Técnicas diagnósticas básicas
Cápitulo1- El Electrocardiograma.
El ECG normal, variantes de normalidad y crecimiento de
cavidades (I)
TRAZADO ELECTROCARDIO-GRÁFICO
Cuando una fibra miocárdica se activa,
la parte externa de la membrana se hace negativa y provoca
la activación de la célula adyacente. Esta
forma de transmisión del estímulo desde un
punto inicial de activación constituye un avance
de cargas negativas hacia la zona no estimulada que eléctricamente
será positiva. La despolarización consiste,
por tanto, en un vector con cabeza positiva en relación
al punto donde se ha iniciado la activación. Cuando
dicho vector se dirige hacia un electrodo positivo, el ECG
lo registra como una deflexión positiva; si el vector
se aleja, la deflexión será negativa; y si
es perpendicular al electrodo, la deflexión será
bifásica (Figura
4).
Una vez completada la despolarización comienza la
repolarización. Mediante este proceso la célula
vuelve a la situación eléctrica inicial de
reposo, negativa por dentro y positiva por fuera. Esta fase
se caracteriza por ser más lenta y por llevar un
sentido contrario al de la despolarización. La despolarización
se inicia en el endocardio, es decir, el estímulo
eléctrico atraviesa el espesor de la pared cardiaca
desde el endocardio al epicardio; mientras que la repolarización
comienza en el epicardio y avanza hacia el endocardio en
sentido contrario a la despolarización. Esta situación
parece estar en relación con la isquemia relativa
que en condiciones normales sufre el endocardio en sístole,
ya que su flujo sanguíneo procede de las arterias
epicárdicas colapsadas durante la contracción.
La isquemia retrasa la repolarización en el endocardio,
de forma que las últimas fibras despolarizadas en
el epicardio serán las primeras en repolarizarse.
Esto se traduce en un avance de cargas positivas desde el
epicardio al endocardio y por tanto, aunque la repolarización
avanza en sentido inverso al de la despolarización,
dará lugar a un vector eléctrico con la misma
dirección y sentido que la despolarización.
El resultado final de la repolarización en el ECG
es una deflexión más ancha, menos acuminada
y con la misma orientación que la producida por la
despolarización.
En definitiva, el trazado electrocardiográfico no
es más que la representación gráfica
de los procesos de despolarización y repolarización
de las distintas cámaras cardiacas, y la forma y
el tamaño de las deflexiones dependerán de
la dirección de los vectores eléctricos respecto
de los electrodos, de la velocidad de conducción
del estímulo, de la proximidad del electrodo al vector
y del tamaño del vector eléctrico resultante
final.
En el corazón se producen tantos vectores eléctricos
como fibras cardiacas, que dan lugar a un vector resultante
común. Para cada instante, el ECG recoge precisamente
dicho vector común, de forma que cada evento del
ciclo cardiaco estará representado por una deflexión
que será la resultante de todos los vectores eléctricos
que ocurren durante dicho ciclo.
Derivaciones
El electrocardiógrafo es el aparato
capaz de detectar y representar gráficamente la actividad
eléctrica del corazón. Consta de un sistema
de cables y terminaciones (electrodos) para recoger la actividad
eléctrica cardiaca y de un sistema estandarizado
de registro que utiliza un papel milimetrado.
El papel se desplaza horizontalmente a una velocidad estándar
predeterminada (25 mm/seg.) y está calibrado generalmente
para que 10 mm en altura correspondan a 1 mV, lo cual permite
calcular la duración de cada evento en el eje de
abscisas y la intensidad o amplitud en el de ordenadas.
A la velocidad establecida, 1 mm (cuadrícula pequeña),
equivale a 0,04 seg., y 5 mm (cuadrícula grande)
equivalen a 0,2 seg.; es decir, 5 cuadrículas grandes
(25 mm) corresponden a 1 seg (Figura
5).
La actividad eléctrica del corazón se registra
desde distintos ángulos o caras, denominadas derivaciones.
Cada derivación mide la diferencia de potencial entre
dos puntos seleccionados, y no registra la actividad eléctrica
de una pequeña área del miocardio subyacente,
sino que recoge todos los eventos eléctricos de la
totalidad del ciclo, según son "vistos"
desde el sitio seleccionado con la derivación.
Los electrodos se podrían colocar en cualquier lugar,
pero están estandarizados, es decir, se utilizan
unos sitios predeterminados para que todos los ECG sean
iguales y, por tanto, comparables. En el ECG normal se emplean
12 derivaciones, por lo que el mismo evento eléctrico
se observa de forma simultánea desde 12 puntos distintos,
cada uno de los cuales maximiza los eventos que ocurren
en el miocardio más próximo. Las 12 derivaciones
se denominan (Figura
6):
• Derivaciones del plano frontal.
• Bipolares, miden la diferencia de potencial entre
dos puntos: I, II, III.
• Unipolares, miden la diferencia de potencial entre
un punto indiferente y otro positivo elegido en una extremidad:
aVR, aVL, aVF.
• Derivaciones en el plano horizontal.
• Precordiales (unipolares): V1 a V6.
Significado de las deflexiones del ECG
Las deflexiones que aparecen en el ECG son
el resultado de la descomposición del vector común
o resultante de cada evento eléctrico del ciclo cardiaco
en un momento determinado, en cada una de las derivaciones.
Los eventos eléctricos son la despolarización
y la repolarización de las aurículas y los
ventrículos, de forma que cada ciclo cardiaco da
lugar a un complejo independiente y la sucesión de
los distintos complejos conforma el ECG.
Cada complejo está formado por las siguientes deflexiones
e intervalos (Figura
7).
Onda P: despolarización auricular.
Onda Ta: repolarización auricular; está incluida
en el complejo QRS y no se traduce ni visualiza en el registro.
Complejo QRS: despolarización ventricular. Consta
de tres ondas:
Onda Q: onda negativa previa a la primera onda positiva.
Onda R: primera onda positiva, si existe una segunda se
denomina R'.
Onda S: onda negativa después de una onda positiva,
si existe una segunda se denomina S'.
QS: complejo totalmente negativo.
Punto J: determina el fin del complejo QRS y el inicio de
segmento ST.
Las tres ondas del complejo QRS obedecen a que la despolarización
de los ventrículos no da lugar a un vector común,
sino que está constituida por tres vectores de despolarización
consecutivos que se corresponden por orden cronológico
con la despolarización de tres porciones ventriculares:
El tabique interventricular. La despolarización del
ventrículo izquierdo comienza en el tercio medio
de la cara izquierda del tabique y da lugar a un vector
que se dirige hacia la derecha y hacia delante.
La pared libre de ambos ventrículos. La activación
del miocardio se produce de endocardio a epicardio, lo que
va a dar lugar a dos vectores simultáneos, uno de
menor tamaño hacia la derecha fruto de la despolarización
de VD y otro de mayor voltaje hacia la izquierda debido
a la mayor masa muscular y, por tanto, eléctrica
del VI. El ECG refleja el vector común de la despolarización
de ambos ventrículos, por lo que este segundo vector
se dirige hacia la izquierda y hacia atrás, ya que
el VI es posterior.
La porción póstero-basal del corazón.
La despolarización final de esta zona da lugar a
pequeños vectores dirigidos hacia arriba y hacia
la derecha.
La primera porción del QRS en las derivaciones precordiales
constituye el denominado tiempo de activación ventricular
(TAV) o deflexión intrinsecoide. Es el tiempo que
tarda el impulso eléctrico en atravesar la pared
cardiaca de endocardio a epicardio, en el punto en que está
situado el electrodo de la derivación correspondiente,
y se mide desde el inicio de la Q al vértice de la
onda R.
Onda T: onda de repolarización ventricular.
Onda U: pequeña deflexión que a veces sigue
a la onda T. Su origen es incierto, aunque se piensa que
puede deberse a la repolarización lenta del sistema
de Purkinje.
Intervalo PR: mide el tiempo que tarda el estímulo
desde el inicio de la activación de la aurículas
hasta que comienza la de los ventrículos; incluye,
por tanto, la activación auricular, el tiempo que
se detiene el estímulo en el nodo AV y la despolarización
del haz de His, sus ramas y el sistema de Purkinje.
Se mide desde el inicio de la onda P hasta el comienzo del
complejo QRS.
Intervalo QT: mide el tiempo de despolarización y
repolarización ventricular.
Se mide desde inicio del QRS al final de la T y suele ser
un 40 por ciento del intervalo RR. Este intervalo depende
de la frecuencia cardiaca de forma que a mayor frecuencia
más rápida es la repolarización y más
corto el intervalo; por tanto, conviene dar su valor corregido
en función de la frecuencia cardiaca:
QTc = QT medido (seg.) /
΁RR previo (seg.)
Segmento ST: Está incluido en el intervalo QT y va
desde el punto J (final del QRS) hasta el inicio de la onda
T.
Eje: se denomina eje al resultado neto de sumar todas las
fuerzas eléctricas de un evento eléctrico;
es un vector con magnitud, dirección, sentido y polaridad
conocida. Los vectores (ejes) del ciclo cardiaco incluyen
la despolarización auricular, la despolarización
ventricular y la repolarización ventricular. En la
práctica se denomina eje cardíaco al vector
medio de la despolarización ventricular, el cual
está a su vez compuesto por tres vectores consecutivos:
el de despolarización del tabique interventricular,
el de la pared libre del VI, y el de la porción postero-basal.
Para calcular el eje, de forma simplificada, podemos decir
que la dirección del eje es casi paralela a la derivación
con la onda R más alta o la S más profunda
y del mismo sentido que la derivación con deflexión
positiva, y casi perpendicular a la derivación con
QRS bifásico e isoeléctrico.
El ECG normal
Como hemos visto, la activación normal
de corazón comienza en el nodo sinusal, desde aquí
se activan las aurículas de arriba hacia abajo, se
retrasa el impulso al pasar por el nodo AV y por último
se despolarizan ambos ventrículos; por tanto, el
ritmo cardiaco normal es el sinusal (Tabla
1). A su vez, la estandarización de los distintos
parámetros analizados por el electrocardiógrafo,
cuando se emplean las 12 derivaciones habituales, permite
establecer los distintos criterios que definen el ECG normal
en el adulto (Tabla
2):
– Ritmo sinusal: el ECG no registra la actividad eléctrica
del nodo sinusal, pero puede intuirse el ritmo sinusal al
analizar la morfología y el tamaño de la Onda
P. La onda P sinusal cumple las siguientes características:
– Positiva en: I, II, III, aVF, V3-6.
– Negativa en: aVR.
– Positiva, negativa o bifásica en: III, aVL,
V1-2.
– Duración máxima: 0,12 seg. (<3
mm).
– Amplitud máxima: 2,5 mm.
– Frecuencia cardiaca: entre 60 y 100 latido por minuto.
– PR: isoeléctrico y de duración comprendida
entre 0,12 y 0,20 seg. (3 a 5 mm).
– QRS: ha de tener una duración comprendida
entre 0,06 y 0,10 seg. No han de existir ondas Q salvo en
aVR, aunque pueden aparecer onda q pequeñas en I,
II, aVL y V3-6, en relación a la despolarización
del tabique. En las derivaciones precordiales ha de aparecer
un incremento progresivo del tamaño de las ondas
R de V1 a V6.
– Tiempo de activación ventricular o deflexión
intrinsecoide: duración < 0,03 seg. en VI-2’
y < 0,04 seg. en V5-6.
– Onda T: ha de ser de la misma dirección y
sentido que el QRS, de morfología asimétrica
con un ascenso más lento y de una altura de al menos
la décima parte de la R.
– QTc: su valor ha de ser menor de 0,42 seg.
– Segmento ST: ha de ser isoeléctrico, aunque
desviaciones de – 0,5 a + 2 mm pueden ser normales
en las derivaciones precordiales.
– Onda U: es posterior a la onda T, de su misma dirección
y sentido, y de menor tamaño, pero habitualmente
no se identifica.
– Eje cardíaco: en el plano frontal, el eje
será normal si está comprendido entre 0º
y 90º; es decir, si presenta un QRS predominantemente
positivo en I y aVF. En el plano horizontal, el eje será
normal si el QRS es predominantemente positivo en V6 y predominantemente
negativo en V1, con transición en V3-4.
CARACTERÍSTICAS DIFERENCIALES
DEL ECG EN FUNCIÓN DE LA EDAD
En el niño
• La hipertensión arterial pulmonar
que caracteriza a la circulación fetal, determina
en el recién nacido el predominio del VD:
– Eje desplazado a la derecha (>+120º). Se
suele normalizar al año.
– RV1 > SV1, con onda T positiva.
• Taquicardia sinusal (140-150 lpm al nacer con disminución
progresiva hasta los 70-80 lpm a los 10-12 años).
• Variabilidad de la frecuencia cardíaca en
función del ritmo respiratorio.
• Acortamiento del PR (valores entre 0,07-0,15 seg
en lactantes y 0,10-0,17 sg en niños son considerados
normales).
En el anciano
Las siguientes alteraciones pueden
considerarse “normales” en personas de edad
avanzada:
• Bradicardia sinusal (asintomática) generalmente
no inferior a 50 lpm.
• Mayor frecuencia de extrasístoles ventriculares
y supraventriculares (en ausencia de cardiopatía,
la presencia de hasta un 10 por ciento de latidos ectópicos
monofocales es considerada normal).
• Alargamiento del PR hasta los 0,22 sg.
• Desviación izquierda el eje de despolarización
ventricular en el plano frontal y dextrorrotación
en el plano horizontal.
• Disminución en la amplitud de todas las deflexiones.
• Ligera infradesnivelación del ST en algunas
derivaciones.
• Escasa progresión de la R en precordiales.
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