.
Estudio de extensión
La finalidad de realizar un estudio de extensión
y estadiaje del cáncer, es la elección del
tratamiento más adecuado para cada estadío
y conocer su pronóstico (Tablas
5 y 6).
Tratamiento
El tratamiento es multidisciplinar, actuando
a la vez una gran variedad de profesionales como cirujanos,
dentistas, oncólogos, rehabilitadores, nutricionistas
y psicólogos. El tratamiento además de buscar
la curación del tumor debe hacer también hincapié
en mantener la anatomía y funcionalidad oral, consiguiendo
una estética lo más adecuada posible.
Los pilares del tratamiento se basan en la cirugía,
la radioterapia y la quimioterapia. La cirugía tiene
como misión la extirpación del tumor (dejando
un margen de tejido sano de al menos 2 cm) y de los ganglios
linfáticos cervicales.
La radioterapia puede aplicarse de dos formas:
1. Radioterapia externa o teleterapia: la fuente de radiación
es externa al paciente.
2. Radioterapia intersticial o braquiterapia; se insertan
agujas radioactivas dentro del tumor. Se utiliza en los
tumores de lengua y en aquellos en los que la cirugía
no consigue márgenes de resección libres.
Esta modalidad se usa frecuentemente en combinación
con la radioterapia externa.
En tumores pequeños (T1 y T2) la radioterapia y la
cirugía ofrecen los mismos resultados (se trata el
tumor primario y las cadenas ganglionares), la elección
de uno u otro tratamiento dependen de cada paciente y la
experiencia de equipo médico. En los tumores más
extendidos (T3 y T4) se emplea la cirugía seguida
de radioterapia.
Quimioterapia: su empleo tras la cirugía no ha demostrado
aumento de la supervivencia. En la actualidad se emplea
en situaciones no resecables y ante la presencia de metástasis
a distancia. Los fármacos más utilizados son
el cisplatino, carboplatino y 5-fluorouracilo.
En investigación se encuentran fármacos modificadores
de la respuesta inmune (interferón alfa, interleucina),
anticuerpos monoclonales, marcadores tumorales…
La supervivencia del cáncer oral depende fundamentalmente
del estadio del tumor en el momento del diagnóstico.
A los 5 años es del 36 por ciento en hombres y 52
por ciento en mujeres. En los tumores de labio las cifras
ascienden al 99 por ciento y 95 por ciento respectivamente.
Prevención
a. Prevención primaria. Para
reducir la incidencia de la enfermedad es necesario eliminar
los factores de riesgo:
1. Abstención de alcohol y tabaco.
2. Dieta adecuada: rica en verdura, fruta y pobre en grasas.
3. Evitar las enfermedades de transmisión sexual.
b. Prevención secundaria. El cribaje no debe realizarse
de forma indiscriminada, si no que se aconseja que sea oportunista,
sin embargo esto choca con el dato que la mayoría
de los cáncer orales incipientes son asintomáticos,
la población suele consultar cuando aparece un problema
o dolor y que muchos profesionales no reconocen lesiones
premalignas. La Asociación Americana del Cáncer
aconseja realizar una exploración para descartar
cáncer oral cada 3 años en personas de 21-39
años y en mayores de 40 años anualmente.
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